LAS MENTIRAS DE ANTONIO IGLESIAS (II) por Rasmo

Continuamos con la segunda parte del análisis del artículo publicado por el ínclito Antonio Iglesias en Libertad Digital que lleva a cabo nuestro colaborador Rasmo . Convendréis conmigo en que no desmerece en nada de la primera parte:

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Las muestras procedentes de la furgoneta Kangoo y de la mochila de Vallecas eran, efectivamente, de Goma 2 ECO (eso sí, con la incómoda e imprevista presencia de metenamina que no provenía de fábrica, lo cual es otro cantar…)

Sí, para “cantadas” ya está el perito de turno. Porque eso de la metenamina es una de las mayores patrañas del argumentario conspiracionista… que ya tiene mérito. El Sr. Iglesias olvida mencionar que la metenamina no sólo se encontraba en un par de muestras singulares (lo cual siempre ha alimentado las sospechas de la afición), sino vitualmente por todas partes, en casi dos docenas de muestras: de la Kangoo, de la mochila de Vallecas, de Leganés, del atentado frustrado en la vía del AVE, la muestra “patrón”… incluso en un foco de explosión. En fin, como esto es, efectivamente, otra historia, para quien esté interesado en los detalles me remito al tratamiento minucioso de esta cuestión en varias entregas de mi serie, empezando por la séptima.

…pero esto no significa en modo alguno que lo que explotó en los trenes fuera Goma 2 ECO, como se transmitió de modo subliminal a la opinión pública.

¿Cómo que “de modo subliminal”, como si fuera una sórdida manipulación de masas? De eso nada. Se transmitió clara y directamente, entre otras cosas, porque era y es la conclusión más lógica para quien no necesite hacer carrera como maestro de la sospecha. Según el eminente perito, que se limita a reproducir la cantinela conspiracionista de siempre, que se halle una bomba de Goma 2 ECO sin estallar (cuya falsedad, tantas veces aducida, han sido incapaces de demostrar); que esté perfectamente documentada la adquisición y disposición de Goma 2 ECO por quienes cometieron los atentados de acuerdo con una investigación que han sido incapaces de impugnar válidamente; que se hallen restos de Goma 2 ECO en todos los escenarios visitados por la trama de autores materiales… todo eso “no significa en modo alguno que lo que explotó en los trenes fuera Goma 2 ECO”. Claro, debe de ser la duda científica. Si a estas alturas alguien necesita que se le discuta esto, probablemente nada de lo que yo pueda escribir podrá convencerle.

Años antes de comenzar a fabricarse la Goma 2 ECO se fabricaba la Goma 2 EC que llevaba dinitrotolueno (DNT), pero su fabricación se paró en 1992,

Quienes me conocen saben que soy más bien parco en atribuciones de intención rotundas y en el uso de descalificaciones personales. Pero la anterior cita no deja lugar a dudas. El Sr. Iglesias no sólo carece del más elemental rigor científico, periodístico, académico y de todo tipo. El Sr. Iglesias es, además, un incompetente.

¿Por qué me permito una afirmación tan desagradable? Porque no es la primera vez que este perito alude, en apoyo de su argumentación, a la fecha en que dejó de fabricarse la Goma 2 EC. De hecho, en su libro “Titadyn” perpetra una hazaña difícilmente superable en el mundo editorial de la divulgación pretendidamente “científica”. En efecto, en dicha obra, don Antonio Iglesias, para referirse al mismo dato del cese de la producción de Goma 2 EC ofrece… ¡CUATRO FECHAS DISTINTAS!:

1) Una, la misma que se recoge en este artículo, es decir, 1992, en la página 133, nota al pie 15:

…la empresa Maxam [envió] al tribunal […] un fax en el que certificaba que la Goma 2 EC había dejado de fabricarse en 1992, lo que descartaba que este explosivo pudiese haber sido utilizado por los terroristas.

Esta referencia, por sí sola, desacredita a su autor, pues basta con leer el breve fax al que alude él mismo para comprobar que esa fecha es errónea.

2) Otra, la fecha que en más ocasiones repite en “Titadyn” (por ejemplo, páginas 69, 70, 417 y 422), igualmente errónea: 1999. De hecho, con arrogancia tan improcedente como característica, en la página 422 de su libro, no duda en criticar incluso al tribunal presidido por Gómez Bermúdez, señalando que la referencia de éste a la Goma 2 EC en su sentencia

queda fuera de lugar e induce a confusión, porque dejó de fabricarse en 1999.

3) Una tercera fecha, en la página 413: 2000.

…esta dinamita [Goma 2 EC] llevaba sin fabricarse desde el año 2000.

4) Por último, la fecha correcta, 2002, que el Sr. Iglesias recoge finalmente en su cronología, al final del libro (página 432), citando precisamente a una fuente de la empresa fabricante:

…repasamos un exhaustivo informe de Maxam […], en cuyo epígrafe 3, “Proceso de sustitución de la Goma 2 EC por la Goma 2 ECO”, dice, […]: “se realizó en 1999, si bien se tuvo que compaginar durante algún tiempo la fabricación de ambos productos […] hasta enero de 2002.”

No hay excusa para tamaña incuria. Bastaría con que se hubiera leído sus propias páginas para observar la incoherencia. Máxime cuando cita expresamente hasta dos fuentes distintas, de la propia compañía, con la información exacta. ¿Éste es el perito que va a abrir el camino hacia la verdad? ¿El que se permite denigrar el trabajo de los facultativos oficiales?

por lo que no parece lógico que hipotéticos restos de este material, que presuntamente coexistieron en Mina Conchita junto a la Goma 2 ECO,

No, Sr. Iglesias, la coexistencia de Goma 2 ECO y Goma 2 EC en Mina Conchita no es “presunta”, así como si se tratara de uno de esos rumores que nos cuentan algunos entes malintencionados para intoxicar a la población incauta. No. Es un hecho comprobado y fácilmente constatable. Pero no lo digo yo. Si ir más lejos, puede consultarse el escrito de conclusiones provisionales de la misma asociación que propuso como perito al escéptico Sr. Iglesias. Una fuente, pues, libre de toda sospecha (p. 58):

El día 18 de Junio de 2004, al inspeccionar las bocaminas de los diferentes niveles existentes en la Mina Conchita, la Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil104 de Salas -Asturias-, fueron localizados 16 cartuchos de Goma 2 ECO introducidos entre piedras de grandes dimensiones en el exterior de la bocamina del 2º nivel, totalmente deteriorados hasta el punto de recuperarse solamente el envoltorio y sin poder observarse siquiera los números de lote grabados en los envoltorios. Así mismo en el interior de la bocamina del 1º nivel, a unos 47´5 metros del exterior y bajo cartones deteriorados por la humedad y basura se encontraron 2 bolsas de 2´5 kg. de Goma 2 EC y otras 2 bolsas de la misma cantidad abiertas, así como detonadores de aluminio eléctricos del nº 2, aparentemente todo ello dejado en el lugar por abandono y negligencia en su consumo.

En dicho escrito, incluso se refieren las páginas del sumario donde consta la información pertinente, en la nota al pie 104:

Folios 24.352 y ss (Tomo 79). Informe 2854/Q-04, a los Folios 36.323 y ss (Tomo 107).

Sr. Iglesias, si usted nos dice que ni su asociación amiga ni el coautor de su libro (Casimiro García Abadillo, vicedirector de El Mundo) le han facilitado el acceso al sumario, tendremos que creerle. Pero la cita que acabo de recoger lleva años disponible libremente en Internet para cualquiera. Para cualquiera, claro está, con un mínimo de interés y decencia.

hayan sido capaces de contaminar por vía aérea a la Goma 2 ECO con trazas de DNT en una atmósfera fría.

Pues bien, esta es la hipótesis que algunos formularon una vez que se echaron por tierra todas las anteriores «teorías de la contaminación«.

Aunque se trate de un aspecto insustancial, no quiero dejar pasar la ocasión de subrayar el estilo sinuoso del Sr. Iglesias. Éste se mantiene en un ambiguo y conveniente “algunos”. Pero él sabe, porque dedica un capítulo entero a este tema en su libro “Titadyn”, si es que ha tenido tiempo de leérselo, que no fueron los peritos oficiales quienes adujeron tal cosa:

Se barajó esta hipótesis durante el juicio porque un abogado de las acusaciones alegó que algunos cartuchos de Goma 2 ECO habrían estado en contacto con cartuchos sobrantes de Goma 2 EC que se utilizaba años antes en la mina. [Iglesias en “Titadyn”, p. 412]

Y mucho menos después de que se “echaran por tierra” las demás “teorías de la contaminación”. Que se hayan desacreditado o no las diferentes teorías al respecto es sólo su opinión personal y la de su cortejo mediático. Evidentemente, tiene derecho a mantener su propio criterio, pero no a hacerlo pasar por indiscutiblemente acreditado.

De hecho, la última versión sustentada y defendida durante la vista por los peritos oficiales era la de la contaminación ambiental por adsorción, en el almacenaje de las muestras. El Sr. Iglesias omite referirla en este artículo, así que no nos distraeremos intentando exponerla.

Ni es verosímil que se utilizara la propia Goma EC en la preparación de los artefactos, por lo cual y, ante la evidencia de la presencia de DNT en los restos de todos –no de casi todos–, reitero, de todos los focos (serie 6 de las muestras), hay que concluir en que el explosivo que estalló en los trenes no fue en modo alguno Goma 2 ECO ni Goma 2EC.

Afirmación estupefaciente donde las haya y que demuestra una vez más el “rigor científico” de este caballero. En primer lugar, ¿por qué no es verosímil que se utilizara la propia Goma 2 EC? Lo dictamina sin molestarse en explicarlo. ¿Tal vez por una cuestión de fechas de fabricación, ésas con las que se hace un lío en su libro? Porque esto es lo que viene a decir en la página 417 de “Titadyn”:

Consideramos que la presencia de DNT en todos los focos no se puede atribuir a la dinamita Goma 2 EC, que lo contenía en su composición, porque se dejó de fabricar en el año 1999 y cualquier existencia que hubiera quedado en algún almacén estaría inservible para su uso como explosivo […].

Para llegar a este dictamen no sólo tiene que dar una fecha errónea (y se trata de un error inexcusable), sino olvidar la incongruencia de rechazar por caduca la Goma 2 EC y abogar al mismo tiempo por la tesis de la utilización de un Titadyn que ETA había adquirido en 1999 y 2001, fechas anteriores a la última en que dejó de fabricarse la Goma 2 EC.

En segundo lugar, aun suponiendo (y ya es suponer) que los hallazgos de NG y DNT sean genuinos, es decir, no debidos a una contaminación, ¿cómo puede permitirse el Sr. Iglesias descartar la presencia de Goma 2 ECO, y además con esa seguridad (“en modo alguno”)? ¿Cómo sabe que no ha estallado esta dinamita mezclada con otra u otras que llevan DNT y NG en su composición? ¿Cuál es su criterio científico? Ah, para esto le basta algo así como su intuición:

…el sentido común, y esto ya no es química, pues hace… me repugna la idea de que haya dos explosivos: hay uno o hay otro. Y el que tiene todas las papeletas, desde luego es el Titadyn. [Iglesias en La Tarde con Cristina, COPE, 2.7.2009]

Pero si su “ciencia” es ya un producto realmente poco sólido, difícilmente habremos de confiar en su “sentido común”. Mi sentido común me dice que si encuentras a, b y c no es posible determinar sin más si se debe a la existencia de un solo producto que contiene a, b y c, o de dos productos que contienen a y b, por un lado, y b y c por otro… pero, bueno, yo no tengo la flexibilidad mental del Sr. Iglesias.

(Continuará)

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2 Responses to “LAS MENTIRAS DE ANTONIO IGLESIAS (II) por Rasmo”

  1. […] de la segunda parte ¿Qué vieron los Tedax en sus análisis de la mañana del […]

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