Titadyn, el eterno retorno (X) por Rasmo

Sigue de Titadyn, el eterno retorno (IX)

Titadyn, El Eterno Retorno (X)

Mencionaba en la anterior entrega que “la notable insistencia del Sr. Iglesias en el intento de encontrar metenamina por todas partes me resulta desconcertante, por incongruente y contradictoria, en al menos tres niveles distintos”. Expuse el primero (la acusación tradicional contra Sánchez Manzano, recogida en el prólogo de “Titadyn”, quedaría desmentida en el propio texto principal del libro) y el segundo (las afirmaciones inconexas entre lo que afirma Casimiro G. Abadillo en el prólogo respecto al perito M. Escribano y lo que manifiesta A. Iglesias en el texto principal sobre un informe suscrito por el referido Escribano). Continúo ahora con el tercero, de mayor calado, que se divide a su vez en dos secciones. Aquí desarrollo la primera y dejo la segunda para el siguiente artículo.

3) “En los Tedax anida el mal” [Losantos, Cope, 29.5.07, F. a las 6, 35:05]

El tercer nivel de incongruencia constituye más bien una nueva dimensión alucinatoria que habrá de ser objeto de un examen más extenso. Y hablaremos, por fin, de la granulometría, pues una de las aparentes y pregonadas novedades del libro es su referencia a unos análisis por microscopía óptica con tinción de ioduro potásico. Esto significa simplemente que algunas muestras se han sometido a un tratamiento para teñir sus gránulos de almidón y poder así observar éstos al microscopio (según escribe García Abadillo en el prólogo, el almidón “hace de aglomerante en las dinamitas”). Me permito señalar inmediatamente que, a mi juicio, la cuestión de la granulometría, en conjunción con la metenamina, es una de esas argumentaciones conspiracionistas ante cuyo examen resulta difícil no descomponer el gesto, tal es el nivel de irrealidad hilarante que rezuma. De hecho, advierto que no es fácil exponer el fárrago argumental del Sr. Iglesias con un orden del que él mismo prescinde flagrantemente. Ya he dicho en otro momento que el autor de “Titadyn” espolvorea sus observaciones aquí y allá con variable y muchas veces inconexo contenido. Haré lo que pueda.

Recordemos que, a efectos de la tercera imputación (origen común de las muestras M-2 y M-3), se esgrimen ahora dos indicios: la metenamina y los gránulos de almidón. Este último factor, como acabo de mencionar, es un aporte novedoso a una alegación ya tradicional. Quiere ello decir que la metenamina ha bastado siempre por sí misma en los cuarteles conspiracionistas para mantener la referida imputación. Lo del almidón podría entenderse como un mero refuerzo a posteriori, pero, de forma característica, existe cierta confusión respecto al papel que desempeña cada uno de estos elementos y a las consecuencias que cabe extraer de ellos. Me explico.

Donde antes había un solo factor (la metenamina) para una sola deducción (procedencia del mismo cartucho), “Titadyn” introduce una mayor gama de posibilidades. En efecto, según se infiere del libro de marras, para establecer o descartar relaciones comprometedoras entre muestras de explosivos puede ocurrir: a) que las muestras comparadas tengan metenamina y unos gránulos de almidón de similar estructura; o b) que coincidan en la metenamina, pero no en la granulometría [las muestras en las que no se detecta metenamina, tengan o no gránulos de almidón semejantes, carecen de interés a los presentes efectos].

A su vez, las deducciones sobre el origen común pueden descomponerse ahora en: c) procedencia de un mismo cartucho (conclusión “fuerte”); o d) almacenamiento común (conclusión “débil”). Esto último se presenta en realidad como una concesión menor. Sin perjuicio de que García Abadillo descarta en el prólogo esta posibilidad (la conclusión “débil”) en beneficio de la primera y más excitante (la conclusión “fuerte”), lo cierto es que el propio Iglesias casi siempre indica que el almacenamiento común tuvo lugar en todo caso “antes” de su aparición como “presuntas pruebas”. De este modo, ya se trate de una procedencia del mismo cartucho o del mismo almacén (el de los Tedax, para qué engañarnos), su carácter incriminatorio viene a ser muy similar en última instancia, con independencia de que se puedan hacer y se hagan las oportunas objeciones.

Sea como fuere, ¿de qué manera se delimitan las diversas posibilidades? Lo cierto es que Iglesias nunca termina de aclararlo. A veces, la mera detección de metenamina es suficiente por sí sola para sustentar las dos conclusiones, siendo la segunda de carácter subsidiario:

La presencia de metenamina, compuesto que no forma parte de la dinamita, en las muestras M-2 y M-3, sugiere que ambas pueden provenir del mismo cartucho o que al menos han estado almacenadas en el mismo lugar en contacto con esta sustancia.

Otras veces, la confluencia de metenamina y granulometría semejante no permite discriminar entre una y otra posibilidad:

La presencia de metenamina en ambas muestras [M-2 y M-3] y la similitud entre el aspecto de sus gránulos de almidón sugieren que ambas muestras estuvieron almacenadas juntas antes de su análisis a raíz del atentado, o bien provienen del mismo cartucho.

Podrían añadirse otras citas semejantes. En cualquier caso, para no ponernos las cosas muy fáciles, y siendo benévolos con el experto químico que nos ocupa, asumamos que la conclusión “fuerte” (mismo cartucho) se basa al menos en la conjunción de metenamina y granulometría similar, tal como expone en otro pasaje de “Titadyn” mencionado en anteriores páginas:

…consideramos que la presencia comprobada [en las muestras M-2 y M-3] de los citados compuestos [típicos de la Goma 2 ECO], incluida la anómala metenamina- es razón experimental objetiva y suficiente que nos permite dictaminar:

[…]

2. Que las muestras M-2 y M-3 proceden muy probablemente del mismo cartucho, como lo sugiere la presencia común de metenamina en ellas y el resultado del análisis por microscopía óptica con tinción de ioduro potásico.

Elabora esta misma idea en su entrevista para El Mundo de 18.5.2009:

P. [Manuel Marraco]- Entre la multitud de análisis de la pericia hay otros cuya revisión le lleva a afirmar que el resto de explosivo encontrado en la furgoneta de los terroristas y la muestra patrón de Goma 2 ECO entregada por el jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, provenían del mismo cartucho.

R. [Iglesias]- Es una de esas cosas a las que no le das importancia hasta que dejas de jugar contrarreloj y dices: ‘Voy a repasar todas las gráficas que hay’. Me di cuenta viendo fotos de la pericial. La dinamita contiene almidón y ese almidón tiene una granulación que se puede teñir. Vi la enorme similitud entre la muestra que dicen que apareció debajo del asiento del acompañante de la Kangoo y la llamada muestra patrón. Pensé que estadísticamente es imposible o extremadamente improbable que dos cartuchos diferentes tengan la misma granulometría. Esta técnica analítica es habitual en la Policía Científica precisamente para discriminar tipos de explosivo en base a su granulometría.

P.- ¿De ahí se debe deducir que tenían la misma procedencia?

R.- Es un indicio importante, pero es que hay otro: que de todos los análisis que se han hecho de las dos muestras ha salido un incómodo convidado de piedra, que es la metenamina, un compuesto que no forma parte de la Goma 2 ECO. Así que estamos ante dos muestras que tienen la misma granulometría y un mismo compuesto que no debería estar en ninguna de las dos. Esa conjunción de indicios autoriza a pensar en la procedencia común de las dos muestras.

Sin embargo, como veremos seguidamente, para la versión “débil” (mismo almacenamiento) al perito Iglesias le basta la simple detección coincidente de metenamina en diversas muestras. Al menos, así lo recoge expresamente en su libro.

Por otro lado, conviene insistir en que estos dos elementos (metenamina y granulometría) son los únicos datos analíticos, pretendidamente científicos, con los que cuenta este perito químico para sus insólitas conclusiones. A él le bastan porque, en sus propias palabras, constituyen “razón experimental objetiva y suficiente” para su dictamen. Así, salvo la ya tradicional metenamina aireada por los medios habituales y la recién llegada granulometría, no hay ningún otro elemento tangible y objetivo que pueda sustentar las relaciones que se postulan entre muestras específicas. Lo que quiero decir con esto es que no hay ningún motivo válido para limitar el razonamiento del Sr. Iglesias a dos o tres muestras selectas. Se trata (con independencia de que su autor sea o no consciente de ello) de un argumento que debe ser generalizable, aunque su exposición haya sido particular: toda relación que pretenda establecerse entre dos muestras concretas sobre la única base “experimental y objetiva” de dos elementos comunes ha de ser extensible a cualesquiera otras dos muestras del mismo tipo en que concurran tales elementos.

Por supuesto, alguien podría objetar que no es así, que esa relación sólo es válida para dos muestras concretas (las que nos gustan) y no para las demás (las que incomodan), pero ello no pasaría de ser una objeción meramente voluntarista e inatendible desde el punto de vista lógico. La fuerza de la gravedad se aplica por igual a las manzanas y a las peras. Si no se entiende esto último, no tendrá mucho sentido empezar siquiera algo parecido a una discusión. Y, si se entiende, la discusión debería terminar aun antes de empezar. O, si acaso, dos minutos después de constatar simplemente la relación de muestras que dan positivo en metenamina y la descripción que Iglesias ofrece de sus respectivos gránulos de almidón, como enseguida se verá.

En efecto, procede efectuar una especie de ejercicio de reducción al absurdo de las tesis defendidas en “Titadyn” y mostrar que, cuando se extraen sus consecuencias lógicas, se llega a resultados francamente exóticos. Empezaré por las deducciones establecidas a partir únicamente de la metenamina y luego examinaré las consecuencias de añadir los resultados de la granulometría del almidón.

3.1) La metenamina metomentodo

Repitamos una de las conclusiones básicas del Sr. Iglesias:

La presencia de metenamina […] en las muestras M-2 y M-3, sugiere que ambas pueden provenir del mismo cartucho o que al menos han estado almacenadas en el mismo lugar en contacto con esta sustancia.

Como ya he dicho, trabajaré partiendo de la que he denominado versión “débil”, que parece menos tajante (y, por tanto, más defendible) que la referida al mismo cartucho. Queda claro que, según Iglesias, la presencia de metenamina es condición suficiente para sugerir ese almacenamiento común de las muestras.

Sin embargo, en “Titadyn”, esta idea, que es una variante de la tradicional relación establecida entre el explosivo de la Kangoo y la muestra patrón, es objeto de una sorprendente extensión a otras muestras de explosivo intacto. Así, al hablar de la muestra M-4-1, correspondiente al explosivo hallado en la mochila de Vallecas, Iglesias concluye:

La presencia anómala de metenamina, compuesto ajeno a la Goma 2 ECO, que hemos detectado asimismo en M-4-1, apunta a la posibilidad de que la dinamita con la que se compuso el artefacto de la mochila de Vallecas estuviera almacenada junto a las muestras M-2 y M-3 antes de su aparición como presuntas pruebas. O bien que quien compuso ese artefacto trabajó también con las muestras M-2 y M-3 y con el explosivo militar RDX, cuyo precursor es la metenamina, lo que contaminó a aquéllas con este compuesto.

Oh. Ya no son sólo las muestras de siempre (M-2 y M-3) las que salieron del mismo almacén. La mochila de Vallecas también. Para que no quede duda, las conclusiones de este perito sobre la muestra M-10-1-A (también correspondiente al explosivo de la citada mochila) son de este tenor:

La presencia de metenamina, aunque anómala por ser ajena a la composición de la Goma 2 ECO, es coherente con su aparición en M-4-1 (de la que esta muestra es un duplicado) en nuestra pericia. Los comentarios que hacemos en ese apartado son extensivos a la muestra M-10-1-A.

Y, por si hiciera falta señalarlo, recordemos que la M-3 procede de la Unidad de los Tedax, como Iglesias conoce perfectamente. Sabiendo que sólo ellos “trabajaron” antes con dicha muestra, la afirmación según la cual quien compuso la mochila de Vallecas “trabajó también” con la muestra patrón no puede ser tomada a la ligera. Pero sigamos, que las revelaciones no acaban aquí.

En efecto, hablemos del explosivo hallado en la vía del AVE. En concreto, de las muestras M-9-5 y M-10-2. La segunda es un duplicado de la anterior y, según recogen tanto el informe presentado en su día al tribunal (p. 103) como el libro del Sr. Iglesias, “en origen, las […] evidencias eran iguales”. Concluye este químico:

La presencia de metenamina (como en M-2, M-3 y M-4 y sus duplicados o sobrantes) refuerza la idea de que también la dinamita de esta muestra M-9-5, aparecida en el AVE, haya estado almacenada junto a aquéllas antes de ser envasada la muestra en el tubo Falcon de la Guardia Civil.

La cosa se pone asimismo caliente cuando llega el turno de las conclusiones sobre la M-10-2, duplicado de la anterior:

La presencia anómala de metenamina, como en las otras gomas relacionadas, sugiere que la dinamita encontrada en el AVE ha estado almacenada en el mismo lugar y muy próxima a aquéllas antes de su aparición en la vía del AVE como presunta prueba.

Resumiendo: la presencia de la indiscreta metenamina sugiere que el explosivo de la Kangoo, de la muestra patrón, de la mochila de Vallecas y del intento de atentado en las vías del AVE han salido del mismo almacén. Abrumadora conclusión, para la que me he limitado a reunir las manifestaciones expresas del Sr. Iglesias. Sin embargo, puesto que esta comunidad de origen se basa meramente en la metenamina, podemos ir un paso más allá y añadir lo que el razonamiento de este perito implica necesariamente: que la presencia anómala de metenamina en media docena de muestras de Leganés sugiere igualmente que la dinamita encontrada en dicho escenario estuvo almacenada en el mismo lugar que las anteriores antes de su aparición como presunta prueba. ¿Se dan cuenta de lo que esto significa? [Hasta donde yo sé, el primero en hacer una observación en esta línea fue el siempre perspicaz Elkoko en un temprano comentario en el foro.]

Con ser grave lo anterior, el problema no se limita a las muestras de explosivo intacto. En efecto, no olvidemos un interesante detalle. Este perito destaca también la detección de metenamina en una muestra de un foco de explosión (la M-6-13-C, restos tomados de la explosión de la estación de Santa Eugenia). Y todos sabemos lo que piensa el Sr. Iglesias respecto a lo que explotó y no explotó en los trenes. Según indicaba, aludiendo a los análisis de los focos, en sus conclusiones particulares en el informe entregado al tribunal (p. 202), se podía “descartar que en tales focos haya estallado Goma 2 ECO”. Y en su libro:

[Las] técnicas analíticas separativas […] nos han llevado a descartar a la Goma 2 ECO como explosivo utilizado en la voladura de los trenes.

En cuanto a lo que, a su juicio, sí había estallado, la respuesta es tan simple como el lacónico título de su libro. Y, aunque en alguna ocasión se adjunta la salvedad “al menos en la estación de El Pozo”, su opinión parece mucho más amplia, pues, como señala en su intervención en La Tarde con Cristina (COPE, 2.7.2009): “Realmente el debate se centraba en dos explosivos: Goma 2 ECO o Titadyn”. Y ya nos ha dicho que no podía ser Goma 2 ECO. A mayor abundamiento, según se deduce de sus declaraciones en el mismo espacio radiofónico, lo que explotó fue Titadyn y sólo Titadyn:

El juez se basó en que podían haber estallado dos cosas […]. Pero […] el sentido común, y esto ya no es química, pues hace… me repugna la idea de que haya dos explosivos: hay uno o hay otro. Y el que tiene todas las papeletas, desde luego es el Titadyn […].

Algo que, por su parte, ya había manifestado el editorial de El Mundo de 2.6.2007 (“«Rematada» la versión oficial, ya sólo queda la tesis del Titadyn):

Guste o no, incomode a quien incomode, todo indica que lo que estalló en los trenes del 11-M -desde luego en la estación de El Pozo- fue, como sostienen los cuatro peritos independientes, Titadyn. Es decir, el explosivo habitual de ETA.

Si ensamblamos las piezas del discurso del experto químico, lo que parece estar sugiriendo es que explotó un titadyn contaminado con metenamina y, en consecuencia, puesto que la versión “débil” de la conclusión de la procedencia común (mismo almacenamiento), se basa en la mera presencia de dicha sustancia… ¿quiere decir que, al fin y al cabo sí hay una relación entre el explosivo “de los trenes” y “el de fuera de los trenes”? ¿Que ambos proceden del mismo almacén? Obsérvese que la situación sería mucho peor si adoptáramos el criterio mantenido durante años por la prensa que hoy publicita el nuevo libro, en cuyo caso deberíamos concluir que la detección de metenamina en una muestra del foco de Santa Eugenia significa… que el titadyn que explotó en dicha estación salió del mismo cartucho que la Goma 2 ECO de la Kangoo y la de la muestra patrón, postulado tan absurdo que su mera formulación provoca zozobra. Pero ya he dicho que no seré tan exigente con el Sr. Iglesias y no le atribuiré esta versión “fuerte”. Magro consuelo, sin embargo, teniendo en cuenta que la conclusión “débil” nos conduce en sí misma a una situación sólo ligeramente menos inverosímil que la anterior.

Por otro lado, entre sus consideraciones basadas en la detección de metenamina, hay una que no es fácil calificar, salvo para constatar que se halla varios niveles por encima de la categoría “sinsentido”. Así, el Sr. Iglesias afirma:

Si, en el límite, admitiéramos -sólo a efectos dialécticos- que la metenamina se forma a partir de nitrato amónico, el hecho de que no se forme siempre y sí precisamente con las citadas muestras 2 y 3 (informe 173-Q1-04),  sugeriría que estas dos muestras llevan en su composición un mismo tipo de nitrato amónico, lo que supondría un indicio -uno más- de que provendrían del mismo cartucho.

Y en otro momento:

Si admitimos que la metenamina puede formarse, en condiciones muy especiales, en el puerto de inyección de un determinado cromatógrafo de gases, a partir del nitrato amónico, el hecho de que no aparezca en todas las muestras de Goma 2 ECO analizadas, sino precisa y excepcionalmente en las M-2 (restos de la Kangoo) y M-3 (patrón aportado por Tedax para contraste con la M-2), sugiere que el nitrato amónico de estas muestras sea el mismo, lo que está en concordancia con la similitud de propiedades.

Sin embargo, él mismo recoge (en la página 392) la aparición de metenamina en la M-4 (bolsa de Vallecas), en la M-9-5 (muestra del explosivo del AVE) y en diez muestras de Leganés [en realidad, aquí se equivoca e incluye como procedentes de Leganés dos muestras del AVE y una de la mochila de Vallecas]. Por tanto: ¿de dónde saca lo de “precisa y excepcionalmente”? ¿Cómo puede ser “excepcional” la detección de metenamina en las muestras M-2 y M-3, cuando éstas comparten dicha circunstancia con otras trece muestras de explosivo intacto de otros tres escenarios distintos? ¿Su mano izquierda no sabe lo que escribe su mano derecha? ¿En qué universo es esto un razonamiento mínimamente lógico?

Como tantas veces ocurre, lejos de caer en la cuenta de que todo lo anterior socava la ya endeble base de la tercera imputación, incluso en su versión “débil”, el perito Iglesias sigue amontonando una inconsistencia tras otra. En una actitud característica, no siente la necesidad de unir todos estos elementos dispares e incongruentes, de llevar a sus últimas consecuencias lógicas (en realidad, ilógicas) las piezas de su propia argumentación. Y esa es la paradoja: al insistir en que el hallazgo de metenamina es legítimo, que no es un artefacto, se llega a contradicciones aún mayores. Todo el explosivo del 11-M, y el de Leganés y el del AVE, ha salido del mismo almacén (presumiblemente, el de los Tedax). Si añadimos que, según documenta Luis del Pino, a quien no se le conocen simpatías oficialistas (“Reunión en la cumbre”, 27.7.2009), el fementido cartucho de muestra patrón (M-3) se escogió en presencia y con autorización de un notable grupo de mandos policiales (“el Comisario General de Información, el Comisario Jefe de la UCII, el Comisario Jefe de la UCDE y NBRQ y el TEDAX Jefe de la sección CIDAT de la antedicha Unidad”)… ¡Uf!. El audaz perito Iglesias, que no duda en despegarse de sus limitados papeles y desnudos datos químicos cuando le conviene para fruncir el ceño y dictaminar sobre la conducta de los demás peritos, del juez instructor, de la Fiscalía, del tribunal y de cuantos se crucen en su camino “científico”, aquí no encuentra nada sobre lo que recapacitar…

(Continuará…)

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