El unicornio en el garaje (II) – La Versión Oficial, una ficción.

Los partidarios de teorías conspirativas hablan mucho de una supuesta versión oficial de los hechos del 11-M, que sería mantenida contra viento y marea, y sobre todo contra la abrumadora evidencia, por parte de los máximos responsables del actual gobierno, los medios de prensa afines, la Dirección General de Policía, la Guardia Civil, la fiscalía y, ahora, el juez de instrucción Juan del Olmo.

La existencia de una versión oficial es fundamental para el conspiracionismo. Según el mismo, se trataría de un guión inventado por los tenebrosos auténticos autores del atentado para ocultar lo que ocurrió realmente. Los conspiracionistas dan por sentada la existencia de ese guión encubridor, y se dedican con todas sus fuerzas a demostrar que sus afirmaciones son falsas.

Lo curioso, como veremos, es que nunca definen rigurosamente qué es y qué dice la versión oficial. Como veremos, en manos de los conspiracionistas tal versión oficial se vuelve extraordinariamente flexible. Incluye elementos objetivos, como la totalidad del sumario, pero también los artículos publicados en El País (y, como veremos, también en El Mundo), las declaraciones de políticos del PSOE, las conclusiones de la Comisión Parlamentaria de Investigación del atentado del 11-M… y, por si fuera poco, relaciones de hechos generalmente aceptadas (es decir, que no tienen una fuente definida) pero que los conspiracionistas consideran falsas. Incluye también, por supuesto, afirmaciones verdaderamente caricaturescas que no hemos visto publicadas en ningún sitio, y de las que hay por tanto que concluir, salvo prueba en contrario, que son producto de la imaginación de los propios conspiracionistas, a pesar de que ellos las atribuyan a alguna instancia oficial.

Así, Luis del Pino nos habla con total tranquilidad de la versión oficial de los eventos de Leganés. A primera vista, suena bien. Claro, versión oficial, la que dice que estos señores se suicidaron cuando vieron que su captura era inminente.

Pero, ¡un momento! Esto, salvo prueba en contrario (y no la hay), no es una “versión”. Esto es la relación de hechos que, con sus variaciones y matices naturales, se desprende de absolutamente cualquier publicación de esos días. Es la relación de hechos que difundió la totalidad de cadenas de radio y televisión. La que construyeron, cada uno por su cuenta, la totalidad de los periodistas, cada uno con sus propias fuentes y métodos. El Mundo daba por hecho que: “Los terroristas se hicieron estallar cuando los agentes de los GEO intentaban acceder al piso en el que se habían atrincherado.”

Ésta es también la relación de hechos contenida en la declaración del a la sazón Ministro de Interior en funciones, Ángel Acebes, en la que dijo que “el núcleo central de los autores de los atentados del 11-M está detenido o muerto.” afirmando a continuación que El Tunecino era el jefe de la célula. Nótese cómo todos éstos son elementos que, según los conspiracionistas, mantiene la versión oficial del gobierno actual… ¡pero fueron formulados por primer vez por el gobierno en funciones del PP!

¿Tenemos que aceptar entonces que El Mundo, actualmente opositor acérrimo de la versión oficial publicó dicha versión sin rechistar el 4 de abril de 2004? ¿Por qué? ¿De dónde la sacó? ¿Fue engañado? Si lo fue, ¿quién le engañó, cuál de todas sus fuentes? ¿Todas? ¿Qué explicación da El Mundo a tan monumental incoherencia entre lo que afirmaba antes y lo que afirma ahora? ¿Ha retractado sus informaciones previas, como por ejemplo lo ha hecho el New York Times con respecto a sus informaciones sobre las ADM de Irak? Las mismas preguntas se pueden hacer de cualquier medio conspiracionista, llámese COPE, Libertad Digital o Telemadrid… y, por supuesto, cabría también hacer estas preguntas al señor Acebes. ¿Fue usted engañado, señor Acebes? ¿Ya sabe quién le engañó? ¿Por qué no nunca nos ha dicho si realmente creía en ese momento lo que decía? ¿Podemos considerar que durante el mes que estuvo usted como ministro en funciones, fue usted uno de los principales voceros de la versión oficial?

Vemos pues, tirando de hemeroteca, que la versión oficial fue la difundida, de forma independiente, por la totalidad de medios, incluyendo El Mundo, y la que el propio gobierno en funciones, y en particular el entonces Ministro del Interior, daba por cierta. Aceptando sin conceder que existe una versión oficial –ya veremos a continuación que esto es muy discutible–, dicha supuesta versión oficial que Del Pino y los conspiracionistas quieren atribuir en exclusiva al gobierno actual y al juez Del Olmo en realidad contiene elementos sustanciales formulados por el gobierno del PP y por la totalidad de los medios, incluyendo los que ahora denuncian –sin haber nunca retractado su apoyo previo– dicha versión oficial. Monumental incoherencia.

¿De verdad queremos saber la verdad? ¿Y si empezamos preguntando a El Mundo, Libertad Digital, Telemadrid, COPE, etcétera, por qué dijeron lo que dijeron en los días posteriores al 3 de abril? ¿Y si preguntamos a Acebes por qué hizo esas declaraciones, y si las cree ahora? ¿Y si preguntamos a Agustín Díaz de Mera por qué dijo esto casi tres meses después de los sucesos de Leganés: “Yo, a día 22 de julio [de 2004], lo que tengo absolutamente claro es que hubo un grupo de integristas marroquíes que se suicidaron en Leganés y que pretendían morir matando.”? Esto es exactamente lo que Del Pino llama la versión oficial sobre Leganés. Afirmada de forma categórica ante la Comisión por el entonces Director General de la Policía y actual eurodiputado por el PP. ¿Otro vocero de la versión oficial?

Vemos que hablar de versión oficial es un despropósito. ¿Por qué se nos dice que esta relación de hechos, absolutamente unánime en ese momento, es una “versión” de lo ocurrido, y por si fuera poco la versión oficial? Pues porque, según los conspiracionistas, hay otras versiones más coherentes. Dejemos de lado por un momento si lo son o no. Lo que nos interesa entender es esa entelequia que los conspiracionistas llaman versión oficial.

No parece muy aventurado concluir que si, en un régimen de libertad de prensa y gobernando el PP, la totalidad de los medios estuvo de acuerdo en su momento con la llamada versión oficial, dicha versión no era tal, al menos entonces; era en ese momento la explicación más razonable de los hechos, la más natural. Nadie obligó a los medios a publicar una versión oficial, como podría ocurrir en un régimen dictatorial, sin olvidar que en dichos regímenes sólo el gobierno, que en ese momento, repito, ostentaba el PP, puede imponer su verdad… La relación unánime de los hechos que todos publicaron sobre Leganés, con sus matices, y que coincide con lo que Del Pino llama versión oficial, cuando provino de instancias oficiales, lo hizo de boca del gobierno en funciones, cuando provino de otros medios, lo hizo del convencimiento independiente de la totalidad de informadores de que estaban reportando hechos reales… por no hablar de los ciudadanos que se convencieron espontáneamente de lo mismo, como yo estoy convencido de que sendos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas porque lo vi pasar, la segunda vez en vivo.

Es por tanto un exceso conceptual inaceptable llamar a este convencimiento espontáneo e independiente versión oficial, y hacerlo precisamente en el artículo en el que se intenta desmentir por primera vez dicha versión. Podríamos, sí, aceptando sin conceder que lo que Del Pino sostiene sea verdad, hablar de alucinación colectiva, de engaño masivo, de montaje, pero nunca de versión oficial. Nótese que aquí, al hablar de versión oficial, nos encontramos ante un juicio de valor implícito y muy sutil por parte del conspiracionista, un ponzoñoso doble rasero. Algunos fueron –qué digo fueron, fuimos, todos lo vimos—engañados. Actuábamos de buena fe, creímos de buena fe, nos engañaron. Otros, sin embargo, sabían la verdad todo el tiempo y dejaron que creyéramos el engaño: había un guión oculto (Del Pino usa literalmente el símil del guión). Y ellos, los malvados, ahora controlan los resortes del poder y por tanto la versión que quieren imponernos es la “oficial”. De pronto, por virtud de una definición tramposa, la relación de hechos generalmente aceptada y previa a la subida al poder de los malvados, se convierte en parte de una conspiración. Es por ello que al aceptar los escépticos hablar de versión oficial cuando nos referimos a tales relaciones de hechos es ya conceder implícitamente al conspiracionismo un punto que nadie ha demostrado: la existencia de ese guión que a alguien le interesa que creamos.

Hablar de versión oficial en general, pero sobre todo en lo que se refiere a hechos unánimemente aceptados en su momento, y cuya interpretación y relación no es sustancialmente dictada desde ninguna instancia oficial (y si lo es, lo es de una instancia bajo el control del entonces gobierno en funciones), es un recurso tramposo. Además de lo ya consignado, como veremos, es un hombre de paja, un conveniente pelele al que se puede atizar ridiculizando sus afirmaciones y dando así a un público incauto la sensación de que se han refutado de forma contundente los resultados de la investigación.

Porque hay que dejarlo claro: a lo único a lo que concebiblemente se le podría llamar versión oficial en este momento, en puridad, es a las conclusiones del juez de instrucción en el auto de procesamiento, conclusiones que se verán refrendadas o no eventualmente en una sentencia firme. . Aunque algunos se empeñen convenientemente en ignorarlo desde hace dos años, en España hay separación de poderes, y el Judicial es el encargado constitucionalmente de determinar la verdad respecto a la comisión de un delito. Ni el Ejecutivo ni el Legislativo, a través de Comisiones de Investigación, tienen esa potestad.

Por cierto que en ese sentido muchas de las preguntas que el PP hace al Ministro del Interior no se entienden, ya que se le interroga sobre aspectos específicos de la instrucción. Es al juez, en buena lid, a quien deberían dirigirse esas preguntas, ya que el Ministro no es responsable ni de la investigación ni de la instrucción del sumario. La Policía depende orgánicamente del Ministro, pero funcionalmente, en tanto Policía Judicial, del juez de instrucción. Otro tema es que nuestro ordenamiento constitucional no contemple que se pueda interrogar a un juez por parte del parlamento, por supuesto, pero esto no es argumento en contra del error fundamental que cometen varias decenas de las preguntas del PP.

Otro tanto cabría decir de la Comisión de Investigación, a la que se le exigió en su momento que determinara autorías y hechos varios que sólo los tribunales pueden determinar. La Comisión no tuvo nunca ni las atribuciones legales ni los instrumentos para hacer una investigación judicial. Por no poder, no podía ni siquiera ordenar la más mínima diligencia. Y es que las comisiones parlamentarias sirven –si es que en nuestra sectaria vida política sirven para algo– para determinar responsabilidades políticas y para hacer recomendaciones, pero poco más. Y desde luego, no para hacer juicios paralelos a los que celebran los tribunales.

Pero divago. Lo importante es recordar que las conclusiones del juez de instrucción forman parte del auto de procesamiento publicado en abril de 2006. En puridad, no se puede hablar de versión oficial antes de esa fecha, y no se puede hablar de versión oficial más allá de lo que contiene el propio auto, incluso si existe en el sumario.

Es por ello que esta bitácora, cuando se refiera a la versión oficial, acotará el término a los autos con relaciones de hechos y conclusiones que publique el juez de instrucción y a las sentencias de los tribunales. Nada más. No caeremos en la trampa conspiracionista de llamar a relaciones de hechos generalmente aceptadas versión oficial, de la misma forma que un biólogo no debe caer en la trampa de poner en el mismo plano conceptual la teoría de la evolución y el creacionismo.

Ahora bien, se nos puede objetar que ignoramos la sospechosa convergencia de opiniones entre altos cargos del gobierno, incluyendo las comparecencias del Presidente, el a la sazón Ministro del Interior y el portavoz parlamentario del PSOE en la Comisión del 11-M; las múltiples expresiones de políticos del propio PSOE; los artículos y noticias de los medios de Grupo Prisa, las conclusiones de la propia Comisión de Investigación, las declaraciones de policías y la filtración de informes policiales. Todo ello sospechosamente unánime, sospechosamente en concierto con la versión oficial.

Vamos a ver. Es evidente que tanto el gobierno como la instrucción como las conclusiones de la Comisión gravitan alrededor de una relación de hechos más o menos invariable, más o menos precisa, que atribuye los atentados a una célula islamista radical, sin participación de nadie más que la célula de tráfico de explosivos de Trashorras. Como por lo demás hacen también todos los gobiernos, cuerpos policiales, instituciones internacionales y medios de comunicación extranjeros de cierta entidad, no está nunca de más recordarlo. Y tampoco es de extrañar. Tal unanimidad sólo puede tener dos fuentes: o un engaño masivo o la sospechosa manía que tiene la realidad de crear consensos a su alrededor.

Está claro que los conspiracionistas prefieren la primera opción. Yo, por principio de parsimonia y por la enorme cantidad de evidencia acumulada (a la que los conspiracionistas sólo pueden oponer falacias y especulaciones), prefiero la segunda. Pero no insistiré aquí en ello –habrá otras oportunidades de hacerlo– más allá de señalar que la convergencia de opiniones no es, a pesar de que los conspiracionistas crean lo contrario, prueba de complicidad en ninguna conspiración.

Así, al conspiracionista le puede mosquear que el juez adopte la relación de hechos casi unánimemente aceptada sobre los sucesos de Leganés y la convierta, al aceptarla, en versión oficial en su sentido estricto y formal. A mí no me preocupa en lo más mínimo, porque lejos de ver en ello una nueva maldad de la conspiración, veo el consenso natural que genera la realidad.

Ahora bien, los conspiracionistas no sólo utilizan el término versión oficial de forma tramposa para referirse a relaciones de hechos casi unánimemente aceptadas. También utilizan el término de forma imprecisa e interesada para meter un batiburrillo de afirmaciones de diversa procedencia, y con diversos grados de “oficialidad”, desde elementos del sumario que no figuran en el auto de procesamiento hasta noticias publicadas en los medios, pasando por declaraciones de policías y políticos. Esta confusa mezcla, además de las relaciones de hechos ya consignadas, constituye para ellos la versión oficial.

Así, se nos dice que la versión oficial respecto a la autoría ha ido cambiando: primero Al Qaeda, luego los salafistas, luego una célula local. A la luz de lo discutido hasta ahora, vemos que esto no es verdad. No hay ninguna instancia oficial que haya ido cambiando de opinión sobre la autoría, y sobre todo el juez, que ha guardado escrupuloso silencio al respecto hasta abril de 2006, no ha podido cambiar de opinión en la medida en que nunca antes la había formulado.

¿Qué sucede? Pues que el conspiracionismo se vuelve a aprovechar de la vaguedad e imprecisión del término versión oficial para señalar discrepancias entre los supuestos voceros de la misma.

Tales discrepancias, por cierto, son mínimas: el consenso de que el atentado es debido al terrorismo islamista no ha cambiado nunca. Pero a veces algún vocero, como Rubalcaba, habla de forma algo descuidada del ambiguo término “Al Qaeda” (que, como nos dice Issa y consta en el propio sumario, es una organización compleja, con un núcleo o centro jerárquico con operativos bajo control directo de Bin Laden, redes ligadas a Al Qaeda que comparten objetivos e ideología pero no están bajo control directo, y células independientes influenciadas por Al Qaeda, compartiendo su ideología pero sin apenas contacto con el centro). A veces, un diario cercano al gobierno (y otros no tanto, como el propio El Mundo, publica .hipotéticos contactos y relaciones operativas de la célula del 11-M con el centro de Al Qaeda. Todo ello es aprovechado por círculos conspiracionistas para dar una falsa imagen de incoherencia de la versión oficial.

No hay tal. No sólo hay diferencias mínimas sin que la parte sustancial de la atribución haya cambiado, sino que la mayoría de esas versiones son introducidas por voceros que no hablan por el juez, es decir, no representan a la única y real versión oficial.

Hay muchas otras cosas que la versión oficial no dice, pero que se le atribuyen en círculos conspiracionistas. Un posible proyecto de esta bitácora será ir recolectando tales afirmaciones imprecisas para demostrar su carácter de hombre de paja.

Luis del Pino es especialista en esta técnica. En su Enigma 18, además de, como hemos visto, atribuir la relación de hechos generalmente aceptada a la versión oficial, dedica una buena parte del artículo a atacar como inverosímiles afirmaciones que él atribuye a dicha versión, pero que para su desgracia no constan en el auto de procesamiento.

Se dirá que es natural: dicho enigma fue publicado varios meses antes que el auto. A lo cual yo respondo que esto es lo que pasa cuando uno adelanta vísperas y se basa en informes preliminares o en otras fuentes para hacer afirmaciones taxativas, pero que todos somos falibles y Del Pino tiene una estupenda oportunidad de rectificar lo que él afirmó que decía la versión oficial. Esperemos que la aproveche.

Mientras esperamos la rectificación, recordemos cuál es, según Del Pino, la versión oficial sobre Leganés:

los responsables del 11-M, al verse rodeados por la Policía, decidieron inmolarse, haciendo estallar el piso y llevándose por delante la vida del miembro del GEO Francisco Javier Torronteras”

Unos párrafos más adelante, después de uno de los análisis metodológicamente más extraños que jamás haya yo leído, en el que descarta la versión oficial porque según él no suspende la incredulidad, como hace una buena película, Del Pino afirma que:

En realidad, no es cierto (como decíamos al principio del artículo) que los presuntos terroristas se suicidaran al verse rodeados por la Policía. … Por tanto, sería más correcto decir que los presuntos terroristas se suicidaron no al verse rodeados, sino cuando los geos intentan asaltar el piso.

Vale, aceptemos la matización, pero ¿quién ha dicho que la versión oficial afirma que se suicidaron cuando estaban rodeados? En este punto todas las versiones que hemos leído en los diarios, así como evidentemente el auto de procesamiento, coinciden en que el momento de la explosión se produce cuando los GEOS inician el asalto. ¿A qué viene entonces esta matización? Es el típico hombre de paja en el que se intenta desprestigiar una afirmación haciéndonos creer que dice algo distinto a lo que dice.

Y es que no sólo no se afirma tal cosa en el auto, sino que tampoco diarios como El País, relacionados por los conspiracionistas con la versión oficial, lo hace:

Nadie salía de la casa. Francisco Javier Torronteras tomó un arma, cargó una granada de gases y, tras haber reventado la puerta de la vivienda, disparó a su interior. Fue el “ahora” para los terroristas. 21.03. Todo saltó por los aires.

Continúa Del Pino:

A partir de las tres de la tarde (según los informes policiales y las declaraciones de los vecinos) se producen intensos intercambios de disparos entre los habitantes del piso y las fuerzas policiales que rodeaban el inmueble, intercambios de disparos que hacen que la Policía comience el desalojo del bloque de viviendas y que duraron un par de horas.

Dejando de lado el hecho de que la hora que reporta es incorrecta, ya que los primeros policías no llegaron hasta pasadas las 16 horas (veánse las FAQs del Suicidio de Leganés), Del Pino nos dice que la versión oficial (encarnada ahora en informes policiales y declaraciones) nos habla de un “intenso intercambio de disparos”. Nuevamente, uno lee el auto de procesamiento, e incluso la parte del informe policial que cita Del Pino y que no aparece en el auto, y no encuentra dicho nutrido tiroteo por ningún sitio. Se habla de dos tiroteos, uno al principio, con unos 11 disparos de acuerdo con el testimonio de un policía, y otro con los GEOS en el rellano del piso, cuando éstos están a punto de entrar. Nada más.

¿De dónde sale entonces lo de “intensos” tiroteos? No parece que salga de El País, que en sus entrevistas a testigos consigna tiros, pero en ningún momento habla de tiroteos intensos, y que en la nota principal inmediatamente posterior al suicidio de Leganés consigna lo siguiente:

Los terroristas estaban armados con armas cortas y largas, con las que mantuvieron durante dos horas en jaque a la policía, mientras entonaban cánticos en árabe.

Como puede verse, del párrafo anterior no se deriva automáticamente que hubiese “intensos tiroteos”. No es necesario estar disparando continuamente para mantener una posición contra el enemigo durante dos horas.

Pero la búsqueda rinde frutos. Por fin encontramos un artículo, anunciado como la primera entrega de la prepublicación de “11-M, La Venganza” en la que sí se habla de “ráfagas de metralleta”:

un individuo asomó por la ventana del primer piso y, sin mediar palabra, la emprendió a ráfagas de metralleta contra un grupo de policías que se encontraban en las inmediaciones del edificio

Poco después dice:

A De la Morena le impresionó al llegar, mucho más que las ráfagas de los fusiles automáticos, los gritos en árabe que procedían del interior de la vivienda.

Es necesario señalar que este artículo fue publicado en El Mundo por el autor del libro anteriormente citado: Casimiro García Abadillo, director adjunto de dicha publicación. Tal como habíamos anunciado al principio, la cosa se complica: la versión oficial parece contener también lo que publican sobre ella sus adversarios…. Típico, por otro lado, si lo que intentamos es la falacia del hombre de paja. No estaría mal que Del Pino nos aclarara, él que pide tantas aclaraciones, y citándolas literalmente, las fuentes en las que se basa para considerar el nutrido tiroteo parte de la versión oficial.

Tampoco parece existir la escena dramática que Del Pino pinta –o más bien caricaturiza– y que tanto le choca, la de los terroristas gritando por la ventana “¡moriremos matando!” y la Policía respondiendo al fuego en una secuencia digna del viejo Oeste (la comparación es del propio Del Pino). Al menos, el auto –recordemos, la verdadera y única versión oficial– no la menciona en absoluto (véanse las FAQs del Suicidio de Leganés). La realidad que refleja el auto, como cabía esperar, es más pedestre. No es descartable que haya habido intercambio de disparos aislados, pero desde luego no la escena que afirma Del Pino que nos cuenta la versión oficial, y que sólo parece hallarse en su imaginación (o, seamos generosos, en la de algunos de sus colegas periodistas), ya que no se encuentra en las declaraciones de testigos, como el policía con carné 74.693 (pag. 164 del auto de procesamiento)

Este punto tiene su relevancia, porque algunos conspiracionistas, empezando por el propio Del Pino, están obsesionados porque no se han encontrado las huellas del “intenso” tiroteo, e interpretan la ausencia de esas huellas como prueba de que la versión oficial miente en este punto. Dejando de lado la obviedad, que los conspiracionistas omiten siempre, de que la ausencia de evidencia no implica evidencia de ausencia (y menos después de la explosión de 30 Kg de dinamita), una forma del argumentum ad ignorantiam, hemos visto que dicha versión no habla de “intensos” tiroteos. ¿Quién ha introducido entonces el epíteto? ¿Es alguien que deforma la versión oficial para hacerla más inverosímil?

Otra de las cosas que chocan a Del Pino de la versión oficial es la imagen de los terroristas, a punto de suicidarse, entonando cánticos en corro. Nuevamente, el auto no menciona nunca este punto. Los terroristas, de acuerdo a los informes forenses, no están en corro (véanse las FAQs del Suicidio de Leganés). Hay dos más cercanos, dos un poco más lejanos, y los otros tres aún más lejanos al foco de la explosión. La caricatura que hace Del Pino de la versión oficial con la evidente intención de resaltar su inverosimilitud está muy lejos de la descripción de los hechos que se hacen en el atestado policial y en hasta quince testimonios policiales distintos, la mayoría de GEOS (Auto de Procesamiento, pag. 197 y ss).

Resaltemos este punto. Quince testimonios de policías, de los cuales varios resultaron heridos en la explosión. ¿Son todos falsos? ¿Son todos ellos partícipes de la conspiración, de la gran mentira de la versión oficial, incluso aquellos que ingresaron al hospital con pronóstico grave?

En Libertad Digital, el reclamo del artículo del día 30 de Luis del Pino, y en el que se presenta el Enigma 26, insiste en el punto:

Gran parte de la versión oficial sobre la masacre del 11-M se consolidó en las ruinas de Leganés donde fueron a morir las pruebas clave de los cuatro días de marzo. Ahora sabemos que los islamistas que volaron el 3 de abril de 2004 no hicieron llamadas que la versión oficial dio por ciertas…

Luis del Pino, en el texto del artículo, nos dice:

No es posible, por ejemplo, que se produjera ninguna llamada de la madre de El Chino a su hijo que estaba en el piso, como inicialmente se difundió a través de los medios.

No sabemos si se puede afirmar tan taxativamente que “no es posible” (ya lo exploraremos en otro artículo), pero ése no es el punto. El punto es que lo que digan los medios no es, y no vamos a cansarnos de decirlo, la versión oficial. ¿Cómo es posible que Del Pino considere noticias que se publican en los medios (y como veremos de nuevo, no sólo en los de PRISA), parte de la versión oficial? No es entendible.

Pero es que además, una búsqueda más o menos cuidadosa no logra encontrar nada al respecto en los medios de Grupo PRISA. Aquí, por ejemplo, El País, en su versión de las llamadas telefónicas no dice nada al respecto. Una semana después, continúan sin mencionar el hecho.

Soy consciente de no haber hecho una búsqueda exhaustiva de la hemeroteca, pero no estaría de más que el Sr. Del Pino comenzara a fundamentar sus afirmaciones sobre la versión oficial señalando exactamente quién y en dónde ha hecho la afirmación que él atribuye. Ganaría mucho en rigor, y nosotros en entendimiento de qué cosas incluye en la llamada versión oficial.

En otro punto, Del Pino dice:

nos dicen que dejaron que se hicieran sucesivas llamadas de despedida a Marruecos, e incluso dos famosas llamadas a Inglaterra en las que (según la versión oficial) los suicidas pidieron su bendición a un imán antes de suicidarse.

¿Dónde dice el auto de procesamiento que se realizan esas llamadas a Inglaterra? El propio Del Pino reconoce que no figuran ahí. ¿Cuál es el origen de esta afirmación? Según él, un informe policial previo, que consta en el sumario pero al que no tenemos acceso.

Bien, reconozcamos que un informe policial es una fuente más oficial que un diario. Aún así, ese informe estaba bajo secreto de sumario cuando algunas de sus conclusiones se filtraron a los medios. Nuevamente, estamos ante la entronización de versiones preliminares como parte de la versión oficial. Nadie dijo públicamente que se hubiesen producido esas llamadas. Se escribió tal cosa, según afirma Del Pino (no tenemos forma de comprobarlo), en un informe bajo secreto de sumario. Y esa afirmación fue corregida con posterioridad, pero ANTES de que las conclusiones del juez se publicaran. ¿Por qué se considera esto entonces parte de la versión oficial? Es como si se alguien publicara los borradores con errores de Einstein previos a la publicación de su artículo sobre la Relatividad Especial sin su autorización y se dijera: Einstein rebate a Einstein, Einstein es inconsistente. No hay tal. Son los medios los que se equivocan al dar por buenas filtraciones de información que no ha sido totalmente validada, dada por buena por su responsable, en este caso, el juez. No hay problema, en principio, de que ocurran esas equivocaciones. Son naturales, porque el ritmo de las noticias es distinto al de la justicia. Lo que no es de recibo es que se presenten dichas filtraciones como inconsistencias de una pretendida versión oficial.

Y aunque es verdad que El País se hizo eco de la noticia de llamadas a Inglaterra:

La policía cree que los terroristas del 11-M están ligados a un imam que vive en Inglaterra

no menos cierto es que El Mundo, nuevamente, hizo lo propio:

otro (Mohamed Oulad) llamó a una hermana a Londres;

Vuelve a la carga Del Pino:

Son varios los mitos del 11-M que se difundieron en su día por los medios y que se caen por tierra al analizar los datos contenidos en el sumario: ni los suicidas llamaron a Inglaterra a pedir instrucciones, ni existió ninguna madre de un suicida escuchando por teléfono ninguna explosión…

Me alegra mucho que los mitos caigan por tierra y que el auto aclare que algunas cosas que difundió la prensa eran falsas. Es una excelente noticia. Ello, sin embargo, no tiene nada que ver con demostrar las mentiras de la famosa versión oficial. Y tan no tiene nada que ver que algunas de esas noticias que el auto echa por tierra no aparecieron precisamente en diarios afines al gobierno.

Ya hemos hablado de las llamadas a Inglaterra. Pero, ¿qué hay respecto a la madre que oye explosiones? Pues no hemos sido capaces de encontrar un reporte de ese curioso hecho anterior a éste:

La madre de El Chino lo corrobora desde su domicilio en Tetuán.”Mi hijo se despidió de mí diciendo que iba al lugar que le estaba reservado. Luego escuché una gran explosión y poco después se corto la línea”. No se puede saber lo que escuchó esa madre atribulada, pero desde luego no pudo ser la explosión…

Proveniente nada menos que del artículo seminal del conspiracionismo, Los Agujeros Negros del 11-M, la primera entrega de la seride Fernando Múgica.¿Será Múgica la fuente de este otro aspecto de la versión oficial?
No es creíble. Al fin y al cabo él también nos habla en el mismo artículo de embellecimientos de la versión oficial:

El relato posterior de los hechos se adorna con historias sobre cuerpos desnudos purificados por cortinas blancas en forma de sudario…

A estas alturas creo que sobra decir que tampoco hemos sido capaces, en la prensa nacional y en particular en la más próxima al gobierno, de encontrar una afirmación semejante.

Imitando a Segismundo, podemos concluir: ¿Qué es la versión oficial, en boca de sus detractores? Una ficción, una sombra, una ilusión… Un hombre de paja, en definitiva.

Comments

30 Responses to “El unicornio en el garaje (II) – La Versión Oficial, una ficción.”

  1. Lior dice:

    Buen artículo Luis (si me permite el “tuteo”) tanto por el contenido, como por la forma en que este está expresado.

    Los conspiracionistas (y más los de Del Pino) se basan en vagas definiciones de conceptos como el de “versión oficial” para montar todas sus argumentación. Y, bajo mi punto de vista, es muy positivo la labor que llevan (y llevarán) a cabo desde esta página web. Primero, porque sirve (y servirá) para conocer la auténtica talla intelectual de los que ahora, gracias muchas veces a la ignoracia de aquel que los lee, posee falsamente el rango de investigador o periodista. Segundo, porque considero que el trabajo realizado (y que se realizará) es un ejercicio de autocrítica sobre la práctica periódista en general y sobre los elementos “conspiranoicos” en partícular. Y tercero, porque ayuda a los que no tenemos tiempo de hacer un seguimiento exhaustivo sobre el tema a estar al día.

    Mi agradecimiento personal.

  2. Lior dice:

    Perdón los errores en la expresión.

    Escribir demasiado deprisa y no revisar lo escrito es lo que tiene.

    SALUDOS

  3. Lior:

    Muchas gracias por tus amables palabras.

    Un cordial saludo.

  4. El Palleter dice:

    Streptease de bombas…

    La \”bolsa-bomba\” de Vallecas:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2004/03/30/enespecial/1080609953.html

    La bomba de Toronto:

    http://www.theglobeandmail.com/servlet/story/
    RTGAM.20060603.wwarrants0603_3/BNStory/National/home
    [Editado: este enlace estaba descuadrando toda la página; para seguirlo, pegar los dos renglones]

    Visto en perspectiva no nos extraña que la \”bolsa-bomba\” de Vallecas no llegara a explotar nunca… pero, vamos, ni por casualidad… comparen la sofisticación de la bomba de Toronto con la simplicidad de la de Vallecas… ¿por qué se complicarán tanto la vida los terroristas de Toronto si está demostrado que una bomba puede ser mucho más sencilla?… ¿o tal vez no y lo más verosímil sea la bomba de Toronto?… ¿o será porque los terroristas de Toronto no conocen el principio de la navaja de Occam?… uhmmm…

  5. urodonal dice:

    Señor Palleter, si es usted tan amable, no haga usted como el señor Pedro Jota y díganos qué infiere de esa presunta diferencia entre las bombas. ¿Qué conclusiones lógicas debemos extraer de esas diferencias?

  6. Aurea dice:

    Hombre, Palleter, puestos a sacar miga al tema, a mí lo que me parece sospechoso de la foto de la bomba de Toronto es la bolsa de fertilizante: es atrezzo. He ahí un hilo del cual tirar para desenredar el ovillo.

  7. TangoCharly dice:

    Francamente a mi la bomba del comando islamista de Toronto me resulta más creible que la de Leganes, ¿algún experto del tedax puede confirmarme esta intuición?

  8. Tango: Usted lo ha dicho, intuición.

    Palleter: ¿Y? La bomba de neutrones es más sofisticada que la de Toronto. ¿Quiere eso decir que la de Toronto es falsa? ¿Se da usted cuenta de que sus argumentos siempre tienen un agujero? Y ese agujero es que es imposible demostrar imposibilidad…

  9. El Palleter dice:

    Arean: pensamos que eres lo suficientemente inteligente como para no insultarnos la inteligencia y pasar de “tapadillo” una comparativa entre categorías distintas (de bombas o de lo que sea)… porque, puestos a realizar ese “juego” podríamos decir que el Windows XP es más sofisticado que el MS-DOS y por tanto éste último jamás podría haber funcionado…;-)

    Evidentemente estamos hablando de otra cosa… y usted o cualquier bien que lo saben… basta con ver ambas imágenes, comparar y preguntarse: ¿por qué una tan simple y otra tan sofisticada?… ¿la que tiene un diseño tan simple (Vallecas) es realmente “eficaz”?… ¿la que tiene un diseño tan sofisticado (Toronto) no estará “sobredimensionada”?… ¿qué nos puede enseñar la bomba de Toronto respecto a la de Vallecas?… etc. etc… ya sabe, hacerse preguntas… que la curiosidad es la madre de la ciencia…;-)

  10. Pedro dice:

    [quote]Y ellos, los malvados, ahora controlan los resortes del poder y por tanto la versión que quieren imponernos es la “oficial”. De pronto, por virtud de una definición tramposa, la relación de hechos generalmente aceptada y previa a la subida al poder de los malvados, se convierte en parte de una conspiración. Es por ello que al aceptar los escépticos hablar de versión oficial cuando nos referimos a tales relaciones de hechos es ya conceder implícitamente al conspiracionismo un punto que nadie ha demostrado: la existencia de ese guión que a alguien le interesa que creamos.[/quote]

    Hola Luís, estupendo artículo.

    Solo una observación: en el texto que te adjunto hablas de los ‘malvados’, un par de veces, y creo que se entendería mejor si los entrecomillaras.

    Un abrazo.

  11. Pedro dice:

    [quote]Es por ello que esta bitácora, cuando se refiera a la versión oficial, acotará el término a los autos con relaciones de hechos y conclusiones que publique el juez de instrucción y a las sentencias de los tribunales. Nada más.[/quote]

    Una sugerencia:

    Creo que el término ‘Versión Oficial’ va a salir muchas veces en vuestra bitácora, y podría ser interesante que tuviera siempre un enlace a la frase que tú mismo has escrito en este artículo o a un glosario de términos que puedan necesitar aclaración.

    Por ejemplo, el ‘hombre de paja’, que a quien se lea todos vuestros artículos le va a quedar claro, pero a quien se enfrente por primera vez a esa expresión, puede confundirle.

    Saludos, Luis,

    PD/ antes puse una tilde en tu nombre, disculpa, influencias catalanas, tal vez.

  12. Pedro:

    Tienes razón. Estábamos pensando hacer un glosario, aunque tal vez una idea mejor sea ligar a Wikipedia…

  13. Pedro dice:

    A veces comparamos lo ocurrido en 11-S con los atentados de Atocha o de Londres. Y en todos los casos se habla de la ‘Versión Oficial’ de cada caso.

    Después de tu análisis, creo que los conspiracionistas haríamos bien en referirnos a ellas como la ‘Versión Comúnmente Aceptada’ (VCA), y limitar la ‘Versión Oficial’ a lo que diga el juez en cada caso.

    En el 11-M está claro que la versión oficial viene del auto del juez Del Olmo, y no de la Comisión del 11-M, ni de los diversos análisis conspiracionistas.

    Pero en el 11-S, ¿de dónde sale la ‘Versión Oficial’? ¿Existe? ¿Hay algo más que los resultados de una Comisión del Congreso basada en su mayor parte en las confesiones de reos en Guantánamo o en cualquiera de las cárceles secretas de la CIA? Porque la única juez, que yo sepa, que se ha enfrentado a algo relacionado con el 11-S ha sido Leonie Brinkema, en el caso Moussaoui. Y ello, cinco años después de la masacre.

    Tampoco me queda claro si en el 7-J, o en el 21-J, hay un juez encargado del caso, o las conclusiones de la investigación están supeditadas al Gobierno. Sin salirnos de Londres, el caso Menezes demuestra lo que pudo haber sido la presunta ‘Versión Oficial’ de no haberse producido las filtraciones que llevaron a una ‘Versión Extraoficial’, mucho más esclarecedora.

    Un saludo.

  14. Palleter:

    Su primer párrafo, un hombre de paja. Yo no afirmo lo que usted me hace afirmar.

    ” ¿por qué una tan simple y otra tan sofisticada?”

    ¿Por qué no? Hay bombas torpísimas, como la del primer atentado contra el WTC de Nueva York (por cierto también islamista), o las mismas bombas de la segunda oleada de atentados en Londres. Hay todo tipo de explosivos usados, gran cantidad de iniciadores distintos. Lo que está demostrando Issa es que difícilmente hay patrones. ¿Por qué se empeña usted en formularlos de forma artificial, y sin pruebas?

    “¿la que tiene un diseño tan simple (Vallecas) es realmente “eficaz”?”

    Ya ve que sí. La Policía hizo estallar 13 detonadores con ese diseño.

    “¿la que tiene un diseño tan sofisticado (Toronto) no estará “sobredimensionada”?”

    Podría ser, pero eso no es necesariamente un problema.

    “¿qué nos puede enseñar la bomba de Toronto respecto a la de Vallecas?”

    ¿Que los terroristas son muy creativos y llegan a soluciones distintas para problemas similares?

  15. El Palleter dice:

    Sr. Arean:

    No tan deprisa. Usted dice: “La bomba de neutrones es más sofisticada que la de Toronto. ¿Quiere eso decir que la de Toronto es falsa?”… evidentemente utiliza el “viejo truco retórico” del cambio de categoría… es decir, trae a colación otra categoría “superior” (de bomba o lo que sea) para invalidar la comparativa que hacemos entre cosas de la misma categoría (bombas o lo que sea)… luego de hombre de paja nada de nada…

    Respecto a su afirmación a nuestra pregunta:

    “¿la que tiene un diseño tan simple (Vallecas) es realmente “eficaz”?”

    Ya ve que sí. La Policía hizo estallar 13 detonadores con ese diseño.

    ………..

    Debemos rectificarle, ya que lo que hizo la Policía, los Tedax, fue estallar dos mochilas-bomba (una de ellas por cierto descubierta por un policía local) y no 13 detonadores… por tanto, el único vestigio o prueba que tenemos es justamente el de su ineficacia, es decir, las que se encontraron con ese diseño no estallaron… por tanto su afirmación constituye más una contraprueba de su falta de eficacia que de lo contrario.

  16. Me he ido al extremo para hacerle ver que la pregunta no tiene sentido. Un Corsa está en la misma categoría (turismo) que un Mercedes Clase E. ¿Por qué hay gente que va en Corsa? Ésa es la pregunta que usted hace. O bien, si quiere aproximar más: hay Merivas que tienen ABS y aire acondicionado y Merivas que no lo tienen. ¿Por qué hay gente que compra Merivas sin ABS ni aire acondicionado?

    En segundo lugar, no acepto su rectificación. Los Tedax hicieron estallar varios detonadores en dos instancias separadas, aunque es posible que tenga yo mal el número total. En todo caso es entre 11 y 14. Aquí hay una de las instancias, pag. 115 del Auto:

    “se conectaron, como prueba, hasta siete detonadores con las mismas características eléctricas que el del artefacto, conectándose cada detonador a los cables del teléfono en las mismas condiciones que estaba el original, realizándose diferentes programaciones en la hora de alarma
    del teléfono, incluida la misma en la que se encontró (en todas ellas el resultado fue la explosión del detonador en el momento de activación de la alarma)”

  17. El Palleter dice:

    Sr. Arean:

    Evidentemente no hablamos de lo mismo. Hablamos de las bombas como conjunto. Como conjunto integrado de explosivo+detonador+temporizador+iniciador+energía+cables+etc. un “conjunto” que fue explotado en dos ocasiones por los Tedax en el lugar de los hechos.

    En ese contexto, hablar únicamente de la “eficacia” del diseño del detonador es salirse por peteneras y disculpe la expresión.

    Respecto a su analogía. No parece afortunada. Al menos el Corsa funciona y hace lo que se espera de un turismo: transportarnos del punto A al punto B en un espacio bidimensional dado. Que tenga aire acondicionado, ABS, canal satélite digital o esté diseñado por un artista italiano son añadidos no esenciales a la función principal y esencial, vamos, la que le hace definirse como automóvil.

    Por tanto, la pregunta que nos hacemos es si a la vista de la bomba de Toronto (evidentemente más sofisticada) cabría preguntarse si la bomba de Vallecas es realmente viable… porque si nos dice que la “sofisticación” de la bomba de Toronto no invalida el pobre diseño de la de Vallecas y su consiguiente viabilidad, cabría preguntarse porque se complicaron tanto la vida los de Toronto, habiéndo un diseño mucho más sencillo.

    Nuestra hipótesis se centra en la evidencia (¿o no es evidente para usted?) del sobredimensionamiento energético de la bomba de Toronto frente al de la bomba de Vallecas. La pregunta que nos hacemos es si realmente es necesario ese “sobredimensionamiento” a la vista de la bomba de Vallecas. Cabría preguntarse si es que los terroristas de Toronto quisieron asegurarse mucho que la bomba, su bomba, iba a tener un pico de energía muy por encima de la necesidad demandada por el sistema iniciador… o es que realmente no está “sobredimensionada”, que tiene lo justo y necesario para que funcione y por tanto lo que sucede es que la bomba de Vallecas simplemente está infradotada energéticamente hablando. Esa es la cuesión.

    PData. El adjetivo “sobredimensionado” utilizado es relativo ai diferencial de ambos diseños energéticos, no siendo por tanto un adjetivo relativo al diferencial entre la bomba de Torono y lo que se entendería como un diseño necesario y suficiente.

  18. Palleter:

    1) No le entiendo. Si está demostrado que el detonador se inicia una y otra vez con la corriente entregada por el móvil , ¿qué parte de la bomba le parece que está mal diseñada?

    2) El ABS puede ser esencial para algunas personas (un servidor, por ejemplo, que paga un poco más para tener todos los dispositivos de seguridad). Qué es importante o no en un diseño es un tema altamente polémico y que depende de muchas cosas, varias de ellas subjetivas.

    2) Que el “sobredimensionamiento” sea necesario es bastante subjetivo. Siguiendo con el ejemplo de los turismos, la práctica totalidad de ellos alcanzan velocidades no permitidas en ninguna autopista española. ¿Están sobredimensionados? Sí, rotundamente, y nadie se preocupa por ello.

  19. El Palleter dice:

    Sr. Arean:

    Sigue usted con la analogía que hemos comentado que está fuera de lugar. Hablamos de que una cosa funcione o no funcione. De una bomba se espera que funcione y nada más, no que tenga “añadidos” como, en fin, cantos de alabanza a Alá unos segundos antes de explotar o el rezo de un responso una vez han estallado… por tanto la analogía con el automóvil está fuera de lugar… o, ya puestos a comparar con vehículos podríamos decirle que una mejor analogía podría ser los “tanques de pega” (señuelos) que encargó Sadam frente a unos tanques de verdad… los primeros “parecen” tanques desde el aire… pero no funcionan…

    El “sobredimensionamiento” comentado no es objetivo, tal como hemos dicho, pero no necesariamente subjetivo. El “sobredimensionamiento” al que aludimos es relativo entre bombas… pues, es obvio, la bomba de Torono está (aparentemente) “sobredimensionada” respecto a la de Vallecas… ahora bien, tal “sobredimensionamiento” puede no ser tal si se demostrase que la bomba de Vallecas nunca podía explotar… entonces, bajo este supuesto, la bomba de Torono no estaría “sobredimensionada”, sino que tendría el “dimensionamiento energético” normal y esperado de una bomba…

    Una posible analogía podría ser la siguiente (con los riesgos que comporta toda analogía a tenor de lo anterior).

    Imagine que no tenemos más “unidad de medir” que la bomba de Vallecas. Concretamente nos focalizamos en el diseño energético, no en la cantidad o cualidad del explosivo utilizado. A eso le llamaremos “metro”, nuestro particular “metro”.

    De pronto conocemos la bomba de Toronto. Como nos damos cuenta enseguida que tiene “más cosas” (concretamente más baterías, más energía) decimos que está “sobredimensionada”… es decir, tiene más “metros” que la de Vallecas…

    Ahora bien, si la bomba de Vallecas se demostrase que tenía un diseño energético insuficiente, entonces el “metro” elegido ya no sería tal y por tanto pasaría a ser un “cero” como unidad de medida… y por tanto la bomba de Toronto pasaría a ser la nueva unidad de medida… esto es, el “metro”… y dejaría de estar “sobredimensionada”…

    O, si quiere algo más formal…

    V = 1
    T = 1 + (V x n) siendo n > 0
    luego como T>V siendo V>0 entonces T está “sobredimensionada” respecto a V
    pero si V= 0
    entonces T = 1

    Siendo V el diseño energético de la bomba de Vallecas y T el diseño energético de la bomba de Toronto.

  20. aticus dice:

    Llevo unos día leyendo este blog, y muchos más leyendo a LdP. Me alegro mucho de que alguien se tome esta molestia de disolver sus espumosas creaciones. Basta ver a los conspiracionistas fuera de lugar (no como en el blog de LdP, donde se retroalimentan), para ver en que poquita cosa se quedan.

    Oye, El Palleter, qué parte de:
    —–
    (en todas ellas el resultado fue la explosión del detonador en el momento de activación de la alarma)
    —–

    …No has entendido?

  21. Aticus: ¡Muchas gracias! :-D

    Palleter: No, no es tan sencillo. Cualquier dispositivo tiene una probabilidad P de fallar. Cualquiera en absoluto. Entonces, el tema no es de \”diseños energéticos\”. El tema es ¿qué probabilidad tiene la bomba V de fallar y qué probabilidad tiene la bomba T de fallar? Imaginemos que T tiene 10 veces menos probabilidad de fallar que V. ¿Está sobredimensionada? Pues depende de lo que quiera lograr el diseñador. Si no le importa que falle una de cuatro bombas, por ejemplo, tal vez iría por el diseño sencillo de V. Si quiere una probabilidad de fallo menor al 2,5%, tal vez iría por T.

  22. El Palleter dice:

    Sr. Aticus:

    Es muy sencillo. Lo que no hemos “entendido” es esta frase del Auto que te has saltado precipitadamente: “conectándose cada detonador a los cables del teléfono en las mismas condiciones que estaba el original”… vamos a ver, si la bomba no estalló debido a la falta de conexión de los cables, ¿cómo es posible que nos digan que hacen hasta siete pruebas “en las mismas condiciones que el original”… agárre ese perro por el rabo, sr. Aticus.

    Sr. Arean:

    No ningunee el diseño energético, pues es el factor crítico para que la probabilidad de fallo sea muy pequeña. La pregunta que le ha faltado hacerse es ¿por qué los terroristas que montaron la bomba de Vallecas realizaron un diseño energético que tenía tantas probabilidades de fallar, cuando existen otros diseños energéticos a prueba de fallos con sólo un “poco más de sofisticación” como en la bomba de Toronto (una o dos pilas adicionales)?… si tenían acceso a Internet (como queda demostrado en el Auto)… ¿acaso no tuvieron acceso a la misma información a la que tuvieron acceso los terroristas de Toronto?… o, mejor, la probabilidad “local” de fallo del diseño de la bomba de Vallecas es coherente con la probabilidad “global” de fallo del conjunto de todas las bombas (sin explotar/total explotadas+sin explotar)… es decir, 3/13… o sea, aproximadamente un 23% de fallo… (curiosamente a los TEDAX les sale un 0/7 de fallo, o sea, un 0,0% de fallo en sus pruebas… raro, ¿no?…;-)

  23. Palleter:

    Hay muchas otras razones por las que la bomba pudo no estallar. Lo cierto es que los detonadores se iniciaron, y eso es lo que hace que se derrumbe su argumento. No sabemos la tasa de fallo con precisión, pero sabemos que la bomba de Vallecas podía funcionar.

    Lo del \\\\\\\”diseño energético\\\\\\\” (whatever that means in this context), de buen rollo, se lo ha inventado usted. Lo relevante es la probabilidad de fallo. Y el punto no es si un diseño está sobredimensionado o no respecto a la probabilidad de fallo. Eso es decisión del diseñador, como ya le he indicado. Depende de la tasa de fallo que esté dispuesto a aceptar. Por lo demás, que un diseño esté disponible en Internet no quiere decir que haya que adoptarlo necesariamente. Puede ser que ni siquiera se conozca. Usted usa demasiados apriorismos, demasiadas suposiciones.

    Finalmente, decídase. Si da por buenas las pruebas de los Tedax, entonces su respuesta a Aticus carece de sentido.

    Pero digamos que las da por buenas. Comete usted un error en su última afirmación. Siete pruebas son relativamente pocas para determinar una tasa de fallo. Es como cuando usted tira una moneda: es perfectamente posible que le salgan diez caras en secuencia. De ahí no se deduce que la probabilidad de caras sea de un 100%, por favor. Analice un poco el tema de errores típicos.

  24. aticus dice:

    [quote comment="1354"]Sr. Aticus:

    Es muy sencillo. Lo que no hemos “entendido” es esta frase del Auto que te has saltado precipitadamente: “conectándose cada detonador a los cables del teléfono en las mismas condiciones que estaba el original”… vamos a ver, si la bomba no estalló debido a la falta de conexión de los cables, ¿cómo es posible que nos digan que hacen hasta siete pruebas “en las mismas condiciones que el original”… agárre ese perro por el rabo, sr. Aticus.
    [/quote]

    Oh, Sr. Palleter, no me sobreestime, le aseguro que no merezco ninguna respuesta personalizada, sólo soy un lector. No me sé el auto ni el sumario.

    Pero no me subestime tampoco: puesto que doy por hecho que a Ziriacos y Xluises los da usted por convencidos (más bien afectos), ustedes escriben, supongo, para convencer a gente como yo, que leemos con interés. Tendrá que esforzarse.

    Porque no lo va a conseguir así ¿o sea que si a le piden comprobar si funciona una aspirador que está desenchufado no lo enchufa a ver si funciona? ¿lo prueba así? espero que su trabajo no sea en un servicio técnico de ningún tipo.

    Yo doy por hecho que aunque aun desconectados, es fácil para un tedax (y seguramente para casi cualquiera) inferir dónde deberían ir los cables del explosivo de la mochila 13 para que la bomba funcione. Doy por hecho que para comprobar si una bomba de estas características detona hay que fabricar el modelo con los cables donde deben. Para saber que un aspirador desenchufado no funciona no hace falta un tedax.

    ¿Con qué se queda? ¿con que el modelo de bomba es demasiado simple y no debería funcionar, a pesar de que los tedax probaron que sí, o con que los tedax deberían, en el mejor estilo de los chistes de Lepe, haber fabricado un mecanismo ya DESCONECTADO (la reconstucción perfecta de la bomba que no explotó), a ver si funcionaba?

  25. El Palleter dice:

    Sr. Arean…

    dice usted:

    “Pero digamos que las da por buenas. Comete usted un error en su última afirmación. Siete pruebas son relativamente pocas para determinar una tasa de fallo. Es como cuando usted tira una moneda: es perfectamente posible que le salgan diez caras en secuencia. De ahí no se deduce que la probabilidad de caras sea de un 100%, por favor. Analice un poco el tema de errores típicos. ”

    Le recordamos que el “experimento” o “prueba” lo realizó la policía… ergo a quien debe recomendar sus enseñanzas sobre la insuficiencia de realizar 7 pruebas “exitosas” es a la policía… todo lo más, lo que podemos concluir es que tal prueba (de la policía) no es concluyente a la “luz” de sus afirmaciones…

    PD. Evidentemente el tamaño muestral es harto insuficiente… eso ya lo sabíamos… en eso no hace falta que nos dé lecciones… en todo caso puede redirigirlas a los que hicieron esas pruebas… pero, ya sabe, con buen rollo…;-)

  26. Palleter:

    El tamaño muestral es insuficiente para determinar la tasa de fallo, en efecto. Pero la Policía no hace afirmaciones al respecto. La Policía se limita a constatar que el mecanismo funciona razonablemente. Y los que dicen que no funciona son quienes deberían demostrarlo…

  27. El Palleter dice:

    Sr. Arean:

    ¿Que parte de nuestra afirmación: “todo lo más, lo que podemos concluir es que tal prueba (de la policía) no es concluyente a la “luz” de sus afirmaciones…” no ha entendido…?

  28. Cupside dice:

    Buenos dias.

    El Palleter:

    Entonces, señor , ¿cuantas pruebas cree que son necesarias usted para inferir que las pruebas realizadas por la policía son concluyentes?. Yo propongo que en todos los blog’s, conspiracionistas o no, hagan una encuesta para ver que consideran ellos de manera concluyente y se las mandamos a la policía.

    No se confunda, una cosa es constatar que efectivamente el mecanismo funciona, y otra muy distinta tratar de analizar ese índice de fallo. En las pruebas realizadas fueron 7/7 pruebas llevadas a buen puerto. Por tanto, el mecanismo de detonación funcionaba correctamente. ¿En serio está postulando alrededor de que si la mochila de Vallecas funciona o no?. No se que conocimientos tenían los terroristas cuando fabricaron las bombas, lo que si le puedo asegurar, es que un circuito cerrado, en teoría, en el 100% de los casos funciona. ¿Pudieron los terroristas obviar cuando montaron las bombas estos hechos?. Ya le digo, no se que conocimientos tenian, pero me parece una duda más que razonable para que no detonasen. Si es que ya sabe, en un alto índice, cuando una cosa no funciona suele ser un fallo humano (incluso en poner una bomba).

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