Respuesta a Allica (2)

4. La inverosimilitud de la teoría de Allica, o de cómo un conspiracionista nunca lleva su razonamiento hasta sus últimas consecuencias.

Le molesta al señor Allica mi comparación con Roswell (omitiendo curiosamente que también he comparado su teoría a las del 11-S). Y sin embargo, no ha podido refutar mis planteamientos. Yo sostengo que existe una identidad metodológica común a todas las teorías conspirativas. Todas plantean un omnímodo poder en la sombra capaz de manipular la verdad. En palabras de Allica:

Por primera vez en la historia, la manipulación informativa -no en el sentido de mentir, sino en el de teledirigir al público como si de un rebaño se tratara- alcanzó cotas insospechadas, llegándose a contar uno a uno, cada día, los muertos civiles fallecidos durante la guerra como consecuencia del fuego de la coalición aliada. Ese clima de violencia y maniqueísmo se fue alimentando entre la sociedad y se mantuvo siempre vivo hasta el mismo 11M. Desde todos los frentes, cívicos, sindicales, artísticos, lúdicos y por supuesto, políticos. Una ingente labor de ingeniería social digna de alguien con capacidad para influir en todos esos terrenos sin más que tocar las cuerdas adecuadas. Una formidable labor de infiltración propia de unos muy preparados servicios de Inteligencia. (énfasis de LFA)”

El propio Allica reconoce en el párrafo anterior que lo que plantea no tiene precedente ninguno. Por primera vez en la historia, nos dice. Aún así pretende que, basándose en una cierta cantidad de discrepancias reales (por lo general irrelevantes), “hechos” inventados (falsedades o medias verdades), elucubraciones postuladas como axiomas y varias toneladas de suspicacia, creamos que lo que dice no es ya verosímil, sino la explicación real de lo que ocurrió.

En ello, como he dicho, trabaja como cualquier conspiracionista (sea ufólogo o conspiracionista de 11-S). Como no tiene pruebas, su único método de actuación es intentar socavar la “versión oficial”, intentando demostrar que es inverosímil. Y como la “versión oficial” está basada en pruebas contrastadas ante un tribunal, estas pruebas tienen que ser por necesidad falsas. A partir de ello, hay que encontrar los argumentos que nos permitan convencer a la opinión pública de que estas pruebas son falsas, y todo recurso retórico será poco para lograrlo.

El señor Allica usa otro de los trucos del conspiracionismo para parecer verosímil: evitar llevar sus razonamientos hasta sus últimas consecuencias. Yo he señalado una de las consecuencias evidentes: si Allica tiene razón, tenemos que estar dispuestos a aceptar que:

1) Existe la tecnología de “ingeniería social” necesaria para manipular a personas inteligentes, como Ángel Acebes o José Ma. Aznar, haciéndoles creer algo distinto a lo que les están informando sus fuentes en la Policía, prediciendo además sus reacciones con todo detalle. Porque no nos vale que Acebes piense “bueno, pueden ser unos o los otros, porque estoy recibiendo señales distintas, y no voy a arriesgarme”, y traslade este mensaje a la opinión pública. No, señores, es necesario que Acebes crea ciegamente la hipótesis etarra a pesar de que le presenten evidencia contraria. Es necesario que la gente perciba que le están mintiendo.

2) No sólo existe tal tecnología, sino que es tan confiable como para arriesgarse a ponerla en práctica en un proyecto en el que se juega el destino de la nación.

3) Existe la tecnología de “ingeniería social” para engañar a la opinión pública en el sentido exactamente contrario en el que se está engañando al gobierno.

4) No sólo existe tal tecnología, sino que nos permite predecir el comportamiento electoral. Sabemos, con un buen margen de confiabilidad, cuántos van a cambiar su voto gracias a la percepción de que el gobierno les miente.

Sólo los cuatro puntos anteriores son manifiestamente absurdos. Nadie, en el mundo, tiene esa tecnología. Nunca ha pasado nada igual en ningún sitio, como reconoce (parcialmente, ya que no extrae todas las conclusiones) Allica. Esa tecnología no la conoce nadie. No se han publicado estudios académicos que permitan pensar que alguien, siquiera, está trabajando en este tipo de técnicas de control. Son una quimera de película de Hollywood. Pero Allica pretende que creamos que tales cosas existen.

5) Los conspiradores son tan poderosos que controlan a cientos de policías y guardias civiles de distintas unidades, y pueden desplegarlos en los sitios correctos en el momento correcto, sin que se les escape un detalle.

Tengo cierta experiencia en proyectos complejos. Sé que la ley de Murphy tiene plena vigencia. Todo lo que puede ir mal, irá mal en un proyecto. Habrá imprevistos. Fulano no llegará a tiempo y en su lugar pondrán a otro policía que no está en el ajo. Zutano, al oír sobre la tragedia, se presentará voluntario en un sitio en el que no le queremos como testigo. Las bolsas de efectos de El Pozo no llegarán al sitio previsto en el momento previsto para poder meter la mochila. ¿A IFEMA, como postuló Luis del Pino? ¿Para qué, por cierto, dar vueltas y vueltas por todo Madrid si lo más fácil del mundo sería meter la mochila en una bolsa en la propia comisaría? Alguien decidirá entrar en la Kangoo, contra las instrucciones de los conspiradores, y comprobará que está vacía. Todo ello son riesgos; algunos ocurrirán, otros no. Pero se necesita una mente prácticamente omnisciente para pensar en todos los riesgos de una operación tan compleja y tenerlos controlados, ya sea con un plan de mitigación del riesgo o con una rapidísima reacción a posteriori que elimine el problema.

Un agente racional tiene que tener lo anterior en cuenta antes de llevar a cabo el proyecto, y deberá sopesar el beneficio de dicho proyecto contra el riesgo.

En el 11-M todo ha ido asombrosamente bien para los conspiradores, con precisión cronométrica. Todo el mundo estaba en el sitio correcto, todos los hilos fueron movidos con absoluta precisión y el objetivo (supuestamente echar al PP del poder, y digo supuestamente porque los conspiracionistas olvidan que el objetivo real del terrorismo es asesinar a mansalva y causar terror) fue alcanzado. Nos dirá Allica que no es verdad, que los “agujeros negros” son prueba de que hubo cosas que salieron mal. Pero no es así, porque tales “agujeros negros” no son convincentes, no son prueba definitiva de la conspiración. Son, como hemos visto, detalles. Si algo importante hubiera ido realmente mal, o bien el objetivo de la conspiración no habría sido alcanzado, o bien todo el pastel se habría descubierto.

Y esto, como digo, es un riesgo enorme para los conspiradores.

Al señor Allica no le convence este punto, y estableciendo un paralelo — ¡cómo no!—con los GAL, citando la opinión de una fuente anónima (algo muy cómodo, porque impide constatar la verdad del aserto, y una falacia de apelación a la autoridad, ¡y además a una autoridad desconocida!) Allica, digo, afirma que no es raro encontrar a cientos de policías conspirando para cometer un delito. El símil no se sostiene. En primer lugar, estará de acuerdo conmigo el señor Allica que los GAL no fueron la ocurrencia de unos cientos de policías que actuaban a espaldas de sus superiores. Quienes estuvieron involucrados lo hicieron con conocimiento de altas instancias del gobierno. Lo que plantean los conspiracionistas del 11-M es que los policías y guardias civiles involucrados trabajaban sin que el gobierno lo supiera, sin que las únicas instancias que pueden coordinarlos estuvieran en el ajo. En segundo lugar, los GAL fueron terrorismo de Estado. Sus delitos estaban dirigidos contra personas que presuntamente el Estado designó como enemigos. En el caso del 11-M las víctimas son conciudadanos, civiles inocentes. En tercer lugar, precisamente los GAL deberían ser el mejor argumento de por qué no se pueden hacer operaciones delictivas: si no por otra cosa, porque siempre terminan pillándote. Algo así es tan complejo de ocultar que siempre termina habiendo un chivato. Y ello que los GAL son mucho menos complejos que el 11-M. Porque no, señor Allica, no se trata de falsificar pruebas en una comisaría, como veremos a continuación. En cuarto lugar, muchos de los sucesos del 11-M ocurrieron a la luz pública, con dotaciones masivas de policías como testigos. Así, por ejemplo, la recogida de muestras en los trenes y en Leganés, la desactivación de la mochila de Vallecas (con al menos una decena de testigos), el hallazgo de la Kangoo con 40 policías de Alcalá (si hemos de creer a Múgica), y, sobre todo, el hallazgo del piso de Leganés, con transmisiones en directo y más de cien policías involucrados, incluyendo una docena del cuerpo de elite, los GEO. Una cosa es trabajar clandestinamente, en la oscuridad de un cuartelillo o de una comisaría, y otra hacerlo a la luz pública, logrando la proeza de que todos esos cientos que están ahí, en Alcalá o en Leganés o en los trenes, sean o bien todos miembros de la conspiración o bien engañados como pardillos.

Nos dice Allica que no todos los policías estarían involucrados al mismo nivel. Le felicito por haber descubierto el Mediterráneo. Yo pensaba que esto era tan evidente que ni siquiera había que mencionarlo. Pues bien, mencionémoslo y discutámoslo. En efecto, no todos estarían involucrados al mismo nivel. Pero el señor Allica parece olvidar que el encubrimiento de un hecho delictivo, sobre todo uno de estas gravísimas características, es a su vez un delito. Si un GEO, por ejemplo, se da cuenta de que los “pelanas” estaban muertos y no lo dice, está encubriendo un delito. Ese GEO (esos GEO, fueron al menos una docena) que declaró ante el juez del Olmo y en la vista oral que había escuchado voces y le habían disparado, que esas voces decían “Entrad, mamones”, que escuchaba cánticos, que está seguro que había cuando menos cuatro personas dentro del piso.

Lo increíble es que ese GEO (esos GEO), que estuvo ahí, no vea las cosas tan claras como las ve usted. Una persona que tal vez tenga una incapacidad permanente por ese suceso, en el que murió un compañero, y que por tanto tendría mucha mayor motivación para dar con los culpables que usted mismo. Es inexplicable. Es inverosímil que esa persona, entrenada, testigo presencial, haya sido engañada y que incluso después de que los conspiracionistas se han encargado de revelarle la verdad, el GEO se presente al juicio oral y ratifique su testimonio anterior.

Y si no fue engañada, sólo quedan dos alternativas, a mi juicio: o está diciendo la verdad (y entonces la teoría conspiracionista sobre Leganés se desfonda, arrastrando con ella a buena parte de las afirmaciones conspiracionistas) o bien está involucrado en el encubrimiento.

Por cierto que Allica nos dice ahora que “no comparte” la opinión de que los GEO podrían estar involucrados. No parece haber sido el caso siempre. Veamos intervenciones suyas de 2006 en el blog de Luis del Pino:

Los GEO no han dicho la verdad, ve a buscar las vainas.” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 13:49 (#814)

a saber si es cierto que murió [Torronteras] como nos han contado

La primera frase se explica sola; pero además si Torronteras no murió como “nos han contado”, quienes nos lo contaron, es decir, los GEO que lo vieron morir, están mintiendo. Sigamos:

Yo rompo una lanza por quienes dicen la verdad. Sean GEO o bomberos. Y no rompo nada por quienes participan en esta gran mentira” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 14:08 (#822)

Estoy de acuerdo en que el GEO declara cosas interesantísimas, como los tres minutos aguantando sus disparos y como que el único que GEO les vio fue el que por desgracia, falleció. Bastante interesantes, sí. Ese inspector GEO, si de veras es inspector, y si de veras es GEO, debería estar removiendo las entrañas de este país hasta encontrar a los responsables de la muerte de su amigo y compañero. Es mi opinión.” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 14:20 (#828) (Énfasis del autor).

Está claro, a partir de todas estas intervenciones, que Trico/Allica consideraba hace dos años la posibilidad de que los GEO mintieran (porque la declaración del GEO al que se refiere es avalada por una docena más de declaraciones, todas en el mismo sentido, con discrepancias mínimas). Creo por tanto que puedo decir que Allica ha faltado a la verdad, ocultándonos este dato.

Pero es que puedo entender su postura en 2006. Si uno cree que lo de Leganés fue un teatro, es casi inescapable que los GEO eran actores de ese teatro. La alternativa, como ya he dicho, es ridícula: pensar que una docena de policías de elite no saben cuándo les están disparando y no saben distinguir voces de personas reales (que además contestan a los GEO) de una grabación.

Y sin embargo, Allica/Trico estaba dispuesto a creer, en las mismas fechas mencionadas, en esta posibilidad:

respecto a una conversación en la que lo único que escuchan los geo es «entrad mammones» y alaridos en árabe, te grabo cuando quieras un CD. Un CD que puede incluir, si quieres, hasta disparos.” (referencia #814 anterior)

Detengámonos en esta frase para entender hasta dónde es capaz de llegar Allica. Le parece inverosímil que tres informes policiales tengan discrepancias. Por el contrario, le parece totalmente verosímil que una grabación puede engañar a los GEO como si fueran el encargado del hotel de Solo en Casa 2. Hasta disparos nos puede grabar Allica. Con efecto Doppler y todo. Y con altavoces detrás de los GEO, para que se oiga pasar la bala como si de un caza de Star Wars se tratara. Demasiadas películas. Demasiadas.

No suelo hacer juicios de intenciones, pero no me parece difícil entender por qué Allica, al escribir en Diario Liberal, ha decidido mantener una actitud esquizofrénica respecto de los GEO, diciéndonos a la vez que seguramente no dicen la verdad pero exonerándolos de cualquier culpa. Y es que sospechar de estas personas que perdieron a uno de los suyos y quedaron heridas, alguna de ellas con incapacidad permanente, es una bajeza. Y sin embargo, si uno es conspiracionista, no le queda otro remedio que hacerlo; la alternativa es demasiado absurda.

Por tanto, repitámoslo: una conspiración como la que plantea Allica no tiene precedentes. Al no tener precedentes, es extraordinaria, algo que no podemos creer a menos que se nos presenten pruebas fehacientes, pruebas que no han aparecido en cuatro años ni, me atrevo a pronosticar, aparecerán jamás.

6) Los conspiradores son tan poderosos que controlan la judicatura, incluyendo a dos jueces de instrucción de la AN, los tres magistrados de la Sala Penal que juzgaron el caso, el Tribunal Supremo, el tribunal de la Audiencia de Madrid que dictó la sentencia del bórico, el juez de instrucción de Madrid que archivó la denuncia de Manos Limpias, además de la fiscalía de la Audiencia Nacional y del propio Supremo, y el Consejo General del Poder Judicial que ha supervisado todo el proceso, dando un aval explícito a Del Olmo en un momento dado.

Nuevamente, con que uno de estos elementos falle todo está perdido. Si Del Olmo decide investigar, si uno de los magistrados escribe una opinión discrepante en la que denuncia alguna prueba como falsa, si el CGPJ abre diligencias, si un magistrado del Supremo tiene un momento de remordimiento…

Recordemos, además, que tanto los principales mandos policiales como los principales actores judiciales fueron elegidos o designados durante los gobiernos del PP, y varios de ellos son de conocida persuasión conservadora, incluyendo al juez Guevara, que procuró que el caso De Juana se viera en el pleno, en contra de los deseos de la fiscalía. Este caso es significativo porque tenemos un juez que se opone a la fiscalía (que presumiblemente plasmaría el deseo del gobierno en este caso) en un caso relativamente menor de un delito por amenazas, pero que se pliega como un corderito en el caso de la masacre más importante de la historia moderna de España. Por no hablar del presidente del Supremo, muy crítico con el gobierno, que en este caso no ha dicho ni pío.

7) Los conspiradores logran que en una vista oral pública un ejército de testigos y peritos avalen, salvo discrepancias menores y un par de excepciones notables, la “versión oficial”. Todo ello ocurre en tiempo real, de forma pública, sometiéndose a los interrogatorios de las defensas y de ciertas acusaciones conspiracionistas. Esto, en sí mismo, es una proeza. Las defensas no logran penetrar la fortaleza, supuestamente llena de agujeros, de la “versión oficial”. No pillan a nadie en un renuncio, en una contradicción flagrante. A esto, por cierto, me refiero cuando digo que la “versión oficial” es consistente. Lo es a nivel global. Las pruebas embonan unas con otras como un puzzle, con algunas zonas oscuras y discrepancias menores, absolutamente normales en un caso de esta complejidad. Esto es la valoración conjunta de la prueba: la confianza de que ese puzzle se está construyendo con piezas que embonan entre sí.

Pero volviendo al punto, ¿cómo es posible que una batería de abogados preparados, varios de ellos curtidos en mil batallas contra ETA, sean derrotados por estos inteligentísimos conspiradores y sus cientos de testigos y peritos, incluyendo una cierta cantidad de ciudadanos de a pie (que, por cierto, han sido vilmente calumniados en sitios como el blog de Del Pino)?

Y ahora recordemos que toda esta gente tiene que callar toda su vida. Los conspiradores tienen que asegurarse de esto. ¿Hay alguna operación ultrasecreta en el mundo que no se conozca tarde o temprano? ¿Es posible asegurarse la lealtad vitalicia de tanta gente?

Inverosímil.

Allica no entra a valorar este esfuerzo. No se preocupa siquiera en pensar cómo se puede uno arriesgar hasta el punto de tener la confianza de que será precisamente el jefe de la Policía Científica en Alcalá, y no otro de las decenas de policías presentes, el que abra la furgoneta. O, suponiendo que este señor no esté en el ajo, el riesgo enorme que se corrió de que mirara debajo del asiento y no encontrara nada.

Por cierto que el episodio de la furgoneta, en la versión conspiracionista, nos muestra unos conspiradores bastante curiosos. Fíjense: en vez de poner la evidencia la noche antes, cuando aparcan la furgoneta, se arriesgan a que decenas de testigos digan que está vacía, se arriesgan a que los perros no huelan nada, a que el gruísta diga que la Policía miente… ¿Tan tontos son en el CNI que no se les ocurre plantar la furgoneta en Alcalá con la evidencia ya metida dentro? Claro, dirá alguno; es que plantaron la evidencia después porque lo de la Kangoo se les ocurrió el mismo día 11. Esto sería todavía más absurdo: además de que sería necesario que apareciera una furgoneta robada en las inmediaciones de la estación, la Kangoo ya estaba identificada sobre las 10:00 AM, dos horas y media después de los atentados. Dejaré que los lectores decidan por sí mismos si una operación de esta complejidad pudo ser planificada y ejecutada en sus primeros pasos en ese tiempo.

Pero hay más: buena parte de lo que apareció en la Kangoo eran pertenencias del dueño. Si lo planificaron a posteriori, ¿de dónde sacaron dichas pertenencias? Y si lo hicieron antes del atentado, ¿por qué se molestaron en sacar dichas pertenencias para perder un tiempo precioso volviendo a meterlas después?

Estas son preguntas que los conspiracionistas ni siquiera se plantean. No son capaces de pensar qué implica lo que están afirmando. O si lo piensan, se lo callan.

Así, por ejemplo, Allica olvida en su respuesta hablarnos del consenso internacional que existe, tanto entre gobiernos como entre periodistas, a favor de la autoría islamista. Son verdades incómodas que conviene ignorar, esperando que también los lectores terminen por olvidarlas. Desgraciadamente para Allica, aquí estamos para recordárselas.

Pero volvamos al asunto de la verosimilitud. Hay una palabra clave en todo esto: riesgo. Emprender un atentado de estas características, para un agente político racional e institucional (es decir, no un miembro de una organización terrorista extragubernamental) comporta un riesgo inmenso: riesgo a que la operación se malogre o, peor aún, a ser descubierto. Cualquier agente político racional sabe que, si es descubierto, las penas de cárcel serán lo de menos; su organización, sea ésta la que sea (partido político, agencia de inteligencia, etc.), estará acabada para siempre.

Y la recompensa está, como he dicho en mi mensaje anterior, limitada a gobernar cuatro años. Allica dice que él no ha acusado al PSOE más que de beneficiarse del atentado, y dice que incurro en simplismo por pensar que todos los actores están involucrados al mismo nivel. Yo no he dicho tal cosa; intento no especular sobre lo que piensa realmente un conspiracionista. Pero si Allica piensa, como ya he citado con profusión, que el 11-M se fraguó un golpe de Estado, tal vez sería pertinente preguntarle para qué sirven los golpes de Estado. En el pueblo de donde yo vengo, sirven para conquistar el poder. Tal vez el señor Allica les encuentre alguna otra utilidad. Y tal vez el señor Allica podría explicarnos por qué se hace el ofendido, si dijo esto en alguna ocasión:

Si no hubiera sucedido el 11M, ¿dónde estaría hoy el Partido Socialista?
Si no hubiera sucedido el 11M, ¿qué habría sido de ETA?
No sé quién se acercó a quién, pero intuyo que uno se acercó al otro y le sugirió un cambio en el destino de ambos.” Enviado por Trico el día 27 de Julio de 2006 a las 01:22 (#163)

Sea como fuere, para no perdernos en matices bizantinos diré que la recompensa está limitada a que el partido que los conspiradores desean que gobierne esté en el poder cuatro años. Si de lo que se trataba era de echar al PP, como ha dejado reflejado Allica en una de las citas que he incluido arriba, nada garantiza a los conspiradores que, cuatro años después, la situación se revierta y el PP vuelva al poder. Cambiar la frase no cambia la conclusión: sigue siendo una muy magra recompensa. ¿Qué agente racional e institucional se arriesgaría tanto para lograr tan poco? Sobre todo si tenemos en cuenta que ese poco se puede lograr de otras formas. No estamos hablando de aupar al poder a un partido que nunca haya ganado las elecciones, sino por el contrario al que más elecciones y mayorías absolutas ha ganado en España. Y por si fuera poco, según Allica el CNI ha logrado niveles de “ingeniería social” que le permiten manipular a la opinión pública sin problemas. Si pueden manipular a la opinión pública, ¿para qué quieren un atentado? ¿No podrían lograr lo mismo con menor riesgo, simplemente a través de sus sutiles manipulaciones?

A mi juicio se sigue de todo lo anterior que los agentes del CNI (o quienes quiera que sean los conspiradores) tendrían que estar absolutamente locos para planificar un golpe de Estado con tantos riesgos de fallo y de ser descubiertos y tan poco beneficio. Esto, precisamente se llama relación riesgo/beneficio, y es un factor a considerar antes de emprender cualquier proyecto, como sabe cualquiera que haya estado involucrado en gestión de proyectos.

5. La teoría de Allica como teoría conspirativa: la maldad de las perdices.

Establecidos los puntos anteriores, a saber, que el señor Allica teoriza, que usa “hechos” de forma sesgada, y que incurre en toda una panoplia de defectos metodológicos propios de teoría conspirativa, pasemos a analizar su argumento de que lo que él plantea no es una teoría conspirativa. Más que argumento, como veremos, mareo de perdiz.

Increíblemente, Allica nos dice que en el 11-M no ha habido una conspiración, sino muchas. Si era poco tener un poder en la sombra conspirando para ocultar la verdad, ahora resulta que hay varios, ¡y enfrentados! Éramos pocos y parió la abuela.

Algún día, si tiene tiempo, seguramente el señor Allica nos describirá qué policías, jueces y fiscales pertenecen a cada una de esas hipotéticas conspiraciones de las que nada se sabe en concreto. Permítaseme repetir esto: nadie ha sido capaz de probar la pertenencia de ninguna persona a ninguna conspiración. No hay datos de dónde y cuándo se reunían para planificar sus acciones, a quién daban órdenes y cómo, cómo lograron la casi perfecta coordinación que les ha permitido mantener esta monumental mentira (o mentiras) a través de todas las instancias judiciales. Todo lo que existe son las desmedidas suspicacias de un grupo de personas obsesionadas con probar que la “versión oficial” del 11-M es falsa, porque dicha “versión oficial” entra en conflicto con sus prejuicios, en particular con sus prejuicios políticos. Y si nadie ha probado la existencia de una conspiración, mucho menos, por supuesto, de varias.

Le molesta al señor Allica mi comparación con Roswell (curiosamente omite que también he comparado su teoría a las del 11-S, y que podría compararla con las de los que afirman que no ha habido vuelos a la Luna). Y sin embargo, no ha podido refutar mis planteamientos. Yo sostengo que existe una identidad metodológica común a todas las teorías conspirativas. Todas plantean un omnímodo poder en la sombra capaz de manipular la verdad.

Nos dice Allica que tales poderes existen en España, y que se llaman “servicios secretos”. Es sorprendente ver cómo los extremos se tocan. En efecto, hay muchos sectores del izquierdismo más pueril que están convencidos, desde hace décadas, que la CIA es un ente omnímodo que controla todo lo importante que pasa en el mundo, desde golpes de Estado en países en desarrollo hasta el atentado del 11-S. El argumento que usan estos izquierdistas radicales es el mismo del señor Allica: como está demostrado que la CIA estuvo, por ejemplo, detrás del golpe a Mossadegh en Irán, entonces cabe la sospecha fundada de que la CIA esté involucrada en cualquier otro evento, incluyendo el 11-S. Se nos pregunta retóricamente: ¿cómo es posible que la CIA no estuviera al tanto de lo que se cocinaba?

Esta asignación de omnisciencia y omnipotencia a una entidad opaca es una de las constantes del conspiracionismo. Supongo que es un estado mental, una forma de comprender (o mejor dicho, no comprender) el mundo. Y es que no existe ninguna entidad, ni en España ni en EEUU, que tenga toda la información y todo el control. Ni siquiera los estados totalitarios llegaron a tenerlos por completo, cuánto menos una sociedad abierta. Lo que los conspiracionistas como Allica y los izquierdistas radicales a los que me refiero no alcanzan a entender es que, en las sociedades abiertas, hay una enorme cantidad de agentes que trabajan de forma autónoma, persiguiendo sus propios intereses. De ahí se sigue que nadie tiene ni todo el control ni toda la información.

Pero el argumento del paralelismo con la injerencia de servicios secretos en otras operaciones es un non sequitur por otras razones. En el caso del 11-S parece claro: no se conoce ningún caso en el que la CIA haya atentado masivamente contra ciudadanos estadounidenses. Por tanto, postular que lo ha hecho ahora requiere evidencia extraordinaria; se trataría de un hecho sin precedentes. Otro tanto puede decirse del CESID-CNI con el 11-M. Estamos ante una falacia de generalización. Que los servicios secretos lleven a cabo operaciones encubiertas cuestionables, a veces incluso abiertamente ilegales, no implica que sean capaces de llevar a cabo cualquier monstruosidad.

Por cierto que, fuera de una oscura alusión al 23-F, Allica no nos aclara en cuántas otras operaciones en España ha participado el CESID-CNI. Uno de sus colegas más pintorescos (1132CPCF, creo que se hace llamar), sin embargo, hace esta relación:

Confío en que Allica nos confirmará cuáles de estas operaciones, según él, fueron del CESID-CNI.

Carrero Blanco
Calle del Correo
Atocha
Hotel Corona de Aragón
la falsa «colza»
el 23 F
atentado del Monte Oiz
«El Descanso»
Montejurra
los sucesos de Vitoria
Crímenes del Gal
desaparición de Publio Cordón por el «Grapo»
las niñas de Alcasser
atentado contra Aznar
crímenes relacionados con los «informes Navajas y Veritas»
encaminamientos pre 11 M (Baqueira, Cañaveras, Chamartín)
Perejil
Casablanca
el 11-M
Lorena, esposa de Lavandera
3-A Leganés
extraña muerte de Aníbal Machín.”
Enviado por 1132CPCF el día 25 de Abril de 2008 a las 22:10 (#262)

Los servicios secretos son un mozo de azotes muy conveniente para los conspiracionistas, precisamente por su naturaleza opaca. Por razones obvias sus operaciones son secretas, no suelen defenderse en público, y sólo dan cuenta de sus actuaciones al gobierno y, en el caso de España, a la Comisión de Secretos Oficiales. Pero, precisamente, de que algo sea opaco no se deduce su maldad. Las cosas, como siempre, hay que probarlas. Y mientras no se prueben las afirmaciones increíbles de que algunos dentro del CNI tienen el plan secreto de destruir España (con lo cual, me parece, se quedarían sin trabajo), no se pueden sostener seriamente estas afirmaciones extraordinarias.

Precisamente, resalto, éste es un caso claro en el que se hace una afirmación totalmente extraordinaria sin tener pruebas que la avalen. Recordemos a Sagan: él pedía evidencia extraordinaria para este tipo de afirmaciones. Allica no tiene ni siquiera un átomo de evidencia. Su único argumento es que el CESID-CNI ha participado en otras operaciones de dudosa legalidad. Un argumento peregrino por una razón más: si cualquier entidad o persona que ha participado en una operación ilegal es sospechosa de todas las operaciones ilegales, aviados vamos. Todo delincuente previo tendría que ser sospechoso de todo delito, por más que no haya precedentes de que hubiera cometido ese tipo de delito en particular.

Porque, bien pensado, señor Allica, ¿por qué el CNI y no la CIA, que gozaría de superior tecnología, ha intervenido varias veces en países extranjeros y no tendría el problema moral y legal de atentar contra conciudadanos? Ah, no. De la CIA no se puede sospechar porque nuevamente entra en juego el sesgo ideológico. Los malos son “ellos”, no los “nuestros”. Es por ello que, bajo condiciones idénticas, un conspiracionista de izquierdas tendrá a la CIA como principal sospechosa. No por razones objetivas, sino por prejuicios ideológicos. Recordemos la cita de Losantos a propósito de las conspiraciones del 11-S, un caso clásico de doble rasero.

Nos dice también Allica, intentando refutarme, que no es difícil engañar a la opinión pública. Vuelve a caer en la ilusión del poder omnímodo. En una sociedad abierta los medios no forman una voz única. Los conspiradores tienen que tener esto en cuenta: es imposible engañar a toda la opinión pública porque tarde o temprano algún medio independiente descubriría la verdad y la publicaría.

Vamos a suponer por un momento que la teoría del señor Allica fuese cierta. ¿No pensaron los conspiradores que en España existen medios como el diario El Mundo, que terminarían dando con la verdad? ¿No es absurdo pensar en unos conspiradores tan ingenuos que confiarían en ocultar la verdad para siempre? La conspiración en la que cree Allica se ha aireado hasta la extenuación.

Claro que, en otro ejemplo de argumento circular, Allica nos dice que, a pesar de dicha discusión pública, la opinión pública sigue mayoritariamente engañada. Primero tiene que demostrar que la conspiración existe; porque si no existe, la opinión pública española no está engañada. Búsquese otro ejemplo.

Continuando con su mareo de perdiz, Allica nos dice que el 11-M fue, en efecto, un suceso extraordinario. Allica confunde el suceso con la explicación del suceso. Evidentemente un atentado como el 11-M es un suceso extraordinario. Pero la frase que apócrifamente se atribuye a Sagan no se refiere a esto; se refiere a la explicación del suceso. Es decir, a la existencia de una conspiración como afirmación extraordinaria. Ésta es la afirmación extraordinaria que requiere evidencia extraordinaria. Y, como digo, Allica no tiene ni un átomo de evidencia.

10 Responses to “Respuesta a Allica (2)”

  1. pepote dice:

    En un mundo donde toda información tiene un precio, donde todo se sabe, donde los policias estamos en crisis economica permanente, efrentados con todos los gobierno, que cinco años despues, nadie haya vendido la exclusiva de la conspiración a El Mundo, es simplemente porque no hay nada que vender.

  2. viana dice:

    Muy bueno, pero me ha sabido a poco.

  3. Boreas dice:

    ¿De dónde saca usted eso de que «En el 11-M todo ha ido asombrosamente bien para los conspiradores, con precisión cronométrica» ?
    Vaya afirmación más tonta. La mayor parte de las actuaciones extrañas de los responsables de la investigación del 11-M están plagadas de defectos, fallos graves que hacen que la gran mayoría de las afirmaciones que nos dan por ciertas no coincidan. Lo que pasa es que hubo un juez que en un momento determinado del juicio decidió pasarse por el forro de las puñetas aquellos datos discrepantes para finalmente novelar unos «hechos probados» que hacen llorar de risa a cualquiera que se haya estudiado el caso mínimamente.

    Un pequeño apunte: yo también creo, como usted, que la bolsa-bomba aparecida en la comisaría de vallecas fue introducida entre los «bolsones» procedentes de el Pozo en la propia comisaría. Concretamente en el rato en que los encargados de inventariar los objetos salieron a tomarse un café.

  4. Lior dice:

    Genial, Areán.

    ¿Para cuando la respuesta de Allica? muahaha!

  5. nefar dice:

    Un pequeño apunte: yo también creo, como usted, que la bolsa-bomba aparecida en la comisaría de vallecas fue introducida entre los “bolsones” procedentes de el Pozo en la propia comisaría. Concretamente en el rato en que los encargados de inventariar los objetos salieron a tomarse un café.

    ¿Esto es un chiste?

  6. lejianeutra dice:

    Un pequeño apunte: yo también creo, como usted, que la bolsa-bomba aparecida en la comisaría de vallecas fue introducida entre los “bolsones” procedentes de el Pozo en la propia comisaría. Concretamente en el rato en que los encargados de inventariar los objetos salieron a tomarse un café

    Puede ser. Yo he oído hablar de un transponedor-inductor de ondas cerebrales que hace que a la gente de repente le den ganas de tomarse un café, pero tiene un alcance de solo 5 metros. Habría que investigar a la limpiadora del turno de noche.

  7. baaden dice:

    que hacen llorar de risa a cualquiera que se haya estudiado el caso mínimamente.

    …y mínimamente, no hay licenciatura en todología y letras que permita estudiar minimamente el caso, lo cual nos lleva, a otro sector de la población, en el que me incluyo, que llora de vergüenza ajena frente a estas altas cátedras de la coña, la caña y el pincho de tortilla, que son el I+D+i del conocido deporte de arreglar el país, y cuyos trabajos de himbeztigazion se publican en revistas de todos conocidas y de no mucho prestigio.

  8. nefar dice:

    Oiga, Boreas, lo de que todo fue con precisión cronométrica para los conspiradores es un hecho, no una «tontería» como dice usted:

    ¿Qué hubiera sucedido si el portero Garrudo no hubiera denunciado que vio a unos tipos sospechosos bajarse de la kangoo e ir hacia la estación? ¿Qué hubiera sucedido si el Tedax Pedro no hubiese desactivado la bomba manualmente sino que lo hubiera hecho como las otras dos mochilas que se encontraron por la mañana? ¿Y si AMENA hubiera tardado más en facilitar los datos sobre la tarjeta de la Mochila de Vallecas?

    Yo se lo digo: El GALpe de Estado al carajo. Toda la labor de los conspiradores echada al retrete.

  9. hola dice:

    nefar,
    a toro pasado, eso que dice usted se puede aplicar a absolutamente todo:

    que hubiera pasado si antes del 11s hubieran hecho caso a la denuncia de que unos arabes querian aprender a pilotar aviones, pero no a aterrizar?

    y si hubieran interceptado tan solo alguna de sus comunicaciones? y si alguien hubiera dado el chivatazo?

    ….y si dejamos de decir tonterias?

  10. […] parte. Qué diferente, por el contrario, el lenguaje y el razonamiento de Luis F. Arean. Desiertos Lejanos Blog Archive Respuesta a Allica (2) […]

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