LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(5) GUARDIOLA, UN CRACK

LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(5) GUARDIOLA, UN CRACK

Seguíamos de la entrada anterior donde hablábamos de la metenamina.

En esta entrada tendremos el gusto de ver las intervenciones de un perito que se prodigó poco: Jesús Guardiola. De hecho, es el menos conocido entre los peritos conspiracionistas; en parte porque, tras el juicio, ha guardado un prudente silencio -y ya veremos que, vista su actuación, parece lo más sensato- sobre las iniciativas de sus compañeros.

Sin embargo, sus pocas intervenciones bastarán para que veamos que, como su homónimo futbolístico, es todo un crack en su campo. Vamos allá.

Volvamos a la grabación de la pericia, a partir de las 2 H 16 minutos, aproximadamente. Tengamos también cercano el informe pericial, porque puede ser conveniente consultarlo a menudo.

Ministerio Fiscal:… ¿Hay conformidad entre todos ustedes en que las sustancias que no han explosionado, intactas, Leganés, AVE, Kangoo, bolsa de Vallecas, han dado como resultado dinamitas Goma2-EC (o compatibles con Goma2-ECO, perdón)?

Perito sin identificar: No lo sé.

Ministerio Fiscal: Sí, con Goma2-ECO.

Peritos: … [Algunos, no todos, contestan que sí.]

Ministerio Fiscal: Sí, ¿están todos de acuerdo? Sin perjuicio de entrar en detalles más concretos en otro momento, cuando toque analizar la pericia que han hecho ustedes, ¿Qué explicación tiene entonces que aparezcan trazas de DNT en estas sustancias intactas, e incluso de nitroglicerina en nueve muestras de las cincuenta y tantas analizadas, cuando es Goma2-ECO?

Perito sin identificar: Para mí, no contaminación.

Perito sin identificar: Para mí, una contaminación clara.

Gómez Bermúdez: Bien, ¿Quién discrepa de esa opinión de la contaminación?

Perito Jesús Guardiola: Para mí no tiene explicación.

Gómez Bermúdez: Bueno, tiene que tener alguna. En el mundo físico tiene que haber alguna explicación. Otra cosa es que no hayamos determinado cuál es.

Resulta sorprendente que un magistrado muestre una mentalidad más ajustada al método científico que los peritos conspiracionistas.

Efectivamente, no se puede -o no se debe- decir que un fenómeno físico-químico “no tiene explicación”. No se conoce, no se ha encontrado, las explicaciones propuestas no son satisfactorias… pero conformarse con un “no tiene explicación” ruborizaría a un René Descartes, o a un Francis Bacon, por ejemplo.

Guardiola se da cuenta del patinazo y trata de corregirse:

Perito Jesús Guardiola: Pero, no podría…

Gómez Bermúdez: Ah, que no tiene certeza…

Perito Jesús Guardiola: …comprobarla. Sólo serían hipótesis.

Gómez Bermúdez: O sea lo que dice usted es que sería elucubración por su parte, que no sabe porqué se ha producido.

Perito Jesús Guardiola: Que no lo sé.

Ministerio Fiscal: ¿Pero… es posible?

Perito Jesús Guardiola: Ahí están los resultados, sí. Yo estoy de acuerdo con los resultados, perfectamente. Lo que no sé es explicar porqué se encuentra ahí.

En realidad, como ya se ha comentado, el hallazgo de DNT y Nitroglicerina en unas muestras que son Goma 2 ECO ES UNA CONTAMINACIÓN. Sobre eso no hay ninguna duda, puesto que ha aparecido algo que, en buena lógica, no debería estar allí.

Como ya se ha dicho, la palabra contaminación no presupone ningún fraude ni negligencia. Sin embargo, cegados por su rotunda negativa a aceptar cualquier postulado proveniente de la Versión Oficial, los conspiracionistas rechazan hasta lo más evidente. De hecho, algunos peritos conspiracionistas se han negado incluso a aceptar que los explosivos intactos son GOMA-2 ECO.

Antes de seguir adelante, conviene recordar tres puntos que han quedado absolutamente demostrados en el devenir del juicio -y que, en conjunto, desmontan la falacia conspiracionista- pero que los conspiracionistas suelen abstenerse de atacar, centrándose en cambio en detalles sin importancia, conscientes de que desmentir todos y cada uno de ellos es tarea prácticamente imposible:

1) La prolijísima pericia encargada por Gómez Bermúdez no dio un resultado mejor que la rápida pericia de la Tedax: dinamita, sin poder determinar la marca. Tal vez el tribunal cometió un error intentando sacar conclusiones más allá de esto, pero es explicable dada la importancia que se dio a la pericia.

2) La contaminación está fuera de duda. El mecanismo preciso es irrelevante. Cualquier trabajador de un laboratorio reconocerá que dichas contaminaciones ocurren cotidianamente en todos los laboratorios del mismo. Pero también pudo ocurrir en cualquier fase de la elaboración, transporte, almacenamiento, etc.

3) Dado que es dinamita y están descartados otros explosivos, la pericia es perfectamente compatible con el RESTO de pruebas que son abrumadoras. Y recordemos que la prueba hay que valorarla en su conjunto.

Sigamos adelante.

La siguiente intervención de Carlos Atoche, perito de la Guardia Civil, propone un interesante razonamiento:

Perito Carlos Atoche: [...] es curioso analizar el detalle numérico de la proporción de nitroglicerina o de DNT que tenemos en estos componentes. Son todos números de la misma magnitud. Qué explicación racional tiene que la muestra 1, tomada del foco del Pozo, tenga una cantidad de nitroglicerina muy parecida, muy parecida, a la misma nitroglicerina que encontramos en un explosivo intacto. Y de esta forma se puede ver que todos los explosivos intactos tienen el mismo número, el mismo orden de magnitud, de esta nitroglicerina. Si analizamos el DNT pasa exactamente lo mismo. Tenemos unos números muy similares entre los posibles focos de explosión y los explosivos intactos. Desde luego, desde mi punto de vista, no hay una explicación racional para esos datos, salvo que contemplemos la teoría de contaminación. Efectivamente, son todos [sic] muestras que han absorbido componentes en la misma magnitud.

Creo que se entiende lo que quiere decir: cuando de una serie de muestras de diferentes procedencias se van evaporando, desecando, o eliminando de cualquier otra manera los componentes, lo normal es que las cantidades finales sean diferentes, puesto que será casi imposible que todas sean sometidas a la misma temperatura, grado de humedad, corrientes de aire, etc. Si partimos de unas muestras de por sí diferentes, y cuyas condiciones son tan diferentes como que unas han sido explosionadas y otras no, resulta una prodigiosa casualidad que TODAS tengan cantidades sensiblemente iguales de DNT y de NG.

Es tan extraño que sólo es razonable sospechar que se ha producido un depósito por sedimentación a partir de una fuente contaminante. Podemos poner un ejemplo sencillo si pensamos en una habitación llena de polvo. Si realizamos limpieza con plumero es prácticamente imposible que la cantidad de polvo que queda por centímetro cuadrado sea similar en todas las superficies -nunca daremos dos golpes de plumero con la misma fuerza ni dirección- y menos aún si hay varias personas realizando la limpieza. De hecho, será mucho más lógico pensar, si encontramos una capa uniforme de polvo, que no se ha limpiado el cuarto desde hace tiempo, permitiendo el depósito.

En realidad, aunque no pensemos en ello en condiciones normales, lo que dice Atoche se ajusta perfectamente a la 2ª Ley de la Termodinámica (“Ley de la Entropía”) que postula que, en ausencia de una fuente externa de energía, la materia tiende al mayor desorden posible; esto es, en el caso que nos ocupa, a realizar un depósito absolutamente uniforme.

Se trata de un razonamiento original, a la par que ingenioso; y, como se recordará, los conspiracionistas llegaron a fijarse en la curiosidad, casi imposibilidad, de que el hallazgo de DNT y NG en cantidades tan iguales se debiera a causas corrientes (explosión, desecación, etc) y trataron de explicarlo mediante el supuesto de una visita de Sánchez Manzano, armado de un Spray, para rociar ambas sustancias sobre la GOMA -2 ECO, y así disimular su aparición en la muestra M-1.

Sin embargo, tal explicación resulta -lamentablemente para los conspiracionistas- imposible; no sólo por lo grotesco de la imagen, sino porque no es posible rociar con un spray todas las muestras desde la misma distancia, con la misma inclinación, y con una distancia entre los focos de pulverización tan precisa como para que TODAS las muestras tomadas tengan la misma cantidad de producto contaminante. Finalmente, incluso los peritos conspiracionistas tuvieron que reconocer, como veremos, que en la contaminación no podía haber intervenido una mano humana (Pg 2 del enlace).

Como tienen por costumbre, los conspiracionistas desecharon un “argumento definitivo” en cuanto vieron que no servía para demostrar sus teorías, y no volvieron a interesarse por el curioso hecho que expuso Atoche.

Perito Carlos Romero: Vamos a ver, señoría, yo no estoy de acuerdo.  ¿De dónde ha venido? No lo sé. Ahora, lo que sí que le puedo decir es que -ya lo expondré con los cromatogramas que tengo aquí- no nos olvidemos que el DNT que hemos analizado con la frecuencia de los dos isómeros que tiene el DNT, el 2-4 y el 2-6, hay una secuencia repetitiva en todas las muestras. Y el compañero está diciendo en unas cantidades, en un análisis cualitativo [...] En los focos no se puede hacer análisis cuantitativo, puesto que no hay cantidad de muestra suficiente para hacer análisis cuantitativo. Esto lo hemos reiterado por activa y por pasiva: lo único que se puede detectar [es] qué es lo que aparece. Qué. Por eso se dice análisis cualitativo. Qué elementos intervienen en un componente, en una muestra, y eso es lo que hemos hecho. Es decir, por tanto, el comparar la intensidad del pico, o más intenso en números cuánticos o en números de intensidad de la señal del cromatograma, o del cromatógrafo que da en un cromatograma, eso pues tampoco se puede comparar unas con las otras. Sirve de orientación, pero que no nos olvidemos que estamos en un análisis cualitativo, no cuantitativo; en focos, me estoy refiriendo.

Es interesante analizar por separado las prolijas afirmaciones de Romero, para tratar de comprender algo:

En primer lugar, defiende que el patrón de DNT en todas las muestras en que aparece (al menos, en cuanto a la relación entre los isómeros) es idéntica. Ciertamente, complementa lo que dice Atoche: probablemente el DNT tiene todo el mismo origen.

Sigue afirmando que en los focos no se puede hacer análisis cuantitativo, porque las cantidades son mínimas; eso es radicalmente falso; lo que se dijo es que no tenía sentido hacer análisis cuantitativo en los focos con el fin de determinar el explosivo empleado, porque no se puede determinar la marca de un explosivo explotado. Y perdón por la redundancia. De hecho, en la muestra M-1, en que, para disgusto de los conspiracionistas, se llevó a cabo análisis cuantitativo (pg 23 del informe pericial, las cantidades de DNT y NG halladas fueron, aproximadamente, 0,000266 g (dos diezmilésimas de gramo) y 0,0001 g (una diezmilésima de gramo) respectivamente. Por pequeñas que sean estas cantidades, los análisis a disposición de los peritos los detectan perfectamente; por ejemplo, entre otros casos que no citaré para no alargarme excesivamente,la muestra 4-3 (Pg.  31) dio una cantidad de DNT de 4 diezmilésimas de gramo y 3 diezmilésimas de gramo de NG.

De hecho, el seguidor de esta serie recordará perfectamente los aspavientos de Pedro J. Ramírez ante el “impresionante” poder de detección de 50 ppm de los análisis de UEE  (“El Mundo” 26-02-2007, ahora de pago) que hacían “virtualmente imposible” no haber detectado DNT, o las afirmaciones de Antonio Iglesias de que podía disponerse de una prueba más sensible que la utilizada por la Policía Científica (véase la entrada anterior) para detectar metenamina.

Observemos -con cierto hastío- que, en las disertaciones conspiracionistas, no es difícil encontrar el intento de argumentar en tono “victimista”; todo lo han pedido, o reiterado “por activa y por pasiva” sin que -según ellos, injustificadamente- se les hiciera caso.

Y atribuyamos piadosamente  la absurda alusión a los “números cuánticos” de la cromatografía a un “lapsus” -confundiendo “cuánticos” por “cuantitativos”, lo que abre la interesante especulación de cómo podrían entenderse unos “números no cuantitativos”-;  o, quizás, a un intento de hacer humor surrealista (digno del mejor Miguel Gila o Antonio Ozores); porque de lo contrario deberemos sospechar que Don Carlos debió aprobar con inusitada benevolencia la Física y Química de Secundaria.

Y termina diciendo nuestro buen perito, en este párrafo, que la intensidad de los picos en un cromatograma pueden servir como orientación… pero no se pueden comparar. Claramente, no quiere decir eso (¿cómo no van a poder comparar dos magnitudes?) sino que de la comparación no se pueden extraer conclusiones válidas: justo lo que intentó hacer más adelante él mismo con dos cromatogramas -uno de ellos truncado-, como veremos en otra entrada.

La inusual concatenación de disparates debió parecer demasiado a los peritos oficiales:

PERITO CARLOS ATOCHE: Me estoy refiriendo a los datos numéricos que figuran en la tabla de su informe. Ahí se puede ver la cuantificación que se hace de la muestra M1, donde hay esos componentes explosivos que acabo de indicar y los explosivos intactos.

Efectivamente, negar que se pudiera hacer un análisis cuantitativo, cuando tenía los resultados delante, parece demasiada frescura hasta para los peritos conspiracionistas y, pese a la prudencia demostrada por los guardias civiles y los policías, todo tiene un límite.

PERITO JESÚS GUARDIOLA: Yo sí entiendo  lo que interpreta el compañero. Parecería que la cantidad de DNT puede ser variable, la cantidad que tienen las muestras. Pero creo que es más importante de lo que estamos considerando que es… incluso la cantidad de DNT puede servir como identificador o como marcador de las muestras. Para ello yo querría comentar resultados obtenidos en la pericia, los referentes a dos grupos de muestras que son duplicado el segundo grupo del primero. Me refiero a las muestras M-10-4 serie A, y M-10-4 serie B.

La referencia a las muestras en cuestión vienen en las páginas 124 a 145 del ya citado informe pericial (pese a que Gómez Bermúdez, equivocadamente, nos remite a la 139).

Ambas series de muestras son restos del explosivo de Leganés; son duplicadas unas de las otras, como explicó Guardiola:

Perito Jesús Guardiola: Estas muestras son… la serie B duplicado de la serie A. Si analizamos la serie A, aparentemente debe haber correspondencia entre las A1 con B1, A2 con B2 y así sucesivamente.

Esto es correcto, como puede comprobarse en la página 153 y también en la páginas 155-156 del Informe Pericial, donde se desarrollan los hallazgos analíticos; sin embargo, en la tabla cuantitativa, las filas aparecen bastante desparejadas y parece haber errores con respecto a las otras referencias, así que recomiendo la tabla de la página 153 y la descripcion de las páginas 124 a 145.

Ignoramos qué quería demostrar exactamente Guardiola al traer estas muestras a colación, porque Gómez Bermúdez -por razones de ordenamiento de los testimonios- no le dejó entablar discusión sobre este tema en este momento preciso. Y parece que no sería tan importante, porque en días posteriores no volvió a salir el asunto:

Gómez Bermúdez: Lo que usted viene a decir es porqué aparece en tres no aparece y en una sí… un componente concreto.

Perito Jesús Guardiola: Eh, entonces quiero hablar de dos. [...]  Quiero hablar de dos sustancias. En primer lugar…

Gómez Bermúdez: Sí, pero vamos por partes. Esto es SU pericia. Esto no tiene nada que ver con la pericia base que es la de la fase de instrucción. Señora, ¿usted esto, no hizo nada relativo a esto?

[...]

Gómez Bermúdez: Efectivamente, una cosa es el comentario al hilo de la contaminación, si aparece o no aparece, porque estábamos hablando de la M1, la muestra del foco 3 de El Pozo, correspondiendo con la muestra 1 de su análisis. Pero por eso solo se ha introducido el otro tema, pero no vamos más allá, ya habrá ocasión de que ustedes lo digan.

Sin embargo, podemos hacer una aproximación a partir de la truncada discusión. Si examinamos con atención las dos series de muestras, la única diferencia digna de mención es que en dos de ellas aparece una mínima cantidad de Nitroglicerina, que no encontramos en las demás; ahora bien; ni siquiera se trata de muestras aparejadas, sino que son la 10-4-A-3 y la 10-4-B-4; sus respectivos duplicados no contienen nitroglicerina.

A eso se refiere Gómez Bérmúdez, sin duda, cuando hace referencia a “en tres no aparece y en una sí… un componente concreto.

Ahora bien, puntualicemos, pues no habrá ocasión de discutirlo ante el Tribunal, que la distribución casi aleatoria de mínimas cantidades de nitroglicerina apoyaría la presencia de contaminación, y no las tesis conspiracionistas.

Sin embargo Guardiola habla de “dos sustancias” a las que quería hacer mención. No puede referirse a ausencia de DNT, el otro gran caballo conspiracionista, porque todas las muestras lo tienen. Pero sí parece que alude a una supuesta “variabilidad” en la cantidad de DNT, que quiere presentar como un “marcador” que permitiría diferenciar las muestras en dos o más tipos.

Ahora bien; de todas estas muestras, la que más DNT contiene es la M-10-4-B-4, con un 0,0092 %, mientras que su “gemela“, la M-10-4-B-4, es la que menos contiene, con 0,0032 %. La diferencia en números relativos puede parecer enorme (tres veces más) pero en números absolutos es sólo de 0,006 %; o sea, 60 partes por millón, apenas apreciable con los análisis de UEE que tanto entusiasmaron a Pedro J Ramírez.

Y la posibilidad de que podamos clasificar de alguna manera las muestras por su contenido en DNT queda completamente destruida porque, aparte de las dos muestras citadas, que ofrecen el mayor grado de disparidad pese a ser una copia de la otra, tampoco existe concordancia entre M-10-4-A-3 (segunda muestra más rica en DNT, con 0,0083 %) y las M-10-4-B-3-A y M-10-4-B-3-B (0,0036 %); y ni siquiera se puede decir que las muestras A sean más ricas en DNT que las B, puesto que M-10-4-B-1 y M-10-4-B-2 son más abundante en dicha sustancia que sus correspondientes copias.

De hecho, y aunque habría que tomárselo con toda clase de reservas,  la distribución de las cantidades de DNT y Nitroglicerina encontradas en  las muestras se asemeja a una distribución normal, lo que apuntaría a que las diferencias entre cantidades son, simplemente, debidas al azar. Repito que hay que tomar esta información con reparos, debido al escaso -para una distribución probabilística- número de muestras y a la imposibilidad de demostrar mediante estos razonamientos que el azar NO ha influido.

El caso es que Gómez Bermúdez cortó la intervención de Guardiola, porque se alejaba del tema que se trataba (pericia de explosivos, declaración de la perito nº 17632), y nos quedamos sin saber exactamente qué pretendía demostrar. Dado el estilo de las intervenciones conspiracionistas que llevamos visto, su oratoria oscura, y su confuso hilo de argumentación, no resulta a priori desdeñable pensar en una estrategia meramente obstruccionista, pero no podemos asegurarlo.

Terminaba así la intervención del Ministerio Fiscal (2 h; 22′; 50” de la grabación) y el Tribunal dio paso a las acusaciones, empezando por la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, cuya primera intervención incluiremos en esta entrada, por hacer referencia al tema que estamos tratando.

Gómez Bermúdez: ¿Las acusaciones, algún punto de pericia?

ACUSACIÓN 11-M AFECTADOS POR EL TERRORISMO: Sí. Con la venia, excelentísimo señor [...] A mí me gustaría preguntar sobre todo a los peritos que no encuentran explicación, o que han dicho que no encontraban explicación sobre la aparición del DNT, si en el caso de que en Mina Conchita hubiese aparecido Goma-2-EC, ¿se daría explicación a que hubiese DNT en esas muestras?

La manera de preguntar del abogado, desde el punto de vista judicial, es incorrecta, como hizo notar el juez Gómez Bermúdez. Que aparezca Goma-2-EC en la Luna no puede explicar que se encuentre DNT en una muestra. Hubo que esperar a que el letrado se centrase y el juez le reformulase la pregunta.

Gómez Bermúdez: Concretamente lo que usted quiere preguntar es si se puede haber contaminado en la mina, al estar contacto una goma con la otra o… [alguna] otra alternativa, ¿es lo que usted está preguntando? [...]  Que si la contaminación de DNT puede producirse en la mina porque había Goma2-EC y Goma2-ECO.

Perito Jesús Guardiola: No, porque hay dos muestras, la 9-5 y la 10-2 que no lo contienen.

Y se quedó tan fresco. Nuevamente vemos la táctica conspiracionista de reaccionar como un dominguillo ante determinados temas sensibles (contaminación, Goma-2 Eco, dibutilftalato, análisis cuantitativos…) aún a costa de disparatar y responder auténticas barbaridades.

Centremos, dijo Gento. La pregunta, tras la ayuda de Gómez Bermudez, es muy concreta: Si las muestras que contenían DNT pudieron haber sido contaminadas por la presencia (comprobada por las pericias y los análisis de la Guardia Civil) de GOMA-2 EC en la misma mina de donde (supuestamente, en esos momentos; definitivamente, según la sentencia) se extrajeron, todo o en parte, los explosivos.

Respuesta: No, porque hay dos muestras que no contienen DNT.

Hombre, Kalicatres de la lógica, ya sabemos que las muestras que no contenían DNT no podían ser contaminadas por DNT, ni en la Mina Conchita ni en ninguna otra parte. Pero ¿y las que sí fueron contaminadas? Dejemos que lo pregunte el abogado

ACUSACIÓN 11-M AFECTADOS POR EL TERRORISMO: ¿Pero las que lo contienen?

Perito Jesús Guardiola: Vamos a ver, puede ser ésa o cualquier otra causa.

ACUSACIÓN 11-M AFECTADOS POR EL TERRORISMO: Pero ya tendríamos una, ¿no?

Perito Jesús Guardiola: Sí.

A eso se le llama un hombre con criterio: empieza diciendo que no encuentra explicación a cómo se ha podido producir la contaminación de las muestras y termina dándole la razón a un abogado cuando le pregunta si una causa posible pudiera ser la Goma 2 EC, que puede haber contaminado la GOMA 2 ECO de Mina Conchita. Pero, eso sí, se despide con “o cualquier otra causa“.

¿CUALQUIER otra causa?

Sí señor. Todo un camPeón de la lógica, este Guardiola.

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