Un acebedo en Leganés

Empiezo con éste una serie de artículos dedicados a hacer “fisking” de los enigmas de Luis del Pino. Este término, que acabo de aprender gracias a Manel Gozalbo de Hispalibertas, describe sin embargo una actividad que he llevado a cabo durante años sin conocer su nombre. Consiste en analizar, párrafo por párrafo o incluso oración por oración, el escrito criticado, refutando de esa forma todas sus afirmaciones.

El tema elegido será de nuevo el suicidio de Leganés, por dos razones. La primera es que de esta forma podremos comenzar a utilizar los FAQs que hemos publicado en la bitácora; la segunda es que, de todas las afirmaciones conspiracionistas, la de que el suicidio de Leganés no fue un suicidio es sin duda la más descabellada. Comencemos.

Del Pino inicia su artículo con una afirmación taxativa y retórica:

Hasta los más acérrimos defensores de la versión oficial no han podido evitar hacerse alguna vez la pregunta: ¿se suicidaron o les suicidaron?

Asombrosa afirmación, por la temeridad que encierra. ¿En qué se basa Del Pino para hacer una afirmación tan contundente? ¿Ha encargado encuestas? ¿Ha entrevistado a cientos de “acérrimos defensores de la versión oficial”? ¿O simplemente se han inventado el dato porque es una buena forma retórica de plantear su tesis?

Esta afirmación, por si sola, refleja el método de trabajo conspiracionista. Se formula categóricamente, sin pruebas, y por supuesto es falsa. Dado que Del Pino me consideraría un “acérrimo defensor de la versión oficial” –nótese por favor el calificativo que nos descalifica como fanáticos—puedo afirmar que soy el ejemplo viviente de que Del Pino dice una falsedad. En los últimos dos años me he hecho la pregunta de Del Pino el mismo número de veces que me hecho la pregunta: ¿existirá el monstruo del Lago Ness?” O sea, exactamente cero.

No parece que empecemos bien. Sigamos.

El asunto de Leganés resulta especialmente intrigante. La versión oficial es clara como el agua («los responsables del 11-M, al verse rodeados por la Policía, decidieron inmolarse, haciendo estallar el piso y llevándose por delante la vida del miembro del GEO Francisco Javier Torronteras») y todos los datos que se han ofrecido a la opinión pública parecen corroborar esa versión oficial. Pero entonces, ¿por qué tenemos todos la incómoda sensación de que algo no cuadra?

He tratado largamente el tema de la “versión oficial” en otro artículo. He demostrado que el término es usado a conveniencia por los conspiracionistas como un batiburrillo en el que incluyen todo tipo de afirmaciones contenidas tanto en el sumario y las conclusiones de la Comisión de Investigación como en medios de prensa y declaraciones de políticos.

Pero tal vez el caso más flagrante de abuso del término se presenta aquí precisamente. Hablar de “versión oficial” de los sucesos de Leganés es un desvarío. Dicha “versión oficial” es simplemente la relación de hechos a la que llegaron de forma independiente la totalidad de los medios de prensa de España, incluyendo, sí, a El Mundo y otros medios conspiracionistas. Si hemos de creer a Del Pino, periodistas como Casimirio García Abadillo, conspiracionista de pro, fue en los primeros días de abril de 2004, después del suicidio de Leganés, uno de los principales voceros de la “versión oficial”. Peor aún, Agustín Díaz de Mera, a la sazón Director General de la Policía y actual eurodiutado por el PP, declaró ante la Comisión de Investigación del 11-M:

”Yo, a día 22 de julio [de 2004], lo que tengo absolutamente claro es que hubo un grupo de integristas marroquíes que se suicidaron en Leganés y que pretendían morir matando.»

Yo no he logrado encontrar una declaración más categórica de afirmación de la supuesta “versión oficial” de los sucesos de Leganés que ésta. ¿Es Díaz de Mera uno de los pérfidos intoxicadores que propalaron la “versión oficial”?

Recordemos también quien daba “todos los datos que se han ofrecido a la opinión pública”: Ángel Acebes, entonces Ministro del Interior. ¿Otro vocero intoxicador? No, nos dirán nuestros adversarios. El pobre Acebes fue engañado. Pero si fue engañado, él tendría que saber por quién, quién le dio los datos falsos. ¿Cómo es posible que no lo diga públicamente, que no lo denuncie?

Como concluyo en mi artículo, llamar “versión oficial” a una relación de hechos casi unánimemente aceptada es un exceso retórico que sutilmente intenta desprestigiar esa relación de hechos degradándola a la categoría de “una versión más”, y no la correcta. ¿A alguien le suena el truco? Bingo. Es el mismo que usan los creacionistas cuando dicen que la teoría de la evolución es “sólo otra teoría”; una de tantas. Llamar “versión oficial” a lo que publicó la totalidad de los medios sobre Leganés es casi tan absurdo como llamar “versión oficial” a la teoría copernicana según la cual la Tierra gira alrededor del Sol, sólo porque se enseña en los colegios. Es un sutil ad hominem, una descalificación del argumento por su supuesto origen, no por su mérito, pero un ad hominem al fin y al cabo.

Pero todos estos truquitos retóricos palidecen ante la afirmación que cierra el párrafo: ¿por qué tenemos todos la incómoda sensación de que algo no cuadra?

Eeeeh, eche usted el freno, señor Del Pino. ¿Está usted queriendo convertir en ley universal –que ya hemos comprobado falsa—una apreciación subjetiva suya? Usted podrá tener esa “incómoda sensación”. No trate de endilgarle a toda España sus valoraciones personales y subjetivas. Pero además, ¿es ésta la forma de iniciar un artículo que se pretende de investigación? ¿Con valoraciones subjetivas? ¿Con “incómodas sensaciones”? ¿Qué clase de argumento es ése?

Son numerosísimos los datos y testimonios que certifican la versión oficial. Todos sabemos que la Policía rodeó aquella casa, porque hemos visto las imágenes por televisión. Todos tuvimos oportunidad de oír, de labios de algún vecino de esos inmuebles, entrevistado por los medios de comunicación, cómo se produjo un larguísimo intercambio de disparos entre la Policía y los terroristas, los cuales proferían gritos y entonaban cánticos en árabe mientras disparaban por la ventana. Todos hemos leído cómo aquellos terroristas llamaron a sus familiares para despedirse e incluso se ha publicado la trascripción parcial de una de esas conversaciones, grabada por la Policía. Todos pudimos ver el estallido de aquel piso, captado por un videoaficionado y emitido por Antena 3. Todos asistimos sobrecogidos a las imágenes del entierro del geo Torronteras, celebrado al día siguiente, … En definitiva, todos los datos parecen apuntar a que las cosas sucedieron tal como nos las cuentan. Y sin embargo, a pesar de todo ello, a pesar de las evidencias, ninguno hemos podido evitar hacernos esa pregunta: ¿se suicidaron o les suicidaron?

Vuelta a lo mismo: Del Pino afirma tranquilamente no sólo que todos compartimos su subjetividad, sino que esa subjetividad es prueba de algo. Cualquier espíritu crítico dejaría de leer en este momento: un artículo que hace una y otra vez –van tres hasta ahora– apelaciones a una supuesta sensación universal para probar su punto no debería recibir mayor atención.

Sin embargo, hay tanta gente que se ha creído esta patraña que es necesario que nosotros continuemos.

¿Por qué nos asaltan entonces esas dudas en algo que parece tan claro?

Buena pregunta. Desgraciadamente, yo no puedo responderla. No soy psicólogo. Y lo digo en serio, no porque acuse al Sr. Del Pino de estar loco, sino porque estoy convencido que la respuesta a esta pregunta obedece a razones psicológicas muy profundas y no a un argumento racional.

El Argumentum ad Silvam Ilecis aquifolii.

Menudo nombre me ha salido. Tal vez hay una forma más simple de decir acebo en latín, pero no la he encontrado, así que he usado el nombre científico de esa planta. El latinajo arriba consignado no es otra cosa que la apelación al bosque de acebo (o acebedo), que es la traducción castellana de Hollywood. Nada que ver, pues, con el ex ministro. Así pues, el título quiere decir simplemente “apelación a Hollywood”. Ya se imaginarán mis lectores que, si he metido un latinajo, es porque voy a hablar de una falacia, y así es. Hasta donde sé, esta falacia ha sido inventada por Luis del Pino. Yo, al menos, no la había visto en ningún otro sitio.

Un guión de película

Resulta paradójico, pero la razón de esa incredulidad radica, precisamente, en lo claro y lo providencial que parece todo. De un lado, el episodio completo es tan perfectamente previsible, tan teatral, que no podemos evitar la sensación de estar asistiendo a una puesta en escena: policías que acordonan y desalojan el barrio; árabes que profieren cánticos guerreros mientras disparan ráfagas de metralleta por la ventana; helicópteros sobrevolando la zona mientras los medios de comunicación conectan en directo con el escenario del drama; un piso que explota con todos los terroristas dentro, los cuales se llevan a la tumba el secreto de su crimen, … ¿Verdad que parece un guión? Al analizar los hechos, es imposible resistirse a esa vocecita que nos susurra al oído: «si yo necesitara remachar ante la opinión pública, mediante una escena fabricada, la idea de que el 11-M fue un atentado islamista, ése es el tipo de escena que habría elegido».

Este argumento es genial. En casi todo el resto de sus artículos, Del Pino explota discrepancias y supuestas inconsistencias, dándoles por regla general una importancia que no tienen. Tendremos oportunidad de comprobarlo una y otra vez. En éste, sin embargo, da un giro de 180º y nos dice que la historia es demasiado perfecta para ser verdad. Añado a posteriori y a reproche de un adversario que Del Pino no dice literalmente «demasiado perfecta». Pero nos habla de que es «clara y providencial», que el episodio es «perfectamente predecible», «teatral», etcétera, términos que apuntan todos a esa perfección excesiva de la historia.

Estamos ante esa situación que en castellano llamamos “cara yo gano, cruz tú pierdes”, y en inglés “damn if you do, damn if you don’t”. Si la “versión oficial” presenta inconsistencias, entonces es que es falsa, nos dice Del Pino (ya veremos que esto tampoco es necesariamente cierto, pero no nos desviemos). En cambio, si la “versión oficial” no presenta inconsistencias, entonces es clara y providencial, perfectamente predecible, teatral, y por tanto falsa. Sea como sea, Del Pino gana: lo que afirma no puede ser refutado por ninguna evidencia, ningún experimento, porque Del Pino puede siempre redefinir su criterio de aceptación a su conveniencia, diciendo algunas veces que es demasiado bueno para ser cierto y otras veces que es demasiado inconsistente para ser cierto.

Suponemos que para Del Pino existe una zona intermedia, un “grado de inconsistencia” adecuado para que la escena pudiera ser verdadera. Pero Del Pino no nos dice cuál sería ese grado de consistencia.

No es difícil descubrir que todo este argumento exuda subjetividad por todos los poros. No sólo la conclusión de esa irresistible vocecilla que le susurra a Del Pino al oído es totalmente visceral, no sólo la existencia misma de la vocecilla es evidentemente falsa, sino que no existe forma humana de convertir este argumento en algo objetivo, medible, comprobable, o, mejor aún, en los términos de Karl Popper, “falsable”. Sólo podría hacerse si pudiéramos tener un criterio objetivo de ese “grado de inconsistencia” que menciono arriba. Tal criterio, evidentemente, no existe.

Del Pino hace pues una afirmación que por su propia naturaleza es totalmente anticientífica. Pero no sólo anticientífica. ¿Imaginan a un abogado defensor intentando hacer prosperar su caso con este tipo de argumentos? ¿Es esto periodismo de investigación? Por no hablar de que Del Pino, nuevamente, intenta postular como ley universal su propia apreciación subjetiva.

Hay un párrafo de los informes policiales donde se describe el intercambio de disparos entre los terroristas y las Fuerzas de Seguridad y que ilustra a la perfección esa teatralidad a la que me refería:
En esos momentos [se refiere a poco después de iniciarse el desalojo de los vecinos], el grupo de policías que se encontraban en la parte trasera del edificio, controlando las vías del patio interior, observan en varias ocasiones cómo los individuos que se encontraban encerrados en el inmueble 1º 2ª, levantaban las persianas con la mano y realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior, acompañados de frases en lengua árabe y en castellano, tales como «vamos a morir matando».
¿»Vamos a morir matando»? ¿Por qué al leer ese párrafo no puedo evitar la sensación de que alguien está sobreactuando?

Hagamos notar, en primer lugar, que dichos informes policiales no llegaron a figurar en el auto de procesamiento, que es la única versión que en puridad podríamos llamar oficial. En segundo lugar, vemos por enésima vez que Del Pino hace una valoración subjetiva: «no puede evitar la sensación».

Es curioso cómo Del Pino intenta una y otra y otra vez formalizar sus sensaciones, sus valoraciones subjetivas, diciendo que son las únicas posibles. No se pueden evitar, es imposible resistirse a ellas, todos nos hemos preguntado, etc. Una y otra vez.

Pero señor Del Pino, dos comentarios. En primer lugar, a riesgo de ser repetitivo, es imposible generalizar las sensaciones y convertirlas en verdades universales. Hable usted de sus sensaciones, no trate de endilgárnoslas a los demás. Este argumento es tanto más tramposo cuanto que acusa sutilmente a quien afirma no tener las mismas sensaciones que usted de estar mintiendo.

En segundo lugar, incluso si la sensación fuese universal, esto no la convierte en una verdad objetiva. Ni siquiera es una percepción, que puede ser errónea pero que al menos tiene un grado de objetividad. Las sensaciones no tienen lugar en una relación de hechos. Cualquier persona que tenga formación científica lo sabe. Cualquier persona que tenga formación jurídica también lo sabe.

Pero aún no hemos visto lo mejor.

Los buenos espectáculos tienen el efecto de «suspender la incredulidad» en los que los contemplan. Podemos estar viendo una escena de marcianos o un diálogo entre Einstein y Gengis Khan: ni los anacronismos ni las fantasías más desbordantes consiguen acabar con esa «sensación de verosimilitud» que desprenden las buenas películas. Y, sin embargo, cuando una película es mala, cuando el guión es forzado, cuando se producen en la trama casualidades inexplicables para apuntalar la historia o, simplemente, cuando la puesta en escena no está suficientemente elaborada, la incredulidad aflora en el espectador y éste comienza, casi sin quererlo, a fijarse en los fallos del guión.

He aquí, en toda su plenitud, la apelación a Hollywood, el argumentum ad silvam Ilecis aquifolii. Frotémonos los ojos. ¿Está realmente Del Pino proponiéndonos que se puede juzgar la realidad como si fuese una película (curiosamente olvidándose de otras formas de la narración, como las novelas, los cuentos o el teatro)? ¿Sabe Del Pino la diferencia entre historia y trama? El propio Del Pino dice que el problema no es lo que se cuenta (la historia, que podría hablar de marcianos o de un diálogo entre Einstein y Gengis Khan) sino cómo se cuenta. Entonces, se deduce que su problema no es con los hechos en sí, sino en ¡cómo son contados!

En otras palabras, Del Pino confunde asombrosamente verosimilitud y verdad, y ello a pesar de darse cuenta, con sus ejemplos, de que son conceptos distintos. Las escenas de marcianos, según Del Pino pueden ser verosímiles a pesar de ser falsas. Pero obviamente de ello no puede deducirse lo que intenta deducir Del Pino, que es que si una historia se cuenta de forma inverosímil, entonces es falsa.

En primer lugar, la inverosimilitud es, para no variar, un concepto muy subjetivo. En segundo lugar, hay cosas que a primera vista son inverosímiles pero perfectamente verdaderas. Un ejemplo obvio: la Tierra no está fija; se mueve. De hecho, todas las grandes revoluciones científicas tienen un punto inicial de inverosimilitud. Es difícil de creer que la Tierra se mueva, que toda la vida haya evolucionado a partir de un organismo más simple, que el tiempo no sea un absoluto, que los cuerpos caigan a una aceleración constante, independiente de su peso, y casi cualquier cosa que tenga que decir la mecánica cuántica.

Pero el error de bulto, el error de lógica elemental, está en argumentar: si X es inverosímil, entonces X es falso, y haciéndolo demostrando que hay historias falsas que son verosímiles. Lo primero no se sigue de lo segundo: hay claramente historias verdaderas que son inverosímiles.

Veámoslo formalmente. Si alguien quiere saltarse esta parte, puede hacerlo sin pérdida del argumento, pero la dejo aquí para demostrar que Del Pino comete un error elemental de lógica de predicados.

P(X) = X es verosímil

Q(X) = X es verdadero

Del Pino afirma

(1) Existe x tal que P(x) y No (Q(x)),

y nos dice que esto demuestra

(2) Para toda x, no (P(x)) => no (Q(x))

Veamos por qué esta deducción es absurda con un símil. Si P(x) = x es moreno y Q(x) = x tiene ojos oscuros, la afirmación (1) es equivalente a decir que hay morenos con ojos claros. ¿Se puede deducir de ello que todas las personas no morenas tienen ojos claros, que es la afirmación (2)? Claramente, no.

En ese sentido, es tan providencial esa aparición de los suicidas que no habían sido hallados en los trenes, es tan providencial esa desaparición de testigos incómodos, es tan providencial esa demostración sangrienta de radicalismo islámico, … que no podemos evitar decirnos a nosotros mismos que el guionista se ha pasado tres pueblos.

Sería difícil encontrar un párrafo más cargado de valoraciones subjetivas y lenguaje parcial: “incómodos”, “providencial”, “guionista”, “demostración sangrienta”… Todo ello dirigido a forzar una conclusión.

A estas alturas debería estar claro que Del Pino tiene otra teoría, y que el hecho de que el suicidio de Leganés no encaje en ella provoca estas valoraciones negativas. ¿Providencial? ¿Quién define lo que es providencial? Nuevamente estamos con la valoración de que, si algo no encaja, es inconsistente y por tanto falso; y si encaja, es providencial. Cara yo gano, cruz tú pierdes. Evidentemente hablar de «testigos incómodos» sin haber demostrado previamente que alguien podría ser un testigo incómodo es la clásica falacia de suponer la premisa sin haberla demostrado. En todo caso, habría que establecer paralelismos con otros casos, y preguntar a Del Pino: ¿qué no haya sobrevivido ninguno de los terroristas del 11-S (desaparición de testigos incómodos) no es igualmente providencial?

Y es que, como afirmo en otro sitio, el problema real no es que la relación de hechos sea providencial para la mal llamada «versión oficial». ¡El problema es que es profundamente incómoda para los que impugnan!

Y, una vez que ha aflorado la incredulidad, entramos a analizar el guión y nos encontramos con que no tiene ningún sentido.

O sea que lleva medio artículo intentando convencernos subjetivamente, y dice que ahora nos convencerá objetivamente. Ya veremos que esto tampoco es verdad.

¿Por qué se suicidaron?

En primer lugar, ¿por qué se tenían que suicidar los terroristas? Si no lo habían hecho en los trenes, ¿qué sentido tiene que lo hicieran tres semanas después? ¿Qué objetivo perseguían? ¿Matar a un miembro del GEO? Como me señaló en cierta ocasión mi buen amigo Asís, puestos a suicidarse, podían haber elegido un lugar más abarrotado de público, porque es la única vez en la historia que en lugar de suicidarse uno para matar a siete, se suicidan siete para matar a uno. No tiene ninguna lógica.

Aquí nos adentramos plenamente en el terreno de los juicios de intenciones. Por definición, un juicio de intenciones es especulativo; no hay forma de demostrar las razones por las que lleva a cabo un acto si no se le pregunta al autor del acto, cosa que por definición en este caso es imposible.

Del Pino comete varias falacias en este párrafo. El primero es crear lo que podríamos llamar el “Manual del Buen Terrorista”. Es decir, Del Pino nos dice a posteriori, a toro pasado, cuál es según él la lógica por la que debe regirse un buen terrorista, cuál debe ser su conducta. De forma escasamente sorprendente, esa conducta es diferente a la conducta observada. Es muy fácil definir a posteriori como deberían ser las cosas y fingir sorpresa porque no son así. Creo que era Groucho Marx el que decía que predecir es complejo, sobre todo si se trata de predecir el futuro. Predecir hacia atrás, en cambio, es trivial, tanto si se quiere demostrar que las cosas pasaron como quiere la “versión oficial” como si se quiere demostrar lo contrario.

El segundo, por supuesto, es pensar que los terroristas actuaban libres de constricciones. ¿Se le habrá pasado por alto que estaban sitiados? Su argumento podría tener algo de mérito si a los terroristas se les hubiera ocurrido suicidarse espontáneamente, sin presiones externas. Hubiera sido, en efecto, un poco idiota. Pero suicidarse cuando estás a punto de ser arrestado, bajo la presión de los gases lacrimógenos, podría ser algo ligeramente distinto. ¿Por qué Del Pino omite estos detalles, que cualquier observador objetivo se ve obligado a incluir? (véanse las FAQs de Leganés, Parte II)

De hecho, es que ni siquiera tenían que haber elegido otro lugar distinto para causar más víctimas: si lo que querían era morir matando, ¿por qué no hicieron estallar el piso mientras los vecinos se encontraban aún en sus casas? ¿Por qué esperaron educadamente a que se desalojaran ocho bloques de viviendas antes de hacer estallar el piso? La verdad, tanta consideración me resulta incomprensible en alguien que se supone que acaba de asesinar a 200 personas tres semanas atrás.

Nuevamente, esto supone que los terroristas eligieron libremente el momento de suicidarse, lo cual no sólo no ha sido demostrado por Del Pino, sino que va en contra de toda la información que tenemos. Como suele suceder en estas apelaciones a la incredulidad, Del Pino descarta, tal vez a propósito, alternativas muy razonables. Por ejemplo, que la decisión de suicidarse fue tomada más o menos in extremis. Recordemos que los terroristas se vieron sorprendidos en el piso. No tenían planeado suicidarse ese día. No parece absurdo pensar que para suicidarse se requiere un pelín de preparación, tanto psicológica, en el proceso de tomar la decisión, como operativa. Es bastante razonable suponer que la bomba principal, la que hizo saltar el piso, no estaba preparada desde días antes, y que los terroristas tuvieron que armarla. Finalmente, recordemos que se suicidan en última instancia, cuando han sido atacados con gases lacrimógenos y su situación es ya insostenible. Curiosamente, como hemos dicho, Del Pino soslaya estos detalles fundamentales para entender el suceso.

¿Por qué se da la orden de entrar en el piso?

En realidad, no es cierto (como decíamos al principio del artículo) que los presuntos terroristas se suicidaran al verse rodeados por la Policía.

Ya. Pero no hay nadie, que yo haya leído, que afirme tal cosa. Esto es todo un hombre de paja: hacer creer al lector que la “versión oficial” afirma que los terroristas se suicidaron espontáneamente “al verse rodeados”, y no durante el asalto, para así desprestigiar una afirmación que nadie hace. Como demuestro en mi artículo sobre la “versión oficial”, los medios más asociados por los conspiracionistas con ésta, como El País, hablaban claramente desde los primeros días de que los suicidas habían hecho estallar el dispositivo al ser asaltados, no antes.

Las primeras unidades policiales llegan a ese piso en torno a las 14:15 del sábado 3 de abril, según consta en los informes incorporados al sumario. El grupo del GEO no llegaría hasta las 19:45. Y es una hora más tarde, a las 21:03, al intentar entrar los miembros del GEO en el piso, cuando se produce la explosión. Los terroristas estuvieron rodeados por la Policía más de seis horas sin que se hicieran estallar, así que no fue el verse rodeados lo que les impele a la inmolación.

Como puede constatarse en las FAQs, la hora de llegada es incorrecta por dos horas. Las primeras unidades salieron de Canillas pasadas las 16:00. Del Pino no he visto necesario enmendar este error.

Por tanto, sería más correcto decir que los presuntos terroristas se suicidaron no al verse rodeados, sino cuando los geos intentan asaltar el piso.

Sin duda. Pero como queda dicho, ¿quién dice otra cosa?

Y éste es el segundo aspecto extraño de la historia: ¿por qué hubo que asaltar ese piso?

A lo largo de sus muchos años de existencia, el grupo del GEO no había tenido ninguna baja, en buena medida porque son suficientemente profesionales como para no asumir riesgos innecesarios.

En un caso como el que nos ocupa, la manera normal de proceder es cansar a los terroristas: iniciar una larga negociación (algunas negociaciones de los geos se han llegado a prolongar más de 12 horas), esperar a que el cansancio haga mella en las personas que están dentro del piso, aguardar a las horas más bajas de la madrugada, cuando tienen los sentidos más embotados, y sólo entonces, si las negociaciones no han dado fruto y si es absolutamente imprescindible, realizar un asalto. Repitamos: sólo si es absolutamente imprescindible.

Nuevamente, estamos ante un juicio de intenciones. Pero desgraciadamente para la versión de Del Pino, que intenta insinuar que el asalto estaría relacionado con la conspiración, está absolutamente claro quién decidió dicho asalto: Díaz Pintado, a la sazón Subdirector General de la Policía, el cargo operativo más alto en ese cuerpo y jefe natural de los GEOS. Los testimonios al respecto son muchísimos, incluyendo el de Agustín Díaz de Mera, jefe directo de Díaz Pintado, que declaró en la Comisión avalar la decisión.

Así pues, ¿qué intenta decirnos Del Pino? ¿A quién está acusando, y de qué? Porque si la orden de llevar a cabo el asalto es sospechosa para él, la conclusión de a quien apunta tal sospecha es inescapable. Por supuesto, yo no estoy acusando a nadie, porque yo no creo que haya habido mala fe en tal decisión. Me limito a llevar hasta sus últimas consecuencias lógicas los razonamientos de Luis del Pino.

En este caso concreto, ¿puede alguien decirnos por qué era imprescindible asaltar ese piso?

“Alguien”, así en abstracto, no sé, pero se lo pueden decir Díaz Pintado y Díaz de Mera. Así queda más claro, ¿no? En vez de hacer insinuaciones generales, llamemos a la gente por su nombre y constatemos el absurdo de pensar que estos señores formen parte de ninguna conspiración.

Los terroristas estaban rodeados, aislados en la vivienda, así que era imposible que se escaparan; no tenían rehenes cuya vida estuviera en peligro; los ocho bloques de viviendas habían sido desalojados, por lo que no había tampoco riesgo para la vida de ningún civil, … Entonces, ¿qué motivo tan poderoso había para intentar entrar, en lugar de esperar pacientemente? En caso de que los terroristas trataran de salir, podían ser fácilmente abatidos, y si intentaban estallarse dentro del piso, lo mejor era dejar una prudencial distancia de seguridad. Por tanto, ¿qué poderosa razón existía para que los geos asumieran un riesgo completamente innecesario?

Repito: ya sabe a quién preguntarlo. Pero para su desgracia, tales personas no se pueden relacionar fácilmente con las teorías de la conspiración que quiere usted impulsar.

¿Quién dio la orden de asaltar ese piso y por qué se tomó esa decisión? ¿Por qué se suicidaron volando el piso?

Tampoco parece tener sentido el modo en que se produce ese supuesto suicidio. La explosión se produce en el interior, cuando los geos intentan asaltar la vivienda. ¿Por qué los terroristas no salen todos en tropel al encuentro de los geos? ¿Por qué se inmolan dentro del piso, en lugar de tratar de ocasionar un mayor daño a la fuerza asaltante? ¿Por qué, por ejemplo, en lugar de hacer estallar el piso, no salen al encuentro de los asaltantes disparando con sus fusiles automáticos, hasta caer abatidos?

Ay, Don Luis. Acaba usted, en el párrafo pasado, de dar una posible razón: “En caso de que los terroristas trataran de salir, podían ser fácilmente abatidos”. ¿No lo recuerda? Pues yo sí. Y tendrá que decirnos qué es lo que piensa, si lo del párrafo anterior o lo de éste, porque ambas alternativas son excluyentes, ¿no le parece?

Además, todas las declaraciones de los propios GEOS indican que los terroristas lo que intentaron fue lo contrario: atraer a los GEOS adentro. Son dos tipos de táctica. Los terroristas, según toda evidencia, consideraron que saliendo no tenían muchas posibilidades.

Finalmente, recordemos que los GEOS estaban, según indican sus declaraciones, perfectamente preparados ante la eventualidad de que los terroristas salieran. De hecho, cuando uno de ellos insinuó que saldría a parlamentar le indicaron que saliera desnudo. No parece que un terrorista saliendo en otras condiciones podría avanzar demasiado.

“¿Por qué no eligieron alguna otra manera de ocasionar más daño?

Ya nos dirá usted cuántas alternativas tenían. Yo creo que al estar rodeados por la Policía, bastante pocas.

Pensemos en lo siguiente: esos presuntos terroristas disponían (según nos dicen) de una gran cantidad de goma-2 amasada en la vivienda y disponían también de cables y detonadores. Lo que usted o yo haríamos, querido lector, si quisiéramos morir matando, es disponer esa dinamita para hacerla estallar cuando los geos entraran, con el fin de matarlos a ellos. Pero, en lugar de eso, lo que los presuntos terroristas hacen es… ¡ponerse la dinamita alrededor y matarse ellos mismos! Más que islamistas radicales, debían de ser oligofrénicos.

Este párrafo olvida por completo que eso fue precisamente lo que los terroristas querían hacer. Varios testimonios de GEOS recuerdan el reto a los propios GEOS para que entraran al piso.

Por lo demás, los GEOS lanzaron varias granadas de gas lacrimógeno dentro antes de iniciar el asalto como tal. En ese momento los terroristas no tenían demasiadas opciones. O se rendían o se inmolaban. Pensar que podían esperar tranquilamente, sin máscaras antigás, hasta que los GEOS entraran, es totalmente absurdo.

¿Qué intercambio de disparos hubo?

Tampoco lo que sucedió antes de la llegada de los geos resulta muy claro. A partir de las tres de la tarde (según los informes policiales y las declaraciones de los vecinos) se producen intensos intercambios de disparos entre los habitantes del piso y las fuerzas policiales que rodeaban el inmueble…,

Como queda dicho, muy difícil que haya pasado esto. Las primeras unidades llegaron pasadas las cuatro. Desde luego, Del Pino no ha siquiera intentado corregir esta errata.

intercambios de disparos que hacen que la Policía comience el desalojo del bloque de viviendas y que duraron un par de horas.

Como afirmo en mi artículo sobre la versión oficial, y como afirmamos también en las FAQs, no hay ninguna constancia de que la “versión oficial” hable de “intensos” intercambios de disparos. El auto de procesamiento no lo hace. Ninguna versión periodística contemporánea de los medios “oficialistas” lo hace. La única fuente que yo conozco para hablar de un intenso tiroteo es la crónica de Casimiro García Abadillo, al que difícilmente puede llamarse vocero de la “versión oficial”.

Esos disparos estaban acompañados de cánticos y de amenazas en castellano y árabe. Fijémonos de nuevo en la parte final de ese párrafo de los informes policiales que citaba al principio del artículo: levantaban las persianas con la mano y realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior, acompañados de frases en lengua árabe y en castellano, tales como «vamos a morir matando».

No entiendo muy bien a qué viene la teatralidad esa de disparar mientras gritan «Vamos a morir matando», que tanto recuerda al «Ha llegado tu hora, Morgan» de las malas películas del Oeste. ¿Para qué dicen eso? ¿Para que la Policía esté prevenida de cuáles son sus intenciones? Si querían morir matando, ¿para qué lo avisan? ¿Para que las Fuerzas de Seguridad tomen sus precauciones?

Otra vez la apelación a la incredulidad. Del Pino se esfuerza por pintar una escena inverosímil que no es defendida por nadie en la famosa “versión oficial”. Estamos por tanto, otra vez, frente a la falacia del hombre de paja. La teatralidad la interpreta Del Pino, o tal vez la extrae de crónicas periodísticas más o menos sensacionalistas y por ello poco dignas de crédito. Yo no tengo constancia de qué dijeron los terroristas; según el único testimonio presencial en el auto, al asomarse no dijeron nada.

Pero aún suponiendo que dijeran algo, y que ese algo fuese una amenaza como la consignada, entra perfectamente dentro de lo posible que se hagan dichas amenazas. Sabemos perfectamente que afirmaciones similares fueron hechas por teléfono a los parientes de los terroristas, y que los GEOS conocían dichas amenazas de forma previa al asalto.

Pero, dejando aparte esa teatralidad, es que tampoco comprendo muy bien el resto de la escena. ¿Qué quiere decir lo de «realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior»? ¿Quiere decir que disparaban a la Policía? ¿A los transeúntes? ¿Al aire?

Por favor, señor Del Pino. Éstas ya son ganas de marear la perdiz. Es muy difícil determinar hacia donde dispara un adversario a menos que escuche usted las balas silbando a su alrededor.

Por lo demás, entiendo que está usted llamando embustero al policía con carné 11.401, que no sólo reporta el tiroteo (sin nunca considerarlo intenso) sino que identifica a uno de los terroristas que se asoma por una ventana. Se lo digo porque es muy cómodo decir “la policía miente”, así, en general, pero es un pelín más difícil cuando se identifica a personas individuales.

Por lo demás, Don Luis, si usted está persuadido que dicho funcionario mintió, ¿a qué espera para denunciarle?

¿Resultó herido algún policía o transeúnte por esos disparos?

Afortunadamente, no. ¿Eso qué demuestra? Según el testimonio del Auto de Procesamiento, los disparos se hicieron un poco a ciegas y fueron bastante esporádicos. ¿Tiene usted idea del número de tiroteos en los que afortunadamente nadie resulta herido?

¿Se encontró algún proyectil en algún sitio? ¿Por qué los informes de balística no mencionan ninguno? ¿Hizo alguno de esos proyectiles algún agujero en un lateral de un coche, en un cristal de una ventana, en algo?

Pues como usted bien dice en el párrafo siguiente, hay cinco vainas percutidas, al menos tres de ellas correspondientes al calibre de las armas identificadas dentro del piso.

Examinando las actas de la inspección ocular realizada tras la explosión, así como los listados de las muestras recogidas por los Tedax, en el piso de Leganés aparecieron (dejando aparte los cartuchos que estaban dentro de sus cargadores y que por tanto no habían sido disparados) cinco cartuchos sueltos sin percutir y cinco vainas percutidas. ¿Dónde están las numerosísimas vainas que hubieran debido quedar después de dos horas de intercambio de disparos con los subfusiles Sterling que se encontraron en Leganés? Esos subfusiles tienen cargadores de 34 cartuchos y una cadencia de fuego de 550 disparos por minuto. ¿Se volatilizaron todas las vainas de las balas disparadas?

Otra vez estamos ante toda una serie de saltos a conclusiones. En primer lugar, la afirmación, que como hemos visto no ha sido demostrada, de que la “versión oficial” afirma un intenso tiroteo durante dos horas. Esto es un verdadero hombre de paja a menos que Del Pino pueda demostrar lo contrario.

Una serie de alternativas a esto son perfectamente factibles, y Del Pino no ha demostrado que puedan descartarse. En particular, unas pocas ráfagas intermitentes, a lo largo de dos horas, son perfectamente factibles y en línea con los testimonios que conocemos.

Del Pino querría hacernos creer que la “versión oficial” requiere que se dispararan miles de balas. Lo cierto es que esa escena está, según la información de que disponemos, más en su imaginación que en ninguna “versión oficial”, que no hablan jamás de nutridos tiroteos.

Es perfectamente factible, por ejemplo, que se dispararan ráfagas de uno o dos segundos (unas 10 o 20 balas), cada pocos minutos. Si los terroristas no tenían mucha munición –como parece—es lógico que la administraran de esta forma.

Por lo demás, respecto al número de vainas encontradas, no sé si Del Pino recuerde que en ese sitio explotaron unos 30 Kg. de dinamita. Para llegar a las conclusiones de Del Pino tenemos dos incógnitas: el número de disparos que supuestamente fueron hechos, según la “versión oficial”; es un número que claramente ignoramos y que podría ir desde pocas decenas hasta miles. Y, en segundo lugar, nos hace falta un modelo matemático que nos diga, a partir de una explosión de 30 Kg. de dinamita, cuántas de esas vainas se esperaría encontrar. Si ese modelo nos dijera que se esperan encontrar entre X y Y vainas con una probabilidad de, digamos, 99%, y nosotros encontráramos 5, y X fuese un número mayor que 5, podríamos considerar que Del Pino tiene razón en sospechar. Pero el problema es que no tiene ninguna de las dos cosas, ni el número de disparos hecho en principio ni una predicción de cuántas vainas habría que encontrar para un número Z de disparos. ¿Cómo puede entonces afirmarse que el número de vainas encontradas es sospechoso?

Lo que sí tenemos son dos afirmaciones que sí hace el Auto de Procesamiento:

  1. Se hicieron disparos, según una docena de testimonios policiales
  2. Se encontraron vainas percutidas

Ambas afirmaciones, hechas así, con objetividad y sin introducir adjetivos ni valoraciones, son consistentes y razonables. Intentar sacarlas de este contexto, como hace Del Pino, es una falacia de hombre de paja.

Respecto al tiroteo hay varios otros interrogantes. Del Pino se concentra en el tiroteo hacia el exterior, sin mencionar nunca que existe una docena de testimonios que hablan de tiroteos dentro de la finca, hacia el rellano de la escalera, después de que los GEOS volaron la puerta.

Otra vez se impone la pregunta: ¿mienten todos ellos, incluyendo lo que fueron heridos, tres de ellos de gravedad? Hagamos el mismo ejercicio. Hablamos de los policías con carné 27.288, 64.609, 28.400, 82.354, 28.354, 63.853, 62.883, 75.687, 75.478, 81.743, 81.705, 78.613. Díganos, señor Del Pino, si quiere denunciarles por falso testimonio.

Finalmente, tengamos en cuenta otro elemento: la gratuidad del tiroteo. La “versión oficial”, o, mejor dicho, la relación de hechos generalmente aceptada, no requiere tal tiroteo. Se hubiese producido o no, el resto de eventos hasta el suicidio son sustancialmente independientes. ¿Por qué habría que inventarse un tiroteo inexistente? Y puestos a inventarlo y a plantar evidencia, ¿por qué no plantar el número de vainas consistente con la supuesta intensidad del tiroteo?

Es curioso, como alguien comentaba, cómo se puede afirmar que los verdaderos autores de la masacre, que supuestamente permanecen en la sombra, son por un lado tan brillantes como para engañar a todo el mundo pero al mismo tiempo tan chapuceros como para fallar en algo tan evidente.

Finalmente, tampoco entiendo por qué no hay ninguna imagen de esas curiosas escenas de intercambio de gritos y disparos.

Los medios de comunicación empiezan a congregarse en el lugar ya bien avanzada la operación, pero mucho antes de que estallara el piso. ¿Por qué no tenemos ninguna imagen de esos terroristas levantando persianas, realizando disparos y gritando sus consignas al mundo exterior? ¿Qué les hizo parar ese comportamiento tan exhibicionista antes de que llegaran las televisiones?

El punto es que tendría que demostrar que hubo un cambio sustancia del comportamiento antes y después de que llegaran las televisiones. Dicho cambio no ha sido demostrado.

¿Tampoco tenían los miembros de la Policía ninguna cámara con la que grabar las caras de esos terroristas en el momento de asomarse?

Si, como parece deducirse del Auto, se asomaron apenas unas pocas veces al principio, no parece que la Policía estuviese lista para hacer esas fotografías. Nuevamente, Del Pino salta a conclusiones sin considerar alternativas razonables.

¿Por qué nadie nos ha enseñado ninguna de esas imágenes, si es que existen?

Tendría en primer lugar que demostrar que existen. Esta pregunta es incongruente con las anteriores, que suponen que no existen.

¿Tampoco los geos grabaron la operación, a pesar de que ésa es la costumbre?

Ignoro si la costumbre de los geos es grabar la operación, pero no hay nada que permita deducir que ésta en particular se grabara.

¿Se da cuenta el lector de la mala suerte que tenemos con las imágenes en todo el caso del 11-M? No aparecen las caras de los terroristas de los trenes en ninguna cámara de ninguna estación así que tenemos que conformarnos con los testimonios contradictorios de los testigos oculares.

Lo cual es bastante explicable si uno recuerda que tales cámaras, salvo en Atocha, no graban las imagénes.

Los Tedax encuentran dos mochilas sin explotar en las estaciones y a nadie se le ocurre fotografiar el contenido (¿ningún Tedax lleva ni siquiera un teléfono móvil con cámara?)

Sinceramente, no creo que jamás se haya hecho algo similar, ni que le parezca prioritario a un Tedax hacer una foto en vez de ponerse de inmediato a desactivar la bomba. ¿Por qué no pregunta lo mismo sobre las decenas de bombas de ETA que han sido desactivadas a lo largo de los años? ¿Ha visto alguna vez una foto de ellas? Yo no. Así que de “mala suerte”, la justa.

, así que tenemos que conformarnos con dibujos a mano alzada de las mochilas, que tampoco cuadran con las declaraciones de los testigos.

Cuadran con la declaración de los expertos, que es, me parece, lo importante.

La Policía asiste a los disparos de esos terroristas de Leganés y todo el país sigue la operación por TV, y tampoco consigue nadie captar una sola imagen de ninguna cara. Parece que nos persiguiera la desgracia en este aspecto.

¿Cuántas imágenes hay de los terroristas del 11-M antes de abordar los aviones? Que yo sepa, una. ¿Cuántas de los terroristas de Munich? Que yo recuerde, una, y encapuchado. ¿Cuántas de los sitiados en Waco, Texas? No recuerdo una sola, y aquello duró días.

Nuevamente, se trata de intentar despertar sospechas sobre un hecho que, en sí mismo, no tiene nada de particular.

¿Cómo hicieron volar el piso?

Pero vamos a suponer que esos terroristas que no se inmolaron en los trenes deciden de repente que Alá les exige inmolarse. Vamos a suponer que son tan teatrales como para dedicarse a gritar por las ventanas lo de «vamos a morir matando». Vamos a suponer que con los nervios del momento alguien ordena, contra toda lógica, que los geos inicien el asalto. Y vamos a suponer que esos terroristas fueran tan estúpidos como para no ocurrírseles dar mejor uso a la dinamita que ponérsela de cinturón.

Todo esto ha sido contestado arriba, pero no deja de ser interesante la forma como Del Pino quiere forzar la conclusión, usando lenguaje altamente valorativo: “deciden de repente”; “son tan teatrales”; “contra toda lógica”; “fueran tan estúpidos”
Respecto a esto último, no sé qué tiene de estúpido “ponerse de cinturón” la dinamita. Es un método perfectamente bien documentado de los terroristas suicidas de Oriente Medio.

Aceptando todo esto, ¿cómo, exactamente, hicieron estallar el piso?

¿Tenían cinturones y los hicieron estallar simultáneamente? ¿Fue uno de los terroristas el que se inmoló, llevándose por delante a sus compañeros? ¿Cómo pudo reventar aquel piso de esa forma?

Todo parece indicar que los dos terroristas más cercanos al foco hicieron detonar las cargas, ya sea la central que hizo estallar sus cinturones por simpatía, o viceversa. ¿Qué problema hay en ello?

Algunas versiones periodísticas nos han hablado de árabes abrazados en corro cantando canciones guerreras justo antes del estallido, pero lo cierto es que resulta difícil de aceptar.

Me parece muy bien que dude usted de “algunas versiones periodísticas”. Los diarios suelen publicar una enorme cantidad de inexactitudes y falsedades, todos ellos. Pero lo que no es de recibo es que intente hacernos pasar esas versiones periodísticas por partes de la “versión oficial”. Una versión periodística es eso, una versión periodística, y nada más, a menos que usted esté en posibilidad de demostrar lo contrario.

La “versión oficial”, mejor dicho, el auto de procesamiento, no habla nada de árabes abrazados en corro, y de hecho constata que dos terroristas estaban muy cerca del foco, otros dos un poco más alejados, y tres más aún más alejados, en diversos ángulos. (FAQs)

Mientras que dos de los cadáveres estaban relativamente enteros y otros tres pudieron reconstruirse, los últimos dos cadáveres estaban tan destrozados que no han aparecido más que fragmentos. De hecho, de uno de ellos (Allekema Lamari) sólo apareció media cabeza y un trozo de un hueso de la pierna.

Nuevamente, un hombre de paja. La “versión oficial” (el auto de procesamiento) está de acuerdo con usted. ¿Cuál es entonces el problema? ¿Qué un diario publique falsedades? Pues vaya novedad.

Además, alrededor de la cintura de dos de los cadáveres apareció dinamita metida en bolsas de plástico (entre 1 y 2 kg), que no había estallado por carecer de detonador, y los restos de otro de los cadáveres aparecieron adheridos a un colchón, como si estuviera tratando de protegerse.

En primer lugar, no es correcto que carecieran de detonador. Carecían de iniciador. La diferencia es muy relevante, porque un detonador está alojado en la dinamita, mientras que el iniciador (disparador/interruptor o temporizador) está unido al detonador por dos cables.

Ahora bien, preguntaría yo: ¿le parece sorprendente que dos cables queden sueltos después de una explosión de 30 Kg de dinamita? Esa explosión demolió una pared de tabique, y usted se extraña de que haya desligado un iniciador?

Por lo demás, se cae aquí en la falacia del argumentum ad ignorantiam. Que algo no se encuentre no quiere decir que no estuviera en primera instancia. No encontrar evidencia de X no quiere decir que X sea falso. ¿Alguien duda de que los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas tenían una cabina de mando? Lo pregunto porque esa cabina no fue hallada. ¿Quiere eso decir que nunca existió?

Ninguno de estos datos se corresponde muy bien con la escena del corro de fanáticos enloquecidos.

Repito: hombre de paja. El auto no habla de corros de fanáticos enloquecidos.

El hecho de que la dinamita de dos de los cadáveres no tuviera iniciador y la presencia de ese colchón protector sugieren que al menos debería considerarse la posibilidad de que tres de los terroristas no tuvieran la más mínima intención de suicidarse.

Vale. ¿Qué problema hay con ello? ¿Está usted seguro de que todos los terroristas del 11-S querían suicidarse? ¿No se habrá arrepentido alguno de ellos en el último instante? ¿Qué posible relevancia puede tener esto?

Por otro lado, el hecho de que la dinamita esos dos cadáveres no llegara a estallar y el hecho de que unos cadáveres estuvieran completamente destrozados mientras que otros estaban casi enteros sugieren que los terroristas pudieran hallarse bastante separados en el momento de producirse la explosión.

Seguimos con lo mismo: inventarse un hombre de paja, afirmando que la “versión oficial” afirma X, refutar X y declarar triunfalmente que se ha refutado la “versión oficial”. Como he dicho y repito, esto sólo tiene un “pequeño” problema. La “versión oficial” no afirma X.

Lo cual nos lleva a pensar que, si es verdad que esa explosión fue provocada por los terroristas, fue sólo alguno de ellos especialmente fanático el que apretó el pulsador. Sin corrillos sangrientos de ningún tipo.

Vale. Repito, nadie tiene un problema con ello, y por supuesto esto no quiere decir, en ningún momento, que no hubiese un suicidio. Al menos uno de ellos quería suicidarse y los otros no se lo impidieron.

Pero, en realidad, lo que más llama la atención en los informes policiales es un detalle que parece haber pasado desapercibido y que resulta de lo más desconcertante: según el informe de inspección ocular del piso de Leganés, el cadáver de uno de los terroristas apareció «con el pantalón puesto al revés«; así lo refleja textualmente el sumario.

Llevamos páginas y páginas debatiendo, y de pronto lo que “más llama la atención”, lo más importante, es que un terrorista llevara el pantalón al revés. Esto me deja sin palabras. ¿Qué relevancia puede tener este hecho? ¿Ha siquiera considerado Del Pino la posibilidad, por ejemplo, de que tal pantalón fuese un chándal, del que es difícil saber si está al derecho o al revés?

¿Se le ocurre a alguien algún motivo por el cual un terrorista quisiera pasarse varias horas con los pantalones mal puestos en aquel piso rodeado?

Tiene que ser incomodísimo estar levantando persianas, gritando consignas absurdas y disparando ráfagas de ametralladora con los pantalones al revés. ¿No encontró, entre las 14:15 y las 21:03 (seis horas y cuarenta y ocho minutos), ni un sólo instante para ponerse bien los pantalones?

Nuevamente, Del Pino cambia la hora de inicio de la operación, sin haber hecho el más mínimo intento hasta ahora por reconocer la errata. Pero dejemos eso. Lo increíble es que Del Pino elimine alternativas razonables. Entre otras, que el propio terrorista se halla vestido con esos pantalones horas después. ¿Qué le hace pensar que estuvo todo ese tiempo con los pantalones al revés? Y si, como comento, ¿el pantalón es un chándal o algo similar (un pantalón de pijama, por ejemplo)? ¿Cree Del Pino que es más fácil ponerle a alguien el pantalón al revés que ponérselo uno? Yo he vestido decenas o cientos de veces a mi hijo, y nunca le puse un pantalón de cremallera al revés. Un chándal sí (y me lo he puesto yo mismo al revés), pero no uno de cremallera.

Siento tener que hacer esta pregunta, pero ¿estaba ese terrorista vivo antes de que estallara aquel piso?

¿Qué le hace pensar que no, que tenía los pantalones al revés? ¿Sin considerar ninguna de las posibilidades que se mencionan arriba? Vaya al juzgado con esa “prueba”. Ande, no se corte. Vaya y ponga una denuncia basada en esa “prueba”.

De todas formas, esto de los pantalones al revés parece ser una obsesión de Del Pino. Cuando recientemente contestó a Manel Gozalbo de Hispalibertas la crítica de éste, puso una decena de cuestiones extrañas respecto del 11-M. Después de 26 enigmas, miles de palabras y cientos de argumentos, uno de ellos era… los pantalones al revés.

Juro que no entiendo la relevancia del tema. Seguramente Del Pino tendrá a mano algún experto policial, con años de investigaciones entre pecho y espalda, ,que nos diga que esto es indicio suficiente para sospechar que estos individuos no se suicidaron, pero mientras no me diga quién es ese experto y me permita interrogarle sobre sus razones, tengo que decir que éste es el argumento más absurdo que he leído jamás en apoyo de una teoría conspirativa.

¿Estamos seguros de cuántos terroristas vivos había en ese piso antes de que volara por los aires?

Bastante seguros de que había cuatro o cinco personas. Hay multitud de testimonios de personas expertas, policías (y sobre todo GEOS, para quienes la información de cuánta gente hay en el piso es vital), en ese sentido, reportando voces diversas, tiros, etcétera.

Hasta aquí Del Pino. Ahora bien, hemos llegado al punto en el que es necesario recordar qué estamos discutiendo. Nos pregunta Del Pino si a los suicidas de Leganés “los suicidaron”. No sólo nos lo pregunta, afirma que todo el mundo se ha hecho esa pregunta.

Del Pino puede apilar todas las supuestas inverosimilitudes que quiera, empezando por los pantalones al revés que tanto le obsesionan. Pero toda su pila de inverosimilitudes no es nada comparada con la alternativa que Del Pino defiende: alguien mató a esas personas antes o después de que llegara la Policía. Durante horas, mantuvo a la Policía (200 de ellos, según García Abadillo), a los medios de prensa presentes y a todos los testigos convencidos de que esas siete personas estaban vivas. Tres meses después el Director General de la Policía seguía seguro de lo mismo. ¿Nadie de los presentes detectó la “teatralidad”? ¿Nadie se hizo preguntas sobre la verosimilitud, preguntas que a Del Pino le salen de forma natural sin haber estado presente?

En todo caso, si ese misterioso individuo, que nadie ha visto jamás y de cuya existencia no existe la más mínima prueba estaba dentro del piso, desapareció sin dejar rastro, burlando un cerco policial de doscientas personas. Si no lo estaba, a través de una tecnología desconocida para nosotros logró hacer creer a los GEOS que había personas dentro, que reaccionaban a las acciones de los GEOS (como volar la puerta o conminar a la rendición) y que disparaban hacia los propios GEOS, logrando engañar a todos éstos hasta el día de hoy. Eso, o todas estas personas, que perdieron a un compañero y algunas de las cuales fueron heridas de gravedad, mienten.

Me inquieta mucho que, como hemos visto en la apelación a Hollywood (y como hacen una y otra y otra vez los conspiracionistas) se confunda de forma tan flagrante ficción y realidad. Del Pino habla de guionistas que se pasan tres pueblos. Pues me permitirá que le diga que su guión sobre los suicidados sería rechazado por el director de Los Cuatro Fantásticos en Misión Imposible IV, por delirantemente inverosímil.

65 Responses to “Un acebedo en Leganés”

  1. Juan C. dice:

    Estupendamente razonado.

    Sin embargo, ni los más nítidos razonamientos podrán evitar que la teoría conspiranoica persevere.

    Hay gente, de todos es sabido, a los que les subyugan los fenómenos paranormales, porque no es normal que den crédito a la imaginación y no se lo den a los hechos probados.

    Hay otros, más pragmáticos, que sólo verán los que les convenga.

    Y, para terminar, los hay que, simplemente, no pueden dejar de mentir para tapar previas mentiras, para salvar la cara, para salvar el futuro ya que el pasado lo perdieron sangrientamente por la más completa ineptitud de su gestión preventiva, a pesar de su tentativa de darle la vuelta a la realidad para mantenerse en el poder.

    Los que, hoy, dicen querer saber, no quisieron que supiésemos, pero supimos y seguimos sabiendo.

    Un cordial saludo para Exmith desde el foro de Terra.

  2. Juan C: ¡Muchas gracias por todo! 😀

    Sabemos que el esfuerzo tiene algo de inútil, pero Kant nos impulsa adelante…

  3. Fumanchú:

    Qué buena pregunta…

  4. Xuancar dice:

    «…para salvar el futuro ya que el pasado lo perdieron sangrientamente por la más completa ineptitud de su gestión preventiva, a pesar de su tentativa de darle la vuelta a la realidad para mantenerse en el poder.
    «.
    Uf, me parece un poco fuerte culpar a la gestión preventiva del gobierno de turno (que supongo que la gestión sería igual si hubiera sido hace 12 años) de los atentados. En Londres, con también experiencia en atentados, también hubo, y dos.
    Sinceramente, no me parece que sea justo, y creo que eso sí tiñe un poco de político el hilo. Lo de darle la vuelta a la realidad… bueno, eso sí es cierto, y también seguramente sea cierto que fue para continuar en el poder, pero no es menos cierto que el apremio por conocer la realidad también fue para recuperar el poder por parte del otro lado.
    Sin duda es más grave lo primero, pero particularmente creo que ambos obraron mal, ya que lo hicieron por sus intereses. Digamos que uno lo hizo mal, y el otro, peor.

  5. Xuancar:

    Estoy de acuerdo. No me gustan los tintes políticos, aunque a veces dejo escapar los de uno y otro lado. Soy de los que piensan que los atentados son inevitables. Como le dijo el IRA a Thatcher, después de que ésta escapó por los pelos de un intento de asesinato: usted tiene que tener suerte siempre; nosotros solo necesitamos tener suerte una vez. Es aterrador, pero es cierto. No hay nadie inmune, y por más que extrememos las precauciones, terminarán golpeándonos tarde o temprano. Y cada vez más fuerte, con armas terribles, cada vez de forma más dolorosa. Es atroz echarle la culpa a un gobierno, como es igualmente atroz, a mi juicio, echarle la culpa a unos pobres policías que, según ellos, sólo estaban siguiendo a choricillos y camellos.

    Un cordial saludo.

  6. Xuancar dice:

    Completamente de acuerdo Sr. Arean… Cambiando de tema, seguimos erre que erre:

    «Cuando nos dicen que se activaron tarjetas en Morata, descubrimos que los informes policiales se contradicen respecto al momento de la activación, lo que nos lleva a contemplar la hipótesis de que es posible que esas tarjetas se activaran a posteriori de los atentados o que, incluso, jamás existiera tal activación.» (LdP)

    ¿El hecho de que haya contradicciones en el momento de la activación nos lleva a contemplar esa hipótesis?. A mi no, desde luego… puedo pensar hasta que alguien esté equivocado de esa contradicción. Porque, como escuche a Andres Aberasturi una vez en la radio: cumplir años es malo, pero la alternativa es peor. Pues igual, si ha sido porque alguien se haya equivocado, malo, porque son profesionales, pero si los dos protagonistas de la contradicción están mintiendo… peor, porque una cosa es equivocarse, y otra muy distinta, mentir. Y además… ¿con qué motivo?, compinchados… ¿con quién?… ¿para?. El truco es siempre el mismo, se hace la duda, pero no se ofrece versión alternativa, porque es tan, pero que tan inverosímil, que no hay Dios, y perdón por la expresión, que se la trague.

  7. Fumanchu dice:

    Me voy a ir del tema Arean, pero tengo mucha curiosidad por saber quienes son esos que dices que creen en la tierra plana,
    saludos

  8. Fumanchu:

    Encantado. Hay personas que llevan la exégesis bíblica al extremo de negar la esfericidad de la Tierra:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Flat_Earth_Society

  9. Se me había quedado algo en el tintero respecto a lo «providencial» de los suicidios de Leganés. El problema de que el suicidio encaje en la mal llamada «versión oficial» no es para ésta, sino para los conspiracionistas.

    En efecto, mal podemos pensar que los «pelanas» eran unos pelanas si decidieron suicidarse ritualmente. El suicido de Leganés, por si solo, da por tierra con casi cualquier teoría conspiracionista, como afirma Pingüino en #41. Es por ello que tiene que ser desmentido con toda energía, a pesar de no contar con la menor prueba de que sea falso, y a pesar de que la alternativa propuesta «los suicidaron e hicieron creer que estaban vivos» es tan absolutamente extraordinaria que no existe ningún caso similar en toda la Historia.

  10. L015 dice:

    Vale, no es que tenga inmsomnio, pero voy a perder parte de otra noche con vosotros. Muchas gracias por la atención. No se merece.

    Areán:

    Vamos a ver si podemos ponernos de acuerdo en algo. La serie de los Enigmas no son una investigación o unas deducciones a secas. Tampoco son una clase de filosfía. Serán en todo caso la historia, el relato de tal investigación. Un relato para periódicos, algo que tiene que ser legible.

    Para que me entiendas: coje tu artículo sobre el Enigma 18, dáselo a leer a tus diez mejores amigos, y hazles alguna pregunta concreta sobre la parte final. Apuesto, pero apuesto de verdad, a que no habrá tres que puedan contestar correctamente. Eso es un buen ejemplo de algo no leíble. Desgraciadamente en los periódicos no se pueden poner artículos imposibles, porque acabarían cerrando por falta de lectores. Destino que no sería de extrañar en ciertos desiertos que yo me sé.

    Pues bien, del Pino, como ya te he explicado, usa un recurso muy válido, contándonos cómo una sensación de incomodidad ante una historia le provoca la necesidad de analizarla. Así que separa su artículo en dos fases. Pero no lo digo yo, lo dice él, y podrías haberlo entendido:

    Enigma 18: «Y, una vez que ha aflorado la incredulidad, entramos a analizar el guión y nos encontramos con que no tiene ningún sentido.»

    ¿Que no lo quieres entender porque se te estropea el glorioso fisking? Pues tal vez no sea tan glorioso como parecía. En todo caso, tú mismo.

    Areán: «Pues no. Porque el propio Del Pino ha hecho la distinción previa entre la historia (lo que se cuenta, como por ejemplo una visita de marcianos) y cómo se cuenta (el guión). Luego olvida la distinción y trata de decirnos que es la historia misma, no cómo se ha contado, lo que le suena irreal.

    Me temo que no: es la acumulación de detalles inverosímiles y providenciales lo que hace increíble la historia para LdP. Y esa fantasía tuya de que primero distingue y luego olvida es eso: fantasía.

    Areán: «¡Pero amigo mío, ése es TODO el punto! ¡Nadie con un mínimo de rigor intelectual intenta imponer su subjetividad como juicio universal!»

    ¿Ese es todo el punto? Ya veo que sí. Ese es fundamenalmente el punto de tu fisking. Según tactica que voy viendo ya con frecuencia, cogemos un detalle irrelevante, hacemos de el un mundo, y nos olvidamos de la sustancia. Discutir por discutir. Porque, dime: ¿en qué cambaría el Enigma 18 si en vez de poner del Pino «tenemos todos la incómoda sensación» hubiera puesto «tenemos la incómoda sensación»? Acaso ese cambio invalidaría la ristra de inverosimilitudes y providencialidades? No, seguirían exactamente igual que están.

    Si, lo confieso, lo de la elipse ha sido un vacile al que no me he podido resistir. Me disculpo. Sinceramente.

    Areán: «De tramposa la comparación no tiene nada. De hecho estoy trabajando en un artículo …»

    Gran argumento lleno de demostraciones: estoy trabajando en un artículo …

    El cuento chino y el «sin argumentos, forzar una premisa que no ha demostrado». Si digo cuento chino, estoy dando una opinión. Estoy diciendo que no me lo creo. En principio es la fiscalía la que tiene que demostrar lo que nos cuenta. Para tí, lo ha demostrado ya. Para mí, resulta más que evidente que no. En todo caso se resolverá en el juicio, cuando los moritos salgan a la calle. Mientras tanto, habiendo leído el auto de procesamiento, digo: un cuento chino. ¿Vale? Por cierto, creo que está demostrado a estas alturas que el caso está lleno de pruebas falsas o manipuladas, y básicamente vacío de pruebas válidas, pero esa es otra discusión.

    L015: «1) Porque es una relación de hechos casi unánimemente aceptada. Esto es otra trampa. Todas las versiones oficiales comienzan por ser casi unánimemente aceptadas.»

    Areán: «Se contradice usted. ¿No decía hace un momento qué debíamos hacerle caso a la vocecilla ésa que escucha Del Pino, porque si no éramos subnormales profundos? Si la versión oficial convence, entonces Del Pino NO tiene razón en toda su argumentación inicial. Y si no convence , entonces la unanimidad de su aceptación es inexplicable. Son ustedes especialistas en afirmar una cosa y su contraria, pero todavía existimos algunos que creemos en el principio lógico de no contradicción…

    Está muy bien creer en el principio de contradicción, pero no estaría mal tratar además de entender un poco las cosas. No he dicho «convence». Hablábamos de «casi unánimemente aceptada». Aceptar y estar convencido, no es exactamente lo mismo. Si en un primer momento, en medio de la vorágine de acontecimientos, hay una fuente que tiene la exclusiva de proporcionar los hechos, esos hechos van a misa, a poco que estén bien cocinados. Pronto, con tiempo y calma de examinar las cosas, podemos empezar a preguntarnos: -¿pero, que diablos nos están contando? Y es evidenta que se puede «aceptar» algo, sobre todo en medio del shock, sin necesidad de estar muy «convencido». Ya sabes, algo del tipo de: -chico, suena raro, pero eso dicen que ocurrió. Eso es aceptar, sin estar convencido. Ya veo que seguimos jugando con las palabas, ¿eh? Y por supuesto que según ha ido pasando el tiempo, no se puede hablar de nada parecido a una cuasi unanimad. La verdad es que me está dando agobio, estamos discutiendo unas cosas increíbles.

    L015: «Por el sencillo motivo de que al principio la información la proporciona exclusivamente el grupo conspirador.»

    Areán: «Otra afirmación taxativa que no puede probar. Díganos quién. Nombre y apellidos (o carné de policía) provee esa información de forma exclusiva en el caso de Leganés.»

    De verdad, creo que esto te excita, te pones con la escopeta cargada, y no sabes ni a qué le disparas. La frase empieza por «Todas las versiones oficiales …». Es teoría. Solo digo que la aceptación general de los hechos en absoluto excluye una conspiración y una gran mentira. Tú dices que como casi todo el mundo ha tragado, no se le puede llamar versión oficial, sino «la verdad», o «los hechos». Y yo te contesto que no, que hay otros esquemas para que algo sea una gran trola, y sin embargo sea mayoritariamente aceptado como cierto, sobre todo en un principio.

    Areán: Se equivoca. Sin ir más lejos, la izquierda abertzale nunca aceptó la versión oficial.

    En primer lugar, el argumento de la relación de hechos casi unánimemente aceptada como demostración de veracidad es tuyo. En segundo lugar Batasuna no llega a representar el 1,5% del electorado español ni en sus mejores sueños, así que espero que quepa perfectamente dentro de la marginalidad del «casi». Y en tercer lugar, los batasunos, por no aceptar, no aceptan ni la Revolución Francesa, así que la idea de Batasuna como ejemplo de aceptación general vamos a incluirlo en el sector argumentos-Areán, con tu permiso.

    Areán: «Por lo demás, desliza usted una afirmación taxativa que tampoco ha probado. Usted dice que alguien trata de impedir que se investigue el 11-M. Esto es cuando menos sorprendente cuando el juez Del Olmo ha dirigido la investigación más grande de la historia judicial española. ¿En su mundo paralelo Del Olmo no existe? ¿No hay una instrucción y un sumario con decenas de miles de páginas? ¿Es eso “impedir que se investigue”, según usted?»

    Vale, la frase «impedir que se investigue» no es apropiada para discutir con un frisker de pro. Desde luego podría esperar que alguien metido en estas lides la interprete bien, cuando está dicha en boca de un conspiranoico. ¿Nos entenderemos si pongo impedir que se investigue cualquier cosa que se salga de la conclusión predeterminada? Es largo, pero lo acepto. Tenía que haber dicho: «nadie trata de impedir que se investigue sobre la teoría copernicana, como se está tratando de impedir que se investigue cualquier cosa que se salga de la conclusión predeterminada en el 11-M. ¿Así lo entiendes? Pues vale lo mismo.

    Y en todo caso ¿que estamos discutiendo? ¿Me vas a decir que no es una trampa lo de?:

    Areán: es casi tan absurdo como llamar “versión oficial” a la teoría copernicana según la cual la Tierra gira alrededor del Sol, sólo porque se enseña en los colegios.

    Entonces, de acuerdo. Estamos equivocados. No debemos llamarle versión oficial. Hazme un favor, dime cómo le debemos llamar al cuento chino los conspiranóicos. ¿Tal vez «la verdad»? Y entonces podríamos darnos la chulada de decir: La verdad es una sarta de mentiras, y se demuetra por esto y por esto y por aquello otro. No sé, yo creo que nos mirarían raro. ¿Tú que piensas?

    Areán : «Lo que yo digo es que si existe una relación de hechos generalmente aceptada, sea o no verdad …»

    No, no. Ya estamos mezclando cosas. No existe una relación de hechos generalmente aceptada. Existió una relación de hechos que en un principio no se discutió, y que poco a poco epmezó a ser muy conestada. Ya se que ahora pretenderás discutir sobre el «muy», como en su momento sobe el «intenso» tiroteo. Te contesto: el segundo periódico y la segunda cadena de radio del país diciendo las burradas que están diciendo es una contestación muy fuerte. Así que, de generalmente aceptada, hoy, nada de nada.

    Areán: «Lo extraordinario es la presencia de un “guión de un grupo conspirador” que ustedes postulan sin probar. Y como el que afirma es el que tiene que probar, pues me permitimo negarme a creer en sus dogmas hasta que me los demuestre.»

    Tenemos pruebas falsas apuntando todas en la misma dirección, tenemos una invariable negativa oficial a examinar cualquier evidencia que apunte en otra dirección, tenemos un partido político y un gobierno que aseguran que un enorme queso de gruyére no tiene agujero alguno. Tenemos la historia más inverosímil jamás contada. Y hemos deducido, de la experiencia, que las pruebas falsas no tienen la menor tendencia a surgir espontáneamente en la naturaleza. ¿Se puede probar? Si el juez y la fiscal que se empeñan en ignorar todo lo que les incomoda pusieran el menor interés en ello, no tengo la menor duda de que podrían probarlo. Un ciudadano de a pie, o unos periodistas, más difícil, pero no lo descarto.

    ¿Mis dogmas? Te voy a contar mi subjetividad, que nada demuestra, claro. Yo no estaba en España el 11-M. Estuve en el extranjero todo el 2004 y el 2005, en una muy especial situación de desinformación. Sin conexión a internet, salvo muy esporádicamente y de muy mala calidad, y sin televisión. Mi única información era a través de la prensa local de paisitos muy subdesarrollados. Así que cuando llegué aquí, a principios de 2006, yo seguía con la idea de Al Qaeda, conexión directa con Bin Laden, culpa de Aznar por la guerra de Iraq y todo lo más fetén de la primera «verdad». Mis dogmas tienen al menos la virtud de ser dogmas variables, y bastante recientes.

    Areán: «Pero, hombre, ¡ES ESO LO QUE TIENE QUE PROBAR, QUE HUBO UNA CONSPIRACIÓN»

    No grites, por favor. Gracias. ¿Numerosas pruebas falsas, y consistentes entre si, no implican una conspiración? ¿Hay alternativa?

    Un poco al margen: conozco la expresión inglesa «straw man» pero me temo que en español «hombre de paja» quiere decir algo muy distinto. ¿Podrías dejarla en inglés cuando quieres usar su significado inglés? Por aquello de facilitar la lectura.

    Areán: «Hombre, muy mal han empezado y seguido ustedes durante meses. Entre otras cosas, usando fenomenales hombres de paja. Le repito que yo no defiendo la relación de hechos generalmente aceptada como verdadera con base en su casi unanimidad, eso sería un vil argumentum ad populum. . No, señor. Lo que defiendo es que es absurdo postular sin pruebas que dicha relación se originó en “un guión del grupo conspirador”, además de demostrar de paso que la apreciación subjetiva de verosimilitud es una falacia.»

    A ver, por favor, ¿me traduces esto?:

    Areán: » llamar “versión oficial” a una relación de hechos casi unánimemente aceptada es un exceso retórico que sutilmente intenta desprestigiar esa relación de hechos degradándola a la categoría de “una versión más”, y no la correcta.»

    No soy capaz de ver aquí ninguna referencia a un “un guión del grupo conspirador”, ni a «prueba» alguna, y si veo que el ser «una relación de hechos casi unánimemente aceptada» es lo que conlleva, según tú, un exceso retórico.

    Más traducción, por favor:

    Areán: «Llamar “versión oficial” a lo que publicó la totalidad de los medios sobre Leganés es casi tan absurdo como …»

    ¿Que hace aquí la expresión «lo que publicó la totalidad de los medios»?

    Areán: «Hablar de versión oficial en general, pero sobre todo en lo que se refiere a hechos unánimemente aceptados en su momento …»

    Si sigo entendiendo mi idioma, cosa que voy dudando, lo que dicen tus frases, sea lo que fuere lo que tú querías decir, es que esa aceptación casi unánime invalida la posibilidad de usar el término versión oficial. Que es lo que en tu respuesta dices que no has dicho, porque hubiera sido un vil «argumentum ad populum», vaya por Dios. La calificación del argumento es cosa tuya, esta vez. La calificación de su calidad te la digo yo. Cero.

    Ahora tengo un problema gordo. Voy siguiendo tu texto, para irte contestando. Encuentro una cita mía en la que entrecomillo un texto tuyo: “una instancia bajo el control del entonces gobierno en funciones”. Me voy al artículo original, para centrar el argumento ¡y no lo encuentro! ¡No está! ¿Será posible? ¿Será posible que hayas cambiado el texto original? No me lo creo. No me lo puedo creer. Cambio de navegador, abro otra vez la página, y sigue sin estar. No hay error. ¿Pero por qué diablos has quitado esa frase? ¿No será que te molestaba para lo que querías contestar? Imposible.

    Es igual porque la rescato de otras respuestas:

    Areán antes de dedicarse a cambiar los textos:
    ”Hablar de versión oficial en general, pero sobre todo en lo que se refiere a hechos unánimemente aceptados en su momento, y cuya interpretación y relación no es sustancialmente dictada desde ninguna instancia oficial (y si lo es, lo es de una instancia bajo el control del entonces gobierno en funciones), es un recurso tramposo»

    L015: «Ya hemos hablado de las unanimidades. Aquí la novedad es: “una instancia bajo el control del entonces gobierno en funciones”. Ah ¿que no crees en la posibilidad de que a un gobierno se le descontrole una instancia que debería estar bajo control?»

    Areán: «Una sí. Los cientos o miles que tendrían que estar en el ajo para que la teoría conspiracionista funcione, imposible.»

    Mas Trampas: El argumento era: Versión oficial … cuya interpreación y relación no es dictada desde ninguna instancia oficial (y si lo es, lo es de una instancia bajo el control del entonces gobierno en funciones), es un recurso tramposo»

    Y tu respuesta alucinógena es que una si, pero cientos o miles imposible. A ver, Areán: ¿Cientos o miles, para dictar una interpretación y relación? ¿Estamos locos? ¿Y tu eres el cachondo que se pasa el día hablando de «straw man arguments»? Pero si tu no cambias solo el sentido de lo que dice el contrario. Si no solo cambias las palabras literales del contrario, si cambias hasta, !tus propios textos! Dime, de verdad, ¿tu te tomas estas discusiones en serio? Si esto es de coña. Bueno, pués yo me voy a poner un Gin & Tonic.

    ¿Y ahora qué? En las viejas pelis de vaqueros, cuando al tahur le asomaban los ases por la manga, era llegado el momento de que los señores se levantaran de la mesa. Ah, que la ficción no sirve de argumento, ¿no era eso? Pero, pregunto, ¿ni siquiera como metáfora sirve? ¡Que mundo más triste!

    Como no voy a pretender ser un caballero, prosigamos, pero intentando abreviar. Y te recuerdo que no estamos discutiendo la conspiración, ni mis posibilidades de probarla, ni los pájaros y flores, sino tu fisking (ejem) sobre el Enigma 18.

    Seguimos con las trampas. (Sobre el estraperlo pefecto providencial)

    Areán: «El argumento es idéntico y se mantiene: por un lado tenemos versiones no tan claras, no tan previsibles, no tan teatrales, que contienen inconsistencias: malo. Por el otro tenemos una que no sólo no contiene inconsistencias sino que es “perfectamente previsible”, malo también.

    A ver: «por un lado tenemos versiones no tan claras, no tan previsibles, no tan teatrales, que contienen inconsistencias: malo»

    1) ¿Dónde hay una protesta o problema porque haya versiones «no tan claras, no tan teatrales»? ¿Dónde has visto tú que nadie pida teatralidad a las versiones? ¿Conque «straw man», eh?

    2) Si contienen inconsistencias, será malo para las versiones, y cuantas más peor, digo yo. ¿Cuál es el problema?

    «Por el otro tenemos una que no sólo no contiene inconsistencias sino que es “perfectamente previsible”, malo también.»

    La palabra inconsistencia no figura en el Enigma 18. Tampoco ningun sinónimo. Lo que más se acerca es «claro y previsible», y eso no es acercarse demasiado, ¿verdad? Porque el caso es que el Enigna está lleno de inconsistencias. Y bien que las cita LdP. Dificilmente podría quejarse de su ausencia.

    No, querido amigo, cuando trampeas cambiando «previsible» por «perfecto», el argumento no se sostiene ni medio segundo. Yo opino (ojo, opinion, sin demostrar), basado en la experiencia, que el cambio no tiene nada de fortuito, ni ninguna derivación del «too good to be true». Pero es que admás insistes:

    Areán; «En efecto, Del Pino usa “claro y providencial”, perfectamente previsible, (no aparecía la palabra “perfecto”? pues aquí la tiene en forma adverbial, como calificativo de un calificativo)»

    Vale, fenómeno. Ahora me explicas que tiene que ver una cosa «perfecta» con una cosa «perfectamente previsible».

    Protestas por esto, pero ante la insistencia, repito: «¿De verdad necesitas que te lo expliquen?»

    Areán: «Otro ad hominem implícito. “¿Cómo no ves mi verdad? Serás idiota, fijo…”

    Probablemente la peor definción de «ad hominem» que he visto en mi vida (no he hecho mucho caso de las anteriores que has citado, el Gin & Tonic, ya sabes). «Como no ves mi verdad, serás idiota». Eso sería un calificativo. ¿Que tiene eso que ver con un argumento «ad hominem»? «Ad hominem» sería: como eres idiota, no ves mi verdad. Al revés, precisamente.

    Nada de «ad hominem». Tienes una catedral delante de los ojos y te empeñas en no verla. Será en todo caso «ad catedralem» 😉 No tiene relación con que se trate de Areán. Ni con cómo sea Areán. Tiene que ver con lo que dice y argumenta Areán. Justito lo contrario de «ad hominem». Pero queda muy chuli decirlo, ¿verdad? Como «straw man arguments», en los que nunca caes. ¡Jamás!

    La verdad es que me da mucha pena no seguir, punto por punto. Pasando por encima, en diagonal hasta el final, veo que está lleno de perlas. Pero es tarde, y todo tiene su límite. Y verdaderamente es absurdo discutir estos argumentos, perdón, sacar a relucir estas trampas. Y eso que hacer cosas absurdas, hasta cierto punto, me parece sano. Pero tanto …

    Por cierto, en esa pasadiña rápida que he hecho hasta el final, he visto alguna otra queja de «ad hominem», tan impropia como la última. Empiezo a sospechar que el concepto se te escapa, y como veo que adoras el inglés, hasta el punto de que se te cruzan los cables con el español, te dejo la primera definición que me ha sacado Google:
    «Appealing to personal considerations rather than to logic or reason» ( The American Heritage® Dictionary of the English Language: Fourth Edition. 2000.)

    Nota: Buscando la respuesta de Areán, he visto que hay algunos «posts» que me citan. Agradezco sinceramente la amabildad, y pido mil disculpas por no poder entrar en ellos y comentarlos. No es desinterés, os lo aseguro, pero Areán tenía preferencia, es tarde, y estoy cansado. Comprendo que resultará excitante que aparezca un extraño en el desierto lejano, y discuta. Intentaré volver, aunque no puedo prometerlo. Una vez dentro, y leído algo, es muy difícil evitar discutirlo. Ves tantas trampas seguidas, que quieres señalarlas. Pero claro; una, y otra, y otra, lleva demasiado tiempo. Un tiempo para … ¿qué?

    Que lo sigáis pasando bien.

  11. L015 dice:

    Areán:

    Perdón, antes de retirarme no puedo dejar de preguntar: ¿Como era aquel contundente argumento de que a los perros policía se les entrena para descubrir kilos de explosivo, pero no para descubrir gramos?

  12. Fumanchu dice:

    Según tactica que voy viendo ya con frecuencia, cogemos un detalle irrelevante, hacemos de el un mundo, y nos olvidamos de la sustancia”

    La ostia! Pero tu te has mirado al espejo al decir esto? Venga seguid discutiendo de la relevancia de que uno de leganes tuviera los pantalones al revés.
    “Perdón, antes de retirarme no puedo dejar de preguntar: ¿Como era aquel contundente argumento de que a los perros policía se les entrena para descubrir kilos de explosivo, pero no para descubrir gramos?”
    Toda una mentalidad determinista. Desgraciadamente para ser determinista hay que tener en cuenta muchos factores no controlados por el experimentador: el perro estaba algo resfriado ese día? Había suficiente partículas odoríferas en suspensión? Tiene un limite umbral de detección el perro? La ultima pregunta es evidentemente si. Sabes tu cual es ese umbral?
    En definitiva un perro es eficaz al 100% SIMPRE? Imagino que con esa eficacia no habra camello que pase la frontera.

  13. urodonal dice:

    Señor L015, se define usted perfectamente con uno de sus primeros párrafos:

    «Para que me entiendas: coje tu artículo sobre el Enigma 18, dáselo a leer a tus diez mejores amigos, y hazles alguna pregunta concreta sobre la parte final. Apuesto, pero apuesto de verdad, a que no habrá tres que puedan contestar correctamente. Eso es un buen ejemplo de algo no leíble. Desgraciadamente en los periódicos no se pueden poner artículos imposibles, porque acabarían cerrando por falta de lectores. Destino que no sería de extrañar en ciertos desiertos que yo me sé.»

    Señor L015, dejando de lado que tanto este párrafo como el resto de su escrito se comentan por si solos, unas preguntitas:

    ¿qué es apostar de verdad?
    ¿Qué significa leíble?
    ¿qué periódicos lee usted habitualmente?
    ¿qué es un artículo imposible?

  14. patri dice:

    Sobre perros: Hasta 16 perros, han detectado 7 detonadores juntos.
    16 perros han detectado un detonador.
    Como puedo hacerlo, seguire comprobando, y el dia que encuentre un perro que se dedique a esto, y no los encuentre… tambien lo diré.
    Respecto al comnetario de la cantidad… todos los perros se entrenan con muy poca cantidad y es precisamente en presencia de mucha cantidad cuando dudan en su respuesta, y digo dudan.

  15. patri dice:

    Dicha “versión oficial” es simplemente la relación de hechos a la que llegaron de forma independiente la totalidad de los medios de prensa de España, incluyendo, sí, a El Mundo y otros medios conspiracionistas
    Buena es la conclusion que expones….

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