Motivo, medio y oportunidad: el arma del crimen

Tenemos una nueva colaboración, en este caso de Hermanita, que la publicó recientemente en un hilo del foro. Por su interés, decidimos reproducirla aquí, ya que echa por tierra uno de los principales argumentos conspiracionistas. En efecto, Hermanita hace una razonada crítica a la afirmación conspiracionista según la cual, si no puede determinarse exactamente el explosivo utilizado en los atentados del 11-M, todo el sumario se tambalea y no será posible condenar a los procesados.

A modo de apéndice añadimos unos extractos de resoluciones del Tribunal Supremo facilitados por Isócrates, en los que pueden apreciarse «la forma de valorar estas cosas» que tiene este Tribunal.

Queremos dar las gracias una vez más a Hermanita y a todos los que colaboran con nosotros en aclarar dudas y desenmascarar las intoxicaciones conspiracionistas. A continuación el artículo.

Llevo meses leyendo, con enorme extrañeza, que la determinación de la marca comercial del explosivo utilizado en el atentado del 11M es de una importancia suprema porque, si no se consigue «demostrar lo que estalló en los trenes», será dificilísimo conseguir la condena de los acusados por falta de la prueba fundamental: a saber, «cuál fue el arma del crimen».

Creí al principio que esta singular teoría era propia tan sólo de gentes, no ya ignorantes en Derecho, sino carentes de sentido común y hasta de memoria; anónimos participantes en foros y blogs, de quienes podía suponerse la absoluta falta de cualidades intelectuales necesarias para hacer tan pintoresca afirmación, o incluso una mala fe acogida a ese mismo anonimato. Pero después he visto con estupor que hasta el director de El Mundo, una persona perfectamente identificada y, sin duda, inteligente, se atreve a afirmar y firmar en sus cartas dominicales idéntica opinión:

Por todo ello, si no surge ningún elemento nuevo y el informe final es el compendio de lo hasta ahora descubierto, el dilema para el Tribunal va a circunscribirse entre comprar la lata de macedonia de explosivos o absolver a los imputados de su intervención en la masacre del 11-M (Carta del Director de 01/04/2007).

…al cabo de tres años de catastrófica instrucción, «con criterio científico es imposible conocer ni el número ni la naturaleza de los explosivos utilizados en los focos. El dilema para el tribunal va a ser dramático pues, a falta de esta crucial evidencia, va a tener que decidir en gran medida a bulto -a partir de indicios contradictorios de muy inferior rango- sobre la condena o absolución de la mayor parte de los imputados (Carta del Director de 20/05/2007).

He dicho antes que, para creer sinceramente que es imprescindible identificar el arma del crimen para dictar condena, es necesario no solamente no tener conocimientos jurídicos, sino además carecer de sentido común y de memoria, y voy a exponer mis argumentos para esta afirmación.

Como hemos oído decir mil veces en manida frase hecha, para que un acusado pueda ser considerado culpable ha de probarse que tuvo «motivo, medio y oportunidad». Ese «medio» es la famosa «arma del crimen». Pero ¿en qué consiste la «prueba del medio»?

Quien tenga conocimientos jurídicos sabe perfectamente que son innumerables las condenas dictadas sin saber nada del arma del crimen. Son cientos las sentencias condenatorias en las que se pueden leer frases como éstas, espigadas al azar:

«…si bien es cierto que nadie ha visto al acusado matar a Darío, y que el arma del crimen no ha sido localizada, y que el acusado nunca ha reconocido la autoría del crimen, el Jurado llega a la convicción por unanimidad de la culpabilidad del acusado Juan Pablo».

«La prueba indiciaria analizada ya por sí misma tiene entidad suficiente para desvirtuar el principio de presunción de inocencia consagrado en el artículo 24 de la CE, pues la única conclusión razonable que se desprende de los mismos es que Daniel es el autor de los delitos de asesinato que le imputan. (…) En relación con (las) armas (…) ninguna ha sido encontrada, (…) al margen de los informes periciales que acreditan la utilización de armas corta, larga, así como transformadas».

«…debo condenar y condeno a Joaquín y a Juan Antonio, como autores de un delito de asesinato (…). Se desconoce quien aportó el arma, que no ha podido ser encontrada».

Pero son millones los ciudadanos sin conocimientos jurídicos, como somos millones los ciudadanos sin conocimientos químicos, cierto, y eso no es criticable en absoluto. Como no lo son, per se, la falta de sentido común y de memoria, pero indudablemente esta carencia inhabilita para emitir opiniones respetables. ¿Y a qué otra cosa que no sea la falta de sentido común y de memoria se puede achacar la creencia de que «para condenar es imprescindible identificar el arma del crimen»?

¿Es que han olvidado, quienes así hablan, casos de resonancia pública tan conocidos como el muy reciente asesinato del alcalde de Fago?

El alcalde de Fago murió por disparos de escopeta. No se trata de probar que quien ha sido detenido como su presunto asesino tenía en su poder «una» escopeta: las balas disparadas quedan marcadas con las huellas del arma de fuego que las disparó. Por tanto, para probar indubitadamente que el acusado dispuso del «medio» para cometer el crimen, ¿será necesario que en el juicio se acredite que tuvo en su poder la escopeta que disparó las balas encontradas en el cuerpo del asesinado, para lo cual habrá necesariamente que encontrar esa escopeta y comparar las estrías del alma de su cañón con las estrías de dichas balas?

Supongamos que a la pregunta anterior respondemos que «obligatoriamente sí», ¿adónde nos llevaría esta exigencia? Al parecer, la escopeta usada por el detenido fue arrojada dentro de un camión que iba a Francia… pero también podría haber sido destruida, o escondida en un lugar desconocido. Entonces, si no se puede encontrar la escopeta, como no se demuestra que el acusado tuvo el «medio», es seguro que no será condenado. Es más: si se encontrara la escopeta, bien sea enterrada en alguna parte, o hallada por un camionero en la caja de su camión, ¿cómo demostrar que el supuesto culpable tuvo en sus manos esa arma, si en ella no quedaran huellas (cosa muy probable)? Entonces, si la escopeta aparece pero no se puede demostrar que estuvo en poder del acusado, ¿éste no puede ser condenado?

Tendríamos que llegar a la conclusión de que, en cualquier crimen cometido mediante arma de fuego, si no se acredita la existencia del arma y que estuvo en poder del acusado, éste no podrá ser condenado. Y esto haría que nos echásemos a temblar, al darnos cuenta de que las calles de nuestro país serían recorridas a diario por bastantes asesinos que habrían quedado impunes gracias a este estricto concepto de lo que significa «probar que el acusado dispuso del medio».

Pero no, no temblemos: las cosas (¡afortunadamente!) no funcionan así.

¿Y qué va a suceder, entonces, con la ausencia de determinación exacta e indubitada del «arma del crimen» en el juicio del 11M? Veamos.

El «medio» para cometer los atentados fue, obviamente, un explosivo. No está de más resaltar, desde ahora mismo, que todo crimen cometido mediante explosivos pone en apuros a los defensores a machamartillo de la exigencia «debe identificarse el arma del crimen», porque para cometer el crimen, es preciso hacer estallar el explosivo, ¡y el arma del crimen desaparece!

Henos aquí, pues, sabiendo que el arma del crimen ha desaparecido, que nunca podremos hallarla y que nunca buscaremos en ella huellas dactilares. Entonces, la única prueba que podremos obtener sobre ella es indiciaria: habremos de probar que los acusados tuvieron en su poder explosivos que pudieron ser los utilizados y desaparecidos. Por tanto, si de alguna manera se probara que los acusados tenían en su poder guillotinas, cañones o ingentes cantidades de cianuro, aun siendo todas ellas armas peligrosas cuya mera posesión pudiera ser delictiva —y, desde luego, difícilmente explicable por parte de los poseedores—, ello no afectaría en nada a su presunta culpabilidad en este juicio, porque los 191 muertos y los cientos de heridos en los atentados no fueron cañoneados, ni guillotinados, ni envenenados. Murieron en una explosión.

¡Y bien!: se ha probado ya, por varios caminos, que los acusados tenían en su poder explosivos. Olvidémonos de las guillotinas, cañones y venenos. Tenían explosivos. Muchos.

¿Tenían, entonces, el medio para cometer el crimen?

Llegados a este punto, nos encontraremos, en este preciso y concreto juicio y precisamente en éste, con que tampoco será suficiente con probar que los acusados tenían en su poder cualquier tipo de explosivo. Esto es en sí mismo algo excepcional: desde el punto de vista de la opinión pública, la identificación del explosivo —la identificación grosso modo, digamos, la más básica, la de si se utilizó amosal o SEMTEX o dinamita— nunca ha sido motivo de preocupación con anterioridad; y en cuanto a la actuación de los jueces y tribunales, otras veces se ha condenado a acusados a los que se les ha probado la posesión de explosivos sin acreditar en absoluto la clase concreta y exacta de explosivo con que fue cometido el crimen de que se les acusaba. Es más: reconociendo a veces que no se podía llegar a determinar qué explosivo se usó —y sigo hablando de la determinación básica. Bastaba con probar que los acusados habían tenido en su poder unos explosivos que hubieran podido ser los utilizados.

Así, sorprendentemente quizá, llegamos a la conclusión de que en los crímenes cometidos mediante el empleo de explosivos, en nuestra jurisprudencia no solamente es que no ha importado nunca la imposibilidad de hallar el arma del crimen (cosa a la que tampoco se le da importancia en otros crímenes), sino que incluso tampoco ha importado nunca la imposibilidad de saber cómo era el arma del crimen.

Lo único que sí ha importado siempre es la prueba de que los acusados habían tenido acceso a explosivos que hubieran podido ser utilizados para la comisión del atentado.

Sabiendo todo esto, ¿qué pasará, probablemente (subrayando el probablemente porque ya se sabe que «iura novit curia» y todo eso), en la valoración de la prueba pericial de los análisis de explosivos en el juicio del 11M? Intentaré proponer una valoración.

El tribunal necesita hacer el siguiente encadenamiento lógico:

En los lugares del atentado aparecen componentes propios del/los explosivo/s X/Y==> explosivo/s del tipo X/Y estaba/n en poder de los acusados==> se da por probado que los acusados tenían el «medio» para cometer el crimen.

Los hechos indubitadamente acreditados hasta hora son:

1) Se ha demostrado con pruebas aportadas al juicio que los acusados tuvieron en su poder Goma-Dos ECO. La Goma-Dos ECO es una dinamita.

2) Técnicamente casi siempre se puede determinar grosso modo el tipo de explosivo utilizado en un atentado analizando el/los foco/s de explosión. En el 11M se ha determinado de forma indubitada que este explosivo fue dinamita.

3) Técnicamente no se puede determinar la marca comercial de ningún explosivo explosionado (tanto las dinamitas como otros).

4) Técnicamente sí es posible determinar cuáles son las sustancias presentes en un foco de explosión. En el análisis de los focos de explosión del 11M se han llegado a detectar las siguientes sustancias: nitrato amónico, dibutilftalato, nitroglicol, dinitrotolueno, nitroglicerina, nitrocelulosa y almidón.

5) Los componentes indicados no están en todos los focos, ni en la misma proporción:

– El nitroglicol está presente en todas las muestras.
– El DNT está presente en todas las muestras.
– El dibutilftalato está en todos los focos menos en uno (22 focos de 23).
– La nitroglicerina está presente sólo en una muestra (M-1), y en concentraciones de trazas (miligramos por tonelada).

6) Las pruebas periciales efectuadas durante el juicio establecen sin lugar a dudas que de las dos marcas comerciales de dinamita analizadas por los 8 peritos, Goma-Dos y Titadyn, ninguna lleva simultáneamente todos los componentes encontrados en los focos de explosión. Por tanto, ni la Goma-Dos ni la Titadyn pueden identificarse indubitadamente como la única marca comercial que es posible que estallara en los atentados, basándose únicamente en el análisis de los focos de explosión.

7) Los análisis de los restos de explosivo intacto encontrados en otros lugares, y analizados porque por las pruebas obtenidas se puede acreditar, bien su conexión con los acusados o bien su conexión con el atentado propiamente dicho, demuestran que varios de estos restos, que son de Goma-Dos ECO, contienen sin embargo en varios casos trazas de sustancias ajenas a la Goma-Dos ECO y propias del Titadyn. Esto puede afirmarse de:

– los restos de explosivo intacto hallados en Leganés, lugar donde se produjo el suicidio mediante explosivos de un grupo de personas cuya vinculación con los acusados está probada (en unos u otros de estos restos aparecen todas las sustancias halladas en los focos de explosión)

– los restos de explosivo intacto encontrados en las vías del AVE, lugar donde se colocó una bomba que desactivó la Guardia Civil, siendo este hecho reivindicado por los suicidas de Leganés (en unos u otros de estos restos aparecen todas las sustancias halladas en los focos de explosión)

– los restos de explosivo intacto encontrados en una finca de Chinchón, lugar de residencia de un suicida de Leganés y donde se ha probado que se guardaron explosivos (en algunos de estos restos aparece DNT junto al nitroglicol y el dibutilftalato)

– los restos de explosivo intacto encontrados en la bomba desactivada en el Parque Azorín, cuya cadena de custodia ha acreditado que procedía de la estación de El Pozo (en unos u otros de estos restos aparecen todas las sustancias halladas en los focos de explosión)

8) El conjunto de análisis realizados a lo largo del sumario y del juicio oral demuestra que ha habido casos en que una muestra ha adquirido ciertos componentes con posterioridad a haber sido recogida: esto es indudable en la muestra M-1, analizada en 2004 y 2007 con resultados distintos, y en las muestras M-10-1-C, M-9-5 y M-10-2, procedentes de la división en 3 partes de una única muestra, y en las que según los análisis de 2007 aparece DNT en la M-10-1-C y no aparece en las otras dos.

9) Por tanto, es posible que bien la Goma-Dos ECO o bien el Titadyn fueran el explosivo utilizado para cometer los atentados, apareciendo en las muestras de los focos de explosión las sustancias impropias de uno u otro como consecuencia de una contaminación posterior a la recogida de dichos restos (dicha contaminación es un hecho indubitado en algunos casos, como los señalados en el punto 8 anterior).

10) En todo caso, hay dos hechos que aun no siendo determinantes, inclinan la balanza hacia la tesis de que el explosivo era Goma-Dos ECO y se contaminó de sustancias impropias. Estos dos hechos son:

– las sustancias que son sólo propias de Titadyn aparezcan en los focos en cantidades especialmente pequeñas.

– las sustancias que son sólo propias de Titadyn aparezcan como trazas en restos intactos de Goma-Dos ECO en lugares relacionados con los atentados o con los acusados (ver punto 7 anterior).

En consecuencia, la cadena lógica anterior se formulará del siguiente modo:

En los lugares del atentado aparecen componentes propios de los explosivos Goma-Dos ECO y Titadyn ==> explosivos del tipo Goma-Dos ECO estaban en poder de los acusados==> se da por probado que los acusados tenían el «medio» para cometer el crimen.

En estas 3 líneas se pueden resumir meses de análisis periciales y años de campañas de prensa. ¿Decepcionante? No especialmente para quien se pare a pensar con objetividad en el fondo del asunto. Y, ¿sorprendente? No, en absoluto para quienes sepan algo de anteriores juicios y sentencias en España.

Lo cierto es que, en el juicio del 11M, procesalmente no se está viendo en realidad nada anormal ni novedoso, ni en relación con la determinación del «arma del crimen» ni en relación con ninguna otra cosa. Hay quien cree que a este juicio le cabe el dudoso honor de haber conseguido que alguna acusación diera el espectáculo de una defensa encubierta. Pero ni siquiera: en la sentencia que resuelve otro muy famoso juicio, aparecen estas reveladoras palabras, que son por desgracia aplicables hasta ahora al juicio de la Casa de Campo:

No cabe duda de la peculiaridad procesal sostenida por la acusación particular ejercitada en representación de don Fernando. Se trata de un posicionamiento desnaturalizado que ocupará un lugar destacado en el anecdotario jurídico-ritual español, y que ha tenido como constante el logro de la suspensión del plenario, actitud rematada en el «petitum» de sus conclusiones definitivas al impugnar de nulidad el auto de conclusión del sumario, (…), lo que implica la incongruente estrategia de solicitar condena para el acusado, fomentando el razonamiento que impide la misma, circunstancia injustificable, pero que tiene explicación en el comportamiento de dicha parte, calificado durante el debate como de fraude procesal, totalmente enfrentado a la dureza tradicional de las acusaciones particulares para los delitos enjuiciados en la presente causa…

En este juicio, no obstante, todos los personados aún están a tiempo de rectificar su posicionamiento desnaturalizado, si lo hubiere. Por el bien de la seriedad y de la justicia, esperemos que lo hagan.

Apéndice, por Isócrates

A modo de ejemplo coloco un par de párrafos de resoluciones del Supremo que ilustran con bastante claridad la «importancia» que tiene la identificación exacta del explosivo.

La primera resolución es un auto de inadmisión de recurso de casación, el correspondiente a Nº de Recurso: 1148/2000
Nº de Resolución: 1499/2001 Procedimiento: Auto de inadmisión Ponente: JOAQUIN DELGADO GARCIA. El caso es pintoresco y puede verse el tipo de valoración de la prueba que realiza el tribunal, y que el Supremo considera correcto

prueba realizada
Del examen de las actuaciones resulta que en el acto del juicio declaró el acusado, los peritos informaron sobre el artefacto explosivo utilizado y su capacidad para causar daños, afirmando que «era de los que se suelen utilizar en la minería, habiendo sufrido daños las puertas de las viviendas hasta el 5º y 6º piso y si el artefacto se hubiera colocado en otro sitio podría haber causado daños a la estructura del edificio, los médicos forenses informaron sobre las facultades mentales del impugnante; una testigo afirmó Centro de Documentación Judicialhaber visto al recurrente poco antes de la explosión en actitud sospechosa y se fijó en él; añadiendo otro testigo que antes de la explosión vió al acusado que llevaba una bolsas pesadas y le extrañó su actitud; los agentes que realizaron la inspección ocular dieron cuenta de su intervención; la doctora que era inspectora de los servicios médicos del INSALUD, afirmó conocer al acusado al que había atendido en tres o cuatro ocasiones y al que le dió el alta porque no padecía la esclerosis que le habían diagnosticado y se lo comunicó personalmente al acusado.

hechos declarados probados en base a tal prueba

Y en el factum se declara como probado que el acusado, desde los años 80 con el fin de obtener una pensión por invalidez, acudió en repetidas ocasiones a los servicios médicos del INSALUD donde fue atendido en varias ocasiones por la Inspectora Sra. Noyón , que le comunicó que no podía obtener la invalidez absoluta. Considerándose perjudicado por tal decisión, aunque finalmente obtuvo una invalidez permanente parcial por defectos en la visión, y guiado por sus ideas persecutorias y ánimo vengativo, particularmente asociado a la clase médica y personalizado en la Inspectora a quien atribuía la denegación de la invalidez absoluta, con la intención de causarle algún perjuicio y aprovechando los conocimientos que tenía sobre explosivos por haber trabajado de minero, confeccionó con una olla exprés y unos 200 ó 250 gramos de una sustancia explosiva, posiblemente dinamita que guardaba de su época de minero, un artefacto provisto de un detonador eléctrico y un de un reloj como temporizador, que trasladó al domicilio de la referida Inspectora y lo colocó entre la 2ª y 3ª planta a sabiendas de que en el 2º vivía ella. Media hora después explosionó el artefacto violentamente, causando cuantiosos daños -no inferiores a 650.000 pesetas- en el edificio y en las viviendas de 14 vecinos.

El otro es relativo a un caso de kale borroka, y me gusta especialmente por una frase «El hecho indiscutible es que el artefacto existió, así lo reconoce indirectamente la parte recurrente y que además explosionó, por lo que no era necesaria una prueba complementaria para acreditar tales extremos.»

Nº de Recurso: 1707/1997
Nº de Resolución: 258/1998
Procedimiento: RECURSO DE CASACIÓN
Ponente: JOSE ANTONIO MARTIN PALLIN

La realidad que nos depara el repaso de las actuaciones pone de relieve que no ha existido un rechazo arbitrario de pruebas y que, por consiguiente, no se le ha causado indefensión alguna.

Centro de Documentación Judicial

La aportación de la prenda de vestir que la Ertzaintza destaca en su atestado no se realizó porque la propia policía autonómica consideró que formaba parte de su indumentaria y que quedaba por tanto en poder del acusado. En todo caso, el hecho de su no incorporación a las actuaciones, no supone necesariamente la causación de un perjuicio a la parte ya que, como puede observarse por la lectura detenida de la resolución que se recurre, ha existido una abundantísima prueba de carácter directo y testifical que sustenta suficientemente la resolución recurrida. Por lo que respecta a la no realización del análisis de los elementos componentes del artefacto explosivo lanzado, no se observa ninguna denegación expresa o tácita sino que simplemente era imposible reproducir e investigar los componentes del artefacto, ya que no se recogieron sus restos y, por supuesto, se habían volatilizado al producirse la deflagración. El hecho indiscutible es que el artefacto existió, así lo reconoce indirectamente la parte recurrente y que además explosionó, por lo que no era necesaria una prueba complementaria para acreditar tales extremos.

En fin, quizá mas pintorescas que útiles y no hace justicia al trabajo de Hermanita, pero son pequeños ejemplos de la forma de valorar estas cosas que tiene el TS.

Por supuesto, en ninguno de los casos se determina la «marca» del explosivo… ni tan siquiera su composición aproximada.

220 Responses to “Motivo, medio y oportunidad: el arma del crimen”

  1. estamostrabajandoenello dice:

    Juanjo, acepto que hay lagunas en el sumario. Pero, ¿inquietud?, ¿por qué?, ¿piensa usted que las respuestas a dichas lagunas darían un vuelco al sumario, en lugar de completarlo?, si es así, ¿qué le hace pensar eso?

    Con respecto a las firmas, he puesto mis datos y le he dado a «previsualización de su firma», y me manda a la página principal (creo) de firmasonline. ¿Es así como se hace?. No me ha llegado mensaje de confirmación. ¿Donde miro lo del anti-spam? Please, help

  2. Juanjo dice:

    De las firmas, ni idea, supongo que no va conmigo.

    Con respecto al resto, para no saberse el sumario con detalle e ir de comparsa (#197) me hace usted unas preguntas de mucho peso. Yo no me lo sé tampoco, y por eso estoy inquieto, porque como no lo domino, no sé realmente si puede haber un vuelco o no. A Luis F. le he dicho que tengo fe, pero no se debe entender que es de caracter religioso, sino filosófico. Quiero decir que tengo fe en el juicio como tengo fe en la astrofísica. Cuando los científicos dicen que existen los agujeros negros, yo me lo creo porque tengo fe en la ciencia. Pero esa fe admite la posibilidad de que al final resulte que venga otra generación de sabios y demuestren que no eran agujeros negros sino otra cosa que se le parece pero que no es lo mismo. Porque yo no se lo suficiente de esa ciencia, como no lo sé de la mayoría de ellas. Y eso le pasa a la mayoría de nosotros, sino a todos.

    O sea, que tengo fe, pero tambien inquietud, porque la fe nunca es total. Y como me insiste, le diré que de todas las lagunas del sumario la que más me llama la atención es la de la falta de la cabeza de la conspiración (tranquilos, me refiero a la conspiración islamista, que la hubo). El Egipcio no pudo serlo, y si no me equivoco no hay pruebas mínimamente firmes de que lo fuera. Corríjame si tiene otra información. La tila que me recomienda Urodonal desde luego no me alivia lo suficiente. Me aliviaría más escuchar que se ha descubierto al organizador, tanto me da vivo que muerto.

  3. Tuppence dice:

    Qué mal rollo, tú, tener fe en la ciencia. Ufffff.

  4. Fumanchu dice:

    Juanjo
    «Hasta ahora solo tenemos dos vehículos, donde no parece que quepan trece mochileros. »

    Esos trece mochileros tuvieron que desayunar en algun sitio …entonces donde lo hicieron? porque no se ha investigado si tomaron croissants o por el contrario datiles y kebabs?
    Las dudas absurdas es lo que tienen. Desayunarian en cualquier sitio si es que lo hicieron. Y en cuanto al transporte de las mochilas, pues mire usted, estamos en el siglo XXI y existen muchos medios de transporte urbanos. Que relevancia tiene todo esto para el preoceso en si?

  5. Juanjo:

    En esta bitácora no hacemos juicios paralelos. Eso quiere decir que no nos pronunciamos sobre la inocencia o culpabilidad de procesados individuales. ¿Es la evidencia suficiente para condenar a Zougam? Eso lo valorará el tribunal, no yo. Yo me limito a señalar que las supuestas imposibilidades que se aducen para intentar absolverlo no son tales.

    En cuanto a su compañero, se le está yendo por la tangente. Lo importante desde el punto de vista conspiracionista no es si Zougam es culpable o no. Lo importante para ellos es demostrar que el atentado no lo hizo esa célula islamista local. Pregúntele a su compañero: ¿en qué cambia la culpabilidad de Zougam la verdad fundamental del juicio? Suponiendo que no pudiera probarse que estuvo en los trenes, ¿eso vuelve falsas los cientos de pruebas que obran en el sumario? ¿Quiere eso decir que El Chino no compró decenas y decenas de kilos de dinamita a Trashorras? ¿Que no se suicidó en Leganés? Y un largo etcétera.

    En otras palabras, no permita que el conspiracionista le acorrale en una esquina en la que él se siente fuerte. Demuéstrele que esa esquina es irrelevante en el orden global de las cosas.

  6. Pues no tengo idea de lo que pasa, Estamostrabajandoenello, pero supongo que no ha registrado tu firma. Escríbela de nuevo y debería llegarte un correo.

  7. estamostrabajandoenello dice:

    Juanjo, le aseguro que mi conocimiento del sumario, al menos comparado con la gente que escribe aquí, es mínimo. Estoy en la misma situación que usted, según dice (y esto es importante para lo que sigue). Me parece muy oportuno el ejemplo de la ciencia. Usted dice que su inquietud se debe a su ignorancia concreta (del sumario o de la ciencia, respectivamente). Creo que está equivocado en el fondo. El hecho irrefutable de que toda teoría puede ser sustituída en el futuro por otra que explique mejor los hechos, es independiente de los conocimientos que uno personalmente posea sobre el tema en cuestión. Es decir, que sospecho que aunque conociera totalmente el sumario, las inevitables lagunas de éste siempre le dejarían un pozo de inquietud. De esto no escapan ni los jueces, que obviamente pueden equivocarse incluso aplicando estrechamente la ley. Ante esta incertidumbre epistemológica inevitable para cualquier ser humano sobre cualquier hecho sobre el que tenemos datos incompletos, la sociedad ha desarrollado un método estandarizado de acción que intenta maximizar, desde un punto de vista racional, la probabilidad de acertar en la explicación de los hechos (aunque como ya he dicho, nunca garantiza la certeza). Este método ni se ha creado ni se aprende en dos días, hay que estudiar muchos años y demostrar ciertas capacidades. Son por tanto estas personas (jueces, etc) los que están más capacitados (hablo siempre en general, variabilidad interindividual la hay en todas partes) para explicar estos sucesos incompletos. Y por eso ellos tienen la responsabilidad oficial de hacerlo

    Todo eso es obvio, pero este es un curioso país donde señores con voz pública afirman que ellos pueden llegar a la verdad de forma más «certera» que nuestras instituciones judiciales. Me gustaría preguntarle a FJL, en una televisión que no sea la suya (lo digo porque en ese contexto se muestra más mansito, menos soberbio, complejos los tenemos todos), cuánto más cerca de la verdad cree que habriámos llegado si él hubiese dirigido la instrucción y el juicio. Repito, en televisión y horario de máxima audiencia.

    Resumiendo, Juanjo, le aconsejo lo siguiente: si es usted tan ganso como yo como para informarse a fondo sobre el 11-M, tenga confianza en las instituciones, y si no la tiene, oblíguese a tenerla. He dicho confianza, no certeza, ésta siempre será epistemológicamente infundada y además altamente perjudicial para la vida en general 🙂 El pozo de duda último e inevitable (pero en mi opinión también conveniente), no es incompatible con esta confianza voluntarista de la que hablo.

    Sobre el tema del organizador, la verdad es que con lo de la «autoría intelectual» siempre he flipado un poco. Supongo que será mi ignorancia sobre las prácticas terroristas, pero en mi opinión los dos aspectos más jodidos de organizar son: conseguir el exposivo (en este caso muy fácil, vistas las medidas de (in)seguridad de mina conchita) y montar las bombas. Una vez conseguido esto, no creo que haya que licenciarse en Harvard para matar a un montón de personas (y más fácil todavía si no te importa morir tu también)

    Disculpe si me he enrollado mucho

  8. estamostrabajandoenello dice:

    Por decirlo de otra manera, Juanjo, que mi mujer me sea infiel ahora o que lo haya sido en el pasado es absolutamente posible. Los datos empíricos (su conducta, el poco tiempo que pasamos separados, su personalidad) me llevan a pensar que es muy improbable, de hecho no tengo ni un dato a favor de que lo haya sido. En cualquier caso sigue siendo posible. Puede hacerlo sin que yo me entere, de hecho soy muy poco observador ¿Qué hago ante esta incertidumbre?, ¿vivo inquieto o confío en ella?

    Es poso, no pozo, creo

  9. estamostrabajandoenello dice:

    Cielos, acabo de encontrar un pelo extraño en la ducha, y al preguntarle no ha sabido qué decir y se ha puesto colorada!!!! Ay de mí, maldita ingenuidad!!! Y mi madre siempre diciéndome: «piensa mal y acertarás, hijo»

  10. Juanjo dice:

    Mire, estamostrabajandoenello (no es ciertamente un nombre bello), le agradezco de corazón su atenta y docta dedicación, y no tiene conmigo que escusarse en ningún caso por alargarse. Y para que nadie se tome a mal la cosa, regreso pronto a la prosa.

    Lástima que me deje todavía más preocupado. En la charleta que estamos teniendo su argumento viene a ser, a grosso modo, que debo dar por bueno que somos humanos y por tanto imperfectos, y que lo es por tanto la justicia, y el gobierno humanos, y que por supuesto que a lo mejor en este caso no se va a hacer justicia con mayúsculas sino con minúsculas, y que por supuesto que a lo mejor este gobierno nos engaña como nos han engañado casi todos los anteriores y nos engañarán los futuros (no en todo, claro, y a veces sin querer, cierto) pero que son gajes del oficio (del oficio de vivir). Y que por supuesto que nuestra policía no es del todo de fiar, que todavía tiene jefes que empezaron casi casi con Franco y agentes involucrados en cosas como lo de los GAL. La verdad es que la historia está tan llena de injusticias y de mentiras y de corrupciones que no tendría nada de extraordinario.

    Al grano. A pesar de lo que hemos dicho usted y yo, si usted me dice que hay una probabilidad de que el sol no salga mañana por todo eso de la epistemología, pues yo le digo que desprecio esa posibilidad. En el caso del 11M, mi fe no es tan grande, y siento decirle que para hacer lo que me dice, para obligarme a confiar en la justicia, necesito cierta ayuda. En forma de datos, no de filosofía.

    Por eso prefiero la que me tiende Fumanchú diciendome que el medio de transporte de los terroristas no es importante. Que puede que tenga razón. Sobre la de Luis F., me temo que tiene más importancia lo de Zougam, porque los reconocimientos visuales de los culpables son una de las pruebas fundamentales para determinar no ya la autoría de unos individuos u otros, sino la de la banda islamista. Y por eso no me agrada oirle decir que no tendría importancia que resultara que Zougam no estuvo en los trenes. Yo quería datos para callar a mi compañero, no no escucharle.

    Y no estoy de acuerdo en absoluto con lo de que resuelta la logística y la técnica del atentado, el resto es cosa de gente de pie. Hace falta mucha voluntad y mucho convencimiento y mucha determinación para poner en marcha a un grupo como el necesario para llevar a cabo el 11M. Hace falta un jefe no para que organice, que también, sino para que mueva al grupo.

  11. Tuppence dice:

    Hace falta un jefe no para que organice, que también, sino para que mueva al grupo.

    Pues parece que Rabei tiene más de una papeleta para llevarse el premio gordo. Bueno, no sé. Es que como soy muy crédula me tragué bastante la actuación de ayer de Boyé. Supongo que tu amigo opinará que no, que Rabei es un pobre hombre víctima de un golpe de estado. ¿Qué opinas tú?

    (Por cierto, desde el otro día ando con ganas de decírtelo. Vaya memoria más mala que tienes, primero piensas que soy la tedaxa y dos días después olvidas que soy mujer…Te recomiendo comer mucho pescado, dicen que tiene fósforo y que viene bien, aunque vete tú a saber)

  12. Juanjo:

    No es verdad. Hay ADN, huellas dactilares, compra de dinamita, fundamentalismo acreditado, cientos de pruebas que apuntan a la autoría islamista sin pasar por el reconocimiento de Zougam como autor material. Si usted no lo ve, está claro que su anticonspiracionismo es de boquilla y está tratando de abusar de nuestra buena fe.

  13. estamostrabajandoenello dice:

    Juanjo, cuesta mantener con vida un heterónimo cuando uno se pone serio. Me alegro de que nuestras espirales dialécticas, aunque nunca fueron demasiado largas, se sigan acortando. Cada vez nos entendemos mejor; hemos llegado al disenso nuclear. Disfruto en mi matrix submarina

    Se rebela usted ante la confianza gratuita. Necesita datos; los del sumario (su vehemencia me dice que algo los conoce) no le bastan. Su duda es agresiva, sedienta. Por lo que dice, parece creer que vale más, o que es más honesta que la mía. ¿Usted cree que Hume era gilipollas? ¿que de verdad creía que alguna vez vería no salir el sol por la mañana? Si no era así, ¿qué cree que pretendía al ponerse a escribir? ¿engañar a la gente?

    De por bueno lo que quiera. Pero para mí, su continua auto-charleta de la cabal y heroica desconfianza, por mucho que pueda compartirla, me parece un quejido infantil, la vista como la vista. Échele huevos y haga algo acorde con ella, secuestre a Manzano y oblíguele a decir toda la verdad, hágase terrorista anti-sistema, pídale trabajo a PJ, hágase líder de los alfiles turquesa, cualquier cosa de estas será más coherente con su desgarrada desconfianza que venir aquí continuamente a decirnos lo arrogante que es nuestra ingenuidad

    ¿Niega usted a la gente de a pie mucha voluntad, convencimiento y determinación? Supongo que hace falta algo de eso para cargarse a tus propios padres, o para violar a una mujer y luego arrancarle los ojos (ejemplos que no me se ha inventado mi lúgubre imaginación)

  14. estamostrabajandoenello dice:

    Disculpas le pido, si he sido agresivo. Con gesto amigo y en señal de concordia, le invito a firmar, con la menor demora, la desértica carta contra la infamia. Supongo, espero que no osadamente, que no tendrá usted inconveniente.

  15. Juanjo dice:

    Bueno, tranquilos todos. Solo hice un par de preguntas concretas en busca de respuestas simples y la cosa se ha liado porque las respuestas no han sido del mismo cariz y yo, en mi ignorancia, me he excedido. Se confirma que la duda ofende así que hasta aquí he llegado. Como dice Luis F., la sentencia aclarará la autoría islamista. Creo que eso no acallará a los conspis, y como no hay manera de que se convenzan y esto es una democracia pues viviremos con ello. Hay cosas peores. Punto. En cualquier caso, gracias.

    PD: Tomaré mucho pescado. Y la última de estamostrabajandoenello claramente supera mi capacidad de comprensión. Lo siento. De todos modos considere firmadada la carta esa.

  16. Juanjo:

    Plantéese la complejidad de la conspiración que se ha postulado, la enorme cantidad de gente que tiene que estar en el ajo, por ejemplo. Ése es uno de los mejores datos para refutar cualquier conspiracionismo. Es muy difícil aceptar que 200 testigos mienten, y mienten de forma tan perfecta y coordinada que un tribunal y media docena de abogados con décadas de experiencia no se dan cuenta. Es muy difícil aceptar que todos los policías conspiradores estaban en el sitio justo en el momento justo. Es muy difícil aceptar que, después de que el asunto se ha estado discutiendo durante tres años, ningún policía ni guardia civil ha dado un paso al frente y ha denunciado la supuesta trama. Es muy difícil pensar que todos los servicios policiales y todos los medios de comunicación del mundo occidental (salvo los españoles conspiracionistas) viven engañados. Cuando uno suma a ello la necesidad que tienen algunos para creer con todas sus fuerzas en una malévola conspiración; cuando uno suma la lista de falacias de Del Pino, Múgica, Abadillo, Losantos, Pedro Jota; cuando uno se da cuenta de que ni uno solo de sus argumentos se sostiene, entonces ya tiene usted todos los datos para refutar el conspiracionismo.

    Le repito: no se deje acorralar en detalles que no niegan la mayor. Si Zougam sale libre no será porque la mochila de Vallecas sea falsa ni porque la trama no sea islamista. Lo será porque las pruebas de cargo contra él le habrán parecido insuficientes al tribunal. En muchos juicios contra ETA sucede lo mismo sin que nadie clame a los cuatro vientos que, por el hecho de que no haya pruebas contra un etarra en particular, no ha sido ETA la organización terrorista que cometió el atentado.

    En cuanto a lo que dice estamostrabajandoenello, se refiere a la iniciativa que encabeza en estos momentos la bitácora, la carta de apoyo y desagravio.

  17. Juanjo dice:

    Ok, gracias.

  18. estamostrabajandoenello dice:

    Juanjo, la duda no ofende, al menos la duda honesta y constructiva, no la duda interesada que sólo ve lo que le conviene para poder seguir dudando; vamos, la duda toca-pelotas. Creo que ya estoy muy sensibilzado contra eso, tal vez incluso algo paranoide. Lo siento

    Solo una cosa más. Tengo un colega conspi, muy buen colega, y me saca tanto de quicio con el 11-M que tras cada discusión siempre decido no volver a sacar el tema con él. Pero no me puedo resistir cuando me llega otro día con las nuevas y espectaculares revelaciones de El Mundo.
    Creo que llegados a determinado punto, lo mejor es no escuchar al conspi. Si hubiera manera posible de que se convenciera de que la VO es al menos posible, ya lo habría hecho hace mucho tiempo

    Saludos y hasta la próxima

  19. Juanjo dice:

    O sea, que le pasa a usted exactamente lo que a mí, que por cierto tanta interpretación ha generado aquí. Incluso ha producido una teoría de la conspiración sobre la existencia de mi compañero. Mira que cosa, al final somos colegas en tener colegas.

    Saludos.

  20. anonymous dice:

    Yo evitaría afirmaciones de este tipo:

    «Creí al principio que esta singular teoría era propia tan sólo de gentes, no ya ignorantes en Derecho, sino carentes de sentido común y hasta de memoria»

    y me limitaría a exponer los hechos. No hay necesidad alguna de este tipo de frases, u otros juicios de valor. Además, en vuestro «decálogo» dejasteis claro que escaparíais de esta trampa. No caigáis en ella. Es un error. Sólo los hechos cuentan. Da igual si quienes se equivocan lo hacen conscientemente, o no. Y además es imposible determinarlo con exactitud, salvo que sean juzgados y condenados por difamación.

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