Titadyn, el eterno retorno (XLV) por Rasmo

Titadyn, el eterno retorno (XLV) por Rasmo

En la anterior entrega abordé el asunto de la supuesta mentira de la perito de los Tedax al afirmar en el juicio que nadie le había preguntado antes por los componentes específicos que ella encontró al analizar los focos de explosión. Tras un estudio terminológico de la literalidad de lo que le preguntó el juez instructor, concluí que la afirmación de la experta policial era veraz. Tal como adelanté, queda por examinar otro aspecto importante de la referencia genérica a “componentes de dinamita”…

2) Informes para lelos

La segunda cuestión que quería abordar era la razón por la que la perito 17.632 no mencionó en su informe de abril de 2004 los concretos componentes (nitroglicol y nitrato amónico) que halló en sus análisis de los focos de explosión. Sobre este punto también fue interrogada en el juicio (28.5.2007) y tuvo ocasión de explicarse:

Fiscal (Javier Zaragoza): ¿Cuál es la razón por la que ustedes no identificaron en ese informe esos componentes inorgánicos y orgánicos concretos que encontraron?

Perito 17.632: Bueno, yo a mis superiores les doy la primera noticia cuando no están hechas todas las muestras, pero sí hay una positividad en cada una de las estaciones. En ese momento, yo me tengo que mover siempre con los ensayos que hacemos absolutamente en la certeza. Digo “dinamita” a mis superiores. Eso lo mantengo después siempre. Pero sí, porque además es una herramienta fácil para trabajar, todo el mundo conoce la palabra “dinamita”. Las palabras “nitratos”, “nitritos”, “amonio”, “nitroglicoles” son más complicadas para personas no expertas en estos temas, sin embargo, “dinamita”, todo el mundo puede trabajar con ello y van a trabajar colectivos policiales, autoridades judiciales, mis superiores moverán esa información según su mejor criterio. Entonces, mantengo la palabra “dinamita”, que es lo único cierto que yo considero en […] estos análisis de conclusión y pongo “componentes” por dar idea de que componentes hay, evidentemente, para poder definir como dinamita el explosivo presente. Sin componentes, no se hubiera podido definir nunca la dinamita.

Igualmente, a preguntas de la representación de Zougam:

Defensa de Zougam: ¿En algún momento comunicó usted por escrito o verbalmente cuáles eran esos componentes de dinamita que usted había detectado en sus análisis?

Perito 17.632: No. Ellos son pre… solamente decían qué hay y yo no puedo a personal que normalmente no es experto, no puedo estarle liando con términos químicos que no conducen a nada.

Y respondiendo a la AVT:

AVT: Como usted en su informe sólo dice que hay componentes de dinamita, y no tenemos lo que usted utilizó para determinar que eran componentes de dinamita, ¿no tenemos posibilidad de saber qué componentes eran?

Perito 17.632: Lo he manifestado esta mañana.

AVT: Ya, pero es que en su informe no consta.

Perito 17.632: No, no. No consta. Pone simplemente “componentes” y esta mañana también he manifestado que empleé “dinamita” con la idea de calificar el explosivo para ayudar al uso por cualquier persona que no tuviera ni idea de química de lo que tenía que manejar en una investigación posterior, o grupos policiales que lo necesitaran…

Su explicación es bastante sencilla y el editorial de El Mundo del día siguiente  la resume sin aspavientos (29.5.2007):

[La testigo] aseguró que si no los había detallado era porque sus jefes, poco duchos en tecnicismos, se manejaban mejor con el término dinamita.

Aunque este último enunciado se inscribía en una pieza dirigida a cuestionar la veracidad del testimonio de la perito en general, me sorprende la poca atención que se le dedicó, en el principal medio dedicado a encontrar misterios ocultos en el 11-M, a la justificación de la perito sobre este extremo que tanta intriga había suscitado. Del mismo modo, Libertad Digital tampoco hizo reseña (ni refutación) de esta explicación. En cambio, no ocurrió así desde los micrófonos de la Cope, donde Jiménez Losantos no dejó de hacer mofa de la testigo durante toda la mañana del 29.5.2007. Sus argumentos merecen una pausa estudiosa:

[Federico a las 6, 20:34] ¿Pero han visto el tono, la chulería [de la perito]? Oye, guapa, que te estamos pagando todos el sueldo a ti. Y tú nos estás engañando. Porque esto apesta a engaño. ¿Cómo que no… que no lo entienden? ¿Ah, no, no entendemos? Nitrato amónico, mira: nitrato amónico. Fíjate: nitrato amónico. Es como dinamita, igual: DI-NA-MI-TA, NI-TRA-TO… A-MÓ-NI-CO. Mira, cuatro sílabas, igual que dinamita. ¿Cuál es la dificultad? La dificultad es tener en la policía gente así. La dificultad es constatar que estamos ante una gigantesca manipulación, conspiración para manipular todas las pruebas del 11-M. Para crear pruebas falsas y borrar las verdaderas, esa es la realidad.

[Federico a las 7, 9:40 aprox.] Eso sí, dijo que, es que como todos los superiores son imbéciles, que si les sacas de dinamita no entienden nada… Dice: “es que, claro, el que no está en esto…pues…tch…claro, eeeh… ‘dinamita’ entienden, pero no vas a entrar…” Claro, fíjate: Dinitrotolueno; nitrato; nitroglicol… Claro, es que esto es incomprensible para el ser humano común, de los Tedax, supongo. “Como los jefes no saben nada”, decía la perita en dulce… La verdad es que la sesión de ayer fue de bochorno. La imagen de la policía es para huir a México.

[Federico a las 7, 29 aprox.] Eso sí, encima chuleando y que, claro, que es que como los jefes son idiotas, no les vas a decir la palabra “nitrato”, que es que no… Fíjate: “amónico”. Claro, eso es dificilísimo. Dice: “claro es que ellos no saben, estos, les sacas de dinamita…”. Y a ti te sacan la caradura y te tienen que internar en algún balneario.

[Tertulia, 28:40] Losantos: Trató a todos de idiotas. Dice: “es que son palabras muy complicadas”. “Nitrato”, “amónico”. “Amónico” es una palabra complicadísima, de hecho, no hay quien la diga.

José T. Raga: Yo supongo que los superiores deberían expedientarla, ¿no? porque les ha considerado lelos, pero completamente, ¿no?

Pedro J. Ramírez: A quien ha intentado tratar como lelo es al Juez. Le ha engañado […].

Está claro que al locutor y a algunos de sus contertulios, la excusa de la testigo les parecía ridícula. Pero, ¿tan absurda es la explicación?

Para empezar, Jiménez Losantos abusa de la literalidad. Es obvio que, cuando la testigo manifiesta que esas palabras eran complicadas para los profanos, no se estaba refiriendo a que fueran difíciles de pronunciar. Naturalmente, lo que quería decir es que la terminología y los conceptos químicos no serían comprensibles o fácilmente interpretables para los destinatarios de su información: sus superiores y las autoridades judiciales. Y, en efecto, no parece que sea una apreciación errónea. Que los mandos policiales y el juez instructor, entre otros, no tenían mucha idea de explosivos es una realidad fácilmente comprobable.

De hecho, empezando por el propio superior inmediato de la perito analista, la confusión de Sánchez Manzano con la nitroglicerina ilustra precisamente su falta de soltura en este ámbito. Él mismo reconoció que no era experto en explosivos (entre otras fuentes, véase su declaración ante Del Olmo, de 17.7.2006), y el director de El Mundo lo calificó de “tarugo”, “melón” y “asno en materia de explosivos” (Tertulias en la Cope de 18 y 20 de julio de 2006).

El siguiente en la cadena de mando, a quien la perito transmitió verbalmente los resultados de sus análisis el propio 11 de marzo de 2004 al mismo tiempo que a Sánchez Manzano, era Santiago Cuadro Jaén, Comisario General de Seguridad Ciudadana. Y este último mando policial tampoco deja lugar a dudas acerca de su cualificación al respecto. Así, en su comparecencia ante la Comisión del 11-M (14.7.2004):

[p.63] [L]o que yo le puedo decir es lo que veo y lo que digo en esos momentos y lo que me dicen a mí los TEDAX, porque yo no soy experto en explosivos. A mí me dicen esto es dinamita. Pues muy bien, pues esto es dinamita, como si dicen que esto es agua de Carabaña. (Risas.) Si lo dice un farmacéutico es porque será agua de Carabaña, pero yo no sé nada más.

Más relevante incluso es su declaración en el juicio del 11-M (18.4.2007):

Defensa de Zougam: ¿Y recuerda? Bueno, no, si no recuerda haber visto ningún informe con componentes… ¿No recordará si le han comentado de la Unidad Central TEDAX, qué componentes de dinamita se habían encontrado?

Cuadro Jaén: Y si me lo dijeron, pues lo he olvidado. Porque no estoy familiarizado con el argot de los explosivos. Por tanto, es un tema al que no le puedo contestar.

Aunque le hubieran hablado de nitroglicol y nitrato amónico, lo habría olvidado, porque no entiende de explosivos. Pero “dinamita” era algo que recordaba perfectamente.

Otro mando policial, Jesús de la Morena, Comisario General de Información de la Policía, manifestó igualmente su desconocimiento en la Comisión del 11-M (7.7.2004; pp. 81 y 82):

Del Burgo: [E]l jefe de los TEDAX, que ha estado esta mañana, nos ha dicho que si hubieran explotado todas las mochilas era imposible saber si era Titadyne, Goma 2 o cualquier otro tipo de dinamita. Es decir, que no se sabría más que, que es dinamita, pero si todo ha explotado, es imposible saber el tipo de dinamita. […]

De la Morena Bustillo: La verdad es que no soy técnico en explosivos y no lo sé. Si lo dice él, que es el especialista, lógicamente será así.

Un paso por encima en la escala de mando se hallaba el número dos de la Policía, Pedro Díaz Pintado, Subdirector General Operativo. Sus conocimientos no eran mejores. Así lo manifestó reiteradamente en la Comisión del 11-M (8.7.2004):

[p. 53] Hay varias dinamitas. Yo me enteré en ese momento. Los conocimientos los estoy adquiriendo ahora, porque he preguntado, y sé que hay varias dinamitas.

[p. 55] El señor CERDÀ ARGENT: ¿Sabe usted la diferencia entre los dos tipos de dinamita [Titadyn y Goma 2]?

Díaz Pintado: Yo no tengo ni idea, ya se lo he dicho.

[p. 55] […] Estoy explicando que yo llamo [a Cuadro Jaén] y luego él, cuando me lo transmite es porque alguien o le dice dinamita y confunde dinamita —confunde telefónicamente, no visualmente— dinamita Titadyne (que puede ser el error porque yo lo podía haber cometido exactamente igual porque estoy harto de ver informes dinamita Titadyne y, cuando no entiendes, le pones el mismo adjetivo a la dinamita y al Titadyne) o que alguien le dijera efectivamente Titadyne. […]

[p. 62] Yo no me voy a sacar de la manga lo del Titadyne, primero porque no entiendo […].

Y en el juicio insistió (11.4.2007):

El Titadyne, por lo visto… yo no soy técnico… pero, por lo visto, uno de los componentes es nitroglicerina.

Pues supongo que cuando me dicen Titadyne con cordón detonante, y luego a las cinco de la tarde me dicen que no es Titadyne… algún análisis tendrían que estar efectuando […]. Pero de todas maneras, insisto en lo mismo… vuelve a ser un problema técnico, que yo de explosivos entiendo poquísimo, vamos…

En su declaración de 18.9.2009 ante la instructora de la querella interpuesta por la AAV11-M, Díaz-Pintado fue más expresivo, al señalar que “conocimientos de explosivos tengo más o menos cero”.

Del siguiente escalón, el Director General de la Policía, Agustín Díaz de Mera, no me consta un reconocimiento explícito de ignorancia en estos asuntos, pero no cabe lógicamente presumir en él mayor pericia que en sus subordinados, salvo prueba en contrario.

Finalmente, La información sobre el tipo de explosivo asciende hasta el Ministro del Interior y, en última instancia, el Presidente del Gobierno. El primero, Ángel Acebes, dio en la Comisión del 11-M (28.7.2004) muestras sobradas de hacerse un lío entre componentes y sustancias explosivas, como expuse en la entrega XXI. Para no repetirme, me limitaré a recordar que, sin duda basándose en lo erróneamente declarado por Sánchez Manzano en la misma sede (el ex Ministro señaló de forma expresa que la declaración del Jefe de los Tedax “está en la documentación que he traído”), Ángel Acebes incurrió nuevamente en el error de considerar que todas las dinamitas tienen nitroglicerina (p. 72: “nitroglicerina […] es lo que utilizan las dinamitas […], para diferenciarlo de cualquier otro tipo de explosivos”). Un error que, como bien se encargó de enfatizar El Mundo, “cualquier Tedax sabe que no es cierto” y constituía motivo suficiente para pedir la destitución de Sánchez Manzano (EM, 22.7.2006).

En cuanto al Presidente del Gobierno, en su comparecencia ante la Comisión de investigación (29.11.2004, Aznar confirmó su evidente y esperable condición de inexperto (p. 48):

Ahora nos dice usted, por ejemplo, que la existencia del explosivo Titadyne –yo no soy un experto en dinamita, pero ya me explicaron que hay una especie de dinamita que se llama Titadyne– ya se conocía desde la tarde del jueves. Pues le digo a usted que está faltando a la verdad.

Curiosamente, los críticos mediáticos de la versión oficial no se muestran más talentosos en este punto que los mandos policiales. Libertad Digital, informando (poco amablemente) de la declaración de la perito 17.632 en el juicio el mismo día 28.5.2007, hacía una oportuna admisión:

Refugiándose en cuestiones científicas complicadas de entender en la sala, [la testigo] explicó que en sus primeros análisis detectó en las muestras de explosivos nitroglicol y nitrato amónico.

Lo que, de hecho, viene a confirmar el diagnóstico de la experta química. Esa falta de conocimientos técnicos queda igualmente de manifiesto en la práctica en ediciones de El Mundo como la de 30.7.2006, donde se lleva a portada (y se arrastra en el editorial y la noticia del día) el error de considerar que el nitroglicol distingue a la Goma 2 ECO del Titadyn. Ni con el periodismo de investigación a todo gas dejaban algunos de hacerse líos con los componentes…

¿Y qué ocurre con las autoridades judiciales a las que aludía la autora del controvertido informe? Irónicamente, la mejor corroboración del razonamiento de la perito 17.632 la ofrece El Mundo a través de su abogado, en el escrito de contestación a la demanda de Sánchez Manzano contra el diario y sus periodistas en defensa de su honor. Esto merece un par de minutos de atención.

Recordemos que desde El Mundo se había acusado a Sánchez Manzano de todo tipo de tropelías a cuenta de la metenamina, “capital para demostrar el dolo, la intencionalidad aviesa” del Jefe de los Tedax, a juicio de Pedro J. Ramírez (EM, 23.7.2006). En particular, en un informe de 15 de marzo de 2004, Sánchez Manzano, tras referir los elementos detectados en el análisis del resto de explosivo hallado en la Kangoo (incluyendo la metenamina), informaba erróneamente (fallo que desde su Unidad se atribuyó más tarde a un “error de transcripción”) de que la “sustancia explosiva del artefacto desactivado en la Comisaría del distrito de Puente de Vallecas, ofreció el mismo resultado anterior”. Es decir, dio a entender que en el explosivo de la mochila de Vallecas también se había encontrado metenamina, lo cual era inexacto.

Pues bien, en su demanda, Sánchez Manzano reprochaba al diario que hubiera criminalizado ese error, convirtiéndolo en la demostración de una supuesta actitud mendaz y embaucadora del mando policial. Uno de los argumentos de la demanda es que no podía existir ningún ánimo doloso por parte del Jefe de los Tedax, cuando resulta que los informes de la Policía Científica con sus resultados exactos estaban incorporados repetidamente y por múltiples vías al Sumario. Habría bastado que el juez contrastara las conclusiones de Sánchez Manzano con los datos originales para percatarse de la simple inexactitud no intencionada.

Lo fascinante es la respuesta que ofrece el letrado de El Mundo en su escrito de contestación a la demanda: los detalles químicos son irrelevantes para un lego, lo que importa son las conclusiones. En efecto (énfasis en el original):

[pp. 67-68] Pues bien, […] por Informe de 27 de abril de 2004 […], también realizado por él [Sánchez Manzano], se afirmaba en las Conclusiones redactadas por DON JUAN JESUS SANCHEZ MANZANO, absolutamente necesarias por ser el medio explicativo de los análisis químicos realizados, es decir, para facilitar su comprensión al Magistrado Instructor, se concluía: […]

[p. 68] Es decir, a través del único Informe Pericial existente en la causa hasta ese momento (lo demás eran análisis químicos ininteligibles para un Magistrado […]) se hizo creer al Magistrado Instructor que en todos los explosivos analizados se hallaron los mismos componentes, incluida la metenamina […].

Frente a lo sostenido de adverso, era evidente la importancia de este Informe entregado el 27 de abril de 2004 por el SR. SANCHEZ MANZANO y sus conclusiones, ya que era el único que explicaba y resumía para un lego en la materia química y científica referida a explosivos (las partes y el Magistrado instructor) los hallazgos encontrados en los análisis químicos. Por tanto su importancia valorativa era esencial sin que se pudieran equiparar a efectos valorativos judiciales, a unas notas informativas y análisis químicos que llegaron al sumario por otras vías.

Por cierto, la argumentación no deja de ser un tanto contradictoria en la medida en que, por un lado, afirma que los resultados químicos (la relación de componentes) no le servían de nada al instructor y, por otro lado, desprecia el informe de los focos, precisamente por no detallar componentes químicos, calificándolo de “pseudo analítica” (pp. 34 y 69) y de “informe pretendidamente pericial” (p. 69). Pero no me detendré en ello. Lo importante es darse cuenta de que, cuando le interesa, El Mundo no tiene problema en aceptar que un lego en la materia (y el instructor lo es) se guiará por las conclusiones y no sabrá qué hacer con los “ininteligibles” análisis químicos. Que viene a ser lo mismo que adujo la perito 17.632 en el juicio del 11-M.

De hecho, la defensa de El Mundo suscita una reflexión adicional en apoyo de la postura de la perito 17.632. Buena parte de los informes de la Policía Científica sobre explosivos que constan en el sumario señalan que las correspondientes muestras proceden de los Tedax. Así ocurre, en particular, con los informes de las muestras de explosivo intacto analizadas por dicha entidad [mochila de Vallecas (Informe 173-Q2-04); Kangoo y muestra de cotejo (Informe 173-Q1-04); explosivo de Leganés (Informe 04-Q1-216)]. De hecho, en su declaración de 18.9.2009 ante la juez Coro Cillán, instructora de la querella interpuesta contra Sánchez Manzano por la AAV11M, el perito de la Policía Científica Manuel Escribano, de toda confianza para los adversarios de la versión oficial, manifestó:

[La Unidad Central de los Tedax] es nuestro principal cliente, es quien nos suministra prácticamente todas las muestras. No digo todas pero la mayoría de las muestras de explosivos proceden de los Tedax.

Aunque esos informes que la Policía Científica emite a partir de muestras aportadas por los artificieros acaben en el Sumario, su destinatario inmediato y más directo es la Unidad remitente, a la que está (estaba) adscrita una experta analista química. Cuando el juez instructor pide a los Tedax de la Unidad Central que compendien lo que se sabe acerca de tal o cual aspecto relacionado con los explosivos, puede decirse que, en cierto modo, la perito de los Tedax hace funciones de intermediaria entre la Policía Científica y el Juez, dotando a los áridos resultados químicos (“ininteligibles” para un lego, según la defensa de El Mundo) de una interpretación accesible, una “conclusión” comprensible. Sin embargo, como ocurre en el presente caso, cuando es la propia experta de los Tedax la que hace esos análisis, no hay intermediación, sino que es la perito 17.632 la que informa directamente al Juez, de modo que puede entenderse que refleje sin más esas conclusiones de su estudio, sin considerar necesario confundir al profano con esos términos químicos relativos a los específicos componentes de dinamita hallados. Al menos, puedo entender que tuviera en mente este tipo de valoración al redactar su informe. Y no me parece descabellado, aunque tal vez fuera mejorable.

En efecto, quiero precisar que yo también habría preferido que el informe sobre los focos hubiera incluido desde el principio los componentes hallados por la analista. Estoy seguro de que, si hubiera adivinado el revuelo posterior, su autora los habría especificado sin problemas. Pero la cuestión no es si la práctica de esta especialista es o no perfectible metodológicamente o incluso, para quien se empeñe, si su actuación pudo haber dado muestras de dejadez al respecto. Como ya he dicho en alguna ocasión, aquí no estamos en un seminario profesional de evaluación y mejora de procedimientos. A esta Inspectora se la ha acusado pública y repetidamente de mentir, de ser una perjura, de haber participado en un vuelco electoral de connotaciones golpistas… Frente a eso, las demás consideraciones son anecdóticas. Por mi parte, constato que ni los periodistas que la señalan ni los abogados que defienden a éstos son más pulcros en su propio trabajo. Pero la cuestión es y debería haber sido si existe o no una explicación inocente y verosímil para una determinada actuación, con independencia de que pueda merecernos algún tipo de reproche estilístico. Me parece obvio que, en este caso, sí la hay, pues su protagonista la ofreció cuando se le pidió y parece que se ajusta a la realidad de los hechos. Podemos discutir si la perito se equivocó o no al estimar quiénes serían los destinatarios y los usos de su informe, pero eso no la convierte en una delincuente. Por ello, encuentro llamativo que, salvo por los exabruptos habituales del entonces trovador de la Cope, los críticos hayan ignorado en su mayor parte esa explicación. Si eso ha hecho creer a determinada audiencia que no existe ninguna explicación del comportamiento tantas veces incriminado, la omisión informativa tiene claros responsables.

Pero volvamos a quien sí se fijó en las justificaciones de la analista para hacer befa de ellas. Jiménez Losantos consideraba risible que la perito resaltara la complejidad de determinadas “palabras” químicas y se dedicaba a silabearlas en antena con regodeo zahiriente para demostrar que cualquiera podía pronunciarlas sin problemas. Ya dije que esto era una maniobra impropia, pues la testigo no se refería literalmente a la dificultad de los vocablos, sino a la comprensión de los conceptos que expresaban. Pero hay aquí una última ironía. Aun cuando adoptáramos la infantil interpretación del vehemente locutor, resulta que la complejidad de los términos en cuanto tales es un aspecto destacado igualmente por el personaje más inesperado. En efecto, en este sainete donde la mala fe se hermana con el sectarismo, el periodista a quien no se le escapa un solo desliz (real o imaginario) de los “malos”, parece haber pasado por alto esta joya del coautor de “Titadyn”, Casimiro García Abadillo, en El Mundo de 14.2.2007:

Di-ni-tro-to-lue-no. Palabra casi tan difícil de pronunciar como relevante es para la investigación del 11-M.

Casi me parece oír a un imparcial e igualitario (y, por tanto, quimérico e irreal) Don Federico replicando: “Pero, ¿qué dices, Casi-ni-te-veo? ¿Cómo que difícil de pronunciar? Mira, Mira: Di-ni-tro-to-lue-no… vete a esparragar, hombre
Pero ya se sabe que, al enemigo, ni agua. En cambio, a los amigos se les perdona todo, incluso (y sobre todo) aquellos desmanes por los que se crucifica al adversario.*

* [Y García Abadillo no es el único, por cierto. En su programa de 27.2.2010 en LD TV, Javier Somalo señalaba: “El 11-M siempre ha tenido muchísimos obstáculos para conocer la verdad. Uno de ellos […] es la dificultad de los nombres. Esos nombres tan complicados entre los que llamaban ‘los moritos’, y esos nombres tan complicados en los componentes químicos de las dinamitas, etc., etc”.]

 

(Continuará)

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