El Mundo al natural

Con motivo del comienzo del juicio, modificamos la línea mantenida hasta ahora y trataremos, dentro de nuestras posibilidades y las de nuestros colaboradores, de dar respuesta a lo que se vaya publicando en los medios conspiracionistas.

Así, salimos al paso de la información publicada hoy, 12 de Febrero de 2007, por El Mundo con un artículo de Rasmo, a quien damos las gracias, que pone las cosas en su sitio. Aprovechamos además para informar que hemos incluido una colaboración de Cupside sobre la presencia de metralla en los focos de explosión en las FAQs, dándole también las gracias por su esfuerzo y pidiéndole una sentida disculpa por la demora en la publicación.

Actualización 13-2-07:Se han publicado también las FAQs de la bolsa de Vallecas, primera parte. Son las primeras que surgen del taller de trabajo, siendo un esfuerzo colectivo encomiable. Desiertos Lejanos tiene como política no firmar las FAQs, pero queremos agradecer la contribución de Morenohijazo (¿dónde estás?), Lior, Holley, Natxox y Lejíaneutra. También han colaborado Cero07 y L.F. Areán, e Inquietud ha contribuido con algunos temas que verán la luz en la segunda parte. Gracias a todos y enhorabuena.

El Mundo de hoy es un poema. Interesantísimo.

Incluye un editorial revelador de la actitud artera del diario y dos operaciones de blanqueo de imputados (Zougam y Saed el Harrak).

En relación con Zougam, el artículo de Antonio Rubio incluye las afirmaciones de éste:

Zougam afirma que le implicaron en el 11-M por negarse a trabajar para el CNI. Uno de los agentes que le interrogó le dijo: «’Si hubieras colaborado con nosotros no te habría pasado esto’. Entendí que era una venganza»

Y los argumentos de su defensa:

El último abogado de Jamal Zougam, José Luis Abascal, mantiene en su escrito de defensa que el testigo S-20-04-A-27 aseguró que el marroquí colocó una bolsa en el piso bajo de un vagón que minutos después estalló en la estación de El Pozo. Y recuerda el letrado que los Tedax han certificado que la explosión de ese mismo vagón se produjo en el piso superior y que por lo tanto no era la bolsa de Zougam y que tampoco era Jamal quien estaba en el tren. Abascal también mantiene que Zougam fue identificado por dos testigos después de que su fotografía saliera en los medios de comunicación.

Curiosamente, el periodista no recuerda que otro testigo lo reconoció antes de que su fotografía apareciera en los medios, pero sí incluye la opinión del acusado:

«Los testigos fueron buscados y pagados, pero creo que para la próxima vez deberán buscarlos con mejor memoria o a lo mejor tiene razón el refrán de que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo».

Y, para apuntalar la oscura sombra de sospecha que se cierne sobre este caso, el artículo termina con el siguiente apunte:

Dos colaboradores de la Policía han denunciado y revelado que sus controladores les pidieron que implicaran en la trama del 11-M a Jamal Zougam.

¿Y quiénes son esos «dos colaboradores de la Policía»? Lo han adivinado: Cartagena y Trashorras. Al primero ya se ha hecho referencia en este foro. No voy a repetir los argumentos que colocan su credibilidad al nivel de, pongamos por caso, las esponjas de mar. Respecto a Trashorras, dice el Sr. Rubio en su artículo:

Suárez Trashorras, que proporcionó los explosivos al comando que atentó en los ‘trenes de la muerte’ y que era confidente del inspector Manuel Rodríguez, también señaló a este periódico en septiembre de 2006 que después de su detención le pidieron que relacionara a Zougam con el 11-M: «Desde el primer momento en la comisaría de Avilés empezó una negociación ofreciéndome todo tipo de cosas para que mantuviera ante el juez una versión que incriminara a ‘El Tunecino’ y a Jamal Zougam».

Un párrafo muy instructivo. Ahora Trashorras no es aquella pobre «víctima» de un golpe de Estado a quien El Mundo dedicó su propia operación de lavado con blanco nuclear. Tras las últimas resoluciones judiciales, procede añadir lo que aquí se ha resaltado en negrita.

Sin embargo, cabe preguntarse por qué no se extrae la conclusión obvia: si Trashorras ha sido finalmente condenado por tenencia de explosivos, si fue quien proporcionó los explosivos de la masacre; si no es el buen chico que aparentaba ser ¿qué fiabilidad pueden tener sus declaraciones?

Algunas costumbres periodísticas parecen difíciles de abandonar. Hoy el héroe caído Trashorras es una referencia para apuntar a que Zougam también es una (¿otra?) víctima. ¿Soy el único al que esto le chirría un poco?

El artículo del Sr. Rubio, por lo menos, es parco en lenguaje emotivo y tiene la decencia pro forma de incluir una alusión a los elementos inculpatorios y a los argumentos de la fiscalía contra el imputado.

El otro lavado de cara del día, en cambio, es bastante más sangrante, lo cual no puede sorprender si vemos quién lo firma: sí, «ese magistral periodista de investigación que es Fernando Múgica» (Del Burgo dixit, El Mundo, 9.9.2006).

El beneficiario de este «lifting» periodístico es Saed el Harrak, a cuento de una nueva prueba fantasma, de esas que, según el diario de referencia, aparecen por arte de magia. No entraré en esos pormenores. Pero el tono del artículo es digno de comentario. ¿Quién habló de periodismo objetivo e imparcial? De eso nada, cuando hay que hablar de los imputados por el 11-M toca ser tierno y simpático con estos buenos chicos.

El 6 de mayo de 2004, prácticamente dos meses después de los atentados del 11-M, el marroquí Saed el Harrak, de 32 años, fue detenido. Para él fue un hecho inesperado. No había intentado huir porque no se le pasó por la cabeza que fueran a relacionarlo con la masacre. Llevaba ya bastantes años en España. Era un simple trabajador por cuenta ajena y se había integrado sin dificultad.

Vamos, un buen chico.

[Los policías] le apretaron las clavijas para que dijera por qué su número de teléfono aparecía en el listado de llamadas de varios de ellos. También querían saber por qué encontraron su número de móvil, apuntado en un papel, en el piso de Leganés donde murieron varios de los implicados. Las respuestas fueron las de un hombre normal. […] Los investigadores se dieron cuenta de que no hablaba con ansiedad ni tenía necesidad de llenar los huecos

Ummm, esto de los números de teléfono apuntados en una lista… ¿nos suena de algo? ¿Por qué cuando a Benesmail se le encuentran (supuestamente) los teléfonos de unos etarras (¿o eran sólo unas direcciones?) se trata de un indicio insoslayable, pero con Saed es una menudencia? Ah, lo dicho, que es un buen chico.

Pero lo mejor del artículo es el apartado que lleva por esclarecedor título: «Maltrato en comisaría»:

Saed es un hombre serio, corpulento, que ha tenido que luchar mucho para salir adelante. No le intimidaron los gestos poco corteses de los muchachos más duros de la Unidad de Información. Así que el 10 de mayo de 2004, cuando habló con el juez por primera vez, después de cuatro días de interrogatorios policiales, no tuvo ningún problema en decir con claridad que la Policía le había «golpeado […]». […] Pormenorizó que había contado lo de los golpes, en la tarde del día anterior, al médico forense y que, con posterioridad, tras irse el doctor volvieron a pegarle.

No, no estamos leyendo el Gara. En ningún momento se pone en duda la credibilidad del sujeto, ni mucho menos, pues todos conocemos «los gestos poco corteses» de la poli española. Los batasunos nos lo recuerdan constantemente. Pero la cosa sigue:

… En resumen, Saed compró un coche y lo usó con las mismas placas cuyo robo había sido denunciado. Ni el terrorista más tonto de la Tierra haría algo parecido a no ser que estuviese [sic] ajeno a los hechos. En el piso de Leganés […] se encontró, sin embargo, el contrato de compraventa de ese vehículo […]. Es evidente que alguien quiso poner el foco en ese vehículo que llevaría tarde o temprano a Saed el Harrak.

Evidente, por supuesto.

Y, para terminar, el «magistral» Múgica se acerca al protagonista de la hagiografía para entrevistarlo en persona. Saed le espeta:

«¿Cuánto está dispuesto a pagar EL MUNDO para que yo les cuente cosas?». Le comento la verdad, que yo no he pagado nunca por hacer una entrevista. Y entonces él pierde todo el interés. Apenas si me permite algo de tiempo para formularle un par de preguntas

Con este relato, es de suponer que el periodista trata de apuntarse un tanto frente a quienes, tras el affaire Trashorras, hicieron acusaciones de revelaciones previo pago. No sé por qué, el efecto que me produce es el contrario del que supongo en el autor. Para empezar, que Saed haga esa pregunta indica que, al menos, alguno de los imputados tiene la impresión de que ese periódico es de talonario fácil. Y, por otro lado, que «pierda todo interés» al saber que no hay money puede servir para hacer dos deducciones: primero, Saed (¿como otros?) está en venta.

Segundo, tal vez no sea ese monaguillo que nos pinta Múgica. Lo que, en cualquier caso, nos regala este último es un texto que simpatiza claramente conn los intereses de uno de los principales imputados por la masacre. Una actitud cuando menos discutible, en mi opinión.

Y, para terminar, el editorial de hoy contiene casi una declaración de principios que, por lo que tiene de impostura, me resulta especialmente vomitiva:

Como hemos dicho en numerosas ocasiones, este periódico se ha limitado a investigar los hechos, aportando datos y poniendo en evidencia la escasa consistencia de la versión oficial, pero sin formular jamás una teoría alternativa.

Lo que hemos podido ir averiguando revela manipulación de pruebas para incriminar a algunos acusados o para tapar las negligencias de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Si el juicio sirviera para corroborar la versión del juez Del Olmo y de la fiscal Sánchez, habría que investigar por lo menos esas graves negligencias cometidas por los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Puede que El Mundo no haya formulado una «teoría alternativa», pero sí ha insinuado y afirmado «hipótesis alternativas» con muy claras connotaciones golpistas e insidiosas, más allá de los meros «datos» y «hechos». ¿A quién quieren engañar? Se nota que están preparando la campaña de imagen en previsión de la futura sentencia. La frase: «Si el juicio sirviera para corroborar la versión del juez Del Olmo y de la fiscal Sánchez…» es para enmarcar.

Señores de El Mundo, si se corrobora esa versión, ustedes tendrían que cerrar el chiringuito. Qué pronto quieren pasar página sobre las soflamas incendiarias y las invectivas con las que comentaron las actuaciones de estos dos funcionarios públicos, poco menos que prevaricadores y mucho más que incompetentes.

Lo dicho, El Mundo de hoy es un monumento al cinismo. O, mejor dicho, son ellos mismos al natural.

654 Responses to “El Mundo al natural”

  1. Citizen dice:

    Mmmmm, eso no tendría sentido, Tuppence, si se trataba de establecer diferencias entre los explosivos de los focos y el resto. Al menos yo como defensa hubiera buscado igual.

  2. Tuppence dice:

    Sí, es posible. Qué demonios, tienes razón 🙂

  3. […] se están forrando ignorando el potencial sufrimiento de las víctimas. Además han dado portadas, argumentos y halagos a quienes hicieron posible la masacre. Puestos a elegir entre las víctimas y los […]

  4. […] se están forrando ignorando el potencial sufrimiento de las víctimas. Además han dado portadas, argumentos y halagos a quienes hicieron posible la masacre. Puestos a elegir entre las víctimas y los […]

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