LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(2) UNOS PRINCIPIOS MUDABLES

LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(2) Unos principios mudables 

Quisiera pedir disculpas por adelantado por la prolijidad y el lento avance que van a caracterizar las entradas de esta serie.

El caso es que, como pudimos comprobar en la Vista Oral, las afirmaciones de los peritos conspiracionistas –en muchos casos poco científicas, o al menos discutibles; a veces, incluso claramente malintencionadas- fueron aceptadas a priori por el Tribunal al mismo nivel de credibilidad que otras más lógicas o con mayor nivel científico; al mismo tiempo, Gómez Bermúdez evitó en todo momento que el juicio se convirtiera en un debate de Física o Química o en una polémica entre sabios acalorados (lo que por supuesto es absolutamente razonable) cortando rápidamente cualquier deriva fuera de los estrictos márgenes del Derecho y centrando todo en demostrar la culpabilidad o inocencia de los acusados. Y tras el Juicio del 11-M, las entrevistas, los artículos y el libro publicados por los medios conspiracionistas han quedado sin respuesta, quizás por hartazgo del resto de peritos o por miedo a sufrir campañas de descrédito por parte de dichos medios, como ha pasado en otras ocasiones.

Debido a esta falta de respuesta, la sensación que ha calado en la opinión pública –incluso en gente de buena formación científica- es que las opiniones de Iglesias y los suyos son tan buenas como las de los peritos oficiales. Que en la Vista Oral se llegó a una especie de empate entre dos teorías (la contaminación de las muestras y la presencia de Titadyne en los focos de explosión) más o menos con la misma carga probatoria.

Así las cosas, y dado que muchos de los potenciales lectores pueden no estar excesivamente informados sobre el juicio del 11-M, y haber olvidado la formación científica que recibieron, juzgo necesario ir a pasito de tortuga en el análisis de las declaraciones de los peritos conspiracionistas, para mostrar, desde lo más sencillo, cómo sus teorías se construyen sobre la nada: sobre falsedades, inexactitudes y, básicamente, consisten en negar lo que diga el enemigo. Vamos a ello.

Nos habíamos quedado en el estudio de los curiosos lapsus que manifiestan químicos profesionales como Romero e Iglesias –sobre todo- que no parecen conocer la existencia de fenómenos como la adsorción, la condensación, o la polaridad.

Prometía yo, al final de la entrada anterior, mostrarles en ésta cómo los principios de los conspiracionistas, al estilo Groucho Marx, van mutando según las necesidades o los intereses de sus discursos.

Antes de entrar en esta materia conviene hacerse eco aquí de una objeción que presentó Gabriel Moris a las 01:14:34 aproximadamente de grabación y que, por no tratarse de un argumento científico, habíamos soslayado en la entrada anterior (y corre peligro de no ser contestada en ningún momento de este trabajo):

PERITO GABRIEL MORIS … yo en primer lugar le agradezco a la perito la explicación que nos ha dado, pero hay una cosa que no acabo de entender; y es que nosotros, en reiteradas ocasiones, hemos pedido información analítica de los análisis iniciales realizados y en ningún caso se nos ha suministrado. Ahora se nos descubre el secreto de que el contenido de los componentes genéricos de la dinamita era nitrato; nitrato amónico y nitroglicol. Creo que eso no es ningún secreto ni ningún misterio. En nuestro informe figuran, en primer lugar. Me quedo con la duda de por qué no se nos ha informado antes de llegar al juicio.

El señor Gabriel Moris tiene derecho, por supuesto, a quejarse de cualquier circunstancia que, para él, haya dificultado el ejercicio de sus funciones periciales, y no le falta la razón al declarar que el conocimiento de los resultados analíticos obtenidos por la perito nº 17632 ya no estaba sujeto a secreto sumarial en el momento de ser ordenada la pericia; pero, dicho esto, cabe preguntarse si la información que el señor Moris echaba de menos era necesaria para que la pericia alcanzara sus objetivos que, en las páginas 17 y 18 del Informe Pericial quedaban recogidos de manera concisa y clara:

El objeto del informe se encuentra definido y claro:

- Identificación y cuantificación de los explosivos intactos.

- Identificación de los componentes explosivos utilizados en los focos.

- Estudio de la posibilidad de que la metenamina detectada en informes previos (año 2004) pueda ser un artefacto generado en un cromatógrafo de gases.

Para cumplir estos objetivos encomendados no parece imprescindible conocer el resultado previo, y aún se podría objetar que, de haber sido facilitado a los peritos, podría haberse condicionado el desarrollo de la pericia; al menos, dado que la admisión de la prueba, al haberla solicitado por al menos una defensa, aparecía como indiscutible –en palabras del propio Tribunal en el Auto de Señalamiento – parece deseable – incluso para evitar recursos posteriores por defectos de forma- que los trabajos se comiencen de cero, para llegar a unos resultados lo más independientes e imparciales posibles. Obsérvese, por cierto, que en el Auto de Señalamiento se especifica que se debe facilitar a los peritos la batería de muestras sobre la que deben trabajar, pero no los resultados de anteriores experiencias.

La protesta de Gabriel Moris se entiende en el contexto de la errónea percepción de su cometido que los peritos conspiracionistas tuvieron desde el comienzo. Pese a que la prueba pericial no suponía ninguna puesta en cuestión de los resultados de la investigación, ninguna Auditoría externa del Sumario instruido por el juez del Olmo y la investigación policial, el concepto que tuvieron estos peritos fue, desde el primer momento, que había habido en ellos errores, probablemente malintencionados, y que la misión para la que habían sido nombrados como peritos era ponerlos de manifiesto. Es decir, de alguna manera se atribuyeron el cometido del Tribunal, adjudicándose competencias indebidas, como juzgar el trabajo de la Policía. Sólo así se entiende que se considere imprescindible conocer los resultados previos de la perito nº 17632 y de la policía Científica para llegar a sus propias conclusiones.

El mensaje -amplificado por una campaña a coro de los medios conspiracionistas- de que la investigación y el Sumario del 11-M eran una chapuza, y que el Tribunal del 11-M debía traer a la luz sus deficiencias, llegó a calar en la totalidad de los peritos y en cierta opinión pública; de manera que el propio Tribunal se vio obligado a dejar claro (1:38:25) que …

JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: Se está tratando de aclarar, que es a lo que se viene a un juicio, qué es lo que ha ocurrido para que en un momento no se detectara y en otro si, aclarar si eso es debido a una circunstancia o a otra. Que para eso están los juicios, no para ver si la actuación es correcta o incorrecta. Eso entra en un campo que es ajeno a este tribunal.

[…]

Es que no estamos juzgando a la perito, le vuelvo a repetir, que no se confunda, que lo que estamos determinando es porqué en ese momento no se obtienen determinados componentes químicos y ahora se obtienen, y si eso se debe por ejemplo a una diferente técnica, que puede ser, o a que el laboratorio no tiene medios o a que el laboratorio está sucio, o a que es malo, a que se contamina porque está todo revuelto, es decir, eso no lo sabemos, por eso están ustedes aquí.

Tiempo tendremos más delante de ver otros momentos en los que los peritos conspiracionistas tratan de usurpar -por decirlo así- competencias del Tribunal, pero continuemos, por ahora, con la Ciencia pura y dura.

Volviendo a la transcripción que Libertad Digital ofrece de la prueba pericia, (aproximadamente 1:16:39 de grabación) interviene el cuarto perito conspiracionista, Jesús Guardiola, el menos comprometido con las actitudes de sus tres compañeros, y el único que no se solidarizó expresamente con Antonio Iglesias cuando publicó “Titadyn”:

PERITO JESÚS GUARDIOLA: Yo […]creo que es un poco mejor hablar de posible transferencia de uno de los componentes de una primera sustancia explosiva a una segunda en caso de que estén cerca. Pero entonces lo que hay considerar es las propiedades físico-químicas de cada una de las sustancias. En concreto, en los explosivos, por una parte, por ejemplo, hay nitroglicol. El nitroglicol tiene un punto de fusión de 22ºC bajo cero, es decir, que por encima de esa temperatura ya se encuentra como líquido y tendría cierta facilidad de salir de evaporarse y pasar a otra segunda muestra. Sin embargo, otra sustancia que también está presente en los explosivos como es el DNT, dinitrotolueno, tiene un punto de fusión de 70ºC, es decir, que en condiciones normales, 30 o 35º, siempre se encontrará como sólido; pues el ejemplo sería el tener un poco de azúcar y, evidentemente, va a ser prácticamente imposible que salga parte de ese componente. Es decir que hay que precisar y tener en cuenta las propiedades físicas y químicas….

JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: O sea, usted en resumen, lo que dice es que el DNT en concreto no se licua hasta los 70 o 75º y, por lo tanto, no se puede evaporar.

PERITO JESÚS GUARDIOLA: Eso…sí.

Eso… no. Disculpemos al buen juez Gómez Bermúdez este error de concepto, frecuentísimo en estudiantes de E.S.O. y aún de Bachillerato (de Bachillerato suspendidos, añado), pero que no se entiende en un químico licenciado. Sólo cabe achacarlo a un lapsus debido a la presión y los nervios de encontrarse ante un Tribunal, o a querer aprovecharse de la equivocación de Gómez Bermúdez para colar uno de los goles en fuera de juego de los conspiracionistas.

La evaporación es un proceso físico que consiste en el paso lento y gradual de un fluido en estado líquido a un estado gaseoso, en función, sobre todo, de un aumento de la Temperatura -natural o artificial- que proporciona mayor energía cinética a las moléculas del fluido. De esa manera, para expresarlo de una manera comprensible, las moléculas ganan energía y hacen una especie de “salto” para suspenderse en el aire o el gas de que se trate. La experiencia diaria nos muestra miles de ejemplos, y sabemos intuitivamente que también influyen otras circunstancias como el viento, la insolación, la diferencia de temperatura, el volumen del recipiente, la concentración en el aire, etc.

El error al que es inducido Gómez Bermúdez es creer que sólo desde el estado líquido se pueden producir “saltos” de moléculas a flotar en el gas –en este caso, el aire.- Por el contrario, las sustancias volátiles -unas más que otras, dependiendo de la cohesión entre sus moléculas-, incluso en su estado sólido, permiten la liberación de algunos átomos o moléculas al medio ambiente.

La prueba evidente está en que los explosivos son fácilmente detectados por el olfato de los perros, aunque se encuentren en estado sólido. Y para ello es condición necesaria que hayan llegado moléculas de la sustancia en cuestión, transportadas por el aire, hasta la pituitaria de los perros. En realidad, casi cualquier sustancia puede ser detectada por el olor; basta con que se entrene a los perros. Piensen ustedes que, pese a lo atrofiado que resulta el olfato del ser humano, olores como el cuero, el pan, son fáciles de detectar, incluso en frío.

Por si alguien lo duda, recordemos que el propio Antonio Iglesias, (véase la entrada anterior), no niega la evidencia de que la Nitroglicerina (NG) o el DNT puedan difundir a la atmósfera; simplemente, discute que la cantidad depositada en las muestras-destino pueda ser de la misma magnitud que la de la atmósfera. También en su libro “Titadyn” afirma reiteradamente esa posibilidad. Así, por ejemplo, véase páginas 267 y ss, en referencia a las muestras M-10-1-A y M-10-1-B, del explosivo de la “Mochila de Vallecas”, afirma:

La presencia anómala de DNT y NG a nivel de traza[..] no tiene explicación más que por exposición de la muestra desnuda a vapores de aquellos compuestos o por su contacto directo con la muestra.

Que la preferencia personal de Iglesias vaya por una supuesta contaminación intencionada por contacto directo entre dos sustancias -para la que no da ninguna prueba, claro está- no obsta para que reconozca que el DNT y la NG puedan difundir a la atmósfera. Su malicia llega a tanto que trata de disfrazarlo con la expresión “exposición a vapores”, como si hubiese que calentar el explosivo para que se produjera el pase a la atmósfera, pero ¿cómo puede creerse que es una posibilidad razonable de contaminación calentar la nitroglicerina?

Otras muestras en las que se aprecia esta realidad son las M-9-5, M-10-2 y M-10-1-C. Las tres tienen, en realidad, la misma procedencia: el explosivo hallado en las vías del AVE a la altura de Mocejón. Y resulta que, como el propio Iglesias reconoce a partir de la página 255 de su libro, las dos primeras -conservadas en tubos FALCON- no presentan DNT ni NG, que sí se halla en la M-10-1-C –guardada por los TEDAX en una bolsa de polietileno, que permite el paso de moléculas- lo que, como se dice en la página 264…

…es una demostración clara de la conveniencia de utilizar este tipo de envase [tubos FALCON] para el traslado y la conservación de evidencias.

Tiempo tendremos de hablar con más profundidad de este hecho, pero convenía citarlo aquí, como ejemplo de los volátiles principios conspiracionistas. Y, ahora, volvamos a Guardiola.

Llama la atención que se introduzca el término evaporación -que cualquier profano asociará, inmediatamente, con la experiencia de la desaparición de cierta cantidad de agua dejada en un plato que todos hicimos en nuestra infancia- para compararlo con las moléculas de NG o DNT que difunden a la atmósfera, o la sacarosa de un terrón de azúcar. En efecto, ambas cantidades no pueden ponerse en la misma balanza. El agua que se evapora de un plato supone decenas o centenares de gramos, mientras que la cantidad de DNT o NG es, presumiblemente, de cienmilésimas de gramo. Concretando en el ejemplo del terrón de azúcar, ustedes no verán que haya menguado la cantidad, pero esas cienmilésimas de gramo –o la cantidad que sea- llegarán al olfato de un animal. Hagan la prueba con un  perro o gato con los ojos vendados.

¿Trató de engañar al Tribunal el perito con una comparación tan fuera de lugar? Pues, tras releer con atención la declaración de Guardiola, mi opinión personal es que –al menos en un principio- no era así. Mi impresión es que su intención, en realidad, no era declarar que es absolutamente imposible la evaporación de moléculas a partir de un sólido (lo que, como es visto, es falso). Creo que, simplemente, quería decir que –al menos en el caso del DNT- tal circunstancia era más difícil, bastante más difícil, que en el caso de sustancias líquidas. Y hay que decir que, en eso, tiene razón; aunque debe aclararse que, tratándose de cienmilésimas de gramo, poco hace falta para que unas pocas moléculas pasen a la atmósfera.

De esta intención  se pasa a una generalización -“ …va a ser prácticamente imposible que salga parte de ese componente…”- que, aunque incorrecta, quizás no deba ser contemplada como una deliberada intención de engañar al Tribunal.

Pero, como otras veces, Gómez Bermúdez gusta de redondear conclusiones (ver otro ejemplo aquí) y reinterpreta la afirmación -” el DNT en concreto no se licua hasta los 70 o 75º y, por lo tanto, no se puede evaporar”- en tono afirmativo y seguro; Guardiola, tras un pequeño titubeo, asiente.

Por cierto, se produjo también una pequeña discrepancia en cuanto a la temperatura de fusión del DNT; Jesús Guardiola la cifra en 70 a 75 º. Alfonso Vega en 56º. Aunque a mayor cercanía al punto de fusión, mayor energía cinética y mayor evaporación de moléculas habrá del sólido a la atmósfera, en la práctica este dato tiene poca importancia; aún asumiendo la cifra que da Guardiola, se producirá paso de moléculas a la atmósfera. Y, para no dejarles con las dudas, digamos que, efectivamente, la literatura científica recoge ambos datos; incluso algunos aumentan hasta 93 º la temperatura de fusión. Los dos tienen razón.

Progresemos un poco en la transcripción. A partir de 01:28:45, más o menos, hay otra significativa intervención de Antonio Iglesias.

En el Tomo 38, folios 10916 y ss. Aparece un informe firmado por la perito 17632 y su Jefe, Jesús Sánchez Manzano, titulado “Informe sobre material explosivo, empleado en la confección de los artefactos del 11-M”. Pues bien, en el segundo de los tres folios de que consta figura:

-   ESTACIÓN DE EL POZO:

Foco N°1: Corresponde a artefacto desactivado por los Tedax, dando como resultado, componentes habituales de las Dinamitas.

Foco N°2: Componentes de Dinamita.

Foco N°3: No se detecta la presencia de ninguna sustancia digna de mención.

Cuando la perito iba a explicarlo, Antonio Iglesias interrumpió, en su ya familiar estilo plumbeo-didáctico-pedantesco – ya saben, “en mi laboratorio hemos hecho una sencilla, a la par que edificante, prueba que blablabla…”- pero Gómez Bermúdez, antes de saber qué habían obtenido los peritos en 2007, se interesó por la explicación de la perito:

MINISTERIO FISCAL: Cuando usted dice que no hay sustancias dignas de mención, ¿se está refiriendo a que no hay sustancias componentes de explosivos?

PERITO Nº 17632: Esa muestra, desde el primer momento sé que me causa una interferencia, una interferencia importante analítica, respecto al amonio. Porque contiene… ya las sales que forman parte del polvo de extinción de incendios son sales de amonio, y en los explosivos y en las otras muestras está identificándose nitrato amónico. Voy a tener la gran dificultad y evidentemente, posiblemente insalvable, de acomodar ese amonio a[l] proveniente del explosivo, puesto que ya forma parte de la propia muestra. Ante esto, y con los acontecimientos que a continuación siguen -que no se está solamente en una cosa y tengo más muestras- pues… decido, en el momento que aparece la furgoneta y hay que hacer ese análisis, enviarlo a Policía Científica por si ellos encuentran algo más.

En realidad, si nos fijamos únicamente en la declaración, no está del todo claro si la perito 17632 llegó a realizar algún tipo de análisis o no. En las muestras analizadas hasta el momento se había encontrado nitrato amónico, y es razonable pensar que una muestra de polvo de extintor pueda dar positivo en amonio (por su contenido en sales de dicho compuesto) e incluso en nitratos (presentes en todo tipo de suelos) sin tener necesariamente componentes de explosivos. Por lo tanto, y teniendo otras muestras con mayor probabilidad de dar resultados positivos, es lógico haber pensado enviar de entrada esta prueba a la policía científica. Sin embargo, de haber sido así debería haberse especificado en el informe citado anteriormente (folio 10917 del sumario), donde dice textualmente que se hicieron “ensayos analíticos” (especificados en el folio 10916) y que no se encontraron sustancias dignas de mención.

También en otro momento (minuto 56:38 de la transcripción) la perito dice:

PERITO Nº 17632: El polvo de Estación del Pozo, sí hice algunos análisis y decidí que mis compañeros de Policía Científica lo analizaran.

¿Qué tipo de análisis realizó?

Si avanzamos un poco más en la transcripción (minuto 58:48) la propia perito nos lo explica:

PERITO Nº 17632: …se eligen por tanto las muestras que parecen que puedan dar con mayor eficacia y entonces se empieza a analizar en búsqueda de los inorgánicos, es decir, de las sales componentes de explosivos.

MINISTERIO FISCAL: ¿Este proceso se hace en seco?

PERITO Nº 17632: Todo este proceso, sí; se hace todavía sin haber iniciado las extracciones.

Ejemplo de sales componentes de explosivos sería el nitrato de amonio; y ejemplo de sales no componentes de explosivos sería el sulfato de amonio o el fosfato amónico diácido (ambas forman parte del polvo de extintor)

En el proceso en seco no se encuentran todas las sales, sino –si entiendo bien la explicación de la perito- los aniones o iones negativos: los sulfatos, fosfatos o nitratos. Los cationes o iones positivos (el amonio, en este caso) al parecer necesitan análisis ulteriores:

PERITO Nº 17632: esta fase [la extracción en seco] ya nos indica si hemos de pasar a fase orgánica o no, pero no obstante se continúa con una extracción acuosa, para seguir realizando la identificación de cationes, es decir, los compañeros de los aniones en las sales pertenecientes a explosivos.

Recapitulando:

1.- La perito realizó una primera fase de análisis en seco, donde encontró los aniones (ahora veremos cuáles) de las sales.

2.- Es posible que hiciera una extracción húmeda (con componentes inorgánicos: agua) para identificar los cationes, pero…

3.- Es muy probable que, en este momento, decidiera que, puesto que tenía grandes posibilidades de encontrar amonio (que no le aportaría ninguna información, puesto que está presente tanto en los explosivos como también en los polvos de extintores) y el trabajo se le acumulaba, era más eficiente enviar la muestra a la Policía Científica sin hacer la prueba húmeda.

Y ¿qué debió encontrar la perito en estos análisis que hizo?

Pues, si sólo hizo la primera fase en seco, sulfatos y fosfatos, que fue lo que encontró la Policía Científica. Si, además, hizo la fase húmeda para inorgánicos, amonio; pero, como queda explicado, de la declaración de la perito cabe entender que no siguió más adelante, porque sabía que el amonio hallado podía venir tanto de explosivos como del polvo de extintor.

No debió encontrar nitratos, puesto que la Policía Científica no los halló (folio 10914 del Sumario). Cabe decir que el Director de la pericia, Alfonso Vega, afirmó en un momento dado (01:33:55, aproximadamente) haberlos hallado.

PERITO Alfonso Vega: …puedo decir también que esa muestra, en el año 2.004 analizada por HPLC, no presentaba ningún componente explosivo exceptuando los nitratos.

Según el informe de la Policía Científica la prueba HPLC (Cromatografía Líquida de Alta Resolución con Detector DAD, concretamente) no detectó nitratos, así que es de suponer que se trata de un error en la declaración ante el Tribunal, sin más.

Y si no los halló la Policía Científica, menos los pudo encontrar la perito 17632, con un laboratorio menos avanzado.

Y eso, precisamente, es lo que le pareció mal a Antonio Iglesias, que cuando Gómez Bermúdez le volvió a conceder la palabra dijo (01:30:34):

PERITO IGLESIAS: Bien, lo que quería decir, es que en la muestra M1 que esta mañana, pues dijo la señora perito que no aparecía ningún componente digno de mención, nosotros hicimos una prueba con difenilamina y observamos el precipitado azul prusia característico de los nitratos, lo cual indica que ahí había productos que eran susceptibles de sospecha en cuanto potenciales ingredientes de explosivos. Nada más.

Que no haya un error de interpretación; Iglesias no acusa a la perito de hacer mal la prueba o de esconder unos resultados, sino de no haberla hecho, como vemos al seguir leyendo:

PERITO Nº 17632: Perdone que discrepe pero la difenilamina sulfúrica, es una reacción muy sensible, detecta muchísimas cosas, evidentemente entre ellas los nitratos, pero mil cosas más no identificativa de nitratos, no es en absoluto prueba específica de nitratos, luego no puede ser tomada en cuenta.

PERITO IGLESIAS: No es una reacción, estoy de acuerdo, selectiva, pero ante un caso así y dado que yo no sé qué entiende por mil cosas más, yo entiendo que es una prueba que da positiva en todos los nitratos, creo que merecía la pena haber seguido esa línea de investigación.

¿Merecía la pena, como dice Iglesias?

La Difenilamina sulfúrica es una prueba poco específica, según reconoce el propio Iglesias. Detecta nitratos, pero también da positivo ante otras sustancias. Es más; dado que detecta nitratos de cualquier tipo, puede dar positivo ante otras sustancias no explosivas; por ejemplo, se usa por los arqueólogos para detectar la presencia de nitrato de celulosa (sin ir más lejos, en restauración de momias). En resumen: aunque hubiese dado positivo en este caso, no podríamos saber, con seguridad, que se debía a la presencia explosivos.

Pero ¿hubiera dado positivo? Si nos fiamos (y nos tenemos que fiar) del análisis de la Policía Científica, no había nitratos en la muestra. Que sepamos, ni el sulfato amónico ni el fosfato amónico diácido dan positivo con difenilamina (y si lo dan, peor me lo pones para la utilidad de la prueba, pues se trataría de un falso positivo), así que, según los resultados posteriores, y dado que la perito ya había decidido enviar la M-1 a la PC, todo hace pensar que hubiera sido tiempo y dinero gastado inútilmente.

Y si los análisis de la PC habían dado negativo ¿qué tenían que decir a eso los peritos conspiracionistas? Pues, en primer lugar, sugieren que tal vez los análisis de la PC no hubieran sido lo suficientemente sensibles:

PERITO GABRIEL MORIS:  Sí, yo quiero resaltar un hecho durante la pericia. Esa muestra inicialmente fue analizada en el seno de la pericia y encontramos sulfato amónico y fosfato de ácido de amonio. Fue en el análisis rutinario por cromatografía líquida, cuando se detectó la presencia de nitroglicerina. Es decir, quiero expresar que inicialmente, a nosotros se nos escaparon el resto de los componentes y fue después cuando se detectaron el resto de los componentes.

Inciso para recordar que esos análisis, que tardan de 14 a 21 días, son aquellos que se consideran poco menos que infalibles y Palabra de Dios para tratar de condenar a la perito por no haber remitido las muestras a la PC.

El comentario de Moris parece referirse, no sólo a los nitratos, sino también al resto de componentes explosivos que no aparecieron en 2004, pero la insinuación (porque no tiene ninguna prueba) está clara: de la misma manera que nosotros no encontramos nitroglicerina en los análisis iniciales y nosotros la encontramos después por HPLC, tal vez la perito, si hubiera realizado el test de difenilamina sulfúrica, o la Policía Científica, si hubiera realizado pruebas más sensibles, las hubiera encontrado.

Miren qué astuto. Convierte una posible debilidad de sus primeros análisis de 2007 (que no encontraron determinadas sustancias) en un arma arrojadiza contra el contrario (que, a lo mejor, cometió alguna “pifia”).

En realidad, como replicó el perito De la Rosa, la nitroglicerina había sido ya detectada por cromatografía de gases, aunque la HPLC sirvió como confirmación.

PERITO DE LA ROSA: … sólo quería indicar que la nitroglicerina de esa muestra, de la muestra M1, donde primero de detectó fue por cromatografía de gases e, inicialmente, en un primer análisis se habían detectado ya nitroglicol y DNT. El último compuesto que se detectó fue la nitroglicerina y se realizó por cromatografía de gases, no por cromatografía líquida.

Y, aunque no sabemos cuáles eran esos “análisis iniciales” de la pericia de 2007 que no detectaron nitroglicerina, es de suponer que eran menos sensibles que la HPLC; sin embargo, es que en 2004 se hizo una HPLC (Cromatografía de Líquidos de Alta Resolución) -que es la prueba que parece considerar Moris como la prueba-oro- y no se encontraron componentes de explosivos. Ninguno. 

Este punto lo trataremos más ampliamente en otra entrada posterior; pero, volviendo a los nitratos, encontramos la misma pega al argumento de Moris: es absurdo insinuar que la perito pudiese haber hallado restos de nitratos con el test de difenilamina cuando la Policía Científica, con una prueba muchísimo más específica y sensible, no las halló.

De hecho, y si hacemos caso al Libro Sagrado del Conspiracionismo, “Titadyn” (pgs 130 y ss), los nitratos también fueron observados en varias pruebas que habían dado negativo en 2004: Espectrofotometría de infrarrojos por transformada de Fourier (FTIR), Difractometía de Rayos X (XRD) e incluso Microscopía Optica, y al menos desde el 3 de febrero de 2007 (dos días antes del hallazgo de nitroglicerina).

La comparación es homogénea, los resultados son diferentes”, como dijo más adelante Gómez Bermúdez. Y la ausencia de respuesta conspiracionista es de tal calibre que Casimiro García Abadillo fantaseaba, en el prólogo de “Titadyn”, con la posibilidad –supuestamente idea del perito Escribano, de la Policía Científica- de que las muestras fueran diferentes; de que los malvados hubieran mandado, por error, una muestra que les condenaba a la pericia de explosivos. Ni los más tontos villanos de Gotham City.

Delirios aparte, Nemo me impune lacessit, o nadie le tosa a Antonio Iglesias. Antes de pasar al siguiente tema, trató de ser él quien dijera la última palabra en la discusión que hacía ya un buen rato había mantenido con la perito:

PERITO ANTONIO IGLESIAS:  Abundando en lo que hemos discutido la señora perito y yo, anteriormente, y como ha dicho el otro perito que al final se detectó por cromatografía líquida, en esa sustancia de la M1, nitratos, no iría yo tan desencaminado cuando me he extrañado que no se siguiera adelante en la investigación de nitratos cuando salió, si se hubiera hecho la prueba vía húmeda de tratamiento con difenilamina. Nada más.

Observen la finura de su argumentación. Como en 2007 nosotros encontramos una determinada sustancia en una prueba ultrasensible, que en 2004 había dado negativo, tenía yo razón en que en 2004 la perito debería haber perdido el tiempo y el dinero en una prueba mucho menos sensible para tratar de detectar dicha sustancia, que no existía en los superespecíficos análisis de 2004.

Y ¿qué relación tiene esto con el título de la entrada? ¿Dónde se ve aquí la labilidad de los principios conspiracionistas?

Pues que la perito 17632, condenada moralmente por Antonio Iglesias por no perder el tiempo y el dinero de los contribuyentes haciendo una prueba inútil –en una muestra que ya había decidido enviar a la Policía Científica- está afrontando actualmente una acusación formal –en el que Antonio Iglesias ha declarado en su contra- por no haber mandado todas las muestras a la Policía Científica.

[Eliminar los extractos de lavado]… y la omisión de someter los extractos a la Policía Científica son inadmisibles desde el punto de vista de la práctica analítica, y han imposibilitado la investigación completa de los explosivos en la prueba pericial que hemos realizado. Corresponde a los letrados definir qué calificación jurídica merecen esa acción y esa omisión. Corresponde al tribunal pronunciarse sobre ello en la sentencia. (“Titadyn”, pg 38)

Es decir, el Laboratorio de los TEDAX, para los conspiracionistas una birria que no sirve para nada, por otro lado debería haber remoloneado haciendo más pruebas –inútiles, encima- a la única muestra cuyo análisis juzgó la perito fuera de su capacidad de entre aquellas que, provenientes de los focos de explosión, llegaron a sus manos.

Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros

(GROUCHO MARX)

Comments

2 Responses to “LA CIENCIA CONSPIRACIONISTA.-(2) UNOS PRINCIPIOS MUDABLES”

  1. 11MVERDAD dice:

    Sinceramente estoy hecho un lío .Hace tiempo que os leo y a la vez leo también a los conspiranoicos y entre tan diferentes tesis sobre el atentado me estoy volviendo loco ;no sé si se sabe o no la verdad.Un saludo.

Leave a Reply