Jaime Ignacio del Burgo y el síndrome de Pierre Salinger

Pierre E. G. Salinger (1925 – 2004), senador estadounidense y jefe de prensa durante la presidencia de Jonh F. Kennedy, trabajó como periodista tras retirarse de la política. A finales de 1996 obtuvo una indeseada notoriedad tras anunciar a la prensa que había obtenido un documento, vía un agente de los servicios de inteligencia francesa, donde se sostenía que la causa del accidente del vuelo 800 de la TWA había sido un misil antiaéreo disparado por error desde un buque de la Armada estadounidense.

El documento en cuestión resultó ser obra de un piloto e investigador de accidentes retirado, y llevaba tiempo circulado por Internet. Eran los tiempos del auge de Internet y la red tenía todavía ese halo novedoso y sorprendente. Alguien acuñó el término «Síndrome de Pierre Salinger» a la tendencia de creerse todo lo publicado en Internet.

Un ejemplo cercano lo tenemos en Jaime Ignacio del Burgo, diputado por Navarra del Grupo Popular (ver Wikipedia, Los Genoveses, web del Congreso), que ha intentado alcanzar sus cinco minutos de fama participando de las teorías conspiracionistas del 11-M. Del Burgo fue miembro de la Comisión de Investigación de 11-M en el Congreso y la notoriedad le llegó enviando a la cárcel un cuestionario a un imputado de la causa que luegó publicó El Mundo.

En febrero de 2006 la editorial «La Esfera de los Libros», perteneciente al conglomerado mediático del diario El Mundo, publicó su libro «11-M Demasiadas preguntas sin respuesta». Hoy trataremos la tercera parte del libro, titulada «ETA y el terrorismo islamista», que fue publicada de forma independiente en noviembre de 2004. Presentado como un «informe», el documento (formato PDF) está disponible en la red.

Una lectura atenta de los textos de Del Burgo nos revelan que por metodología y fuentes encaja perfectamente en el arquetipo de conspiranoico, siendo como veremos un digno alumno de la escuela de periodismo de Pierre Salinger.

Del Burgo arranca fuerte. En el capítulo dedicado a ETA (pp. 335-337) incluye una introducción (inexistente en el documento original) y que en su primer párrafo dice así:

«El día 14 de marzo de 2004, el periódico El Mundo publicó un artículo de Gordon Thomas en el que afirmaba que los servicios secretos británicos investigaban la posibilidad de que el atentado del 11-M pudiera habre sido fruto de la colaboración operativa de ETA y el terrorismo islamista»

Fijémonos en los detalles: Un periódico español publica un artículo de un autor extranjero que dice poseer información sobre el trabajo de los servicios secretos británicos. El autor del artículo en cuestión podría haber afirmado que los servicios secretos británicos almacenan el cuerpo de un ser extraterrestre en una base secreta. Da igual. ¿Cómo refutarlo o desmentirlo? Es el fascinante mundo de las informaciones que tienen como origen los «servicios secretos». Curiosamente del resultado de esa investigación ¿secreta? nunca se supo. Lo que sí sabemos, y Del Burgo recoge (pág. 335), es:

Los actuales responsables del Ministerio del Interior declararon ante la Comisión del 11-M, a finales de julio de 2004, que se había descartado investigar la existencia de conexiones entre ETA y los islamistas por no existir ningún indicio que justificara dicha investigación.

También (pág. 336):

«[L]a Comisaría General de Investigación, en informes preparados para la comparecencia del presidente del Gobierno ante la Comisión del 11-M, concluye que, de las investigaciones practicadas, no se desprende ningún indicio que apunte a una colaboración entre ETA y los terroristas islamistas».

Lo único en lo que Jaime Ignacio del Burgo sustenta sus sospechas son los contactos en las cárceles entre presos islamistas y etarras, el testimonio ante ciertos medios de comunicación de ciertos imputados y los que él llama «informaciones precisas» sobre los contactos internacionales de ETA con Al Qaeda. Trataremos hoy estas últimas (pp. 356-368). Aunque quizás sea inútil el empeño, porque el propio Del Burgo dice antes de exponer sus argumentos (pág. 336):

«Ninguno de los datos que se relacionan en este apartado […] permite concluir que entre etarras e islamistas hubo colaboración para llevar a cabo el 11-M»

Conclusión: No hay pruebas materiales de una supuesta colaboración de ETA y células terroristas yihadistas en la ejecución del 11-M. Pero nunca hay que permitir que la realidad se interponga a una buena teoría conspiracionista. Veámoslo en el arranque que Del Burgo dedica a las conexiones internacionales de ETA (pág. 356):

Es bien conocido cómo ETA tuvo estrechas relaciones con regímenes revolucionarios de países árabes entre 1975 y 1980. Miembros de ETA estuvieron en campos de entrenamiento de Argelia (1976), Líbano (1979) y Yemen del Sur (1980).

Nótese que he destacado la expresión «países árabes». Del Burgo arranca nada menos que con un error estrepitoso y garrafal: No ya confundir «islamista» con musulmán, sino confundir «árabe» con «musulmán». Es jocoso que nos quiera hacer pasar como indicio de los posibles contactos presentes con el movimiento yihadista que en el pasado ETA recibiera ayuda de «regímenes revolucionarios» de países árabes, enemigos mortales de los propios yihadistas. Algo delirante si tenemos en cuenta que el régimen argelino, que en su momento acogió a terroristas etarras, se enfrentó en una sangrienta guerra civil con los islamistas.

Añade luego Del Burgo:

Desde entonces, en la documentación incautada a ETA, no ha aparecido documentación relativa a la relación entre ETA y grupos radicales islamistas.

Nuevamente reconoce que no tiene nada en lo que sustentar sus sospechas de una posible colaboración. Pero nos brinda de segunda mano (revista Tiempo, 4 de marzo de 2002) otra información proveniente del misterioso y oculto mundo de los servicios secretos sobre el supuesto intento de ETA de adquirir misiles portátiles tierra-aire (SAM) en Afganistán.

La fuente es el informe de un espía árabe en Pakistán que obra, al parecer, en poder del actual Ministerio del Interior afgano.

Hemos de comenzar recordando que Pakistán es un país musulmán poblado por diversos pueblos, ninguno árabe. Así que tenemos la información de un «espía árabe» (¿un confidente? ¿un agente secreto de otro país?) que actúaba en Pakistán y es autor de un informe que dispone el gobierno de Hamid Karzai. Nuevamente nos encontramos con una de esas informaciones no ya de refutar, sino simplemente verificar.

Los hechos son que a ETA se le ha incautado dos veces misiles tierra aire. En la primera ocasión se trató de dos misiles de diseño soviético que fueron vendidos a ETA en una operación antiterrorista. En su interior se había instalado un dispositivo de seguimiento que permitió descubrir los archivos de ETA en la fábrica de muebles Sokoa de Hendaya. Los misiles en cuestión eran del tipo SA-7, según su código OTAN. Este código se usó durante la Guerra Fría para darle nombre al armamento soviético cuya denominación original se desconocía. En el caso de los misiles tierra aire el código se componía de las letras «SA» (Surface-Air) y un número. Curiosamente Del Burgo confunde los acrónimos SAM y SA.

La segunda incautación de misiles tierra-aire portátiles tuvo en 2004, en un zulo descubierto tras la detención de Mikel Antza, jefe de la cúpula de ETA. Del Burgo cuenta que según el Ministerio del Interior se trataba de misiles adquiridos «posiblemente a intermediarios irlandeses asentados en Alemania». A lo que añade:

«No enseñó, a pesar de tanta precisión, la factura de venta y si el precio incluía el IVA… Todo antes que investigar la hipótesis de una compra directa de ETA a Al Qaeda, en cuyos arsenales había cientos de misiles SAM o Stinger procedentes de la guerra de los talibanes afganos contra la URSS».

Llama la atención que después de haber dado crédito a noticias publicadas en los medios de comunicación sobre supuestos informes manejados por servicios secretos extranjeros, Del Burgo desconfía de una información dada por el Ministerio del Interior español. Sería preciso recordar que con la caída de Mikel Antza las policías francesa y española tuvieron acceso a un gran volumen de documentos de la cúpula de ETA entre los que podría perfectamente encontrarse algunos que revelaran el origen de los misiles. En cualquier caso el razonamiento de Del Burgo es peculiar y sigue la lógica conspiracionista: Policías y jueces no han sólo de explicar los acontecimientos que sucedieron. Han de dedicar tiempo, recursos y esfuerzo en demostrar que no pasó lo que no pasó para que no haya sombra de sospecha sobre ellos y el actual gobierno.

Copias y evoluciones de los misiles portátiles tierra-aire soviéticos se fabricaron en Rumanía, Polonia y Yugoslavia. La policía española ha detenido a miembros de bandas organizadas de Europa del Este con armas automáticas y cohetes anticarro. De hecho los yihadistas que cometieron los atentados del 11-M disponían de dos subfusiles automáticos Sterling de fabricación británica que al parecer adquirieron a unos traficantes búlgaros (una de las armas aparece sostenida por uno de ellos en el vídeo reivindicativo). Libia suministró armamento al IRA, que en pleno proceso de paz en Irlanda del Norte, bien podría haberse desecho de sus arsenales. Pero Del Burgo prefiere la teoría más rocambolesca posible: Unos misiles llegados desde las montañas de Afganistán.

Habría que añadir, además, que Del Burgo se equivoca. Al Qaeda no dispone de cientos de misiles tierra-aire. Sólo hay un caso de intento de atentado con tal tipo de misil (contra un avión de turistas israelíes en Kenia). Y desde la invasión de Afganistán de 2001 el número de aeronaves de EE.UU. y sus aliados derribados por los talibán no se corresponde con el de fuerza que dispone de cientos de misiles. Es dudoso además que los talibán dispongan de misiles FIM-92 «Stinger» operativos de los tiempos de la guerra contra los soviéticos (las baterías y determinados componentes caducan). Por no hablar del error de confudir a los talibán (un fenómeno de la posguerra fría) con los muyahidín que combatieron a los soviéticos.

Del Burgo concluye el apartado dedicado a la compra de misiles citando nuevamente a Gordon Thomas, autor del artículo publciado por El Mundo el 14 de marzo de 2004 que habla de las declaraciones de un integrante del Al Qaeda detenido en Israel:

[H]abía declarado asimismo a los miembros de los servicios alemanes de información que coincidió con varios terroristas de ETA en un campamento de instrucción en las montañas de Tora Bora.

Para Del Burgo esto «confirmaría la veracidad de los informes» citados por el autor del artículo de la revista Tiempo, el periodista italiano Magdi Allam. Nuevamente chocamos con la pared que suponen las «informaciones» provenientes de espías y servicios secretos. ¿Qué hacer entonces? Algo que posiblemente a Jaime Ignacio del Burgo nunca se le ocurrió. Usar Google. ¿Qué podemos saber de Gordon Thomas y Magdi Allam?

En el primer caso la búsqueda no es difícil. Gordon Thomas es conocido para los que nos interesamos por estos temas, algunos de sus libros han sido publicados en español y posee una página web personal bastante ilustrativa. En ella afirma que se han vendido 45 millones de ejemplares de los más de cincuenta libros que ha publicado. Entre ellos los muy significativos: «Trial: The Jesus Conspiracy» y «Magdalene: Woman of the cross / The 13th Disciple».

En un artículo de la web DrLaniac.com Thomas es incluído en una lista de autores que aparecen recurrentemente en publicaciones y webs conspiracionistas. Es más, la insistencia de Thomas de implicar a los servicios secretos israelíes en las tramas más dispares lo convierten en autor habitual en publicaciones de ultraderecha. La Anti Difamation League habla del conspiracy theorist and sensationalizing author Gordon Thomas. Pero el interés de Thomas no se lmita a los servicios secretos de Israel. Ha publicado un libro en el que implica a China en el 11-S: «Seeds of Fire: China And The Story Behind The Attack On America». Una lectura de las críticas de los lectores de sus libros revelan la clase de escritor que es.

Nos queda ver quién Magdi Allam, el periodista italiano de origen egipico con tan buenas conexiones con los servicios secretos del Asia Central. Encontrar un artículo titulado «El Pinocchio D’Egitto» no puede ser buena señal. Al parecer es un egipcio copto, educado en un colegio salesiano, que en la prensa italiana cumple el papel de «musulmán arrepentido» y que ha denunciado en los medios supuestas tramas islamistas. Su nombre aparece asociado a lo que Miguel Martínez llama «una buffa fantasia giornalistica«, en lo que es por lo visto su seña de identidad periodística: Tramas conspirativas, servicios secretos e informes confidenciales de la policía como fuente, etc…

La fijación de Jaime Ignacio del Burgo por usar como fuentes a periodistas conspirativos podría tener su explicación. De entre las varias obras publicadas por él, El ocaso de los falsarios fue publicada en el año 2000 por la editorial Laocoonte. Su nombre aparece asociado también a esa editorial como autor del prólogo del libro «La sociedad navarra, entre la escisión y la esperanza» del que son autores Amando e Iñaki de Miguel. Pero en el catálogo de la editorial aparece una novela firmada por Ignacio del Burgo Azpiroz (Jaime Ignacio está casado con Blanca Azpiroz y entre sus seis hijos, hay un Ignacio). El título de la obra es «La conspiración del temple«. La conspiranoia, una ¿cosa familiar?.

16 Responses to “Jaime Ignacio del Burgo y el síndrome de Pierre Salinger”

  1. Pedro dice:

    Me pregunto si existe también el síndrome contrario al de Pierre Salinger, es decir, aquél que consistiría en creerse solo lo que circula en los grandes grupos mediáticos, y que suelen dar por buenas cualquier explicación del tipo: «eso es secreto de Estado». ¿Pongo ejemplos?

    No cabe duda que las teorías de Del Burgo son bastante criticables, pero lo de la ‘Conspiración del Temple’ me parece un golpe bajo, además de innecesario.

  2. Tigrillo dice:

    Jesús macho, a ver si te pones las pilas que el otro postea mas que tu, joer, un solo comentario macho, ponte las piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiilas, joer

  3. Enhorabuena por la web.Una información exhaustiva.

  4. Cero007 dice:

    Coronel Kurtz #3

    Gracias, Coronel,

    más nos gustaría hacer pero nuestros medios y tiempo son limitados.

    Las magras dádivas y la legión de becarios que nos prometió Moraleda no han encontrado, de momento, acomodo en el presupuesto de Presidencia. 😉

  5. […] P.S.: Vía Escolar.net descubro que Leo Bassi ha hablado en su web de un curioso personaje, Gordon Thomas, al que Jaime Ignacio del Burgo tomaba como fuente en sus elucubraciones conspiranoicas. En el artículo se enlaza a un artículo de Desiertos Lejanos, obra de Issa Al Isbani. Estoy seguro que se sentirá honrado por tan ilustre “enlazador”. […]

  6. Cazador de Gamusinos dice:

    ¿En eso se basa para llamarlo conspiparanóico? Menuda tontería(la suya). Me podría dedicar a corregir los errores que ha cometido usted, pero sería tan absurdo como lo aquí escrito.

  7. Lior dice:

    ¿Que es «eso»?

  8. querubin dice:

    Mi teoría es que Jiménez Losantos, PJ Ramírez, etc, trabajan en estrecha colaboración con los servicios de propaganda del imperio, en especial la AEI, APEC, NED y toda la constelación de acrónimos mediante la que se ejerce la guerra psicológica del imperio. La participación en sus páginas, cada vez más evidente, de agentes del pensamiento y la información como Thomas Sowell, discípulo de Milton Friedman, del señor Rahn, director del Discovery Institute y pirata miembro del Consejo de Administración de las Islas Caimán, de Carlos Taibo y Alejandro Tagliavini, encargados de dinamitar a Chávez y Morales, demuestra que Libertad Digital y El Mundo, son instrumentos de propaganda política subvencionados por el imperio.

  9. Lukiner dice:

    Gracias y enhorabuena por dignificar la profesión de informador tomandose la molestia de identificar algo tan importante como la fuente desde la que emanan los mensajes.

    Se echa de menos este tipo de «contextualizaciones» en los medios. Es importante saber quien es quien en cada momento, siempre que hablemos de su trayectoria publica. Y siempre es una suerte ir a caer en sitios como estos, por el soplo de aire fresco que suponen en un mundillo rancio de por si. Ilusiona a la gente joven y novata como yo.

  10. Angel Rubio dice:

    Muy interesante la investigacion…llegue a ella atraves dela pag de Leo bassi…
    Soy, entre otras cosas psicologo especializado en sectas, es decir en tecnicas de manipulacion y control de la conducta, reforma de la personalidad..etc.
    A menudo la gente se sorprende de las estupideces que puede llegar a creer la gente, cuando se le administran las informaciones de forma gradual y meticulosa….primero se miente sobre la autoria de Eta en el 11m y a continuacion se tiene a toda la nacion española discutiendo y debatiendo durante años, sobre una solemne estupidez.

    [Editado por contener valoraciones políticas]

  11. Ángel Rubio:

    Muchas gracias por su comentario, sería muy interesante que compartiera su experiencia sobre la psicología de sectas, y cómo los PPNN se han convertido en una de ellas.

    Lamento decirle, por otro lado, que intentamos mantener la discusión política fuera de esta bitácora, porque desvirtúa nuestro objetivo principal. Por ello procedo a editar el último párrafo de su comentario.

    Un cordial saludo.

  12. VIEJOTOPO dice:

    ¡Buen trabajo! ETA y el terrorismo islamista no han tenido conexión alguna en el atentado del 11-M. La sentencia del juez Bermúdez lo deja claro. El «imperio» como ha dicho alguien ya antes -arriba-, o lo que yo denomino la «tiranía financiera» es la que ha creado esta deliberada «confusión».
    Se trata de terrorismo islamista y no hay que rizar más el rizo.
    Parece mentira que un conocido especialista en temas de terrorismo como Fernando Reinares, con varias publicaciones sobre terrorismo, también compañero de partido del señor Del Burgo, del Partido Popular, no haya intervenido para… que los colegas y el expresidente rectifiquen en este punto por lo menos.
    Ahora tendré que ver lo que dice Thomas Gordon en alguno de sus libros.

  13. Alvaro Brun dice:

    Lo de la trama islamista parece descartado en el 11 M. De todo lo que he leído al respecto lo que más llama la atención es que los vagones atacados con al parecer artefactos explosivos militares temporizados, fueron destruidos 3 días después de los sucesos. Quedan pistas pero no hay pruebas. De ser cierto, en efecto hay una conspiración por detrás marca GLADIO-OTAN. Pero la gran preguntá es ¿por qué contra Aznar si era funcional a la coalición anglosajona que lanzó la guerra contra Irak? Será porque de alguna manera el ¨socialismo¨ del PSOE le era aún más funcional. Baltasar Garzón, Solana y Almunia trabajan para el gran poder imperial que impuso la desastrosa globalización financiera que pretende llegar pronto al gobierno global único. La constitución europea es una demostración flagrante, es el gobierno de las grandes transnacionales.

  14. Alvaro Brun dice:

    John Pilger escribió un libro llamado Basta de farsas. En él prueba que la CIA ejecutó el atentado vuelo TWA con la trama de la falsa bandera libia. ¿Por qué razón el gobierno escocés libero a un asesino que provocó la muerte de 270 personas? Simplemente la CIA nunca entregó las pruebas que decía poseer y la acusación se quedó sin piso. Algo similar ocurrió en el jucicio de Frankfurt contra presuntos integrantes de Al Qaeda que habrían colaborado en la logísticxa de los ataques del 11 Septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington; la fiscalía alemana simplemente anuló el juicio porque la CIA no presuntó cualquier prueba relevante.

  15. Alvaro Brun dice:

    Disculpas. Me engañe sobre el vuelo referido, el TWA fue el de Nueva York a Paris, en el comentario anterior me refiero a Pam Am que explotó sobre Lockerville, Esocia.

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