FAQ – Preguntas Frecuentes – El Suicidio de Leganés (II)

Preguntas frecuentes sobre el suicidio de Leganés, Parte Dos.
El suicidio y las pruebas forenses.

El Suicidio

¿Por qué se suicidaron los terroristas?
¿Por qué no lo hicieron antes?
¿Por qué no corrieron con los chalecos bomba hacia los GEOS para asesinar el mayor número posible?
¿Deciden suicidarse todos?
¿Qué hay de cierto en que uno de los terroristas se encontraba bajo el colchón de una cama, buscando protegerse?
¿No estaban los terroristas en corro, como pretenden algunas versiones?
¿Cuántas personas murieron en la explosión?

Pruebas Forenses de Identificación

¿Cómo y cuándo fueron identificados los cadáveres de los presuntos terroristas?
¿no es demasiada casualidad que las personas de las que no se encontraron los dedos no dejaran tampoco huellas?
¿Es verdad que la totalidad de las huellas fue encontrada en objetos portátiles, y en particular libros?
¿no significa esto que es imposible ubicar a las personas identificadas en el piso?
¿Es cierto que no se practicó la autopsia a los fallecidos en la explosión, como ha parecido reflejado en algunas informaciones periodísticas?
¿Es cierto que algunos de los moradores de la vivienda ya estaban muertos en el momento de la explosión como insinúa el Sr. Del Pino en su Enigma número 18 “¿Qué pasó en Leganés?”


Nota: Siempre que no se diga otra cosa, las páginas reseñadas corresponden al Auto de Procesamiento de fecha 10 de Abril 2006   

 


   

El suicidio

¿Por qué se suicidaron los terroristas?

Esto entra en el terreno de los juicios de intenciones, pero todo apunta a que lo hicieron al verse rodeados y sin escapatoria, y a punto de sufrir un asalto. La policía rodeaba la vivienda. Los GEOS volaron la puerta y lanzaron dentro gases lacrimógenos. Las opciones en ese momento ya sólo eran rendirse o inmolarse. Optaron por la segunda.

¿Por qué no lo hicieron antes?

Nuevamente, juicio de intenciones. Los conspiracionistas dicen que lo lógico habría sido intentar asesinar al mayor número de gente posible, y no entienden que hayan esperado –“amablemente”, añaden como coletilla intencionada—que se desalojara el edificio. Lo cierto es que todo indica que fueron pillados por sorpresa, con lo cual requerirían cuando menos un cierto tiempo para tomar la decisión y armar la bomba principal. En todo caso, es muy difícil y totalmente aventurado predecir categóricamente el comportamiento humano en tales situaciones.

¿Por qué no corrieron con los chalecos bomba hacia los GEOS para asesinar el mayor número posible?

Otro juicio de intenciones. Es imposible saberlo, pero hay que tener en cuenta que sin el factor sorpresa –la Policía les ordenó salir desnudos en un momento dado—sabían que serían abatidos a tiros.

Pero, ¿podemos estar seguros de que se suicidaron?

No hay ninguna duda al respecto. En las conclusiones del informe del Grupo de Desactivación de Explosivos de Madrid sobre lo sucedido en el piso de Leganés dice textualmente:

La explosión es debida a un acto voluntario de los terroristas islámicos que deciden suicidarse”. (Página 193).

Las autopsias también insisten en que la muerte se produce por efecto de la explosión (que llaman incorrectamente deflagración):

“Causa de la muerte.-La muerte se ha debido a los múltiples traumatismos derivados de la deflagración de material explosivo.” (Página 193)..Están también los testimonios de los GEOS, los elementos más cercanos a la explosión y que fueron testigos de los minutos finales de los terroristas. De ello se hablará en una pregunta posterior..Están también los testimonios de los GEOS, los elementos más cercanos a la explosión y que fueron testigos de los minutos finales de los terroristas. De ello se hablará en una pregunta posterior.Finalmente, queda claro a partir del informe pericial de los Tedax — que se discutirá en la pregunta relevante –que la explosión se produce de forma casi simultánea en dos focos próximos, uno central y otro pegado al cuerpo de un par de terroristas.

.Están también los testimonios de los GEOS, los elementos más cercanos a la explosión y que fueron testigos de los minutos finales de los terroristas. De ello se hablará en una pregunta posterior.Finalmente, queda claro a partir del informe pericial de los Tedax — que se discutirá en la pregunta relevante –que la explosión se produce de forma casi simultánea en dos focos próximos, uno central y otro pegado al cuerpo de un par de terroristas.Nadie, que sepamos, ha logrado explicar la conjunción de todos estos hechos con la hipótesis “les suicidaron”. Es extremadamente difícil de creer que una persona externa al piso, incluyendo los agentes de Policía presentes, pudiera controlar toda esta cadena de acontecimientos, y en particular los gritos y los disparos que provenían de dentro del piso, de forma tal que toda traza de su actuación quedase eliminada y que todo apuntara a un suicidio.

¿Es descartable la hipótesis de que los gritos estuvieran pregrabados y fueran reproducidos por un altavoz?

Esta hipótesis ha sido formulada en círculos conspirativos. Nos parece absolutamente descabellada. Al cabo de un cierto tiempo, y los gritos duraron varios minutos, es posible para casi cualquier persona discernir si una voz hablada proviene de un altavoz o está en vivo, además de que, según testimonios, las voces reaccionaban a las voces que daban los GEOS. Francamente, el único antecedente que tenemos de algo similar es Solo en Casa II con Macauley Culkin. Y todo esto sin tener en cuenta los disparos.

¿Deciden suicidarse todos?

Es difícil aclarar este punto dado que ninguno sobrevivió. Del estudio del efecto de la explosión sobre los cuerpos de los terroristas citado arriba, se desprende que se encontraban en la misma habitación aunque no estaban juntos ni a la misma distancia del explosivo en el momento de la explosión.

Así, Mohamed Oulad Akcha y Allekema Lamari se encontraban prácticamente sobre la carga principal. Sufrieron la onda expansiva en su trayectoria vertical.

Jamal Ahmidan y Rachid Oulad Akcha, juntos y a escasa distancia de los anteriores.

Kounjaa Abdembi, Asrih Rifaat Anouar y Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, se encontraban en el extremo de la habitación en diferentes ángulos, al parecer parcialmente parapetados. (Página 202).

De lo anterior podría aventurarse –pero es una hipótesis muy arriesgada– que los cuatro primeros lo tenían claro y los tres restantes no, por lo que buscaron protección ante la eminente explosión. También es verdad que no todos los terroristas accionaron el disparador, aunque esto puede deberse a que no les haya dado tiempo.

Sin embargo, sabemos que varios de los terroristas tenían adosados explosivos a su cuerpo, conducta típica de un suicida.

Hay que tener en cuenta, además, que la decisión de inmolarse no fue premeditada sino sobrevenida al verse rodeados por la Policía.

De todas formas, el punto de cuántos terroristas deseaban inmolarse no cambia el hecho de que al menos una parte de la célula tenía intenciones suicidas. Es, en el peor de los casos, una situación similar a la del 11-S, donde sólo una parte de los terroristas cometió materialmente la acción suicida.

¿Qué hay de cierto en que uno de los terroristas se encontraba bajo el colchón de una cama, buscando protegerse?

Según la declaración de Tedax había en efecto la mitad de un torso humano bajo un colchón, en el fondo de la piscina.
(Página 191). La declaración de la Policía Científica de hallazgo de muestras orgánicas no es tan explícita, hablando de restos adheridos a un colchón (muestra 4)y de una pierna y un pie (Muestra 18), siendo difícil determinar si se refieren al mismo cadáver al que se refiere el Tedax.
(Página 174).

Por otro lado, la piscina estaba llena en el momento de ocurrir la explosión, siendo vaciada antes de que actuaran Tedax y Policía Científica, con lo que no pueden descartarse movimientos relativos de los objetos y restos ahí encontrados.

En definitiva, no puede ni afirmarse categóricamente ni descartarse, ni mucho menos hacer un juicio de intenciones, pero hay que señalar que, si en efecto se le encontró bajo un colchón, lo más probable es que, si buscó protegerse, lo hiciera poniéndose detrás del colchón, no bajo él, ya que la onda explosiva en el último caso les hubiera barrido lateralmente, con la consiguiente improbabilidad de que hubieran conservado sus posturas relativas. Comentamos este extremo para hacer notar cómo las teorías conspiracionistas suelen hacer afirmaciones poco cuidadas e irreflexivas.

Entonces, ¿no estaban los terroristas en corro, como pretenden algunas versiones?

Nuevamente, Del Pino descalifica incesantemente, en su Enigma 18, la escena del corro de suicidas. La realidad es que el auto no habla de tal corro, por lo que las críticas de Del Pino vuelven a estar dirigidas contra un “hombre de paja”, y por tanto caen en el vacío.

¿Cuántas personas murieron en la explosión?

Fallecieron los siete presuntos terroristas:

Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino
Kounjaa Abdennabi
Jamal Ahmidan, El Chino
Mohamed Oulad Akcha
Rachid Oulad Akcha
Allekema Lamari
Asrih Rifaat Anouar

Y el GEO Francisco Javier Torronteras (DEP)

El levantamiento de cadáveres y restos orgánicos fue llevado a cabo por el Juzgado de Instrucción No. 3 de la Audiencia Nacional, bajo la titularidad de Teresa Palacios, que, según consta en el auto, estuvo en todo momento a cargo de la Comisión Judicial. El auto es muy enfático en este punto, insistiendo sobre él varias veces. (Página 163 y 164).

Pruebas forenses de identificación

¿Cómo y cuándo fueron identificados los cadáveres de los presuntos terroristas?

Cuatro de ellos lo fueron por sus huellas dactilares (necrorreseñas) (Página 182 y 183):

Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino
Kounjaa Abdembi
Jamal Ahmidan, El Chino
Asrih Rifaat Anouar

En informe de 22-04-2004, son identificados por análisis de ADN los hermanos Oulad Akcha, quedando un séptimo perfil genético por identificar. (Página 183).

Posteriormente, en informe antropológico de fecha 24-09-2004, se determina la identidad del séptimo suicida como Allekema Lamari. (Página 185 y 186).

ABC nos relata la historia de esa reconstrucción antropológica (a falta de enlace original, consultar el primer comentario del blog de Del Pino: http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/comentarios.php?id=667

En el mes de Octubre la Policía Científica cotejó muestras de ADN obtenidas de los padres de Allekema Lamari con las de los restos del séptimo suicida, estableciendo su identidad con un margen de error “cero”.

Queda así desmontada la tesis principal del Enigma 19 de Luis del Pino,“Visiones contradictorias”, en el cual se duda de que los muertos de Leganés fueran quienes oficialmente son.

Comentemos que Del Pino comete, a lo largo de dicho artículo, la típica falacia de confundir ausencia de evidencia (no hay huellas de tres terroristas) con evidencia de ausencia (eso quiere decir que no se puede identificar como presentes en la explosión a dichos terroristas); esto es una forma de la falacia conocida como argumentum ad ignorantiam, apelación a la ignorancia, que confunde la imposibilidad de afirmar X con la afirmación de la falsedad de X; pero además incurre en un fallo metodológico aún más evidente: se fija únicamente en la evidencia que conviene a su tesis, es decir, en las huellas dactilares, obviando las pruebas de ADN. Las técnicas de identificación por ADN no dejan lugar a la menor duda. Cuando un método de identificación falla, se pueden utilizar otros. Del Pino debería saberlo.

Tenemos por un lado una identificación 100% positiva a través del ADN, método tan preciso como la identificación lofoscópica (a través de huellas dactilares).. ¿Qué tienen en cambio que ofrecer los proponentes de las teorías conspirativas? Especulaciones. Ni una sola prueba positiva. Además hemos visto que no caben dudas sobre la cadena de custodia de dichas muestras, el trabajo policial y judicial es impecable. ¿Cómo cabe entonces dudar de las pruebas positivas que se ofrecen?

Aún así, ¿no es demasiada casualidad que las personas de las que no se encontraron los dedos no dejaran tampoco huellas?

Los proponentes de las teorías conspirativas siempre están jugando con supuestas probabilidades pretendidamente infinitesimales de que se den las casualidades que se dan en la vida real.

En primer lugar, digamos que es imposible calcular de manera formal la probabilidad de un hecho real que no se repite un número razonablemente grande de veces. Es decir, no se puede calcular de manera formal la probabilidad de que los tres terroristas “sin dedos” (mejor dicho, de los que no se pudo obtener necrorreseñas) son los mismos que no dejan huellas en el piso. Al no poderlo calcular, no se puede afirmar taxativamente que sea un evento probable, pero tampoco se puede afirmar que sea improbable. Y, recordemos, la carga de la prueba la tiene quien afirma, en este caso quien afirma que es improbable, es decir Luis del Pino.

Pero, ¿por qué no se puede calcular? Pues, como razones principales, porque es imposible determinar a priori el grado de probabilidad de que una persona se quede sin huellas dactilares después de una explosión, ya que depende de infinidad de factores; y porque es igualmente imposible determinar el grado de probabilidad de que una persona deje huellas digitales en un entorno dado, especialmente en uno que ha sufrido una explosión.

Sabemos, sin embargo, de forma muy cualitativa, que la primera probabilidad dependerá en muy buena medida de la distancia de la persona al foco de la explosión y de la potencia de ésta. Vamos a ver. De los tres cadáveres “sin dedos”, dos ni siquiera son cadáveres. No pudieron reconstruirse de forma razonable (y parcial) más que cinco cuerpos (Página 203).

En particular, de Lamari sólo se rescató un amasijo que, después de una laboriosa reconstrucción, se determinó que era la parte izquierda de su cabeza. (Página 185 y 186).

La otra persona que no pudo ser reconstruida era Mohamed Oulad Akcha. En ambos casos, se trataba de las personas más cercanas a la explosión, y en las que, además, las cargas que llevaban adosadas al cuerpo también explotaron. No parece extraño que no se encontraran más que fragmentos.

No parece casualidad que sean esas dos personas dos de las que no se pueden obtener necrorreseñas. No sólo no tienen dedos; faltan partes enteras de sus cuerpos, algo que Del Pino “olvida” mencionarnos. La tercera es el otro hermano Oulad Akcha, Rachid, que estaba muy cerca de la explosión, aunque no tanto como los otros dos.

Esto revela la falsedad de la afirmación de Del Pino (Enigma 19) en el sentido de que desaparecieron “treinta dedos”. No es así. Desaparecen trozos enteros de cuerpos, pulverizados por la explosión. Desaparecen torsos, columnas vertebrales, brazos, piernas. Se encuentran, sin embargo, seis pies distintos. (Página 203).

Revisemos en el auto las muestras que concebiblemente puedan contener dedos. Cuando no lo especifique el auto, demos a Del Pino el beneficio de la duda y calculemos el máximo número de dedos. Por ejemplo, la muestra 1 dice que tiene amputado el brazo izquierdo, pues concedámosle los cinco dedos de la mano derecha. La muestra 2 no dice nada del estado de los brazos, pongámosle los diez dedos.

En resumen:

Num Descripción Número de necrorreseñas
1 Tronco 15
2 Tronco 10
9 Mano derecha y antebrazo 5
13 Fragmento de mano con pulgar 1
25 Dedo índice 1
29 Tres dedos 3
30 Cinco dedos 51
31 Un dedo 11
36 Mano izquierda sin pulgar 4

En total, se encuentran cuando mucho 35 dedos de 140 posibles.La cuarta parte.

De esos 35, tenemos los siguientes datos:

Kounjaa, de 9 posibles, se usan 4
Rifaat, de 10, 10.
Serhane, no queda claro cuántas impresiones son utilizables, cuando mucho 5 de 5.
Ahmidan, tampoco quedan claras las de la mano, digamos 9 de 9

Sin que se encuentre referencia ninguna a las muestras 13 y 31, dos dedos más. O sea que , en el mejor de los casos, de 140 posibles dedos son utilizables 35-4-2=29., poco más del 20%

Además de que para cada cadáver encontramos una variabilidad tremenda en el número de dedos utilizables, que va de 4 a 5 a 9 a 10. Si añadimos las tres personas con 0 huellas, la media de los siete es 4 y la desviación típica es 4,28. Si bien son muy pocos datos para calcular una media y sobre todo una desviación típica, esto da idea de que encontrar personas con cero huellas no es tan descabellado como a Del Pino le gustaría hacernos creer.

Respecto del número de huellas encontrado, hagamos notar que en la enorme mayoría de los casos en que se encuentran huellas, sólo se encuentran una o dos. Sólo en dos casos se encuentran tres, en otros dos cinco, y sólo en uno trece. La media de huellas encontradas (sin tener en cuenta, evidentemente, a la gente que pasó por ahí literalmente sin dejar huella) es de 2,875 con una desviación típica de 2,99. Si se quita el caso extremo de Kounjaa, con trece huellas, la media es de 2,2. con una desviación típica de 1,32. Son relativamente pocos datos (16), pero suponiendo una distribución normal (evidentemente truncada por la izquierda en cero), es esperable que el número de huellas encontradas estén el 68% del tiempo entre 0 y 6, si incluimos a Kounjaa, o entre 0 y 5 el 98% del tiempo, si no le incluimos. Esto querría decir que, a pesar de lo que diga Del Pino encontrar cero huellas entra perfectamente dentro de lo esperable, y con una probabilidad razonablemente alta.

¿Es verdad que la totalidad de las huellas fue encontrada en objetos portátiles, y en particular libros?

No es del todo exacto. El informe habla de 218 huellas encontradas “en los efectos recogidos entre los restos de la explosión’’ (Página 183).. Es decir, el informe se basa exclusivamente en las huellas presentes en los efectos recogidos. A menos que fuesen trozos de pared, pomos o grifos (que no constan en la relación), por definición los efectos recogidos son portátiles. Por supuesto, un examen de la relación confirma este extremo. (Página 167)., así que decir que sólo se encontraron huellas en los objetos portátiles que se llevaron al laboratorio es claramente tautológico.

El auto no dice que se hayan buscado huellas en otros sitios, por tanto, es imposible postular que sí se llevó a cabo esa búsqueda y que sólo se encontraron huellas en objetos portátiles, implicando con ello que no había huellas en otros sitios. No se puede encontrar lo que no se busca.

Ahora bien, no se puede afirmar que se buscaron, pero, ¿se puede afirmar que no se buscaron? En puridad no, no se puede. Pero recordemos la escena, cuyas imágenes aparecen en el Enigma 23 de Luis del Pino.

No parece posible encontrar huellas dactilares en objetos inmóviles. Las paredes se han volatilizado, y con ellas los interruptores, las puertas, etc. No consta que en el desescombro se haya encontrado ni un pomo, ni un grifo. Por lo demás, todo estaría cubierto de una gruesa capa de polvo, que habría que quitar para encontrar huellas. Ante esta situación, no parece razonable concentrarse en los restos no identificables, fragmentados, sometidos a las temperaturas de una explosión, cubiertos de polvo, de los objetos no portátiles.

No podemos descartar que se hayan hecho intentos de búsqueda de huellas latentes en dichos objetos, pero claramente sería muy difícil encontrarlos, a diferencia de huellas “protegidas”, como podrían ser las que se encuentran en el interior de un libro no destruido.

Finalmente, aun en el caso en que se buscaran dichas huellas y no se encontraran, recordemos que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Las huellas podrían haber estado ahí antes de la explosión. No encontrarlas no implica en ningún caso que no estuvieran.

Hay otros factores interesantes que pueden contribuir a la escasez de huellas, como el hecho de que el piso fue ocupado durante un tiempo muy breve. Algunas personas han preguntado por pomos y grifos; no consta que hayan sido recogidos, pero aunque lo hubiesen sido, su uso por múltiples personas dificulta mucho la identificación de huellas individualizadas.

Pero, ¿no significa esto que es imposible ubicar a las personas identificadas en el piso?

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Éste es un argumento favorito de la teoría conspirativa. Les gusta señalar el hecho de que una de las personas cuyas huellas se encontraron, Mustafá Maimouni, estaba preso en Marruecos desde 2003, previo al alquiler en marzo de 2004 del piso de Carmen Martín Gaite, y que ello demuestra que la implicación de que una persona estuvo en el piso a partir de la identificación de sus huellas es una inferencia incorrecta.

Hay varios comentarios que hacer aquí. En primer lugar, nadie hace esa inferencia. En ningún momento sostiene el auto que tal o cual persona estuvieron en el piso basándose únicamente en las huellas. En cuanto a los terroristas que ahí murieron, recordemos que sus cadáveres fueron identificados, que hay testigos que les vieron, y llamadas telefónicas que avalan su presencia en el piso. No cabe la menor duda de que estuvieron ahí, aún sin la evidencia de las huellas. 

¿Es cierto que no se practicó la autopsia a los fallecidos en la explosión, como ha parecido reflejado en algunas informaciones periodísticas?

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No, es falso. Las autopsias fueron realizadas por el Instituto Anatómico Forense de Madrid. En ellas constan análisis toxicológico, de ADN y examen radiológico. La causa de la muerte responde en todos los casos: “a una etiología violenta de carácter suicida”. (Página 203).

¿Es cierto que algunos de los moradores de la vivienda ya estaban muertos en el momento de la explosión como insinúa el Sr. Del Pino en su Enigma número 18 “¿Qué pasó en Leganés?

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No, es falso. Según informe del Laboratorio de Antropología y Odontología Forense del Instituto Anatómico Forense de Madrid “La causa de la muerte se ha debido, en todos los casos, a los múltiples traumatismos sufridos a consecuencia de la deflagración de sustancias explosivas” (Página 203).

La aparición de una larva en el interior de unos restos orgánicos, (página 56 del Auto de fecha 15 de Febrero de 2005), ha querido ser utilizada por algunos defensores de las teorías conspirativas para insistir en la idea de que los terroristas ya estaban muertos en el momento de la explosión.

Nótese, sin embargo, que la muestra nº1, (página 43 del Auto señalado anteriormente), en la que se encontraron los restos es una camisa y que la fecha de remisión de la larva -29 de Abril-, es muy posterior a su recogida -madrugada del 3 al 4 de Abril-.

A la vista de lo anterior, y dado que el propio Del Pino está de acuerdo con lo expuesto, es sorprendente la explicación que él mismo da en su blog:

«La larva no apareció en los cadáveres de los presuntos suicidas recuperados entre el 3 y 6 de abril, sino en unos restos que fueron encontrados mucho más adelante, el 21 de abril, en la fachada de un edificio próximo al de la explosión». La fuente de esta información es desconocida.

Sin embargo, no cambia el hecho de que la larva no tiene valor probatorio en cuanto a una fecha de fallecimiento anterior al 3 de abril.

Además de esto, tenemos evidencia sólida de que los terroristas estaban vivos:

1) Bouchar se comportaba de forma totalmente cotidiana y casual antes de sospechar la presencia de la Policía, habiendo salido a tirar la basura.
2) El policía con carné 74.693 declara haber visto un terrorista asomarse por la ventana, así como haber escuchado gritos correspondientes a 5 o 6 personas
3) Se producen varios disparos desde el interior, con abundancia de testigos
4) Nadie, salvo Bouchar, sale del piso. No sólo esto hubiese sido notado en el atestado, sino que hay testimonios en el sentido de no haber visto salir a nadie, además de lo difícil que sería romper un cerco policial sin que nadie se diera cuenta. De tal forma que un posible asesino no hubiera podido escapar.
5) Dos terroristas, según testimonio de sus familiares, declaran su intención de inmolarse. Esta información es conocida por los GEOS antes del asalto.
6) Hay 16 testimonios de GEOS y miembros de otros cuerpos que aseguran que se disparaba desde dentro del piso y se escuchaban varias voces, que además reaccionaban a acontecimientos tales como la voladura de la puerta, la exigencia de rendición, las condiciones impuestas al emisario, etcétera.

En pocas palabras, es increíble, ante esta montaña de evidencia, que alguien pueda sostener lo contrario.

Continúa en la Parte Tres.

7 Responses to “FAQ – Preguntas Frecuentes – El Suicidio de Leganés (II)”

  1. Lo que este blog deja cada vez más claro es que los conspiracionistas se han dedicado a realizar las acusaciones más disparatadas (los suicidas no se suicidaron, algunos de ellos ni siquiera estaban allí, hubo alguien que puso pruebas falsas por doquier…) sin aportar ninguna prueba. Símplemente se limitan a «elaborar» la teoría, dándole visos de verosimilitud de la misma manera que un escritor de ficción intenta que su historia sea creíble. Se enfatizan los datos que pueden tener una lectura que apoye la teoría y no se mencionan los que la echan por tierra. Como hemos visto, incluso se puede entrecomillar frases que nadie dijo nunca.

    Que haya quien a eso lo llame «periodismo de investigación»…

    Claro que precisamente llamarlo de esa forma es un intento más de obtener credibilidad, apelando a los casos en que el verdadero periodismo de investigación a destapado escándalos reales. Es la falacia de que El Mundo no puede estar mintiendo porque precisamente ellos son los que destaparon la verdad en el pasado. Y, por supuesto, el hecho de que los seguidores de la teoría la «necesitan» para digerir lo que para ellos fue una derrota injusta. Porque, no lo olvidemos, todo esto sólo tiene un único motivo: justificar la actuación del gobierno del PP en aquellos días e, incluso, acusar al PSOE de tener algo que ver en la masacre.

  2. Flashman dice:

    Una cosa que me gustaría saber ¿Existen antecedentes de profanaciones como las que sufrió el cadáver del GEO Torronteras después de la muerte del comando de Leganés por parte de simpatizantes de aquellos a los que ayudo a capturar? ¿Sería calificable éste hecho de «raro», «sospechoso» o propio de quien quiere ocultar evidencias?

  3. Víctor dice:

    Qué evidencia según tu pretendió ocultar la profanación del GEO? La evidencia de que el desdichado murió por la onda expansiva? Que evidencias se pueden borrar de un cuerpo que se ahlla enterrado a varios metros bajo tierra. En todo caso profanando el cuerpo si hubiere evidencias estas no serían más que expuestas a la luz pública cuando si hubiese tal evidencia en el cuerpo lo mejor es dejarlo pudrirse por los gusanos. No te parece?

  4. Rico dice:

    La evidencia de que además de la onda expansiva habia otras lesiones y otros motivos de muerte añadidos. Los forenses son capaces de conseguir evidencias en cadáveres que llevan años enterrados podridos por gusanos. Como de ninguna manera pueden obtener información es de un cuerpo incinerado que es lo que ocurrió. Pero la pregunta clave en este caso es ¿por qué se profana la tumba del único policia muerto en la explosión?. No digas que no es sospechosa. Por supuesto la policia aquí no ha dado ninguna explicación

    Pero actualmente viendo la sumisión y a la humillación que esta sometiendo la ETA a ZP (y en él al Estado de Derecho). Organización que estaba practicamente derrotada y sin fuerzas hace casi imnecesarias los agujeros negros del Mundo para sospechar de la versión oficial del 11 M.

  5. Flashman dice:

    Pues teniendo en cuenta quien ordenó el asalto

    (FAQ’s):

    “El asalto

    ¿Da el auto información sobre quién estaba al mando de todas las operaciones de la Policía?

    No se establece claramente quién estaba al frente del operativo.

    Por la cadena de mando, las decisiones corresponden al Subdirector General Operativo, Pedro Díaz Pintado, y en su defecto, al Comisario General de Información, Jesús de la Morena.

    Hay evidencia en este sentido. El Comisario con carné 11.401 así lo declara:

    “[Él y otros comisarios se hallaban] en contacto con el grupo de funcionarios que estaban desplazados a Leganés, y que era a quienes les correspondía tomar las decisiones y coordinar la operación (Sub-Director General Operativo, Comisario General de Información y otros)” (Página 194).

    El GEO con carné 14.702 afirma que la orden de ir a Leganés partió del Subdirector General Operativo (Página 197).

    Asimismo, como veremos, la orden de asalto a los GEOS parte, sin lugar a dudas, de Díaz Pintado.”

    Díaz Pintado, cuya actuación fue avalada por su superior Díaz de Mera, actual eurodiputado del PP, en la comisión de investigación del 11-M.

    Además, ésto:

    http://mundial.cadenaser.com/articulo/portada/Criticas/GEO/forma/ordeno/asalto/piso/Leganes/csrcsrpor/20040407csrcsrpor_1/Tes/

    ¿Qué tendría que temer ZP de todo ésto? A mí me parece que las dudas apuntan a una dirección muy distinta…

  6. […] El segundo, por supuesto, es pensar que los terroristas actuaban libres de constricciones. ¿Se le habrá pasado por alto que estaban sitiados? Su argumento podría tener algo de mérito si a los terroristas se les hubiera ocurrido suicidarse espontáneamente, sin presiones externas. Hubiera sido, en efecto, un poco idiota. Pero suicidarse cuando estás a punto de ser arrestado, bajo la presión de los gases lacrimógenos, podría ser algo ligeramente distinto. ¿Por qué Del Pino omite estos detalles, que cualquier observador objetivo se ve obligado a incluir? (véanse las FAQs de Leganés, Parte II) […]

  7. […] Y, en todo caso, la postura de Luis del Pino, sus argumentos, parecen ser un calco de lo expuesto en su Enigma nº 19, que contiene varias de las “dudas” que Luis del Pino expresa en sus “21 preguntas y respuestas sobre el atentado“. Dado que, sorprendentemente, los conspiracionistas no sometieron ninguno de sus interrogantes a quienes debieron hacerlo, a los  peritos en la vista oral expertos en huellas dactilares o en análisis de DNA (incluyendo la identificación de Lamari), Luis del Pino puede no darse por enterado de que su “Enigma” dejó de serlo hace mucho tiempo pero, en todo caso, los lectores pueden encontrar cumplida respuesta a las cuestiones sobre la identificación de los criminales, además de en los citados enlaces, en las FAQs de Desiertos Lejanos. […]

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