Archive for the ‘Periplo de los efectos de El Pozo’ Category

¿Había metralla en los cadáveres del 11-M? -II por Desiertos Lejanos II

miércoles, noviembre 30th, 2011

Recordarán que en el artículo anterior recogíamos y estudiábamos las declaraciones a Luis del Pino -en Enero de 2008- y ante la juez Coro Cillán -según la información de Libertad Digital- de la forense Carmen Baladía, Directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid durante los sucesos de Marzo de 2004.

El punto más importante de sus declaraciones es, según las interpretaciones conspiracionistas, la casi total ausencia (según la Dra Baladía) de metralla -tanto primaria como secundaria o inducida- entre los cadáveres del 11-M.

Parece raro que, dadas las características de los atentados (como la cantidad de explosivos o el recinto cerrado donde se produjeron, que hace fácil el desprendimiento de fragmentos de los vagones) no existiese prácticamente ningún caso de metralla en los cadáveres. ¿No les parece? Pues más extraño aún resulta si comprobamos que un tercio de los supervivientes, nada más y nada menos, fueron afectados por fragmentos de metralla, primaria o secundaria. Los hechos pueden comprobarse en las declaraciones de las víctimas de los atentados, y han sido demostrados en artículos científicos y en la Sentencia de la Audiencia Nacional, corroborada y aumentada por el Tribunal Supremo.

También demostramos en el artículo anterior que las autopsias realizadas en IFEMA el 11 de Marzo de 2004 fueron orientadas a identificar los cuerpos, no a encontrar metralla, como declaró la propia Dra Baladía ante la Comisión del 11-M (Diario de Sesiones del Congreso. Comparecencia del día 6 de julio de 2004. Página 26 y siguientes): no se dieron instrucciones para una búsqueda sistemática de cuerpos extraños, no se realizaron radiografías  -y las que se practicaron fueron, fundamentalmente, odontogramas- en los cadáveres ya identificados y, por último, no se realizó un registro de los hallazgos que se pudiesen encontrar. Así, la causa de que no se encontrase más metralla en los cuerpos es… que no se buscó.

Esto debería bastar para dar respuesta a Carmen Baladía en cuanto a la existencia de metralla -en general, primaria y secundaria- entre los viajeros de los trenes del 11-M y, por tanto, entre los fallecidos. Sin embargo, la forense ha dado un paso más, afirmando que la mínima cantidad de metralla encontrada -ocho casos cuyo registro documental no puede pasar por alto- “podían provenir de restos metálicos del entorno de la explosión”, según Libertad Digital. La intención, como ya se dijo, es negar la existencia de metralla en los artefactos explosivos, con la intención de desacreditar la única mochila que fue desactivada; la que, proveniente de “El Pozo”, pudo ser desactivada en el Parque Azorín y que contenía pruebas que aceleraron sobremanera la investigación.

En esta segunda parte del artículo, estudiaremos qué pruebas hay sobre las diferentes clases de metralla encontradas en los distintos escenarios de los atentados. Con intención de abreviar, nos limitaremos a discutir la existencia o no de metralla, sus tipos y clases, dejando de lado el resto de similitudes encontradas entre los artefactos y las pruebas halladas en otros lugares (cantidad y tipo de explosivos, teléfonos móviles, detonadores, etc) que, en estos momentos, no son objetivo de la polémica conspiracionista, pese a que constituyen las más sólidas pruebas de la autenticidad de la “mochila de Vallecas”. Porque, no lo olvidemos, es el conjunto de las pruebas encontradas en la investigación lo que cuenta, y conviene tener presente que, con el resto de pruebas (la furgoneta Renault Kangoo, los vehículos usados por los asesinos, los testimonios de los actores en la tragedia, las reivindicaciones de los propios criminales, etc) se hubiera terminado llegando a las mismas  conclusiones; la mochila sólo aceleró la investigación, sin dar un cambio brusco a los acontecimientos.

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LAS VEINTIUNA MENTIRAS DE LUIS DEL PINO (V)

miércoles, abril 21st, 2010

 Viene de la entrega anterior:

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13. ¿Con qué pruebas se construyó entonces la versión oficial?

Luis del Pino dice:

Con los objetos encontrados en una furgoneta que apareció en Alcalá de Henares y con una mochila-bomba que apareció sin estallar 18 horas después de la masacre. La furgoneta de Alcalá fue inspeccionada en la mañana del 11-M por dos perros distintos, sin que detectaran ningún rastro de explosivo. Sin embargo, al ser llevada a dependencias policiales, apareció en la furgoneta un resto de dinamita Goma2-ECO. La mochila-bomba apareció también en dependencias policiales, concretamente en la comisaría de Puente de Vallecas. Es decir, las dos pruebas fundamentales del caso no aparecieron en los escenarios del crimen, sino en sendas comisarías, sin que exista ninguna evidencia de que procedían de los trenes o estaban relacionadas con lo que estalló en los trenes.

Respuesta:

 Luis del Pino MIENTE.

La investigación jurídico-policial reveló miles de pruebas contenidas en un Sumario de más de ciento veinte mil folios. La furgoneta Kangoo y la mochila de El Pozo (encontrada en la Comisaría de Puente de Vallecas) fueron las primeras pistas importantes que apuntaron a la culpabilidad del comando terrorista, liderado por Jamal Ahmidan -en cuanto a la autoría material- y a Emilio Suárez Trashorras -en cuanto a la colaboración necesaria para obtener los explosivos-, pero pronto fueron respaldados por otras pruebas: necrorreseñas, estudios de ADN, escuchas telefónicas, seguimientos por BTS, testimonios, reconocimientos visuales, confesiones de algunos de los detenidos, contradicciones en los testimonios de los acusados, etc.

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LAS VEINTIUNA MENTIRAS DE LUIS DEL PINO (IV)

lunes, abril 12th, 2010

Tras la necesaria digresión para ocuparnos de la serie de embustes de otro estupendo mentiroso, Antonio Iglesias, volvemos a retomar el Catecismo Conspiracionista de Luis del Pino donde lo habíamos dejado:

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10. ¿Quién dio la orden de destruir los trenes?

Luis del Pino dijo:

Tampoco se sabe. Nadie se atrevió a dejar constancia escrita de la orden de destrucción. Pero lo que sí existe es una orden del juez Del Olmo autorizando que se destruyeran todos los efectos no reclamados por las víctimas, efectos que hubieran permitido hacer ulteriores análisis. Aquellos efectos de las víctimas del 11-M fueron quemados en el vertedero de Valdemingómez.

Respuesta:

Es un CONJUNTO DE FALSEDADES, Sr. Del Pino.

Como ya se ha comentado en anteriores entradas, el artículo nº 326 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice así:

Cuando el delito que se persiga haya dejado vestigios o pruebas materiales de su perpetración, el Juez instructor o el que haga sus veces los recogerá y conservará para el juicio oral si fuere posible, procediendo al efecto a la inspección ocular y a la descripción de todo aquello que pueda tener relación con la existencia y naturaleza del hecho.

La conservación de los vagones afectados por las explosiones -que son, como ya se ha dicho, escenario, y no arma del crimen, como tantas veces se empeñan en decir los conspiracionistas- hasta la celebración del juicio oral era manifiestamente imposible, por razones de índole moral e incluso de Salud Pública -por contener sangre, restos humanos, etc-, por lo que el juez instructor procedió a ordenar inspecciones oculares, dictámenes periciales,  informes técnicos y extracción de las todas las pruebas necesarias.

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Acuse de recibo (I)

lunes, agosto 21st, 2006

Para Rodrigo.

Querido Don Luis del Pino:

Acuso recibo de su amable carta abierta, en cuatro entregas, de los días 12 al 15 del presente, publicada en su bitácora. Constituye todo un hito que usted se avenga a debatir las críticas que sus artículos han merecido –con toda justicia– por parte de varios comentaristas, entre los que los autores de esta bitácora nos contamos. Es por ello, y porque varios argumentos que desliza usted en su carta de forma oblicua me inducen a pensar que nos ha leído con alguna atención –¡ay!, la bronca que le va a echar Xluis–, y que en consecuencia algunas de sus consideraciones se derivan de dichas lecturas, que me doy por aludido y procedo a contestarle, a pesar de que su carta, desgraciadamente, no sea nominativa.

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