Titadyn, el eterno retorno (XXXIX) por Rasmo

Titadyn, el eterno retorno (XXXIX) por Rasmo

(Sigue de la entrada anterior)

La lavandería de los Tedax

Un criterio expositivo meramente cronológico nos llevaría a postergar el examen del presente punto hasta haber discutido otros aspectos, pero entiendo que, por unidad temática, procede abordar aquí su análisis.

En efecto, dentro de la imputación general -según la cual se produjo una retención ilegítima de los restos de los focos- se observa en ocasiones la alegación específica de que los Tedax efectuaron un “lavado” de esas muestras con agua y acetona y dichos extractos deberían también haberse remitido a la Policía Científica, para que ésta efectuara una especie de contraanálisis. En cambio, se reprocha, los Tedax se deshicieron indebidamente de tales extractos.

Tras esta acusación se encuentra fundamentalmente la mano de los peritos “independientes” y, con particular insistencia, de Antonio Iglesias. El nivel de ignominia alcanzado es tal, que merece documentarse ampliamente.

Como es sabido, el tribunal que juzgó el 11-M ordenó la práctica de una nueva pericial de explosivos. Antes de entregar los resultados finales, los ocho peritos intervinientes presentaron, también a petición del tribunal, un informe preliminar con fecha de 13 de febrero de 2007. Pues bien, en la página 17 de ese documento preliminar se incluye una afirmación que ha dado lugar a lo que, como mínimo, puede calificarse de grave malentendido:

A solicitud de los peritos actuantes TEDAX ha informado que todas las muestras relativas a los focos de las explosiones han sido tratadas previamente en sus dependencias con AGUA y ACETONA, según figura en Nota interior de la Comisaría General de Información de fecha 29 de enero de 2007.

En realidad, esa interpretación de los firmantes no se corresponde con la literalidad de la referida nota interior (reproducida íntegramente en la página 98 de “Titadyn”) en un punto fundamental, que fue el origen de la leyenda según la cual TODAS las muestras de los focos fueron lavadas… bueno, todas menos una, la famosa M-1. Se trata de un asunto que abordaré más adelante.

El caso es que este informe preliminar supone el “descubrimiento” de que las muestras de los focos habían sido tratadas (o “lavadas”, según la expresión más sugerente que algunos prefieren) y motivó comentarios específicos de los cuatro peritos desafectos a la versión oficial, en las páginas 20 (Gabriel Moris, Carlos Romero y Jesús Guardiola) y 21 (Antonio Iglesias). Los tres primeros indicaban que:

Estas muestras fueron lavadas en su día con agua y acetona, según consta en el informe preliminar. Ello hace suponer que algunos componentes del explosivo, han desaparecido de las mismas casi en su totalidad, lo que impide hacer un análisis completo. […]

Pero Iglesias, como era de esperar, fue más crítico:

1. Los lavados con agua y acetona a que han sido sometidas las muestras de metralla encontradas en los focos de explosión motivan que no se pueda descartar la presencia de sustancias clave, como la nitroglicerina, el TNT, y otros que, es muy probable que, en el caso de haber estado formando parte de los ingredientes de los explosivos que explotaron en los focos, habrían sido eliminados SIN POSIBILIDAD DE IDENTIFICACIÓN quedando en el agua y acetona de lavado que no se ha conservado.

2. Es deplorable que no se hayan conservado muestras de este agua y acetona de lavado.

Manifestaciones semejantes aparecieron también en los respectivos comentarios del informe definitivo (de 15 de mayo de 2007) y fueron objeto de debate durante la vista oral. Por mi parte, discutiré el alcance y consecuencias de esos “lavados” en otro momento. Ahora pretendo centrarme en la cuestión de que esos extractos no se mandaran a la Policía Científica.

Teniendo en cuenta que El Mundo siempre ha sido especialmente receptivo a la información de los peritos “independientes” (el Sr. Romero Batallán, en particular, admitió durante la vista oral en la demanda de Sánchez Manzano contra El Mundo haber entrado en comunicación habitual con periodistas de dicho diario, “para matizar cuestiones de tipo químico, exclusivamente”), esta novedad no podía pasar desapercibida. Así, al día siguiente de la publicación del informe preliminar, Manuel Marraco refería el lavado de los vestigios con agua y acetona como algo que “descubrieron los peritos al comenzar las pruebas” (EM, 14.2.2007). Asimismo, Antonio Rubio se hacía eco de las observaciones de Carlos Romero y Antonio Iglesias (EM, 14.2.2007), indicando que “negligencia” y “deplorable” eran las palabras más utilizadas “por un sector de los peritos”, a los que, por lo menos, tenía el detalle de llamar “peritos de parte”. El artículo añadía incluso que “los expertos van aún más lejos al calificar el laboratorio de los Tedax como el de la «señorita Pepis» y el de la Policía Científica como «completo, idóneo y excelente».” En consecuencia, el editorial del mismo día concluía (siempre centrándose en la persona del Jefe de los Tedax):

De ahí que insistamos en la responsabilidad tal vez criminal y desde luego administrativa de Sánchez Manzano al incumplir los protocolos, hurtar los restos de los trenes a la Policía Científica y lavarlos –como se supo ayer– con agua y acetona para hacer unos supuestos análisis que nadie ha visto jamás.

Naturalmente, el letrado de la AAV11M, José María de Pablo, no dejó pasar la oportunidad de incluir esta imputación en su libro “La Cuarta Trama”, de marzo de 2009 (pp. 198-199). Y en su posterior querella contra Sánchez Manzano y la perito 17632 (p. 20).

Otro tanto hace García Abadillo en el Prólogo de “Titadyn” (p. 38):

Todos ellos [los vestigios examinados en la pericial encargada por el tribunal en 2007] (excepto un resto de polvo de extintor, la muestra M-1) fueron en su día lavados en el laboratorio de los Tedax con agua y acetona, y los líquidos procedentes del lavado, según Sánchez Manzano, han desaparecido.

¿“Según Sánchez Manzano”? En fin… una invención más en la cuenta del vicedirector de El Mundo.

También en ese libro, el perito Iglesias expone esto mismo de forma reiterada y con muy claras connotaciones (pp. 79, 113, 119, 199, 416). En su versión más completa (p. 79):

No tiene ningún sentido pararse en las […] técnicas [empleadas en el laboratorio de los Tedax] sin someter a los extractos acuoso y acetónico inmediatamente a un análisis de identificación inequívoca que pueda confirmar los componentes detectados o descubrir otros que hayan podido quedar fuera del alcance de [esas] técnicas […]. Menos aún cabe pensar en eliminar estos extractos. Esta acción y la omisión de someter los extractos a la Policía Científica son inadmisibles desde el punto de vista de la práctica analítica, y han imposibilitado la investigación completa de los explosivos en la prueba pericial que hemos realizado. Corresponde a los letrados definir qué calificación jurídica merecen esa acción y esa omisión. Corresponde al tribunal pronunciarse sobre ello en la sentencia.

Por otra parte, en el caso de que la cromatografía de capa fina utilizada en el laboratorio de los Tedax hubiera sido insuficiente para la identificación de algún compuesto que permitiera determinar el tipo de explosivo empleado, habría sido absolutamente necesario remitir las muestras a un laboratorio mejor dotado, como lo es el de la Policía Científica […]. Sin embargo, el laboratorio de los Tedax omitió esta acción y además se deshizo de los extractos mineral y orgánico, todo lo cual dictaminamos que se aparta de la buena práctica analítica, reiterando así nuestro comentario del párrafo anterior.

Aprovecho para señalar que no veo qué sentido tiene la sugerencia según la cual “corresponde al tribunal pronunciarse sobre ello en la sentencia”… en un libro publicado más de año y medio después de la sentencia. Lo que queda meridianamente claro es el reproche que imprime a su valoración del proceder de la perito 17632, cuya eliminación de esos extractos “resulta inexplicable” (p. 199) y “no tiene justificación alguna” (p. 416), además de ser “deplorable” (informe preliminar, p. 21) y “una práctica que en análisis no se puede hacer nunca” (Cope, 2.7.2009, La Tarde con Cristina).

Me resulta particularmente chocante su incitación a que la conducta de la perito Tedax sea objeto de sanción jurídica. Y es que al Sr. Iglesias se le entiende bastante bien. En su intervención en el programa radiofónico de César Vidal (acompañando a Luis del Pino) de 11.3.2010, añadía que ese comportamiento era poco menos que un supuesto de obstrucción a la justicia, además de hacer una curiosa referencia a no se sabe qué protocolos. Incluyo la cita con cierta extensión en su contexto inmediato para que no quede duda acerca de la actitud de este químico que, según descripción de García Abadillo en su Prólogo, “había seguido el 11-M como lector de periódicos”:

[18:09] Luis del Pino: Los Tedax, o más en concreto, la Unidad que dirigía Sánchez Manzano, no sólo no envió las muestras a la Policía Científica, como era su obligación, en la mañana del 11-M, sino que encima analizan ellos las cosas y los resultados de esos análisis no los adjuntan al sumario.

Antonio Iglesias: Se lo guardan y, como bien dices, pues incumplen una normativa, un protocolo interno, que nunca o casi nunca habían incumplido, que era el de enviar sistemáticamente a la Policía Científica, que está a doscientos metros, los extractos de lavado. También quiero insistir en esto, porque hay quien no entiende qué ha pasado con esos extractos de lavado. En un análisis químico, sí hay que lavar con agua y con acetona las piezas, las muestras de análisis. Pero esos extractos hay que guardarlos. O… guardarlos y dárselos a alguien para que haga un reconocimiento más fino y, en todo caso, para un eventual contraanálisis. Lo que no se puede hacer en modo alguno es tirarlos, vamos, eso es una… es interceptar el camino de la Justicia en orden a demostrar algo que haya que demostrar.”

El Sr. Iglesias estaba en esa ocasión repitiendo y ampliando un aserto que ya había realizado en la página 113 de “Titadyn”:

A este respecto debemos señalar que la entrega de los extractos de lavado por parte de los Tedax a la Policía Científica venía constituyendo procedimiento habitual, hasta el punto de que las actuaciones así llevadas a cabo se relacionan en un legajo de veintitrés folios. En el caso del 11-M se hizo una excepción y no se siguió el protocolo habitual.

¿En qué se basa para afirmar con tanto aplomo la existencia de ese “procedimiento habitual” o, incluso, de un “protocolo interno”? Tras el párrafo que acaba de citarse, Iglesias añade la siguiente nota: “Según alegó en el juicio oral el letrado Juan Carlos Rodríguez, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo”.

Esto es grave. E indignante. Y es que me asalta una terrible sospecha. No he conseguido hallar entre las intervenciones del antedicho letrado de la AVT en el juicio del 11-M referencia alguna a un legajo que indique que la remisión de los “extractos de lavado por parte de los Tedax a la Policía Científica” fuera un “procedimiento habitual”. Es muy difícil encontrar ejemplos en los que el perito Iglesias, en su libro, haga alusión a tal o cual documento o evidencia en apoyo de sus argumentos sin cometer errores de bulto. Me temo que el presente caso no constituye una excepción. En efecto, me da la impresión, estoy casi seguro, de que el Sr. Iglesias en realidad se refiere equivocadamente a aquel legajo que exhibió De Pablo (por la AAV11M), en el que supuestamente se relacionaban multitud de informes en los que Policía Científica había analizado restos de explosión remitidos por los Tedax. Sería, en cualquier caso, una confusión muy a tono con las formas habituales de este perito que, con singular desfachatez (por él presentada como unos comentarios “con tanta sencillez como rigor científico”), llega a convertir la conservación de los extractos líquidos en una obligación legal, nada menos (Iglesias, LD, 21.3.2010):

Ello al margen de que hicieran desaparecer los extractos de los lavados de las muestras con agua y acetona, extractos que deberían de haber sido conservados para un eventual análisis de confrontación según es preceptivo por la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Sigo sin saber a qué artículo de esa Ley puede estar refiriéndose. Y, cuando digo que es grave e indignante, es porque el Sr. Iglesias, con sus repetidas manifestaciones, hechas con tanta arrogancia como desconocimiento, está erigiendo un imaginario “protocolo” en criterio de conducta por el que juzgar (denigratoriamente) a la perito 17632, al tiempo que se atribuye a sí mismo una competencia que nadie le había atribuido jamás. Procedo a explicar ambos aspectos.

En primer lugar, no hay el menor indicio de que existiera el “protocolo” al que se refieren Iglesias y demás críticos. Si, como hemos visto en anteriores entregas, no había ninguna norma que obligara a los Tedax a remitir todas las muestras a Policía Científica, con menor motivo pesará sobre los primeros la obligación de remitir los líquidos de lavado de tales muestras. Lo que algunos entienden por “contraanálisis” en este sentido no es la realización de un nuevo examen sobre las mismas muestras u otras representativas de la misma partida, sino, específicamente, la revisión de los materiales y medios empleados por la primera analista. Es una acepción personal del concepto de contraanálisis que pueden defender si les parece bien, pero que no tienen derecho a imponer como norma de actuación sin aportar la correspondiente prueba.

Como siempre, durante el juicio, dos años antes de la publicación de “Titadyn”, ya se discutió sobre este punto. La perito Tedax 17632 (sesión de 28.5.2007) aclaró que esos líquidos o extractos no se conservan porque se emplean y se consumen o inutilizan en el propio análisis. Y fue contundente al señalar que los Tedax y Policía Científica no se hacían “contraanálisis”, ni de “extractos” (forzosamente, puesto que no se conservaban), ni de otro tipo:

Perito “independiente-de parte” Carlos Romero: Pero hemos solicitado. Sí, señoría, perdone y disculpe. Nosotros hemos solicitado por activa y por pasiva…

Gómez Bermúdez: Sí, sí ya le he oído.

C.R.: …tener entrevistas con las personas que habían hecho las analíticas para que nos dieran las aguas de lavado y las acetonas que habían lavado. Nosotros […] no ponemos en duda la profesionalidad de [la perito], […] la ejecutoria que ha hecho. Lo que sí que ponemos en duda es que no se nos hayan aportado los… las aguas del lavado…

G.B.: ¿Y existen esas aguas, señora perito?

Perito Tedax 17632: Esas eh… extractos, esas disoluciones… esas disoluciones se emplean en la analítica que se realiza.

G.B.: O sea, quiere decir que se agotan ahí, desaparecen, no…

P.T. 17632: Efectivamente.

G.B.:¿no guardan una muestra pera un contraanálisis? Para un análisis…

P.T. 17632: No, de eso no, porque se hacen esas disoluciones, esos extractos precisamente para realizar las analíticas.

C.R.: Señoría, nosotros tenemos guardados en toda la pericia… todas las…

G.B.: Sí, sí pero bueno lo que ustedes hayan hecho no es ahora objeto de… se trata de lo que se hizo, no de lo que usted haya hecho.

C.R.: No, perdón, perdón.

G.B.: ¿Sí?

Perito “independiente-de parte” Gabriel Moris: No, iba… iba a decir lo mismo que acaba de decir el compañero.

G.B.: Ya, ya pero el que ustedes lo hayan hecho así, bien, el tribunal valorará, pero se trata de que no se hizo según con… dice la perito.

También en esta ocasión el tribunal lo valoró sin darle la menor importancia. Y no es porque el asunto no se tratara con insistencia:

AVT: Sí. Con la venia, señoría, la Asociación de Víctimas del Terrorismo. […] Vamos a ver, ¿es una técnica normal tirar el agua y tirar la acetona después de los análisis? […] O es una práctica habitual, discúlpeme, no técnica, ¿práctica habitual suya tirar el agua y la acetona después de realizar los análisis?

Perito 17632: Vamos a ver, yo me explico un poquito y someramente. Eh… los extractos orgánicos los ejecuto con el mínimo, la mínima cantidad imprescindible de acetona para no tener que esperar. […] Entonces yo no… nunca extraigo con cantidades enormes de acetona dado que conllevaría evaporar, someter a calor, y son temas que a mí el calor no me gusta para los explosivos ni para los disolventes porque puedo perder componentes. Entonces son mínimas cantidades, extractos mínimos de sustancias de hasta un centímetro cúbico el…el que puedo llegar a estar al final poniendo en la placa. Con esas cantidades evidentemente, se utilizan o se evaporan, con que se deje en el ambiente del laboratorio. Las reactivos, perdón, los extractos acuosos se utilizan para añadirles reactivos encima, como ustedes… mis compañeros químicos que están aquí saben perfectamente que la vía húmeda clásica consiste en eso, en utilizar el extracto acuoso, añadiendo determinados reactivos, o determinadas sustancias, para determinar los cationes o los aniones que sean menester identificar. Por lo tanto, se utilizan, es decir, se inutilizan porque se añaden cosas para ver y detectar. Luego entonces esa es la práctica que se hace, por tanto, nunca se han guardado.

G.B.: Lo que usted está afirmando es que además por el tipo de pericia, perdón, de análisis por vía húmeda, en la dilución, perdón, el… sí, la…

Perito 17632: La disolución.

G.B.: La disolución es… queda contaminada en lo que reste.

Perito 17632: Es que se utiliza…

G.B.: … es decir, ya no le sirve para hacer nuevos…

Perito 17632: …se utiliza para identificar.

G.B.: Sí, eso lo he entendido, pero lo que queda ya no serviría para hacer nuevos análisis.

Perito 17632: En el momento que se identifica ya eso se desprecia, y se toma otra porción para hacer otra identificación. Es decir, se gasta en cada una de las identificaciones una porción de esa disolución.

G.B.: Bien, y lo que queda, si queda, ya no sirve.

Perito 17632: Si queda con añadidos, evidentemente…

G.B.: Bien, pero lo que pregunto es algo concreto.

Perito 17632: …no conservables.

G.B.: Si lo que queda, si es que queda, ya no sirve para guardar, para realizar nuevas…

Perito 17632: Si queda algo sí, lo que pasa es que yo lo utilizo.

G.B.: Eso es, usted dice utiliza cantidades muy pequeñas.

Perito 17632: Muy pequeñas para conseguir concentraciones máximas.

Una explicación bastante accesible, con independencia del juicio que nos merezca.

En otro momento, la perito 17632 aclaró también la situación respecto a los “contraanálisis” en general:

A. PEDRAZA: Bien. ¿Usted no… no tuvo ninguna sospecha, como especialista, y no pudo mandar el resto, o sea, ya dado que ha dicho que había seleccionado una serie de muestras para que todas fueran analizadas por Comisaría General de Policía Científica para hacer una especie de contraanálisis y confirmar todos sus resultados?

Perito 17632: Nosotros jamás nos hemos hecho contraanálisis entre Policía Científica y yo.

A PEDRAZA: Nunca. Pero cuando…

Perito 17632: Jamás.

Y, en relación con los extractos, para demostrar que la conducta de la perito del laboratorio Tedax no era una “aberración” unilateral, otro de los facultativos intervinientes en el juicio (de la Guardia Civil), terció en su apoyo:

Perito de la G.C.: Yo quiero… yo quiero decir que… nosotros en el laboratorio nuestro de la Guardia Civil, entendemos que la práctica que ha efectuado la perito de los Tedax es normal y correcta, porque nosotros cuando recibimos una muestra de gran volumen que no podemos introducir en un vaso de precipitados para poder proceder a un lavado, lo que procedemos es a recortar una parte y sobre esa parte hacer los análisis y ya desecharlo guardando el resto sin lavar.

Por tanto, ¿de dónde extrae el Sr. Iglesias esa supuesta obligación, según un supuesto “protocolo”, no sólo de conservar los exiguos extractos, sino de remitirlos a la Policía Científica? Como tantas otras cosas, se la inventa.

Pero hablé también de la facultad que se arroga el Sr. Iglesias sin que nadie le haya habilitado para ello, y debo explicarlo.

Los “peritos independientes” en general y el autor de “Titadyn” en particular, así como la prensa afecta, insisten en que esa eliminación de los extractos impidió, perturbó o, en cualquier caso, obstaculizó el contraanálisis que ellos hubieron de realizar con ocasión del juicio del 11-M. Había “imposibilitado la investigación completa de los explosivos en la prueba pericial que hemos realizado”, escribía Iglesias (p. 79 de “Titadyn”). Impidió “un eventual contraanálisis” y eso era “interceptar el camino de la Justicia” (Iglesias con César Vidal, Cope, 11.3.2010); eso era una “cáscara de plátano [que] nos […] pusieron debajo de los pies” (Iglesias en La Tarde con Cristina, Cope, 2.7.2009). Como indiqué más arriba, la imputación es lo suficientemente seria como para recogerse en la querella de De Pablo en una formulación particularmente desafortunada (p. 20):

[L]a perito con carnet profesional 17632 hizo desaparecer los extractos de agua y acetona obtenidos durante sus análisis, impidiendo así cualquier prueba o contraanálisis que, con posterioridad, pudiesen solicitar —como así fue— las partes o el propio Tribunal enjuiciador.

Dejaré para un posterior examen el hecho de que la tradicional afirmación complementaria según la cual Todas las muestras (salvo, providencialmente, la M-1) fueron lavadas totalmente por la perito Tedax es absolutamente falsa y una indignidad para sus valedores. Lo que pretendo señalar aquí es mucho más simple: nadie le “impidió” al Sr. Iglesias lo que nadie le había pedido en primer lugar. Según lo dispuesto por el tribunal, a él le correspondía analizar las muestras, no juzgar el trabajo de la perito, no corroborar, confirmar o refutar sus análisis: no tenía que hacer un “contraanálisis” en el sentido que él le da, como si fuera una auditoría de su labor, repasando las notas o resultados, o inspeccionando los soportes instrumentales (los “líquidos” de lavado) de la perito Tedax.

De hecho, en un momento de la pericial (28.5.2007), Gómez Bermúdez aclaró inequívocamente este aspecto cuando uno de los facultativos oficiales, tratando de apoyar a la Inspectora Tedax 17632, dejó escapar un “estamos discutiendo si la actuación […] de la química perito del TEDAX era correcta o no…”:

G.B.: No, no, no, no estamos discutiendo, no se confunda usted. […] No, no estamos discutiendo eso. […]

Perito: Sí, lo que pienso es que la actuación de la perito fue correcta cuando ella…

G.B.: Es que no estamos juzgando a la perito, le vuelvo a repetir, que no se confunda […].

Pero esa es una confusión en la que incurre de manera conspicua (y engreída) el Sr. Iglesias, que no ha dudado en afear la actuación del juez Del Olmo, de los Tedax, de la Fiscalía, de sus compañeros de pericia, del propio Gómez Bermúdez… El incontenible ímpetu dictaminador y censor del Sr. Iglesias queda de manifiesto en una anécdota de la pericial 9 (29.5.2007) que debió de dejar atónito a un Gómez Bermúdez que no dudó en poner al excelso químico en su lugar. Comparecían tres peritos de la Policía en relación con los detonadores y explosivos de Leganés. El Sr. Iglesias, presente en la Sala para su posterior comparecencia, no pudo contenerse (min. 18):

Gómez Bermúdez: Gracias ¿Alguna defensa más?

Defensa Otman: Sí, con la venia…

G.B.: Perdón, perdón, un perito quiere hacer algún tipo de precisión.

A. Iglesias: Yo le quería preguntar al perito…

G.B.: No, no, usted no le puede preguntar al perito, usted ha hecho una pericia y, salvo que tenga que ver con lo que estamos haciendo, usted no tiene que preguntar al perito.

A. Iglesias: Es en relación con la pericia…

G.B.: Pero es que usted no tiene que preguntar al perito, usted es perito ¿cómo le va a preguntar al perito? Usted hace una pericia, y se contrasta con las que se han hecho en fase de Instrucción. La siguiente defensa.

Permítanme un símil algo extravagante. Todos sabemos que la sentencia redactada por Gómez Bermúdez fue examinada en casación por el Tribunal Supremo. Algún sector de opinión, reflejado por ejemplo en el Prólogo de “Titadyn”, ha venido atribuyendo al referido juez un cambio de última hora en una sentencia que, supuestamente, iba a ser muy generosa con las tesis conspirativas. Ese pretendido cambio de actitud se ha rodeado de conjeturas con una cada vez menos velada sugerencia de prevaricación, hasta convertir a Gómez Bermúdez en un juez “vendido” (EM, 12.12.2011). Pues bien, la esposa de dicho juez, Elisa Beni, en su libro “La Soledad del Juzgador” (p. 340), cuenta cómo su marido, tratando de evitar cualquier indiscreción o filtración, mientras redactaba la sentencia, “lo que imprimía para leer o corregir mejor en papel era pasado por la destructora”. Ahora, imaginemos que alguno de los magistrados del Supremo que ha de conocer de los recursos contra su sentencia declara que es “deplorable” que Gómez Bermúdez se deshiciera de esos borradores de la sentencia, lo cual “impidió” realizar un análisis completo del proceder del juez de la Audiencia Nacional para disipar las dudas de aquel sector de opinión. Obviamente, pensaríamos (tal vez estupefactos) que eso no es lo que había de examinar el Tribunal Supremo. Igual que a Iglesias y compañía no les correspondía otra cosa que analizar las muestras de los focos, como así hicieron. En la medida en que quepa hablar de “contraanálisis”, los peritos que intervinieron en 2007 pudieron realizarlo desde el momento en que analizaron nuevamente esas muestras. Muestras que, por cierto, pese a la patraña habitual, no estaban todas “lavadas” por completo (más sobre esto en posteriores entregas).

Si el Sr. Iglesias se hubiera limitado a repetir su cuentecillo tres o trescientas veces en su libro, en televisiones y radios, el uso creativo de su libertad de opinión no habría pasado de ser un ligero incordio. El problema es lo que este químico ha declarado en sede judicial, bajo juramento o promesa de decir verdad, y lo que ha conseguido plasmar en al menos una sentencia, como enseguida veremos.

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