Respuesta a Santiago Allica (1)

Hace unas semanas inicié, casi sin quererlo, una polémica con Santiago Allica (uno de los Peones Negros más activos en el blog de Luis del Pino, con el mote de «Trico») en un medio electrónico llamado Diario Liberal, editado por Eduardo de Lácara. Digo casi sin quererlo porque habiendo dado con esa página por casualidad, no pude dejar de notar que reservaba un espacio significativo a promover el conspiracionismo del 11-M. Ello dio pie a una carta a la redacción, en la que me quejaba de que un diario que se anunciaba como «la información con criterio» diera pábulo a las teorías conspiracionistas. El editor me contestó diciendo que su medio promovía el debate, y me pidió permiso para publicar la carta, a lo cual accedí. Dicha carta provocó una irritada respuesta de Allica, a fuer de autor de la mayoría de los artículos conspiracionistas de ese medio, carta a la cual, a mi vez, respondí de forma breve. Allica volvió al a carga, con una extensa contrarréplica. Tengo que confesar que ello me sorprendió agradablemente; los conspiracionistas no suelen abrir sus espacios al debate.

Así que acostumbrado a este tipo de intercambios, pergeñé a mi vez una larga respuesta y la envié al editor, con la confianza de verla publicada a la luz de su invitación al debate, por no mencionar el elemental derecho de réplica que amparan las leyes. Pasaron los días sin que mi réplica fuera publicada. De todas formas pensaba publicarla en esta bitácora, así que no le di demasiada importancia. Pero unos días después caímos en la cuenta (el colectivo de Desiertos Lejanos, no el yo mayestático) de que todas las intervenciones habían desaparecido, no ya de la portada de la página Web, sino también de los enlaces directos que llevaban a ellas. La polémica, de un plumazo, había dejado de existir.

En su lugar ha aparecido, en la página de Diario Liberal, un documento pdf que reunía los artículos de Allica, con un prólogo del propio Lácara del cual extraigo –gracias al colega Acorrecto, que además rescató del cache las réplicas de Allica– un par de fragmentos:

A lo largo de este verano, los miles de lectores de Diario Liberal han gozado
del privilegio de poder leer las paradojas sobre la masacre terrorista del 11-M que
Santiago Allica ha publicado en nuestras páginas digitales.

No pocos han intentado –e intentarán- explicar la trama que rodea al siniestro
atentado. En puridad, su éxito ha sido parco, relativo, y el sempiterno oscurantismo de
las esferas de poder en España ha terminado por sumir en las tinieblas a los ciudadanos.

[…]

Con indiscutible acierto, Santiago ha sabido conducirnos a través de lo poco –o
nada- que los ciudadanos conocemos de lo acontecido aquel fatídico 11 de marzo de
Madrid..

Cuento esta breve anécdota para que quede constancia de cómo entienden nuestros adversarios el debate, la objetividad y el espíritu crítico. Se enredan en largos soliloquios de los que invariablemente salen convenciéndose a sí mismos de la razón de sus argumentos; eliminan las opiniones críticas; se cierran ante toda voz que pueda enfrentarlos a la disonancia cognitiva que padecen. El poco debate que permiten es eliminado sin dejar huella, a poco que se sientan en aprietos. Honestidad intelectual, creo que la llaman.

Sin más preámbulo, doy paso a mi respuesta a Allica, primera parte. El ejercicio ha merecido la pena, en la medida en que pone de manifiesto buena parte de las miserias metodológicas del conspiracionismo. He decidido no cambiar ni una coma del texto que envié a Lácara, dejando incluso el párrafo en el que le elogiaba por permitir este debate, y que originalmente pensaba editar para adaptar el texto al formato de un artículo de esta bitácora. Pero más vale dejar constancia de lo ingenuo que puede ser uno. Comencemos.

Me parece curioso que el señor Allica titule su larga contrarréplica “Respuesta definitiva a Luis Fernando Areán”, como si ya no hubiera nada más que decir. Leo su último párrafo y entiendo; Allica me pide que no le responda; pretende tener la última palabra. No sé a santo de qué puede el señor Allica pensar que puede hacerme tal exigencia. Las reglas del debate son muy claras: si usted quiere defender una teoría, tiene que estar dispuesto a recibir críticas y responderlas como mejor pueda. Que Allica no lo entienda así demuestra, de nueva cuenta, lo poco acostumbrados que están los conspiracionistas a contrastar y debatir ideas. Allica, al parecer, prefiere pontificar a debatir. No es extraño, dado que en un debate es muy sencillo, aunque laborioso, refutar las tesis conspiracionistas.

Se preocupa mucho el señor Allica sobre quién dijo qué sobre Diario Liberal y él mismo. Se preocupa tanto por ello que abre su misiva con una reflexión al respecto. En realidad es profundamente irrelevante, pero como tengo por costumbre no dejar demasiadas cosas sin respuesta, le diré que mi “acusación” a Diario Liberal consistía en hacerse eco de las teorías conspiracionistas del 11-M, dándoles incluso un icono en portada para resaltarlas. A pesar de ello, me sorprendió agradablemente que, a diferencia de otros sitios en los que se prohíbe la entrada a los críticos (incluyendo la mayoría de los sitios en los que escribe regularmente el señor Allica, empezando por el “blog” de Luis del Pino), el editor Eduardo de Lácara me invitara a publicar mi misiva, como también publicó mi primera contrarréplica y como no tengo duda de que publicará ésta. Cosas todas que le agradezco profundamente y que me hacen rectificar el juicio negativo que expresé en un principio.

Pero dejemos esto y entremos en materia.

1. Teorías y “hechos”: de ideas preconcebidas a conclusiones “irresistibles”.

Allica inicia la parte argumental de su texto afirmando: “Yo no teorizo. Yo señalo hechos (4). Si esos hechos enumerados y desglosados demuestran que existen innumerables sospechas de manipulaciones, ocultaciones, mentiras probadas y episodios imposibles, yo no tengo la culpa.”

No me queda más remedio que demostrarle que este aserto no es verdad. El señor Allica teoriza, y teoriza mucho. Y sus “hechos”, como veremos, distan mucho de ser hechos inocentes que señalan por sí mismos a esas “manipulaciones, ocultaciones, mentiras y episodios imposibles” que él cree ver en el atentado y su investigación.

Como ya he dicho, pero me veo obligado a repetir, Allica teoriza cuando dice que la “versión oficial” es “absurda”. Teoriza porque ha llegado a la convicción de que la “versión oficial” es falsa, y que por tanto existe otra versión, que necesariamente implica una conspiración para hacer aparecer a la versión oficial como verdadera. Ello no es un hecho. Ello es teorizar. Con razón o sin ella, en esto podemos entrar más tarde; pero es teorizar.

Se teoriza desde que se analizan hechos inconexos y se les encuentra relación. Porque como bien dice un colega, en una relación de hechos yo puedo poner que “la temperatura en Albacete es de 17º”. Si lo pongo, será por algo. Será porque le asigno relevancia. Y si le asigno relevancia es porque he teorizado, porque he formulado una hipótesis. Por tanto no hay relación de hechos inocente: todas ellas conllevan una hipótesis, oculta o explícita.

Popper dijo, en este sentido, que no había investigación sin hipótesis. Y es que, dentro de la riquísima complejidad de la realidad (plasmada en parte en el caso del 11-M en 100.000 folios de sumario más toda la tinta que ha corrido al respecto), elegir una serie de hechos y considerarlos relevantes es teorizar.

Elijo un ejemplo casi al azar entre los escritos de Allica en Diario Liberal, las “paradojas”, que dice él:

…en ese momento, mucha gente abrió los ojos a una serie de hechos clave que estaban interrelacionados entre sí: en primer lugar, se nos había dicho qué explosivo se usó en la masacre no partiendo de lo que estalló en los trenes, sino de cosas que aparecieron fuera de los mismos; en segundo lugar, había serias dudas acerca de que se usara lo que nos dijeron que estalló, dado que las pruebas que sugerían el uso de la Goma-2 ECO estaban bajo sospecha de manipulación; en tercer lugar, los testimonios iniciales y el desliz de Sánchez Manzano en la Comisión de Investigación, dejaban abierta la puerta al uso del Titadyne, sin que esto significara necesariamente la participación de ETA; por último, algunos reflexionaron y se preguntaron ¿dónde están los trenes?

Pasemos por alto el lenguaje cargado de intencionalidad para forzar una conclusión (“mucha gente abrió los ojos”, “se nos había dicho”, “había serias dudas”, “sospecha de manipulación”, “desliz de Sánchez Manzano”. Todo ello, como digo, lenguaje que con poca sutileza intenta orientar la mente del lector hacia una conclusión preconcebida. Pasemos, digo, por alto esta trampita dialéctica tan del gusto de los conspiracionistas, tan falta de objetividad, y concentrémonos en los “hechos” (y entrecomillo porque mucho de lo que dice Allica no puede ser considerado un hecho, como tendré oportunidad de demostrar).

Allica nos dice taxativamente que estos “hechos” están interrelacionados entre sí. Es decir, teoriza que lo están, porque los hechos no vienen interrelacionados a priori. Es una teoría, o si se quiere, una hipótesis (pero al fin y al cabo el resultado de teorizar), lo que las relaciona. Y esto es fácilmente demostrable: para otras personas, entre ellas un servidor, no existe ninguna relación entre estos “hechos”. Pero se me dirá que esto es un nivel muy bajo de teorización, que esto es una mera hipótesis (a pesar de que se nos plantea como una afirmación taxativa); que teorizar es formular un edificio teórico mucho más completo, de mucha mayor complejidad.

Pues bien, veamos un ejemplo del peón Trico (que, como sabemos, es el propio Allica) en el blog de Luis del Pino:

Respecto a tu punto 5º, voy a proponer yo una hipótesis. Y esta vez va en serio. Supongamos que las FyCSE sabían que ETA iba a cometer un atentado en fechas próximas a las elecciones. Supongamos que POR ESO había en Madrid un dispositivo extraordinario (lo había) en tales fechas (debido a los agentes buenos). Supongamos que los agentes malos también lo sabían, y planearon el golpe de Estado, preparando pistas falsas, con meses de antelación, que apuntaran a la autoría islámica: Kangoo. Suponagamos que no sabían cuándo exactamente iba a ser el atentado, y por eso (XLuis lo explicó perfectamente) la Kangoo estaba vacía. Supongamos que tampoco sabían cómo ni dónde iba a ser el atentado. Por eso tenían que IMPROVISAR algunas pistas CHAPUCERAS: mochila nº 13, con metralla. No hay pacto previo entre ETA y GAL2. Esta hipótesis va totalmente en serio. No es una más, por mi parte. Enviado por Trico el día 2 de Mayo de 2006 a las 01:56 (#354)

¿Hemos leído lo que pone? “Esta hipótesis va totalmente en serio”. A pesar de ello Allica nos dice: “Yo no teorizo, yo señalo hechos”.

Otro más, de la misma procedencia y fecha más reciente, plantea otra teoría:

Ya que pides un ejemplo, procedo:

Un grupo de miembros del CNI, cuyos nombres desconocemos en su mayoría, planificó un golpe de Estado para derrocar al Gobierno del PP y permitir de este modo que España continuara un proceso de degeneración constitucional que no había cesado en ningún momento pero que con Aznar se había ralentizado notablemente, llegando, en su 2ª legislatura, a casi detenerse. Proceso de degeneración que INEVITABLEMENTE TERMINARÁ en ruptura, nos guste o no.

Por otra parte, Aznar no sólo cometió ese pecado. También, además de frenar ese proceso de degeneración constitucional (centrifugado y parasitismo) comenzó otro paralelo: ahogar a la Serpiente. Al monstruo de Lo_apare. A la mafia controlada desde las cloacas del Estado que está permitiendo que muchos terroristas, pseudoterroristas y miembros de las cloacas vivan como marajás.

Ni lo uno, ni lo otro, se podía permitir.

Por este motivo un grupo NOTABLE y BIEN SITUADO de miembros y dirigentes (nota: DIRIGENTES) del CNI planificaron una masacre a largo plazo.

El plan consistía en:

1) Desde dentro de ETA, lograr que esta no matara durante al menos un año. Lograr así que la gente dejara de pensar en ETA como asesinos, aprovechando la INFAME memoria de los españoles.

2) Fomentar masivamente la agitación callejera contra la Guerra de Irak, preparando así un clima propicio para predisponer a la gente ante un hipotético atentado islamista.

3) A medio plazo, en meses y semanas previos al 11M, encaminar al Gobierno del PP haciéndole creer que ETA estaba preparando grandes atentados, antes y durante la campaña electoral.


Enviado por Trico el día 9 de Abril de 2008 a las 22:01 (#378)

Creo que no es necesario plantear la teoría completa, que continúa en el mensaje siguiente y otros dos más. El punto está demostrado, además de que ésta es a grandes rasgos la teoría que Allica insinúa en su última “paradoja”. Y sin embargo, Allica nos dice: “Yo no teorizo, yo señalo hechos”. Por cierto, impagable lo de “cuyos nombres desconocemos en su mayoría” (énfasis mío).

¿Puede el señor Allica, después de estos ejemplos (seguro que hay muchos más), decirnos seriamente que “no teoriza”? Simplemente no es verdad.

Pero este ejemplo me permite además señalar otro momento en el que Allica falta a la verdad. Nos ha asegurado Allica que no ve por ningún lado sesgo ideológico. Analicemos la cita anterior. Está claramente influida por las certezas políticas del señor Allica: España se rompe, ETA está teledirigida por las “cloacas del Estado” (la “prueba” que nos da de esto es una declaración de ¡Julio Anguita!), Aznar fue un gran dirigente que quería impedir todo esto, y (por alguna razón que Trico/Allica no explica) existen varias personas en el CNI, incluyendo dirigentes, que desean que España se rompa y que ETA siga matando españoles.

Todo esto, amables lectores, sería descartado por John Grisham como argumento de una de sus novelas de política-ficción. Demasiado inverosímil. ¿De verdad el gobierno a cuyas órdenes estaba el CNI no sabía que se ahorraría todo el tiempo y esfuerzo de la lucha antiterrorista, por no hablar del dolor de los atentados, simplemente disolviendo dicho CNI y metiendo en prisión a un cierto número de sus agentes y directivos? El problema de estos delirios es que, en vez de ensalzar la figura de sus héroes políticos, terminan pintándonoslos como estúpidos integrales: Aznar, Acebes, Trillo, Astarloa; ETA siendo manejada en sus narices por personas del CNI y ellos sin enterarse. ¡Si hasta Julio Anguita lo dice en público, y ellos no se dan cuenta de nada!

Pero tal vez lo más absurdo de todo es que Allica no nos dice nunca por qué a ciertas personas del CNI les podría interesar mantener los atentados de ETA o desear la disolución de España. Simplemente lo postula.

Fuera de esta delirante afirmación de ETA es un instrumento de las “cloacas del Estado” y que el CNI está interesado, todo o en parte, en destruir al país que les da trabajo y en asesinar a sus ciudadanos, no me interesa entrar en política y discutir el resto de las afirmaciones. Simplemente constato que Allica basa su teoría en estas afirmaciones políticas.

El punto de origen de sus elucubraciones es netamente político, basándose además en algunas afirmaciones totalmente minoritarias. “Lunatic fringe” es el término en inglés. Éste es el endeble cimiento sobre la que formula sus teorías el señor Allica. Y éste su innegable y profundo sesgo ideológico. En realidad, me he quedado corto cuando hablo de sesgo ideológico. Debería haber dicho mundos políticos de Matrix.

Esta reciente frase de un conocido teórico conspiracionista lo resume bastante bien, aunque sólo vea la paja en el ojo ajeno:

«No menos penosa me parece la copia paranoide de las novelas siniestras de la extrema izquierda sobre el 11-S, culpando a los USA o a no se sabe qué poderes secretos, por no hablar de su extrapolación a cualquier misterio o caso sin resolver, que a veces está resuelto, sólo que el visionario no lo sabe». -Federico Jiménez Losantos.


Mutatis mutandis
, es decir, cambiando 11-S por 11-M, extrema izquierda por derecha extrema y USA por CNI o gobierno de España, ¿acaso no puede aplicarse esto a las teorías conspiracionistas del 11-M? Además de que “las novelas siniestras de la extrema izquierda», supongo, incluyen las opiniones de Julio Anguita. ¿O aquí no conviene?

Y ya que hablo de sesgos ideológicos, aprovecho para refutar a Allica, que me acusa de ser “poco respetuoso” cuando digo que los Peones Negros están formados por personas que no aceptan el resultado electoral del 14-M. Otra cita de Trico me servirá a ese efecto:

Eso sí, el Golpe de Estado del 11M pasará a la historia. De una forma o de otra. Enviado por Trico el día 29 de Mayo de 2007 a las 19:57 (#391)

Pues no sé yo si he sido poco respetuoso. En el blog de Luis del Pino se habla abiertamente de golpe de Estado (o de régimen), empezando por su ínclito autor. Una de dos, o a Allica le parece que un golpe de Estado es algo aceptable, o no acepta el resultado electoral del 14-M, al que califica de “golpe de Estado”.

Confío en que algunos lectores, llegados a este punto, dirán: no necesito leer más. Pero tengo por costumbre no dejar demasiadas afirmaciones sin contestar, y Allica me da la oportunidad de hacer un estudio completo sobre los mecanismos del conspiracionismo, contando con la hospitalidad de este Diario Liberal.

Los artículos de Allica, hay que reconocerlo, están escritos con cierto arte. Allica oculta esas convicciones que tan a flor de piel aparecen en el blog de Del Pino y nos intenta hacer creer que es objetivo, que es la fuerza de los hechos la que le conduce irremediablemente a una conclusión. Pero Allica es todo menos objetivo. Es una persona totalmente convencida de ciertas “verdades” inamovibles, “verdades” que ninguna evidencia puede cambiar. Y partiendo de esas ideas preconcebidas, de esas convicciones absolutas, Allica construye su caso. Lejos de ser una persona objetiva, que mira a la realidad con ojos limpios, sin prejuicios, realmente está jugando con los dados cargados, usando lenguaje emotivo para convencer a los lectores, seleccionando sesgadamente la evidencia, afirmando como verdades absolutas lo que no son sino especulaciones, medias verdades, falsedades directas y valoraciones, y usando todo tipo de trucos retóricos… para llegar —¡oh, sorpresa!— a una conclusión supuestamente inevitable, cuando en realidad esa conclusión no es otra que la hipótesis no formulada. El puerto de destino ya está decidido. Así no es difícil que Allica elija cuidadosamente las vueltas que debe dar el camino, olvidando en cada bifurcación que hay otros posibles caminos, invariablemente más verosímiles y más soportados por pruebas reales.

Pero además recordemos: no hay tal cosa, nos dice Popper, como una mirada sin prejuicios. Un investigador serio intenta por lo menos plantear sus hipótesis, hacerlas explícitas y someterlas al análisis crítico y al escrutinio de la comunidad. El señor Allica, como hemos visto, procede de forma totalmente opuesta: nos oculta sus hipótesis e intenta hacerse pasar por lo que no es: un comentarista mínimamente objetivo. Allica arma toda una argumentación para que la oculta idea preconcebida parezca la conclusión irresistible.

He dicho que Allica teoriza. Realmente va más allá. No plantea hipótesis tentativas; hace afirmaciones taxativas. Veamos a Trico de nuevo, que en ello es mucho más enfático que Allica:

Algún golpista ahora mismo está comiéndose las uñas y realizando llamadas telefónicas.
Enviado por Trico el día 18 de Enero de 2008 a las 11:33 (#136)

Ningún país serio, occidental, integrado en la OTAN y la Unión Europea, puede quedarse impasible cuando alguien vinculado a los propios servicios del Estado perpetra un golpe.
Enviado por Trico el día 9 de Abril de 2008 a las 22:54 (#11)

Y recordemos:

Eso sí, el Golpe de Estado del 11M pasará a la historia. De una forma o de otra.

Veamos este otro, en el que hace una acusación directa (otra cosa que decía Allica que no hacía, pero tendremos la oportunidad de recordarle muchas más):

El chorro a presión hace que explote una mochila escolar a las 11:30? No. Bien. Entonces todo es mentira. Las mochilas fueron explosionadas. Y Sánchez Manzano lo ocultó, mintiendo bajo juramento.

Para que no se me acuse de que sólo traigo ejemplos del “blog” de Del Pino, pongo algunos ejemplos de sus artículos en Diario Liberal:

Por supuesto que tantas coincidencias y casualidades no se pueden dar accidentalmente

¿Hecho o valoración?

No sabemos, cuatro años después, si ETA jugó un papel, esencial o no, en el 11M. Por la sencilla razón de que este extremo no se ha investigado

Afirmación taxativa que no refleja un hecho. Sabemos que se han encargado varios informes sobre la posible implicación de ETA, sin encontrar ninguna.

Islamistas que semanas antes habrían asesinado a 192 personas pero que ese día decidieron esperar tranquilamente a que se desalojaran los edificios para finalmente suicidarse ellos solos encerrados en una habitación interior.

¿Es esto un hecho o un juicio de intenciones? ¿Sabíamos qué estaban intentando hacer los islamistas durante ese tiempo? ¿Se le ha ocurrido a Allica que para suicidarse uno requiere una cierta preparación?

Una versión oficial en la que tanto Zougam como Lamari sólo encajan a golpes de martillo

¿Un hecho? Zougam fue reconocido en los trenes; Lamari era uno de los cadáveres de Leganés.

la bomba estaba preparada para no explotar

¿Hecho o elucubración? ¿Que un empalme no tenga cinta aislante es suficiente para poder hacer esta afirmación?

al menos una parte de las llamadas telefónicas “de despedida” realizadas por los terroristas del piso de Leganés fueron realizadas en realidad desde fuera del piso

¿Hecho o elucubración? ¿No hay una explicación más sencilla, por ejemplo que las llamadas que se hicieron desde teléfonos ubicados fuera del piso no fueran llamadas de despedida?

los agentes de Policía que declararon en el juicio del 11M dijeron no haber visto sangre en el interior del piso

Esto es directamente falso. Un Tedax declaró en el juicio que vio sangre dentro del piso. Su declaración fue el día 24 de abril sobre las 10:45.

En cuanto a la segunda de esas tres sentencias, la de la Audiencia Nacional, el Tribunal se limitó a hacerse eco de las conclusiones previas del Supremo, por lo que arrastra los mismos errores de aquélla.

Otra falsedad. La Sentencia dedica un apartado a examinar el asunto, y en él no menciona al Tribunal Supremo. Dice la Sentencia: “Desde luego, hubo autopsia en sentido legal, se conoce la data y causa de la muerte, y no se aprecia infracción de norma jurídica alguna.”

los propios forenses responsables de realizar los estudios sobre aquellos restos cadavéricos jamás han afirmado que tales estudios fueran verdaderas autopsias

Otra falsedad más. Dijeron esto (transcripción de Datadiar): “Realizaron un análisis exhaustivo de los cuerpos levantados en el piso de Leganes: este estudio puede equipararse a una autopsia judicial puesto que los objetivos a alcanzar era la causa de la muerte y la identificación de los cadáveres.” La sentencia, como hemos visto, ratifica este extremo.

todo el mundo dijo el 11 de marzo que en los trenes había explotado dinamita de la marca Titadyne

Nuevamente, falso. La perito de Tedax no dijo la marca de la dinamita, y sus análisis fueron los primeros del propio día 11 de marzo. Por la tarde de ese día el gobierno ya sabía que lo del Titadyne no estaba confirmado, por lo que la afirmación también falla por ese lado: durante parte del día 11 nadie decía ya “Titadyne”.

son necesarias las firmas de al menos dos peritos para validar un informe pericial realizado en un laboratorio no homologado

El propio Presidente del Tribunal permitió que la pericia de la Tedax fuera presentada como prueba, desestimando este argumento. Por lo demás, lo de “laboratorio homologado” sencillamente no existe. La Ley habla de laboratorios oficiales, y creo que quedan pocas dudas de que el laboratorio de Tedax sea un laboratorio oficial.

Pido disculpas por haberme extendido con tantos ejemplos. Lo considero importante para demostrar que ni estoy hablando en el vacío ni las afirmaciones que hago sobre los argumentos de Allica/Trico pueden atribuirse a un descuido, un error o un momento de irracionalidad. Las elucubraciones, juicios de intenciones, valoraciones e incluso, como hemos visto abiertas falsedades y tergiversaciones son sistemáticas en sus escritos. En la segunda parte de esta réplica lo demostraré con más detalle.

Pero no sólo eso: estas afirmaciones sin sustento se elevan, por convicción pero sin pruebas, a la categoría de hechos. Otra de las características de una teoría conspirativa: convertir meras especulaciones y falsedades en hechos imposibles de impugnar, sobre los que se puedan urdir más falsedades.

En resumen: ni es verdad que Allica no teoriza ni se puede decir que las relaciones que nos hace sean hechos. Sin duda hay hechos en dichas relaciones, cuidadosamente seleccionados y mezclados con la suficiente cantidad de elucubraciones y falsedades como para que el cóctel resultante no sea intragable. Es una técnica muy vieja. El resultado lo podremos orientar hacia donde queramos (para eso están las falsedades), y gracias a las verdades y medias verdades, tendrá apariencia de verosimilitud.

2. Sesgo cognitivo, o cómo un solo testigo merece más atención que cien.

Pero no dejemos aquí el análisis textual de los escritos del señor Allica. Ilustremos algunos otros de sus trucos. He hablado ya de lo que es el sesgo cognitivo: considerar solamente lo que en apariencia le dan la razón y omitir la evidencia en contra, o descalificar dicha evidencia con hipótesis ad hoc o declarando, directamente, que son imposibles. En general, se trata de evaluar de forma selectiva la información, según apoye o no su versión.

Fijémonos además que, dado que las teorías conspirativas por definición no tienen pruebas que las apoyen, los hechos que apoyan su versión son un totum revolutum de errores reales pero irrelevantes, a los que se les da una importancia casi cósmica.

Por ejemplo, Allica da la máxima importancia a las supuestas conversaciones de Jorge Dezcallar con Ana de Palacio, ministra de Exteriores, conversaciones de las que la única constancia es una nota periodística a cargo de Fernando Múgica, ex ufólogo, declarado admirador de J.J. Benítez y uno de los principales fabricantes de despropósitos conspiracionistas sobre el 11-M. El mismo Múgica que, en su nota, dice cosas como la siguiente: “Es más, en el Centro Nacional de Inteligencia, y así se lo hicieron saber a miembros del Gobierno, pusieron en duda, en las primeras horas tras los atentados del 11-M, que los autores materiales a los que señalaba la Policía fueran los culpables de la masacre.” Siendo que la policía, en las primeras horas, no señalaba a ningún autor material.

Pero olvidemos todo ello y pensemos por un momento que la información de que Dezcallar y De Palacio hablaron varias veces durante esos días es correcta.

Según Allica, Dezcallar habría desinformado con toda intencionalidad a De Palacio para que la ministra creyera a pie juntillas en la autoría etarra (veremos pronto que esto cae también en otra categoría, el juicio de intenciones, ya que no hay pruebas que nos lleven a pensar que Dezcallar dudara, de buena fe, de la autoría etarra).

Al mismo tiempo, Allica omite por completo que quien informaba al gobierno, a través del Secretario de Estado Ignacio Astarloa y el ministro del Interior, Ángel Acebes, era la Policía. Más específicamente, la persona a cargo de la investigación, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, con quien dichos cargos tenían reuniones diarias y, presumiblemente, comunicaciones más frecuentes a través de otros medios.

De esto, Allica no dice una sola palabra. ¿Por qué? Pues porque no interesa a su hipótesis. Porque si lo dijera, el lector podría plantearse la legítima duda de si eso que Allica nos cuenta con absoluta convicción, la supuesta intoxicación de Dezcallar a Palacio (una ministra que ni siquiera formaba parte del gabinete de crisis) pesó más en el ánimo del gobierno que la puntual información de la persona directamente a cargo de la investigación, a la que, como digo, ni siquiera menciona.

¿Más ejemplos? Pongamos uno particularmente sangrante:

En su contrarréplica Allica le da la mayor importancia y absoluta credibilidad a lo que dijo la perito de Tedax respecto de la contaminación (que era imposible que hubiera ocurrido en su laboratorio), al tiempo que descalifica su opinión sobre muestras pesables y no pesables como absurda. En un ejemplo relacionado, Allica le da absoluta credibilidad a Escribano en este último punto (las muestras pesables), al tiempo que descarta el resultado de su primer análisis de la llamada muestra M1, que no encontró nitroglicerina.

Ya no estamos simplemente ante la omisión de cierta información inconveniente para su teoría; ¡lo que vemos es cómo la misma persona, el mismo perito, puede ser alternativamente digno de todo crédito o estar totalmente equivocado, cuando no ser un embustero, según convenga o no a la hipótesis conspiracionista!

Pero además explicatio non petita. El propio Allica reconoce esto en una de sus “paradojas”:

De entre esos cientos de testigos, vamos a centrarnos en la declaración de uno en concreto. En una parte del testimonio de uno en concreto, más concretamente. El del testigo protegido 11304

Cientos de testigos apoyando masivamente la “versión oficial”, como Allica reconoce, y él se fija en uno. Se fija en ese testigo porque el mismo ha dicho haber sido amenazado por la Policía. ¿Existe alguna evidencia de ello? Ninguna, sólo la declaración del testigo, que por cierto retracta una declaración anterior e incurre en algunos extremos difíciles de creer y en contradicciones. Pero para Allica dicha declaración es más importante que todas las otras declaraciones, cuyo contenido descarta sin más como producto de la torpeza o de la maldad.

Por cierto que Allica se empeña en demostrar que yo tengo el mismo sesgo cognitivo, en una clara aplicación de la falacia de argumentum ad hominem tu quoque (o en román paladino, el famoso argumento de patio de colegio del “y tú más”). Una falacia evidente, porque aunque fuera cierto lo que dice, ello no le exime a él de culpa.

Para ello pone dos ejemplos: el de Carmen Baladía sobre las autopsias y uno que no hemos discutido, el de un testimonio de un guía canino respecto de la Kangoo. Se aprovecha el señor Allica de que mi espacio es limitado y que, evidentemente, no puedo en cada una de mis respuestas exponer todos y cada uno de los argumentos que hemos presentado (como colectivo) contra las teorías conspiracionistas del 11-M. Pero temo desengañarle: en un caso y en el otro hemos debatido la importancia de dichos testimonios ampliamente. Tendré oportunidad de demostrárselo.

3. Valoración de la prueba y relevancia, o cómo hacer tempestades en vasos de agua.

Allica también se queja de que no he respondido a su afirmación sobre la fotografía del explosivo de la Kangoo, que llama “manipulación flagrante”. Por supuesto, es harto difícil responder con detalle a todo. En cinco minutos un conspiracionista puede decir cien falsedades que me lleva toda una semana responder con rigor y documentación. Es la diferencia que hay entre la ligereza de la mentira y el rigor de la verdad. Pero bueno, respondamos ahora, ya que además es un buen ejemplo de lo que trato de ilustrar.

La foto, en efecto, no es del explosivo de la Kangoo, sino del de la mochila de Vallecas. Eso es innegable. Para Allica esto es una manipulación. Para mí es un error o una chapuza hasta que se me demuestre lo contrario (principio de la navaja de Hanlon, que explicaré en breve). Pero es que esto no es cuestión de opiniones. Si alguien afirma que esto es una manipulación debería demostrarlo. Es decir, debería demostrar que hubo la intención de engañar a alguien (en este caso, al juez de instrucción). Ahora bien, me pregunto yo, ¿qué posible intención puede tener falsificar esta foto? ¿De qué forma podría tal sustitución alterar las conclusiones que se iban formando en la mente del juez?

Los conspiracionistas no contestan esta obvia pregunta. No nos dicen cuál es la relevancia del error. ¿Y saben ustedes por qué no nos lo dicen? Pues porque no tienen idea de qué relevancia podría tener, de cómo mirar esa foto podría llevar al juez a una conclusión errónea. ¿Se acuerdan de que lo he dicho antes? El conspiracionista resalta errores irrelevantes y les asigna una importancia que claramente no tienen.

Este caso es más sangrante porque, como me hace ver un colega de Desiertos Lejanos, en el momento en el que El Mundo publica la noticia de la “manipulación” (31 de julio de 2006), ya obraba en el sumario la aclaración del error, en oficio cursado el 4 de mayo de 2006 por la Policía Científica, tomo 223, folios 87310). El autor de la nota de El Mundo, Manuel Marraco, así lo reconocía en el cuerpo de la noticia (escondidito, que lo que importa es tener un titular). En otras palabras, Allica se refiere a un error reconocido por la propia policía dos meses antes de que saltara a la opinión pública, y trata de vendérnoslo como una manipulación. Como este caso hay decenas entre los argumentos del conspiracionismo.

De todas formas, y esto es otro de los graves errores metodológicos de Allica, es que no entiende o no quiere entender que en la vida real las discrepancias y los errores existen.

Para ilustrarlo veamos otra cita de su contrarréplica, en la que se pregunta retóricamente:

¿Hay alguna teoría detrás de afirmar que existen tres informes de telefonía contradictorios entre sí relativos a las supuestas llamadas de despedida de los suicidados de Leganés? ¿acaso es teorizar el afirmar que esos tres informes sobre un mismo hecho son incompatibles entre sí y que contienen datos que demuestran que al menos una parte de esas llamadas de despedida se hicieron realmente desde fuera del piso(1)? ¿teorizo conspirativamente cuando señalo que el propio Tribunal tuvo que rectificar sobre este hecho en su segundo Auto de Aclaración(2)? ¿elucubro cuando digo que en este segundo auto empeoraron las cosas ahondando aun más en la falsedad de todo ese grotesco episodio de manipulación pero no se dieron cuenta (3)?

Y yo le contesto, para no dejar esta parte sin respuesta, a riesgo de parecer reiterativo: sí, sin duda, lo que usted hace es teorizar. Usted hace juicios de intenciones, y por tanto teoriza, porque los juicios de intenciones jamás son hechos. Usted no dice simplemente que el Tribunal tuvo que rectificar un error. Lo que hace es agregar a ese hecho su interpretación: habla de “grotesco episodio de manipulación” (por cierto, elucubración taxativa sin pruebas) sin siquiera contemplar cualquier otra explicación. Y ello es teorizar.

Hay un principio de investigación llamado la navaja de Occam. Dice que no es adecuado suponer una explicación compleja cuando hay una explicación sencilla para un hecho dado. Un principio emparentado, el de la navaja de Hanlon, dice que no cabe presumir mala fe cuando un simple error puede explicar lo sucedido. Algo contrario a lo que Allica hace, ya que peca de suspicacia extrema.

Respecto de este punto dice también Allica:

simplemente constato que es imposible que existan tres informes sobre un mismo hecho y que sean absolutamente contradictorios entre sí.

¿Imposible? Ayer mismo mi jefe me pidió que le enviara la relación de PCs que hay en el departamento en el que trabajo. Sucede que tenía yo tres ficheros distintos, obtenidos por distintos medios: uno por inventario físico, otro por una herramienta automática y un tercero por otra herramienta automática distinta. Me puse a cotejarlos… y había un número enorme de discrepancias. Eso que el señor Allica dice que es imposible que pase me pasó a mí. Ayer. Y seguro que también le pasa a usted, amable lector. Le pasa a cualquiera que trabaje con información: errores de transcripción, falta de control de calidad en la revisión, fuentes diversas que registran distintos datos que son difíciles de casar… Hay, en informática, toda una disciplina que se dedica a conciliar datos de diversas fuentes: la limpieza de datos o “data scrubbing”. Supongo que los miles de profesionales que trabajan en dicha disciplina y los cientos de programas informáticos que han desarrollado se dedican a perseguir quimeras.

No, no es así. Los errores suceden, las discrepancias existen. Y con cien mil folios de sumario, no recuerdo cuántos miles de pruebas y tampoco recuerdo cuántos cientos de intervenciones policiales, habrá discrepancias, números bailados, testigos que, cuatro años después, recuerdan las cosas de distinta manera. Así es la realidad y, a diferencia de los conspiracionistas, los jueces y policías lo saben perfectamente. Es por ello que ellos son profesionales y los conspiracionistas, aprendices, por más que esta denominación irrite a Allica. Y es que el acceso a Google y una fértil imaginación no convierten a alguien en investigador. Un investigador es un profesional que, a base de entrenamiento y experiencia, sabe aplicar técnicas rigurosas y objetivas para aproximarse a la verdad.

Por cierto que no resisto seguir contestando a su texto conforme van surgiendo los temas. Decía Allica, muy ofendido, que le insulto cuando le llamo “aficionado”, ya que “da la casualidad deque si algo ha quedado claro en estos cuatro años es que lo único que puede exonerar de mala fe a todos esos “profesionales” es precisamente su falta de pericia y de profesionalidad.” Esto es un magnífico argumento circular. ¡Precisamente lo que tiene que demostrar es que esos profesionales actuaron con mala fe o impericia, es eso lo que estamos debatiendo! Y como bien se sabe, el que afirma (Allica) es el que tiene que demostrar.

Antes de dejar el punto de los teléfonos, quiero mencionar brevemente que lo anterior ilustra otro de los trucos favoritos del conspiracionismo: enunciar axiomas de imposibilidad. En Desiertos Lejanos bromeamos sobre la existencia de un “Manual del Perfecto Terrorista Islamista” que, entre otras cosas, le prohíbe cometer atentados sin suicidarse (a pesar de que hay casos claramente documentados, como el primer ataque contra el WTC de Nueva York). Manel Gozalbo añadió a esto el “Manual del Policía Perfecto”, el policía que no comete errores. Tales cosas, evidentemente, son imposibles.

Estos axiomas de imposibilidad del conspiracionismo están por doquier: es imposible que un perro no huela la dinamita, es imposible que un árabe firme con caracteres latinos, es imposible que los terroristas permitan que los edificios de Leganés se vacíen, etc.

No creo tener que afirmar que todo esto es absurdo. Un axioma planteado de forma teórica no puede alegarse en contra de evidencia material. El conspiracionista es un método escolástico, medieval, contrario a toda la metodología científica y superado desde tiempos de Galileo. Si la evidencia material dice que hay casos de perros que no huelen explosivos (Plaza de Colón y cementerio de Zarautz, como mínimo), decir que ello es imposible es un despropósito.

A riesgo de pecar de prolijo, pongamos otro ejemplo de errores irrelevantes convertidos, por la fuerza de la demagogia conspiracionista, en hechos gravísimos. Nos dice el señor Allica que se “homogeneizaron” las declaraciones de testigos en el Auto de Procesamiento. Ello, como dije antes, es un esfuerzo inútil, porque el documento de referencia durante el juicio es el sumario, donde están las declaraciones originales, y porque los testigos son llamados para ratificar sus declaraciones, a petición de parte. ¿Qué sentido tendría entonces manipular el auto, que por lo demás sigue presentando algunas discrepancias?

Ninguno. Por ello, si existen discrepancias entre el auto y el sumario, cabe presumir un error. Tanto más cuanto que ni el señor Allica ni ningún conspiracionista nos aclara qué relevancia tiene si se visitaron dos comisarías o una, y cuál fue ésta, en el periplo de la bolsa. ¿Qué relevancia puede esto tener?

No nos lo dicen. Pero quieren que encendamos el sensor de suspicacia y digamos: “Ah, si han cambiado algo es porque algo ocultan”. Ésta es la premisa fundamental del conspiracionismo, que, por cierto, incurre también en circularidad, asumiendo la intención delictiva antes (y en vez) de probarla.

Detrás de este tipo de razonamiento hay otra premisa no formulada: que la realidad es perfecta. Que las discrepancias son imposibles. Que toda discrepancia es fruto de algo oculto, motivo de suspicacia. Y la realidad, señor Allica, no es así. La realidad, por desdicha, es algo desaseada. Los testigos se contradicen, los que formulan informes cometen errores, a veces no aparece la evidencia, los perros no son infalibles, etcétera. Todo esto lo sabe cualquier investigador y cualquier juez. Y lo que hace es valorar la prueba en su conjunto.

Esto es un principio elemental de cualquier investigación: entender que hay errores, valorarlos en su justa medida y eliminarlos en el momento de extraer conclusiones. Incluso en las ciencias más precisas hay toda una teoría del error y de cómo tenerlo en cuenta. Pero un juez, sin ser un científico que mide y pesa, también sabe que tiene que aplicar este principio. Este principio que los conspiracionistas ignoran sistemáticamente, porque su único éxito está en fijarse en detalles sin relevancia e intentar hacerlos relevantes mediante la apelación sistemática a la suspicacia y al postulado, al dogma de fe de que existe una cierta perfección de la realidad (que se expresa, por ejemplo, en el dogma de que los islamistas siempre se suicidan).

La prueba, le digo, se valora en su conjunto. Se advierten las discrepancias y, en ausencia de pruebas en contrario, se descartan como irrelevantes, mientras a la vez se considera a qué conclusión apuntan las pruebas. No entender este principio básico de la investigación es, entre otras cosas, lo que convierte a Allica en un aprendiz de investigador.

Dejemos que hable la sentencia del Tribunal del 11-M, que en este punto es devastadora:

Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia.

Es por ello que los conspiracionistas se recrean en los detalles irrelevantes, e intentan a toda costa llevar el debate a dichos detalles. Porque oponen dichos detalles a la valoración conjunta de la prueba, que es abrumadoramente negativa para ellos. Porque, ¿quién puede pensar seriamente que se falsificaron miles de pruebas, que cientos de peritos y testigos mienten, y además mienten de forma coordinada y perfecta? Por ello, porque esta verdad incómoda de que habría que poner de acuerdo a cientos de actores en un ejercicio de simulación digno de Matrix deja muy maltrechas las teorías conspiracionistas, es por lo que éstos esquivan sistemáticamente este debate y se pierden en discusiones bizantinas sobre si los perros son infalibles. Cuando se ve el bosque en vez de los árboles individuales es cuando mejor se aprecia la falacia del conspiracionismo.

Pero ello no quiere decir que rehuyamos la discusión del detalle. Es, simplemente, la constatación de que el conspiracionismo no resiste el menor análisis a nivel global, y busca ese detalle arcano en el que puede refugiarse, gracias a que la gente que los lee no es experta en análisis químicos, protocolos de actuación, olfato de los perros, etc. En el que, para decirlo en dos palabras, puede inventarse las trolas que le plazcan sin que haya demasiada gente que pueda refutarlas. La discusión del detalle, por tanto, tendrá que esperar; es mucho más importante, en este momento, establecer la invalidez de la metodología.

207 Responses to “Respuesta a Santiago Allica (1)”

  1. Acorrecto dice:

    El foro reconoce mi contraseña, pero no me deja entrar. Me sigue saliendo este mensaje en el foro:
    «Parece que has iniciado sesion con exito, pero no se ha guardado una cookie. Por favor, verifica tu configuracion y, en caso necesario, activa las cookies para este sitio».

    Las cookies están activadas

  2. nefar dice:

    Te han dejado esto en el foro. Espero que te sea de ayuda:

    Quetza:

    Es posible que tenga puesto el navegador con seguridad alta, que no le deja instalar cookies.

    Si utiliza explorer, ir a herramientas-seguridad, y bajar el nivel de seguridad, o establecer una excepción para este sitio.

    En firefox, ir a herramientas, opciones, privacidad, marcar permitir cookies, o establecer una excepción para este sitio.

    Desiertos Lejanos:

    Que borre las cookies del navegador.

    Suerte, Acorrecto.

  3. Prometheus dice:

    ¿Para cuándo la segunda parte?

    Aunque todos tengamos cosas más importantes que hacer, disfruto con estas masacres de mosquitos a cañonazos intelectuales… (jua, jua…)

  4. Boreas dice:

    Acorrecto, es que te habrán echado (o estarán en ello). El foro también se descuadra porque está dando las últimas boqueadas, creo 🙂
    Es broma, no me lo tengan en cuenta.

  5. […] ha publicado por fin la segunda parte de la respuesta a Santiago Allica, miembro de Peones Negros. Primera respuesta a Santiago Allica. «Hace unas semanas inicié, casi sin quererlo, una polémica con Santiago Allica (uno de […]

  6. Hola, encontre tu sitio hace unos dias en Google y me parecio excelente, voy a visitarlo constantemente. Felicitaciones

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