Titadyn, el eterno retorno (XXVII) por Rasmo

Titadyn, el eterno retorno (XXVII) por Rasmo

(Sigue de la entrada anterior)

Dado que mi exposición incurre a menudo en prolongadas digresiones, puede resultar útil dedicar unos momentos a recordar el hilo argumental y centrar el examen que nos ocupa.

Una vez analizado en lo fundamental el asunto de la metenamina (en particular, entregas VII a XI), abordé la cuestión de la nitroglicerina (a partir de la entrega XIII), sustancia a la que se había referido Sánchez Manzano en su comparecencia en la Comisión del 11-M.

Señalé que los conspiracionistas dan una importancia capital a ese dato, porque la Goma 2 ECO no lleva nitroglicerina en su composición. Por tanto, si lo expuesto por el ex Jefe de los Tedax era cierto (en los análisis de los focos de explosión de los trenes se había hallado nitroglicerina), el explosivo utilizado no podía ser el que la versión oficial daba por seguro. Además, se recordaba, el Titadyn usado por ETA sí lleva nitroglicerina.

Repasé cómo se había llegado a ese “descubrimiento” y las enormes consecuencias que de él extraían los dudantes, destacando su inconsistencia lógica, sus inexactitudes y anacronismos.

Sánchez Manzano aclaró en repetidas ocasiones que su referencia a esa sustancia no había sido más que un simple error, pero la prensa suspicaz no se conformaba con las explicaciones de ese policía, ni con las ofrecidas por el Gobierno. El Mundo utilizó este episodio para pedir de forma insistente la destitución de Sánchez Manzano, al que además se atribuían todo tipo de fechorías dirigidas a propiciar el “vuelco electoral” del 14-M.

En particular, para reforzar ese retrato envilecedor, se resucitó y exageró la cuestión de la metenamina hallada en la muestra de Goma 2 ECO de la Kangoo y en la enviada por los Tedax a la Policía Científica como cotejo de la anterior. A la luz de la importancia concedida a las declaraciones del ex Jefe de los Tedax en el Congreso, lo que se argumentaba era que Sánchez Manzano había decidido “desmontar” la tesis de que en los trenes hubiera estallado Titadyn (que lleva nitroglicerina), colocando restos de un cartucho de Goma 2 ECO en la Kangoo y enviando como muestra de cotejo una parte de ese mismo cartucho, que estaba contaminado por la reveladora metenamina, razón por la que ésta aparecía en ambos casos.

Traté de demostrar que esa acusación era absurda. Existían datos objetivos (continuamente soslayados por El Mundo y compañía de forma inexcusable) que permitían suponer de manera razonable que lo hallado en la Kangoo podía ser Goma 2 ECO. Es más, sobre la base de la textura y el color de los restos recogidos en dicha furgoneta, así como del explosivo que contenían las dos bombas que estallaron en los intentos de desactivación por parte de los Tedax (una en Atocha y otra en El Pozo), aduje que para lo que no había ningún motivo razonable era para pensar que los restos de la Kangoo fueran Titadyn; es más, que era incluso improbable que fuera Titadyn lo que explotó en los trenes.

Para ello, expuse las diferencias que existen entre ambas marcas de dinamita (en los referidos aspectos de textura y color), según la información que se podía extraer de las declaraciones de diferentes testigos y de un estudio de la jurisprudencia pertinente. De este modo, señalé que todos los testimonios relevantes apuntaban a las características de la Goma 2 ECO, tanto en la mochila de Vallecas, como en las otras dos que no habían hecho explosión en un primer momento.

Hechas las anteriores objeciones genéricas, pasé a analizar la argumentación que se esgrimía en concreto para sostener que el dato de la nitroglicerina supuestamente detectada en los focos de explosión de los trenes era cierto (pese al desmentido de su protagonista). Se trataba de las declaraciones del ex Ministro del Interior, Ángel Acebes; de un par de notas de agencias informativas; y de la alusión al Titadyn en una reunión de la cúpula policial celebrada en la mañana del propio 11-M. A lo anterior se unía la exigencia de que se presentara el supuestamente oculto primer informe de los Tedax, que presuntamente recogía la presencia de la nitroglicerina y, también presuntamente, servía de base a las demás fuentes.

Acredité que el Sr. Acebes no era una referencia independiente, sino que se limitaba a repetir lo declarado por Sánchez Manzano en la Comisión. Entre otras cosas, el ex Ministro había reconocido explícitamente en un medio amigo que no había consultado o visto informe alguno a ese respecto.

Subrayé cuán endebles eran los teletipos de las agencias para sustentar la presencia real de nitroglicerina en los primeros análisis de los Tedax.

Mostré igualmente que no había ningún indicio sólido para afirmar que existiera un primer informe por escrito del laboratorio de los Tedax elaborado ese mismo día 11 de marzo a las 14 horas, como pertinazmente aseguraba García Abadillo, entre otros, mediante una manipulación flagrante de lo manifestado por Sánchez Manzano.

Como la postulada existencia de ese primer informe se relacionaba explícitamente con la mención del Titadyn en la reunión de la cúpula policial a mediodía del 11-M (se decía que la detección de la nitroglicerina era lo que había llevado a deducir que el explosivo era Titadyn), indiqué la conveniencia de aclarar las circunstancias de ambas cuestiones: cómo se produjeron los primeros análisis de los Tedax y cómo se produjo la supuesta comunicación relativa al Titadyn.

Esos dos aspectos tienen una gran relevancia dentro del relato más general que elabora García Abadillo en su prólogo de “Titadyn”. Por eso motivo pospuse el análisis de dichas cuestiones para exponer ese relato, que considero plagado de falsedades, contenido en lo que he denominado “texto de referencia” (páginas 22 a 25 del libro que nos ocupa). Ese texto del vicedirector de El Mundo plantea un panorama dirigido a presentar a Sánchez Manzano como el protagonista estelar de un vuelco electoral (prácticamente un golpe de Estado), basado en la manipulación dolosa de las pruebas, a partir de la premisa de que la autoría de ETA beneficiaría al PP y la de los islamitas, al PSOE. Supuestamente, todo el mundo pensó en un primer momento que había sido un atentado islamista, pero fue el dato del Titadyn, de cuya transmisión se acusa directamente al entonces Jefe de los Tedax, lo que hizo que se pensara en ETA, para luego dar el cambiazo, introducir la Goma 2 ECO, desviar la atención de esa hipótesis de terrorismo nacionalista autóctono y dejar al PP como un mentiroso ante la opinión pública. Por lo demás, algún sospechoso habitual, como el juez Baltasar Garzón, también se deja ver en la narrativa del vicedirector de El Mundo.

He rebatido las afirmaciones según las cuales todos pensamos inmediatamente en terrorismo islamista y discutido la presunción de que todos los policías se dedicaron a hacer cálculos electorales en la misma mañana de los atentados. Llega ahora el momento de abordar finalmente, en éstas y sucesivas entregas, las cuestiones de los primeros análisis de los Tedax y de la reunión de la cúpula policial en la que se aludió al Titadyn. Espero mostrar que ambos aspectos, pese a lo mantenido por García Abadillo y otros, no tienen nada que ver entre sí y que las imputaciones a Sánchez Manzano son falaces. Mostraré asimismo que el coautor de “Titadyn” basa sus afirmaciones en datos claramente manipulados y no simplemente erróneos, pues él mismo conocía o no podía ignorar la realidad. Y, sin esas manipulaciones, es sencillamente imposible mantener en pie el relato conspirativo en aspectos esenciales.

Empezaré por el asunto más breve: los análisis realizados en el laboratorio de los Tedax.

1) Los primeros análisis de los focos de explosión

Según los datos conocidos, los primeros análisis de los focos de explosión fueron realizados por la agente 17632 en el laboratorio de la Unidad Central de los Tedax, y comunicados por ella a su propio jefe (Sánchez Manzano) y al superior inmediato de éste (Cuadro Jaén, Comisario General de Seguridad Ciudadana).

Por lo tanto, puede acotarse la documentación necesaria con facilidad. Basta consultar la declaración de la perito ante el juez Del Olmo, el 18 de julio de 2006; la declaración de ella misma en el juicio del 11-M (28 de mayo de 2007); la declaración de Sánchez Manzano en la Comisión de investigación del 11-M (de 7 de julio de 2004; en particular, pp. 2, 4, 12, 14 y 15); la declaración de Sánchez Manzano en el juicio del 11-M (de 14 de marzo de 2007); la declaración de Cuadro Jaén en la Comisión del 11-M (de 14 de julio de 2004; en particular, pp. 55, 61, 69, 71 y 75); y la declaración de Cuadro Jaén en el juicio (18 de abril de 2007).

Pues bien, de las fuentes que acaban de citarse puede extraerse el siguiente relato:

En la mañana de los atentados, Santiago Cuadro llegó a Atocha “sobre las 8:10 u 8:15 aproximadamente” y allí se entrevistó con Sánchez Manzano, entre otros  (Comisión, p. 54). Posteriormente se dirigió a la estación de El Pozo, a la que llegó “aproximadamente sobre las 10” (ibíd.).

Posteriormente, “sobre las 13:00 horas” se dirigió a la estación de Santa Eugenia, regresó de nuevo a El Pozo y desde allí fue a Canillas, a la sede de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos [aquí hay una pequeña divergencia con su declaración en el juicio, donde dijo que fue a Canillas desde Santa Eugenia], “y en esos momentos es cuando están haciendo las pruebas analíticas de los restos encontrados en El Pozo” (Comisión, p. 55). Este mando policial añade (ibíd):

[E]l resultado de ese análisis lo tendremos más tarde, en torno a las 14:30, 14:40, cuando la responsable del laboratorio del TEDAX, en presencia del jefe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos [Sánchez Manzano], y estando yo en el mismo TEDAX, me dice que los restos analizados de la muestra de El Pozo apuntan a que hay restos de componente de dinamita. Esa información yo se la transmito al subdirector operativo [Díaz Pintado] sobre esa hora aproximadamente, él lo recibe y no me hace ningún comentario al respecto.

Lo manifestado por la propia jefa del laboratorio y por Sánchez Manzano coincide en lo esencial con lo que acaba de exponerse, con algunas fluctuaciones menores en cuanto a las horas y algún que otro detalle irrelevante.

Así, el entonces Jefe de los Tedax, recordaba en la Comisión de investigación (p. 2) haber llegado a Atocha “a las 8,05”, donde permaneció hasta que:

Sobre las 12:30, entre 12:15 y 12:30 empiezan a llegar al laboratorio de la unidad central los primeros restos recogidos en los lugares de las explosiones. Se empiezan a realizar los análisis correspondientes, que duran una hora y pico, que es lo que vienen a durar ese tipo de análisis. Yo llegué a la unidad a las 12:15 con los restos de Atocha, que ya se incorporaron al laboratorio para análisis […]. Sobre las 14:00 horas es cuando se obtienen los primeros datos fiables sobre los restos que se han hallado en el lugar de las explosiones. El primer resultado fiable que da es que es dinamita.

En las páginas 4 y 14 de su comparecencia parlamentaria, Sánchez Manzano repite que los primeros resultados se obtuvieron “en torno a las 14:00 horas”. Señala, como ya vimos en anteriores entregas, que la transmisión de esos resultados se produjo “sólo verbalmente” (p. 15) y, tal vez con un punto de vanidad intrascendente, se atribuye la comunicación a sí mismo (ibíd.):

Mi inmediato superior es el comisario general de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén], al que se lo comunico yo personalmente porque se encontraba en la unidad, delante de la inspectora responsable del laboratorio de la unidad. Justo al tener el resultado de las pruebas que se le estaban haciendo es cuando se le comunica.

En el juicio, aclara cualquier posible malentendido al respecto, en coincidencia con lo declarado por los otros dos testigos:

A las doce, doce y cuarto, empiezan a llegar los primeros restos. Trabaja la perito química con ellos y a las dos horas, a las 14 horas, se obtienen los resultados, los primeros resultados, que es dinamita. Ahí estaba el Comisario General de Seguridad Ciudadana, estábamos en el despacho contiguo, juntos, al lado de donde está el laboratorio del Grupo de Investigación, y la Inspectora fue a comunicarlo… lo comunicó a los dos, al Comisario General y a mí. […] El resultado de los análisis se los dio directamente la jefa de laboratorio al Comisario General de Seguridad Ciudadana. Con lo cual yo no trasmití ninguna información.

Por su parte, la inspectora de los Tedax, en su declaración de 18.7.2006 ante el juez instructor, confirma que los primeros análisis empiezan a dar resultados “sobre las 14 horas” y añade que:

[F]ue la declarante precisamente la que comunicó el resultado de los análisis efectuados al Comisario Jefe de la Unidad [Sánchez Manzano] y al Comisario General de Seguridad Ciudadana [Cuadro Jaén] alrededor de las dos de la tarde […].

En el juicio, indicó asimismo:

Eran sobre las dos o dos y cuarto. No recuerdo exactamente la hora, pero sobre esa hora era.

Casimiro García Abadillo, en diversas ocasiones y, en particular en lo que he denominado “texto de referencia”, opta por el límite inferior (las 14 horas), que parece más adecuado para sus propósitos, como veremos más adelante. En cualquier caso, se deduce con claridad de lo declarado por los tres testigos que, antes de esa hora, es decir, antes de las dos de la tarde, no había ningún resultado analítico. Recuerden ese dato. Es importante.

De lo anterior también se desprende de manera diáfana que esos primeros resultados no se transmitieron por escrito. En el juicio, lo volvieron a confirmar expresamente la inspectora Tedax (“se da esa noticia, se da verbalmente a mis superiores”) y Sánchez Manzano (“El 11 de marzo no se hizo ningún escrito sobre los análisis”).

La cadena de transmisión parece bastante clara: de la analista (agente 17632) a su jefe (Sánchez Manzano) y al superior inmediato de éste (Cuadro Jaén). A su vez, Cuadro Jaén corrobora este punto y, tanto en su comparecencia en el Parlamento como en el juicio, declaró que inmediatamente habló por teléfono con su propio superior (Díaz Pintado) para trasladar la información (por cierto, un artículo de García Abadillo de 20.7.2006 incluía las palabras de Cuadro Jaén al respecto en la Comisión del 11-M).

Igualmente, en el juicio, Díaz Pintado confirma la ausencia de toda comunicación escrita, ya sea en lo referido a la supuesta información sobre el Titadyn (“me la dan vía teléfono… oralmente. […] No, no [hay] ningún informe”), que analizaremos en detalle más adelante, o en lo que atañe a la comunicación de que es simplemente “dinamita” (“es una información verbal del Comisario General [Cuadro Jaén]”).

Debo aclarar inmediatamente dos cuestiones. En primer lugar, la llamada telefónica que, en sus declaraciones ante la Comisión y ante el tribunal del 11-M, Cuadro Jaén afirma haber hecho desde la sede de los Tedax en torno a las 14:30 horas y dirigida a Díaz Pintado no es la famosa comunicación entre ambos donde se produce la confusión sobre el “Titadyn con cordón detonante” [esta última, como veremos, tuvo lugar en un momento anterior, durante la reunión de la cúpula policial en el Ministerio del Interior].

En segundo lugar, no estaría haciendo una exposición cabal de los hechos si no señalara que Díaz Pintado, en sus declaraciones ante la comisión (pp. 55 y 61) y en el juicio, no confirma esa llamada que Cuadro Jaén dice haber realizado desde la sede de los Tedax nada más recibir la información de la perito sobre los focos de explosión pasadas las dos de la tarde. Díaz Pintado tampoco la niega explícitamente. Sin embargo, de su relato se desprende que, al menos, no la recuerda. Díaz Pintado sitúa en un momento posterior (sobre las 17 horas) la transmisión por parte de Cuadro Jaén, en persona, del dato de que se trataba simplemente de dinamita (sin saber la marca). Esto no significa que alguno de los dos tenga que estar mintiendo forzosamente, planteamiento que parece difícil de asumir para algunas simplistas mentalidades conspiracionistas. Por razones que expondré cuando aborde el incidente de quién dijo (si se dijo) “Titadyn con cordón detonante” en algún momento del día, creo que es perfectamente posible que ambos testigos alberguen recuerdos distintos sin necesidad de poner en duda la honestidad de ninguno de los dos.

En cualquier caso, fuera a las dos y media o a las cinco de la tarde, es obvio, según declaran todos los interesados, que la comunicación se hace en todo momento verbalmente. Nadie ha manifestado jamás haber visto escrito alguno.

Como señaló Sánchez Manzano en el juicio:

Se obtienen los resultados, pero no se elabora el informe hasta que no lo solicita la autoridad judicial, como se hace habitualmente, cuando lo solicita la autoridad judicial se elabora el informe pericial.

Ese informe escrito sobre los focos, de 26 de abril de 2006 (con fecha de salida al día siguiente), consta en los folios 10916 a 10918, Tomo 38, del sumario, como anexo de un informe más amplio que se inicia en el folio 10887 del mismo Tomo (también se refiere en el auto de procesamiento, por ejemplo, p. 157). Las supuestas deficiencias de este informe sobre los focos de explosión se discutirán con más detalle en otro momento. Aquí procede señalar que la fecha de salida no coincide con la de su redacción física. Así lo aclararon tanto Sánchez Manzano como, sobre todo, su autora (la agente 17632), en su declaración ante Del Olmo (18.7.2006) y en el juicio (28.5.2007).

Comento lo anterior porque las filas conspirativas no dejaron pasar la oportunidad de sacarle punta a este asunto de la fecha del informe de los focos. Para los suspicaces de siempre, resultaba extraño que (supuestamente) no se hubiera dejado constancia escrita de los análisis de los focos hasta seis semanas después de los atentados. Con frecuencia se añade la observación (con tintes insidiosos) de que dicho informe ni siquiera se envió motu proprio, sino a requerimiento del juez instructor. García Abadillo recoge esta apreciación en la página 29 de “Titadyn”, pero resultaba especialmente llamativa en un artículo suyo de 20 de noviembre de 2006:

La actitud de Sánchez Manzano respecto a los análisis de los focos ha sido sospechosa desde el primer momento. De hecho, el jefe de los Tedax ni siquiera remitió la información de que disponía de forma voluntaria a la Audiencia, sino que fue a instancias del juez Del Olmo.

Como era de esperar, el propio perito Iglesias ha acogido gustosamente las interpretaciones más escabrosas. Así, lo que en la página 77 de “Titadyn” enuncia con relativa contención (“o sea, se remite al juzgado y, a requerimiento de éste, seis semanas después de realizados los análisis”), lo expresa con indisimulada malevolencia en otras ocasiones. Así, en una entrevista en la Cope con Cristina López Schlichting (2.7.2009), comentó:

Entonces, […] lo que extraña es que esos datos no los hayan transmitido y solamente seis semanas después de esos análisis, y a requerimiento de Del Olmo, dijeran que lo que habían hallado en los focos era componentes genéricos de dinamita. ¿Seis semanas para eso […]? Pues eso no lo explicaron.

Obsérvese que no está diciendo que no le gustara la explicación. No. Este señor, testigo de cargo en la querella contra Sánchez Manzano por, entre otras cosas, falso testimonio, lo que afirma es que no se dio ninguna explicación. Me pregunto si se durmió durante el juicio…

En otro momento, (La Hora de Federico, LDTV, 28.5.2009), expuso lo siguiente:

Lo que es muy chocante, es que esos componentes no sean objeto de un informe hasta seis semanas después, cuando ya Del Olmo —que todos sabemos cómo ha llevado la instrucción, no es cuestión de entrar ahora de nuevo en ello—, irritado, le reclama el informe. Y en ese informe, lo único que se dice es que había componentes genéricos de la dinamita.

¿Del Olmo estaba irritado? ¿Cómo lo sabe?

Más tarde, entrevistado por César Vidal (11.3.2010), señaló:

Entonces, yo tengo una incógnita tremenda: qué vieron los TEDAX en aquella analítica, que se quedaron mudos durante seis semanas, fueron incapaces de hacer un informe escrito y Del Olmo, que ha tenido muy mal cartel en toda esta pericia, tiene que llamarles al orden y decirles: ‘bueno, a ver, un informe’.

He ahí una vez más la compostura académica. Un científico que ofrece su dictamen sin peregrinas atribuciones de intención. Pura seriedad.

Toda esta perspicacia y bonhomía quedó resumida en un artículo que el Sr. Iglesias publicó en Libertad Digital (21.3.2010), que ya examiné en su momento:

De lo que hayan podido ver entonces los Tedax sólo tenemos noticias seis semanas después cuando, a requerimiento de Del Olmo, informan diciendo que registraron componentes genéricos de dinamita. Si detectaron tales compuestos, sabían cuáles eran. ¿Qué fue lo que vieron que les impidió especificarlo? ¿Por qué hacen sólo una vaga, inverosímil y tardía declaración de su hallazgo?

Sin embargo, pese a lo afirmado por algunos comentaristas, existía (y se dio) la oportuna explicación. Otra cosa, repito, es que a uno no le guste, en cuyo caso sería de esperar algún esfuerzo de refutación que vaya más allá de la simple actitud omisiva.

Ya hemos visto que, tal como declaró Sánchez Manzano en el juicio, el informe se redacta y envía normalmente cuando lo requiere (enfadado o no) la autoridad judicial. ¿Y cuándo lo pidió Del Olmo? Según el oficio de remisión del informe, éste se elabora “en contestación al escrito de fecha de veinticuatro de marzo del año en curso [2004], de ese Juzgado Central de Instrucción nº 6”. El propio Sánchez Manzano (en el juicio) y, sobre todo, la autora del informe (tanto en su declaración ante Del Olmo, el 18.7.2006, como en el juicio), declararon que el informe se redactó dos días después, es decir, el 26 de marzo. Entonces, ¿por qué no se envió hasta un mes más tarde? La explicación ofrecida por el Jefe de los Tedax y su subordinada, explicación que puede no gustar al Sr. Iglesias y compañía pero que éstos no se molestan en rebatir, es muy sencilla: porque se esperó a unirlo junto con otra serie de informes que igualmente solicitó (¿también irritado?) el instructor en el mismo escrito. Conforme a lo declarado por Sánchez Manzano en el juicio:

Defensa de Zougam: O sea, que hasta el 26 de abril ¿ustedes no realizan ningún informe por escrito de lo que explotó allí, de lo que allí ocurrió?

Sánchez Manzano: No, se elaboró el día… veinti… veinticinco, veintiséis de marzo, que es cuando lo solicita la autoridad judicial, lo que pasa es que se remite con otras cuatro pericias que pide en el mismo oficio [el instructor] del sumario, pero se elaboró… el 26, me parece, de marzo.

El Jefe de los Tedax aclaró asimismo que los resultados se ponen por escrito:

…cuando lo permiten las circunstancias. Pero en este caso es que, hasta el día 17, se recogen todavía restos, sigue mandando el grupo de Madrid restos y se siguen haciendo análisis. Estamos hablando de cinco días y tenemos unas cuántas incidencias concentradas en ese día, incidencias que estaban generando información más importante para llegar a los autores del hecho, que era lo que tenía prioridad en esos momentos.

En este sentido, la perito 17632 ya había manifestado ante el juez instructor, el 18 de julio de 2006, que, cuando se dio la primera noticia verbal de los resultados, aún no habían concluido los análisis:

Quiere señalar que el día 11 de marzo de 2004 sobre las 14 horas no se había realizado el análisis de todas las muestras recibidas de las estaciones sino de parte de esas muestras […]. Que sí se hizo una muestra por cada estación […].

Y, en el juicio, amplió esta información:

Perito 17632: Yo a mis superiores les doy la primera noticia cuando no están hechas todas las muestras, pero sí hay una positividad en cada una de las estaciones.

[…]

A. PEDRAZA: Bien, ¿cuántos días tarda en hacer las pruebas que figuran en el mismo?

Perito 17632: Pues hasta el 24, el 25 de marzo. […] Vamos a ver, eh… normalmente, normalmente, tal como se trabaja, es, en el laboratorio en la unidad a la que pertenezco, pues eh, la primera noticia de qué hay, debe ser absolutamente cierta, no dudosa, debe ser indiscutible, de que eso por lo menos sí existe. […] Entonces, se da esa noticia, se da verbalmente a mis superiores y a continuación ya, tranquilamente, se continúan las analíticas. […] Digamos, la prisa es la primera noticia, después ya no hay prisa.

Asimismo, corroboró la fecha de realización del informe y la razón por la que se envió un mes más tarde:

Este informe es, creo realizarlo, escribirlo, el día 26, sobre… creo que exactamente es el día 26 de marzo del 2004. Es un informe que va conjunto con informes de mis compañeros TEDAX porque hay una sola solicitud del Juzgado de Instrucción nº 6 en el que pide diversos extremos, a los que se le contesta, y por tanto sale el 27 [de abril] […], lo que pasa es que va conjunto con un informe, todo, y entonces pues va con la fecha del informe […], porque va formando parte de un todo, en un informe conjunto.

Por cierto, viendo las suspicacias que genera en algunos el hecho de que el resultado de los análisis no se pusiera por escrito de forma inmediata, creo interesante aludir a un dato curioso. En efecto, obviando los exabruptos habituales de Jiménez Losantos, no parece que a Díaz Pintado (subdirector general operativo de la Policía en el momento de la masacre) nadie le impute seriamente haber formado parte de conspiración alguna [de hecho, si Pedro J. Ramírez lo incluye en su infame “Yo acuso” (EM, 2.6.2009) no es por felonías propias, sino por no haber evitado las de Sánchez Manzano y sus Tedax]. Pues bien, resulta que el Sr. Díaz Pintado, en su comparecencia en la Comisión del 11-M (8.7.2004), se enfrentó a una situación semejante a la que venimos examinando, aunque en relación con otra de las pruebas del caso (p. 56):

Cerdà Argent: O sea, ustedes ven la cinta y cobra relevancia el tema de la furgoneta. Se lo pregunto por una cosa porque el informe firmado por usted de la furgoneta, dada la relevancia que podía tener en la investigación, es del día 18 de marzo.

Díaz Pintado: Cuando se me pide.

[…]

Cerdà Argent: ¿No sería normal haberlo hecho inmediatamente?

Díaz Pintado: ¿Inmediatamente a qué?

A lo mejor es que el comportamiento de la Unidad Central de los Tedax no fue tan raro como a algunos les parece.

Estábamos viendo las declaraciones de Sánchez Manzano y la perito 17632… pero, un momento, ¿cómo que se siguen recogiendo restos de los trenes hasta el 17 y que los análisis se siguen haciendo hasta el 24 o 25? ¿No nos han estado recordando los conspiracionistas una y otra vez que los trenes se desguazaron 48 horas después de los atentados?

Este asunto podría ser objeto de una extensa discusión monográfica y algo se ha expuesto ya en otros lugares (aquí, por ejemplo; véase, en particular, “Las veintiuna mentiras de Luis del Pino (III)”, punto 9). Aquí señalaré simplemente que se trata de un “hecho” que, pese a no haber sido cuestionado por ninguna instancia pertinente, es inexacto. Como ninguno de los órganos jurisdiccionales que han intervenido en el 11-M ha extraído la menor consecuencia de ese presunto desguace apresurado, la cuestión ha pasado casi desapercibida. Las referencias que he aportado deberían ser suficientes, pero no quisiera abandonar este punto sin señalar que las elucubraciones en torno al esguace de los trenes ponen de manifiesto nuevamente una de las características más frustrantes del conspiracionismo del 11-M: su pertinaz cinismo.

En efecto, resulta enojoso comprobar (continuamente) que ciertos periodistas no se leen lo que su propio medio publica. Frente a la cantinela del achatarramiento inmediato de los trenes, basta una simple consulta de hemeroteca. Véase el artículo de El Mundo de 18 de marzo de 2004, con fotografía incluida y muy expresivo comentario: “Los vagones siniestrados, al desguace”:

Cuando se cumple una semana de la tragedia, aún quedaban entre las vías objeto personales de las víctimas […]. Ayer [o sea, 17 de marzo] comenzaron a desguazarse los vagones siniestrados […].

Pero lo peor, lo inefable, lo que desafía toda descripción, es la actitud de Luis del Pino. Al fin y al cabo, fue uno de sus peones negros quien con más detalle documentó la inexactitud del dato del desguace apresurado de los trenes. El neonato periodista que en su día no tardó en hacerse eco de la “revelación” de la nitroglicerina aportada por uno de sus lectores, no pareció percatarse en cambio de esta última puntualización y siguió propalando sin recato el cuento de la acelerada destrucción de los vagones. Así, por ejemplo, en su entrada de 11.5.2009, al hilo de los primeros adelantos periodísticos sobre el libro “Titadyn”, indica:

Los propios vagones atacados se comenzaron a desguazar sólo 48 horas después de la masacre, en lugar de conservarlos hasta el juicio, como marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Lástima que no especifique el artículo de la Ley. Por cierto, algo muy parecido afirmó el Sr. Del Burgo, también con ocasión de la publicación de “Titadyn”, en un artículo de El Mundo de 20.5.2009:

[R]ecuérdese que los trenes fueron destruidos dos días después del atentado, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Lo curioso es que estas graves imputaciones se hacen bastante tiempo después de que el Tribunal Supremo, máximo intérprete de nuestra legalidad ordinaria, considerara expresamente que en este asunto no se había producido infracción alguna y archivara la querella de Manos Limpias que denunciaba el desguace supuestamente irregular de los trenes (Auto de 1.12.2006). Pero si el Sr. Del Burgo, jurista, diputado entre 1989 y 2008, representante del Grupo Popular en la Comisión del 11-M, autor de un libro sobre la masacre y “experto” en la materia (EM, 9.6.2006), está tan poco informado de las evoluciones jurídicas del asunto, ¿qué puede esperarse de Luis del Pino y sus adláteres?

Pues bien, el Sr. Del Pino, que, para atizar a la versión oficial se escandaliza porque los trenes se desguazaron en 48 horas, firmó recientemente (con otro periodista) un artículo en Libertad Digital (3.4.2011) donde, para seguir atizando igualmente a la versión oficial se documenta ahora fotográficamente que, después de todo, lo anterior era falso. En concreto, menciona una galería de imágenes correspondiente:

[...] a la recogida de muestras en el coche 5 del tren de El Pozo, que había sido apartado al aparcamiento de la estación. La secuencia fotográfica es posterior al día 14 [...]

Y añade:

[...] el proceso de examen de los focos de explosión y de los restos continuó muchas horas y días después [del 11-M] [...], como el propio Sánchez Manzano dijo en su descargo durante el juicio del 11-M.

Caramba, por fin se creen algo de lo que dijo el ex Jefe de los Tedax. Aunque nadie le libra: si se destruyeron los trenes, malo, porque se destruyeron; y, si no se destruyeron, malo, porque no se destruyeron.

En fin, volviendo, para concluir, al asunto que nos ocupa en esta entrega, lo importante es insistir en que los primeros resultados de los análisis de los focos de explosión no se tuvieron y no se comunicaron (verbalmente) antes de las 14 horas del día 11 de marzo.

Lo cual nos lleva a la relación que tales análisis pudieran haber tenido con el episodio del Titadyn en la reunión de la cúpula policial. Como vamos a ver, la respuesta es simple: ninguna en absoluto.

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3 Responses to “Titadyn, el eterno retorno (XXVII) por Rasmo”

  1. hola dice:

    prueba

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