Titadyn, el eterno retorno (XXXIII) por Rasmo

Titadyn, el eterno retorno (XXXIII) por Rasmo

2) La Policía, toda entera

Una vez despachado el asunto más secundario,  procede analizar el núcleo del razonamiento que parece guiar la insistencia en la importancia que supuestamente tuvo ese dato del “Titadyn con cordón detonante”.

Casi dos años antes de la publicación de “Titadyn”, García Abadillo había escrito (EM, 18.6.2007):

[E]l comisario jefe de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le dice por teléfono [a Díaz-Pintado] que el explosivo es «Titadyn con cordón detonante». Ese dato, según los testimonios de todos los mandos policiales ante el tribunal, llevó a pensar que, efectivamente, la masacre había sido obra de ETA. […] Ese mismo día, en una reunión celebrada a las 17.00 horas, esta vez en el despacho del director general de la Policía, el ahora denostado Agustín Díaz de Mera, el propio Cuadro Jaén le dijo a Díaz Pintado que no se trataba de Titadyn, sino de una dinamita de la que todavía no se sabía la marca. Fue a partir de entonces cuando la hipótesis de la autoría de ETA comenzó a perder fuerza. Porque, si no era Titadyn, según la versión de los jefes policiales, casi seguro que no era ETA.

El argumento parece bastante claro: Titadyn = ETA; no Titadyn = no ETA. Y, para ello, el vicedirector de El Mundo se ampara, una vez más en las supuestas declaraciones de los jefes de la Policía.

Doy por sentado que García Abadillo no puede estar incluyendo entre esos mandos al Comisario General de Seguridad Ciudadana, Cuadro Jaén, ni al Jefe de los Tedax, Sánchez Manzano. El primero niega incluso haber dicho Titadyn, así que difícilmente podrá admitir que ese elemento, para él inexistente, hubiera determinado las primeras opiniones. El segundo no goza de credibilidad en las filas conspirativas y supongo que todo lo que diga se interpretará en clave suspicaz. Pero quizá no esté de más saber lo que pensaban al respecto, para tener una visión de conjunto más equilibrada de lo que dan a entender las afirmaciones del coautor de “Titadyn”. Recordemos, de paso, que Santiago Cuadro se ha librado milagrosamente del dedo acusador de Pedro J. Ramírez, que, en su papel de Zola hispánico, imputa tropelías a casi toda la cúpula policial menos al entonces responsable de Seguridad Ciudadana.

[Lo cual debe de ser un despiste (bastante llamativo, dadas las circunstancias), pues en alguna ocasión anterior, el director de El Mundo lo había hecho objeto de su pródiga suspicacia: “[N]uestra democracia tiene desde hoy una asignatura pendiente: investigar a los investigadores. Concretamente, al jefe de los Tedax Sánchez Manzano, a su superior directo Cuadro Jaén, a la cúpula de la Policía Científica, al juez Del Olmo y a la fiscal Olga Sánchez” (PJ, EM, 20.5.2007).]

El caso es que Cuadro Jaén no parecía estar de acuerdo con el coautor de “Titadyn” en su comparecencia en la Comisión del 11-M (p. 57):

[D]e haberse pronunciado [la palabra “Titadyn”], fruto de la presión, de las comunicaciones, […] para nosotros, y desde el punto de vista de la investigación, tampoco tiene más trascendencia. En ese momento no tiene ninguna trascendencia. […] Por tanto, para nosotros, por lo menos para mí y en ese momento, lo mismo que para el subdirector operativo, no hay que atribuir mayor importancia al nombre. Él dice e interpreta lo que cree que yo dije, y está en su verdad. Yo digo lo que recuerdo que dije, y estoy en mi verdad.

Enseguida veremos que no es el único que pensaba así, pero atendamos al testimonio de Sánchez Manzano en la misma Comisión:

[p. 5] El señor DEL BURGO TAJADURA: Por lo tanto, el hecho de que la dinamita no fuera Titadyne, algo que todavía no se sabía en el momento en que comienzan las investigaciones, ¿podía excluir a priori la autoría de ETA?

El señor COMISARIO JEFE DE LOS TEDAX (Sánchez Manzano): Policialmente no podemos excluir ninguna hipótesis. Tenemos que tener abierta la mente a cualquier premisa para formular cualquier hipótesis que se vaya dando.

El señor DEL BURGO TAJADURA: […] Aunque ustedes hubieran sabido desde el primer momento que era Goma 2, ¿eso les
conducía al terrorismo islámico? Es que da la impresión de que si era Titadyne, era ETA, y si era Goma 2, eran los terroristas árabes. ¿Eso se puede afirmar? ¿Se puede decir que porque no fuera Titadyne y fuera Goma 2 esto nos conducía necesariamente al terrorismo islámico?

El señor COMISARIO JEFE DE LOS TEDAX (Sánchez Manzano): Ya le he dicho antes que, como investigador, hay que tener la mente abierta a todas las hipótesis hasta que no se contrastan los datos, y con mayor motivo en mi unidad, porque solamente manejamos datos contrastados. No podemos trabajar sobre algo que no sea cierto, sino sobre hechos que se vayan asentando.

[…]

[pp. 13-14] El señor OLABARRÍA MUÑOZ: […] Cuando usted supo que el explosivo utilizado era Goma 2 ECO, ¿tuvo algún tipo de percepción, realizó algún tipo de especulación para su fuero interno respecto a la autoría?

El señor COMISARIO JEFE DE LOS TEDAX (Sánchez Manzano): No, mantuve abiertas todas las hipótesis, como policialmente debemos de hacer en todo hasta que no se contrastan los datos, todas las hipótesis hay que tenerlas abiertas. […]

Puesto que al entonces Jefe de los Tedax se le acusa de haber transmitido el dato del Titadyn para confundir (engañar) al Gobierno, hacerle “picar el anzuelo” de ETA, y luego redirigir las sospechas hacia otro explosivo y, por tanto, hacia otros autores y, por tanto, dejar por mentiroso al Gobierno y, por tanto, dar un vuelco electoral y… no está mal saber que él mismo no pensaba que el tipo de explosivo fuera determinante. Es curioso que se le atribuyan conductas cuyo mecanismo causal él mismo no acepta. Claro que, como Sánchez Manzano es tan malo, a lo mejor simplemente estaba mintiendo al hacer las declaraciones que se acaban de referir. Lo que es mucho más difícil de pasar por alto es el hecho de que, en este punto, el representante del Grupo Popular en la Comisión, Del Burgo, coincidía con el Jefe de los Tedax. Quizá merezca la pena reflexionar sobre esto en otro momento.

Ya sabemos que a García Abadillo probablemente le gustaría ver en la cárcel a Sánchez Manzano, entre otras cosas, porque éste dijo en alguna ocasión “siempre” o “nunca” donde tal vez debió haber dicho “casi siempre” o “casi nunca”. Pues bien, obsérvese que, en su antes citado artículo de 18.6.2007, el vicedirector de El Mundo no está diciendo que la conclusión Titadyn = ETA fuera compartida por “la mayoría” de los mandos policiales; ni siquiera por “casi todos”. No; él habla de “todos los mandos policiales ante el tribunal”.

Si no me equivoco, de los mandos policiales presentes en la famosa reunión del día 11 de marzo, sólo tres prestaron testimonio ante el tribunal: Díaz-Pintado, De la Morena y Díaz de Mera.

Es cierto que los dos primeros señalaron la importancia del dato del Titadyn como refuerzo de la hipótesis de ETA, aunque en términos menos contundentes de lo que tal vez quiera dar a entender García Abadillo. A este respecto, si uno acude al testimonio del ex Subdirector General Operativo de la Policía con los hechos más frescos, es decir, ante la Comisión del 11-M (8.7.2004), surge un panorama mucho más atenuado que la simple descripción del vicedirector de El Mundo:

[p. 45] Díaz-Pintado: [E]n temas de terrorismo, genéricamente, no hablando de ETA, lo que hay que ver es lo que se tiene entre manos y cómo se va avanzando, porque decir: Titadyne igual a ETA, no Titadyne ya no es ETA, me parece que es una equivocación y que no se puede trabajar así. A veces ETA ha utilizado otro tipo de explosivos, dinamitas que no sean Titadyne. […] Entonces, pontificar en ese sentido creo que es hasta peligroso.

[…]

[p. 61] Llamazares: El señor De la Morena nos dijo ayer que la información sobre el Titadyne fue el elemento determinante que orientó la investigación hacia ETA […] ¿Qué opinión tiene?

Díaz-Pintado: Es posible, pero eso ya es un hecho indemostrable. Es decir, ¿si no hubiera aparecido lo del Titadyne, no hubiéramos hablado de ETA? Es posible, pero no tiene una contestación concreta, porque es imposible. Lo que sí es cierto, […] es que no cabe duda que al hablar de Titadyne […] lo asociamos con ETA, de eso no cabe duda.

La verdad es que, visto así, el asunto se difumina. Pero olvidemos estas sutilezas y centrémonos en la cuestión de “los testimonios de todos los mandos policiales ante el tribunal”. Resulta que uno de esos tres mandos policiales que declararon en el juicio, nada menos que el ex Director General de la Policía, Díaz de Mera, expuso en dicha ocasión algo bien distinto de lo que aduce García Abadillo:

[L]a información de Titadyne con cordón detonante, claro, como se ha dicho en multitud de ocasiones, aunque yo no lo comparto en absoluto, al cien por cien, Titadyne puede ser o podría ser igual a ETA, pero hay otras muchas veces que Titadyne, no era igual a ETA, así es que el Subdirector General Operativo estaba preocupado por eso.

Nada nuevo, de hecho, pues, Díaz de Mera había dejado muy clara esta postura en la Comisión del 11-M, donde se explayó al respecto:

[p. 7] El señor EX DIRECTOR GENERAL DE LA POLICÍA (Díaz de Mera y García-Consuegra): No, señoría. Yo no entiendo como condición sine qua non la adjudicación de una autoría en función de que se utilice tal o cual explosivo, pero como usted bien sabe no todo el mundo opina lo mismo que yo. En lo que yo fundamento mi opinión es en la experiencia y en el sentido común, y la experiencia me dice que no siempre ETA ha sido igual a Titadyne, aunque sí es cierto que en la reciente historia, en muchas ocasiones, ETA ha sido igual a Titadyne.

[…]

[p. 17] El señor JANÉ I GUASCH: […] También se descubrió que el hecho de errar en esa comunicación realmente llevó a un convencimiento por parte de todos los que estaban allí de que si la marca era Titadyne la autoría era de ETA, lo que fue un error relevante a hora de intentar buscar la autoría.

El señor EX DIRECTOR GENERAL DE LA POLICÍA (Díaz de Mera y García-Consuegra): Ya he dicho antes que no. No hay necesariamente por qué establecer una relación causa-efecto entre la dinamita Titadyne y la comisión de un atentado. Sinceramente yo digo que no. También digo que los que afirman lo contrario seguramente tienen razones de peso para afirmarlo, pero usted me pregunta y yo le respondo.

[…]

[p. 20] El señor PUIG CORDÓN: Ha dicho que todos los presentes en la reunión habían entendido la palabra Titadyne. […] ¿Esa fue la pieza clave para confirmar la línea de ETA?

El señor EX DIRECTOR GENERAL DE LA POLICÍA (Díaz de Mera y García-Consuegra): Para mí no.

En este sentido, la declaración del ex Director de la Policía en la Comisión incluyó una importante observación que ya señalé en su momento y que coincide con lo manifestado por Cuadro Jaén al respecto (p. 17):

[A]hora le damos una importancia muy grande a ese hecho, que sin duda lo tiene, pero es una importancia descontextualizada. Tiene una fijación temporal contemporánea, no en aquel momento.

Sabias palabras de alguien que no se ha caracterizado precisamente por despreciar a la prensa conspiracionista. En cualquier caso, queda patente que, cuando el vicedirector de El Mundo afirma que el dato del Titadyn fue lo que llevó a pensar en ETA, según testimonio de “todos los mandos policiales ante el tribunal”, está faltando a la verdad… una vez más. Verle a él impulsando y aplaudiendo querellas por falso testimonio es una experiencia muy edificante.

Por cierto, para concluir las apreciaciones policiales, cabe señalar que en el juicio del 11-M, en la sesión de 21.5.2007, unos peritos de la Policía insistieron en relativizar la importancia del tipo exacto de explosivo, señalando que, aunque se hubiera utilizado Titadyn en los trenes, ello no habría implicado necesariamente la participación de ETA, dado el cúmulo de evidencias en sentido contrario (véase EM, 22.5.2007). Huelga decir que ello suscitó reacciones muy poco amables desde El Mundo (editorial, 22.5.2007;  Losantos, 23.5.2007).

3) Un CNI poco inteligente

Pasemos ahora a los servicios secretos, que también se mencionan en el Prólogo de “Titadyn”. Ya el 20 de noviembre de 2006 García Abadillo había señalado:

El Gobierno trasladó dicha información [“Titadyn con cordón detonante”] al CNI, quien la dio por buena y la utilizó para realizar el informe en el que se apuntaba la autoría de ETA.

Ese informe es uno de los documentos que el Gobierno saliente del PP desclasificó e hizo públicos el día 18 de marzo de 2004, para justificar su gestión del 11-M.

Con carácter incidental, resulta curioso comprobar que existe una divergencia entre la cronología facilitada por el PP en el documento “Toda la verdad, en tiempo real”, donde ese informe del CNI se sitúa a las 15:51, y la cronología de la “secuencia de hechos” recogida en otro documento facilitado también al público en el mismo dossier, donde se sitúa esa nota del CNI entre la reunión de la cúpula policial en la Secretaría de Estado (“de 12 a 13 horas”) y la comparecencia de Acebes (“a las 13:30 horas”). Algo así habría dado para algún que otro enigma en las manos adecuadas y no ha faltado quien, desde las filas críticas con la actuación del Gobierno popular, haya discutido ese informe del CNI basándose en consideraciones horarias. De hecho, parece que diversos indicios podrían sugerir que la nota se redactó a una hora más temprana. El País informó en su día que “el informe se fraguó en una reunión que, a las 10 de la mañana del 11 de marzo, celebró Dezcallar [director de los servicios de inteligencia] con los expertos del CNI en ETA y terrorismo islamista” (EP, 10.3.2005). Pero ese aspecto no es lo que aquí más interesa y no voy a entretenerme en él [aunque, nótese que, si fuera cierto que el informe del CNI se redactó con información de primera hora, difícilmente podría haberse visto influida por la noticia del “Titadyn con cordón detonante”].

Para discutir las afirmaciones de García Abadillo basta con aceptar la nota del CNI en sus propios términos.

Repasemos antes sucintamente la leyenda urbana que nos han vendido El Mundo y aledaños: los análisis de los Tedax ofrecen sus primeros resultados hacia las 14 horas, momento en que se llama a Díaz Pintado y se le comunica que el explosivo es “Titadyn con cordón detonante”, dato que a su vez arrastra a Policía, servicios de inteligencia y Gobierno a la hipótesis de ETA como autora de la masacre, confusión de la que además Sánchez Manzano es responsable directo.

Pues bien, el vicedirector de El Mundo conocía perfectamente la nota del CNI a la que alude en su Prólogo. No se limita a citarla de oídas. Y sabemos que la conoce (no puede no conocerla) perfectamente porque, como ya vimos, su publicación fue entonces noticia de portada en su propio diario (19.3.2004). De hecho, el referido documento se reprodujo fotográficamente en las páginas del rotativo. Y eso no es todo. El informe del CNI contiene un párrafo tachado en su segunda página. Pero García Abadillo, en la página 49 de su libro de septiembre de 2004, “11-M. La Venganza”, desvela el contenido de dicho párrafo. Es decir, el vicedirector de El Mundo conoce ese documento casi mejor que nadie. Por lo demás, no se trata de un texto enrevesado y prolijo, con cientos de páginas de apretada prosa y notas al pie de difícil seguimiento. Es una simple comunicación de dos páginas y unos pocos párrafos. Aprehender su contenido no puede llevar más de un par de minutos. Y allí, en su primera página, en el cuarto de sus párrafos (la segunda de las “circunstancias” destacadas) puede leerse con toda claridad que el CNI ofrece sus apreciaciones sobre la autoría “A falta de resultados de los análisis periciales sobre composición y características de los artefactos”…

¿Hace falta repetirlo?

No se puede tener todo. No se puede insinuar o afirmar que la información sobre el “Titadyn con cordón detonante” procede de los análisis de los Tedax y aducir como muestra de la relevancia de ese dato un informe que explícitamente niega estar basándose en esos análisis.

Pero es que, además, sabemos que en El Mundo eran conscientes de que las valoraciones del CNI no se basaban en datos concretos obtenidos de la investigación policial en marcha, sino en consideraciones genéricas. Lo sabemos porque el diario de García Abadillo así lo señaló repetidamente en sus propias páginas el mismo día 19 de marzo de 2004 en que daba cuenta de los documentos desclasificados por el Gobierno de Aznar.

De este modo, Victoria Prego, indicaba en una columna:

[E]l grado de eficacia de los servicios de Información […] deja mucho que desear. Lo que se le pide a los expertos es que vayan un poco más allá que el común de los mortales, y lo que se expone en el Documento 3 es la repetición de lo que todos nos decíamos a esa hora.

Más claro es el editorial de El Mundo de ese mismo día:

Este informe, realizado en la mañana del mismo día 11, se limita a un análisis general sobre la estrategia de la banda y especula de forma tópica sobre sus intenciones.

Pero lo mejor es el artículo donde se reproduce ese documento del CNI:

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) consideró en la mañana del jueves que el autor «casi seguro» del atentado era ETA por argumentos de análisis político, no de hallazgos en relación con el atentado.

Cómo cambian las cosas.

4) Lo que se cuece en el Ministerio

Y nos queda por ver la actitud de Acebes, a quien también se menciona en el Prólogo de “Titadyn” como una especie de víctima de la desinformación del malvado Jefe de los Tedax. En una anterior entrega discutí la referencia que García Abadillo hace a la supuesta rueda de prensa de Acebes sobre las tres de la tarde, cuestionando la fiabilidad de su cronología. No repetiré mis argumentos. Lo que ahora procede es examinar el peso singular que ese simple dato del explosivo pudo haber tenido en la postura del Ministro del Interior y, por extensión, del Gobierno.

Personalmente, siempre he preferido, en la medida de lo posible, acudir a las fuentes originales prescindiendo de intermediarios interpretativos. Cuando el intermediario es alguien como García Abadillo, ese criterio se convierte casi en una necesidad intelectual profiláctica. Resulta que, en esto del Titadyn = ETA/no Titadyn = no ETA, la opinión de la cúpula del Ministerio del Interior la conocemos de primera mano, pues tanto el Secretario de Estado, Ignacio Astarloa, como el propio Ministro Acebes se refirieron a ello en sus correspondientes comparecencias ante la Comisión del 11-M (18.11.2004 y 28.7.2004, respectivamente). Aclaro que no estoy juzgando si las razones que dan son o no verosímiles. Me limito a referir las explicaciones que de sus propias posturas ofrecen los interesados.

Así, el Secretario de Estado, bajo cuya presidencia se celebró la reunión tantas veces aludida, no dejó lugar a dudas:

[p. 11] [S]e estaba trabajando con la reacción necesaria, pensando en que había sido ETA. Todo esto, antes de saber la famosa cuestión del Titadyne con cordón detonante. [p. 13] [L]o del Titadyne, era un elemento añadido más que venía a redundar en lo que ya en principio se había establecido, que es que era la autoría de ETA.

[p. 39] [En] esa reunión […] se llegó a una conclusión a la que se añadió el elemento de la dinamita Titadyne. Se lo digo de otra manera: no hubiese dejado de existir la misma convicción si no hubiese existido el dato. Es verdad que el dato viene a reforzar, pero en todo caso el error lo hubiésemos cometido igual antes que después.

Y recordemos la segunda parte del argumento de García Abadillo, tal como la expresó en su artículo de 18.6.2007: “si no era Titadyn, según la versión de los jefes policiales, casi seguro que no era ETA.” La verdad es que Astarloa no parecía tenerlo tan claro y, respecto a la aparición de Goma 2 ECO, señaló (p. 40):

[E]so en sí mismo y por sí solo no descarta las hipótesis ni ninguna de las dos vías y hay que seguir en las dos vías.

No muy distinto de lo que había declarado Sánchez Manzano (“hay que tener la mente abierta a todas las hipótesis”).

Por su parte, Ángel Acebes fue igualmente preciso:

[p. 4] [L]a información que los servicios de seguridad, Policía Nacional, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia, transmitieron al Gobierno desde el primer momento es que se trataba de un atentado de ETA. […] [p. 14] Lo que a mí me trasladaba permanentemente [el Secretario de Estado de Seguridad, Astarloa] durante esa mañana en la que hablamos en distintas ocasiones era que la valoración […] por los precedentes y por el modus operandi, era que se trataba de la organización terrorista ETA, con toda claridad y con toda rotundidad. Nadie apuntaba en otra dirección, esto es lo cierto. A lo largo de la mañana, antes de aparecer el dato del Titadyne con cordón detonante, el secretario de Estado de Seguridad ya me había transmitido que la valoración que habían hecho los mandos policiales y los responsables de la lucha antiterrorista decía que se trataba de la organización terrorista ETA sin ninguna duda […]. [p. 15] No había aparecido todavía el dato del Titadyne con cordón detonante cuando la conclusión que me transmitió el secretario de Estado de Seguridad era que se trataba de la organización terrorista ETA. […] La valoración inicial que se realiza no es por un dato, no es por una información del Titadyne, es por una valoración de conjunto en la que se apunta: Esto es de la organización terrorista ETA […].

Y, también sobre el pretendido debilitamiento de la hipótesis de ETA con la aparición de la Goma 2 ECO (p. 22), dirigiéndose al diputado Jané i Guasch:

¿Para usted, que apunta hacia el terrorismo islamista, la aparición de Goma 2 ECO era suficiente para que yo pudiese decir que era preferente el terrorismo islamista? Con lo que sabe usted a día de hoy, puesto el día 12, ¿porque aparece la Goma 2 ECO, usted hubiese dicho: Ah, Goma 2 ECO, terrorismo islamista? ¿De verdad? Esto no lo ha dicho ningún mando policial ni nadie lo puede afirmar.

Como no creo que García Abadillo conozca las razones de Acebes mejor que el propio Acebes y dado que las declaraciones de éste eran y son de dominio público, debo concluir que el vicedirector de El Mundo no se ha molestado en documentarse antes de opinar o, si lo ha hecho, no tiene empacho en tergiversar la información disponible. La pauta empieza a ser demasiado evidente.

Ya habíamos comprobado antes que la narración de García Abadillo fallaba en la mera descripción de hechos elementales (como la cronología de la comunicación y el origen de ésta), pero ahora podemos ver que tiene otro problema de base. Y es que el sustrato teórico, el mecanismo causal según el cual Titadyn = ETA, no sirve para explicar los datos conocidos.

Como ya he mencionado, no es difícil entender el atractivo que su planteamiento puede tener para ciertos sectores de opinión. De manera no demasiado velada, la idea que subyace en toda esta narrativa, conscientemente o no, sirve para eximir en gran medida al Gobierno del PP de cualquier responsabilidad grave: su comportamiento le vino condicionado, dictado, determinado… no fueron dueños de sus actos ya que de la información errónea (¿falsa?) que le suministraron se deducía ineludiblemente una sola conclusión: ETA. Por tanto, el control lo tiene quien maneja esa información (en particular, Sánchez Manzano, “falsificador y golpista” –Losantos dixit–). El Gobierno del PP fue un pelele al que torearon como quisieron. Este tipo de consideraciones, por cierto, son muy del gusto de Luis del Pino  o Jiménez Losantos  (recuérdense algunas de las citas de mi entrega XXVI).   

Pero, si esto es así, si el PP no hace nada por su propia iniciativa, sino que todo le viene impuesto de fuera, deberíamos observar un comportamiento acorde con esa teoría, que, repito, es muy simple: “«Titadyn con cordón detonante» […] llevó a pensar que […] la masacre había sido obra de ETA. […] [Pero] si no era Titadyn, […] casi seguro que no era ETA” (CGA, EM, 18.6.2007). De acuerdo, a Acebes le dicen que es Titadyn y acusa a ETA. Pero, ¿qué ocurre cuando le señalan que no es Titadyn, cuando se sabe concretamente que se ha descubierto Goma 2 ECO? Un pelele, un autómata, debería rectificar y, según la teoría de marras, afirmar que “casi seguro que no era ETA”.

Y ya hemos visto que ni el Director de la Policía ni el Secretario de Estado ni el Ministro compartían esa opinión en la Comisión del 11-M. Pero hay algo mejor y más convincente que esas declaraciones posteriores: el comportamiento, contemporáneo a los hechos, del propio Acebes. El Ministro del Interior, en efecto, compareció ante los medios hacia las 18:15 horas del día 12 de marzo de 2004, cuando ya se había descubierto la mochila de Vallecas y se sabía que el explosivo hallado era Goma 2 ECO. El contenido de esa rueda de prensa se transcribe en las conclusiones del Dictamen de la Comisión de Investigación (Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso, Serie D, nº 242, de 14.7.2005, p. 78):

18.14 Rueda de prensa del Ministro del Interior:

«En cuanto a las novedades que les puedo decir desde mi comparecencia de ayer por la tarde, durante la noche ha aparecido una bolsa de deportes que contenía un explosivo, en concreto dinamita. La dinamita es Goma-2, es Goma-2 ECO, es una modalidad más reciente que la dinamita Goma-2. […] Hemos estado también analizando el modus operandi respecto a como operan otras organizaciones terroristas y muy en concreto la organización terrorista ETA. […]»

Pregunta del periodista sobre detonadores y explosivos.

Respuesta del Ministro: «Sí, el detonador y los explosivos, bueno, ustedes saben que la Goma-2 es un explosivo de fabricación española y que es una de las marcas de fabricación española y, por tanto, es posible que se haya adquirido en España. […]»

Pregunta del periodista sobre líneas de investigación y si ETA sigue siendo la principal línea de investigación.
Respuesta del Ministro: «Sí, sigue siendo la principal línea de investigación. […]»

Pregunta del periodista sobre explosivo.

Respuesta del Ministro: «ETA ha utilizado Goma-2, como todos ustedes lo saben, en el pasado. Recientemente utilizaba Titadyne cuando eran atentados que provenían de Francia y ha utilizado Goma-2 esencialmente cuando se producía por robos realizados en España. Goma-2 ECO es la Goma-2 que antes utilizaba ETA en una modalidad más actualizada, pero es un tipo similar al de la Goma-2 que tradicionalmente venía utilizando ETA».

Por tanto, el simplista mecanismo causal sugerido por la tesis del Gobierno “zombi” queda bastante en entredicho, lo cual tiene implicaciones para la supuesta iniquidad de algunos policías continuamente denostados. Cuando se le dice que es Titadyn, Acebes señala a ETA. Cuando se le desmiente que sea Titadyn y se le afirma que es Goma 2 ECO, Acebes sigue señalando a ETA. ¿Ese “empecinamiento” (si queremos llamarlo así) también es culpa de Sánchez Manzano?

Debo aclarar que no estoy juzgando la actuación del entonces Ministro del Interior. No necesito (ni deseo) valorar si tenía o no motivos para sus manifestaciones; no estoy acusándole de nada. Que nadie se equivoque. Lo que estoy haciendo es evaluar la solidez del relato planteado por determinados periodistas, examinando su base teórica en sus propios términos. Son ellos quienes afirman que un solo dato (o su ausencia) llevaba a una hipótesis (o a su contraria); son ellos los que definen ese dato como el que “llevó al Gobierno a la tumba”. Yo me limito a comprobar que tal aserto no se sostiene examinando (sin juzgarlo) el comportamiento real de los actores involucrados, así como sus propias declaraciones, acordes con dicho comportamiento. Y, una vez más, parece que el Director de la Policía, entre otros, tenía bastante razón cuando señalaba:

[A]hora le damos una importancia muy grande a ese hecho, que sin duda lo tiene, pero es una importancia descontextualizada. Tiene una fijación temporal contemporánea, no en aquel momento.

En cualquier actividad investigadora normal suele ocurrir que, si el presupuesto fáctico no se corresponde con la realidad y, además, sobre esos hechos inexactos se pretende aplicar una teoría endeble, los resultados son penosos.

Aun suponiendo que “Manzano y sus manzanitas” (Losantos, EM, 20.12.2006) o los oscuros miembros de la “cuarta trama” carecieran de todo escrúpulo, existe algo que se llama racionalidad instrumental. Es absurdo plantear que unos miembros de las fuerzas de seguridad van a tratar de provocar un vuelco electoral acudiendo a una maniobra cuya viabilidad es absolutamente incierta para alcanzar el resultado de que se trata. Lo repetiré una vez más, aunque provoque hastío: el relato que asume la trapacería en relación con la marca de la dinamita depende críticamente de aceptar el mecanismo causal según el cual “el explosivo determina la autoría” (García Abadillo, Veo7, 8.3.2011, 4:27). Pero, como hemos visto, ni el propio Sánchez Manzano (“todas las hipótesis hay que tenerlas abiertas”), ni el Jefe de éste (Cuadro Jaén: “desde el punto de vista de la investigación, tampoco tiene más trascendencia”), ni el Director de la Policía (Díaz de Mera: “Yo no entiendo […] la adjudicación de una autoría en función de que se utilice tal o cual explosivo”), ni su número dos (Díaz-Pintado: “Titadyne igual a ETA, no Titadyne ya no es ETA, me parece que es una equivocación y que no se puede trabajar así”), ni el Secretario de Estado de Interior (“no hubiese dejado de existir la misma convicción si no hubiese existido el dato”), ni el Ministro del ramo (“no es por un dato, no es por una información del Titadyne”) aceptaban la premisa… Es llamativo constatar cómo, quienes postulan la tesis del terrorista perfecto para rechazar la posibilidad de que los imputados actuaran como sostiene la versión oficial son en cambio mucho más laxos en sus atribuciones maliciosas respecto a los servidores del Estado. Curiosa asimetría.

Ilustraré esta idea de manera más gráfica con un ejemplo deliberadamente ridículo y exagerado. Imaginemos que alguien comienza a construir un discurso que atribuye consecuencias políticas trascendentales (cambiar el curso de la historia, etc.) a la práctica de magia negra por parte de un mando policial. Pensemos que, en función de ese marco interpretativo, se pretenden explicar comportamientos supuestamente “extraños” y “enigmáticos” consistentes en que a dicho agente se le han hallado objetos personales ajenos en su despacho: ah, se llevó un bolígrafo del Ministro, un mechero del Secretario de Estado, un peine del Presidente… está claro: iba a hacer vudú para que sus jefes políticos perdieran las elecciones. Si esa fuera la explicación, si ese fuera el razonamiento propuesto, no debería distraernos demasiado: es obvio que, aunque ignorásemos la causa precisa de esos hechos “misteriosos”, ésta casi con toda probabilidad sería inocua a los efectos pretendidos (un despiste, una confusión, un impulso coleccionista, quizá incluso cleptómano…). Que algo nos sea desconocido no significa que debamos rellenar nuestra ignorancia con presunciones maléficas. En el caso concreto que nos ocupa, ya hemos comprobado que muchos de los supuestos “hechos” de base pierden todo su halo de misterio cuando se los examina cabalmente sin retoques ni añadidos. Lo que mi reflexión sobre lo absurdo del marco explicativo conspiracionista significa en este punto es que, incluso aunque tales “hechos” fueran ciertos (y es mucho suponer), lo más probable es que obedezcan a razones tal vez ignotas, pero inocentes.

La anterior reflexión incide también en un constante alegato de los medios conspiracionistas según el cual ellos no manejan teorías, sino sólo hechos desnudos (por ejemplo, editoriales de El Mundo de 24.1.2007, 12.2.2007, 15.2.2007 y 19.2.2007). A este respecto, es particularmente ilustrativa la pretensión de García Abadillo (Veo7, 8.3.2011, 5:36) según la cual lo suyo es sólo dar “datos”, pero “no sospechas, no razonamientos lógicos, sino datos que te hacen pensar”; es decir: “el problema es que lo que no podemos hacer es dar razonamientos brillantes pero que no nos llevan a ningún sitio”, lo que hay que hacer es  “basarse en datos, en información”.

Aparte de que esto es falso [claro que manejan teorías y “razonamientos” (aunque no necesariamente brillantes): ¿qué otra cosa es el cuento de “las piedras de pulgarcito” (editoriales, EM, 13.3.2006, 5.3.2007)? ¿o la “teoría de la manipulación” (Pedro J., EM, 19.3.2006)?], los “hechos”, los “datos”, rara vez nos dicen nada por sí mismos. Es el relato causal (explícito o implícito) lo que encadena y da sentido a esos hechos, lo que permite considerarlos pertinentes o irrelevantes.

El juego de las insinuaciones y las sospechas  puede ser muy atractivo y rentable a efectos mediáticos, pero la cuestión es bastante sencilla: cuando uno publica referencias a “algunas casualidades, como el apagón que se produjo en el laboratorio [de la Policía Científica, donde se realizó la pericia de explosivos ordenada por el tribunal] justo después de la aparición del DNT” (CGA, EM, 18.6.2007), o bien está defendiendo la teoría de que unos agentes oficialistas sabotearon la grabación de las cámaras para contaminar con DNT el resto de las muestras, o bien, de lo contrario, esos hechos no significan nada. Cuando alguien publica el “hecho” de los “ascensos, promociones y subidas de sueldo” (EM, 26.6.2008) de los “cargos que manejaban la información relevante del 11-M”, o bien sostiene la teoría de que esos mandos con nombres y apellidos ocultan venalmente siniestras circunstancias sobre el 11-M (como efectivamente aduce García Abadillo el 12.3.2007), o bien ese hecho no quiere decir nada. Cuando alguien publica el “hecho” de que “Sólo la Goma 2 ECO que custodiaban los Tedax está contaminada con DNT” (EM, 28.2.2007), o bien está proponiendo la teoría de que los Tedax contaminaron las muestras (como efectivamente sugiere el editorial del mismo día), o bien ese “hecho” no lleva a ninguna parte. Y, concluyo, el relato conspirativo hace aguas en sus presupuestos lógicos tanto o más que en los fácticos. Si “Titadyn = ETA / no Titadyn = no ETA” es una base explicativa deficiente (como sin duda lo es), el hecho de que alguien pudiera equivocarse o no en una llamada telefónica resulta inane a efectos de pergeñar una conspiración golpista.

Porque eso es en gran medida el discurso conspirativo en torno al 11-M: una acumulación de naderías fácticas amontonadas sobre razonamientos espurios. En Leganés aparece un cadáver con los pantalones al revés; ya está: nadie se suicidó allí, todo fue “teatro”. Un mando policial sin conocimientos técnicos sobre explosivos suelta el nombre de una sustancia en el Parlamento; ya está: nos han dado el cambiazo y el sumario se viene abajo. Otro mando policial creyó haber oído una marca concreta de explosivo en una comunicación que no se basaba en análisis químico alguno; ya está: al Gobierno del PP lo engañaron diciéndole una mentira, porque no era Titadyn… ¿o era diciéndole la verdad, porque sí era Titadyn? Y así una tras otra.

(Continuará)

Comments

One Response to “Titadyn, el eterno retorno (XXXIII) por Rasmo”

  1. jose fco. dice:

    El último párrafo es excelente y demoledor. ¿Como es posible que aún hoy queden tantos seguidores y compradores de tan nauseabundas (nauseabundas por los intereses repugnantes que detrás se esconden) “teorias”?. ¿Como es posible que personas con dos dedos de frente y con tan fácil acceso a la información continuen empeñadas en el error. “Error” en algún caso, claro. En otros casos, como lo son los de los ínclitos primeros espadas del conspiracionismo no hay, evidentemente, error alguno: Es pura desvergüenza y burda manipulación.
    Son decepcionantes casos como, por ejemplo, Victoria Prego. Dando pábulo a las estupideces de sus colegas en “El Mundo”. ¡Que bajo se puede caer!!!!.
    Enhorabuena. Que no decaiga.

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